viernes, 11 de enero de 2013

"SANTO DOMINGO Y SANTA SUSANA", artículo del notario ÁNGEL AZNÁREZ publicado en "LA NUEVA ESPAÑA" (primera parte)

ÓLEO DE NICANOR PIÑOLE


El gallo es un animal que cacarea. El hombre le debe gratitud, porque con sus furiosos picotazos obliga a las gallinas a soltar unos bultos que llevan dentro, denominados huevos. Estas aves segregan también un producto al que se llama “menudillos”, que es muy solicitado.



Fue costumbre que los autores de “obras de teatro” iniciaran sus tramas, dramáticas o cómicas, con el dramatis personae, lista de personajes o personajillos. Aunque esto que el lector /lectora empieza a leer, ni es obra, ni es teatro, también requiere que, desde el principio, se haga una aclaración. No se trata de un relato pío, pío, protagonizado por la pareja de Domingo y Susana, que, por santos oficialmente proclamados, sabemos con certeza donde están: en la Gloria Bendita. Dos, uno y una, entre otros muchos santos y santas, que, desde los tiempos del Rey Fruela y del bastardo Mauregato, custodian a Oveta, Ovetum u Oviedo, dado el celo religioso de sus gentes.  

Cuando se escribe de Santo Domingo, la referencia es al Colegio de los frailes Dominicos, Padres, que siempre estuvo en el mismo sitio, allá lejos, bajando por el Rastro “probe” de El Campillín, esquivando colgaduras usadas y “dadas de sí”, propias del Bello Sexo, eróticas y represivas, como sostenes, fajas elásticas (con cremallera y corchetes), y ligas de tafetán negro. Cuando se escribe de Santa Susana, la referencia es al Colegio Auseva, de los Maristas, Hermanos de babero, que allí estuvo en la calle de la Santa, cerca de La Boalesa y de la Imprenta Grossi, justo enfrente del Instituto del Casto (que un Rey haya sido Casto fue una de las mayores originalidades de la original Monarquía Asturiana), Ahora me cuentan que aquel religioso Colegio, el de los Maristas, está también muy descentrado, en las faldas del Naranco y junto a las (faldas) de las Ursulinas, Madres, siempre desorbitadas.

FOTO VÉLEZ
En aquellos tiempos de mucha Patria y filas prietas, a los escolares del Auseva se soplaba e “inflaba” –algo parecido al soplo de Yavhé en la nariz caucásica o vasca de Adán- para convencernos de que éramos los mejores y muy escogidos (a eso luego unos tontos llamaron ser de la “excelencia” y estar en la “élite”). Por el soplo, las arengas tremebundas y la credulidad propia de pueriles o en tiempo de puericia, fuimos convencidos inmediatamente de ello; de nuestra superioridad sobre los demás, el resto o los “otros”, fuesen Escolapios o Dominicos. Debo, no obstante, reconocer la superioridad de estos últimos, sólo y únicamente en algo secundario: el hockey sobre patines, en el que los de Santo Domingo eran imbatibles (los Jesuitas del San Ignacio, en Oviedo, eran, después de su expulsión de la ciudad (1767), insignificantes). Ni al “pisito” que tenían en la calle Cervantes, los Jesuitas, éstos Padres, se atrevían a llamar Colegio; y si el “pisito” hubiese sido un Colegio “como Dios manda”, hoy, a buen seguro, este abajo firmante sería “jesuítico”, de mucha identidad, y que, por “marista”, sigue sin saber lo que es, acaso carne, acaso pescado.
FOTO DEL AUTOR
Que la revista colegial de los de Santa Susana se denominase Cumbres, fue título de mucha coherencia, apropiado a nuestro nivel y altura, así como el nombre de Auseva, tan vinculado a nuestro caudillo godo (o lo que fuere): el aguerrido Don Pelayo. La imperfección de los maristas en lo de los patinetes, trató de superarse con el fichaje de dos estrellas o figuras del deporte. El primer fichaje fue el del entrenador Norniella, de mucho músculo y de la razón social Papelería Norniella, la de la calle Magdalena, entre la Confitería Niza, siempre vacía, y el estanco de doña Fermina, estanquera que coleccionaba cajas de cerillas -muy apropiado-, pues, coleccionar esas “cajitas”, es lo máximo de la estanqueidad. El otro fichaje fue el del profesor Muñoz, de Educación Física, que, gracias a su imponente estatura y elasticidad, no obstante su edad, agarraba a sus discípulos por los aires, para que no se rompieran la crisma contra el cemento saltando potros y otros paralelepípedos de riesgo.

Debo anotar que en el señor Muñoz, muy respetable de por sí, se unía otro motivo de respeto grande, pues pertenecía al Cuerpo gris de la Policía Armada y de ,porra negra, luciendo el profesor, en las bocamangas grises, unos galones o tirillas de cabo, de cabo. Por cierto, que fue el cabo Muñoz el primer cabo que conocí; el segundo fue el cabo “Picurri” en el Centro de Instrucción de Reclutas (CIR) del Ferral del Bernesga, siendo el infrascrito recluta con petate y clase de tropa; el tercer cabo que conocí fue el Cabo de Gata. Pues bien, ni con esas ni con esos –triste me resulta reconocerlo- conseguimos batir a los Dominicos, imbatibles sólo en hockey; parece que en ello tuvo mucho que ver el Padre Valdés de la O.P. el cual, además de fray, tenía embrujo de brujo. Aquí es de justicia recordar al gran portero de los Maristas perdedores, que era una joya, un brillante y con precisión de relojero: Pedro Álvarez, del ramal de los Bringas.

Resulta que, según lo que ahora mismo se lee (no sólo a mi amigo Ávila, entusiasta de nombres, propios y también impropios, todos negritos), la excelencia asturiana, que es mucha y compacta como el cemento armado, tiene apellidos a mogollón de educados por los frailes del Santo de Caleruega (Burgos). Resulta que, para ser de la Élite (con mayúscula) asturiana, parece que hay que ser exalumno de los Dominicos. A este paso, el día menos pensado, los rigurosos y muy serios del Cuerpo (“cuerpazo”) de la Nobleza asturiana van a exigir, para apuntarse, tener pedegree dominicano, y esa institución es muy importante y de músicas celestiales a base de bombos, platillos y gaitas.

 Por todo ello, he ahí mi actual desgarro y desengaño, de tanta intensidad como las del trágico Sófocles. Ha resultado, al final, lo contrario, o sea, que los excelentes eran los otros, los del Colegio de allá abajo, junto al Rastro, y no nosotros, los de Santa Susana, hoy unos “mataos”, unos “don nadie”. Para colmo, el más importante “marista”, el más “fuerza viva” (Dios quiera que por muchos años), ya tiene nietos, luego es abuelo. Nombro a don Gabino de Lorenzo, siempre más potente de cabeza que de pies, de muchos premios colegiales en el arte de la declamación poética, y muy activo en la Acción Católica, tanto por estudios como por rezos. De él, en la revista Cumbres (junio 1960) se escribe: “Elegante, simpático, de gran personalidad y muy fino hasta para…” Nunca -digo asombrado- tres puntos seguidos fueron tan suspensivos y tan enigmáticos…

Lo mucho de la excelencia predicada en Santa Susana, por ser tanta, siempre me mosqueó. Además, lo que oía no coincidía con lo que veía. A ello se unió un acontecimiento ocurrido en un atardecer muy ventoso. Subía por la calle Campomanes, a la altura del bar de Marina (frente a la Caja de Reclutas, no confundir con la de Ahorros), bar de los mejores chicharros escabechados de todo Oviedo, subía, digo, un fraile dominico, que, por el viento, su capa negra ondeaba como una bandera, así como las faldas de su hábito casi blanco (el blanco puro es exclusiva de sotana de Papa). Gracias a mi mucho saber sobre los fantasmas, de los de verdad, que no gustan de pasearse por calles, no imploré, acongojado, un “Vade Retro”; y por tanto movimiento de capas y hábitos, vi lo que me conmocionó tanto y tanto. Aquel fraile era el Padre R., apodado “El turco”, con maledicencia, incluso con diatriba contra la Orden de Predicadores, antes, precisamente, de Inquisidores. El fraile era de varias peculiaridades; una de ellas era su calva luciente y, como el esmalte, brillante.

Se avisa a los respetados lectores y lectoras que la continuación del relato, se podrá leer, para no cansar, después de Fiestas. En esa continuación, se escribirá sobre lo visto que conmocionó, de más historias verdaderas sobre los de Santo Domingo y los de Santa Susana; se viajará a la Virgen del Camino, terminando, si cupiere, con asunto de gallos, gallinas, huevos y “menudillos”. Entre tanto, este infrascrito locutor o relator vacila qué hacer en estas vacaciones, pues dos amigos, muy respetados, con nombre de Emperador romano –esto es esencial para mí-, le aconsejan, uno lo uno, y el otro lo contrario. Don Severino García Vigón, el de la FADE, al encontrarme en grandes comilonas, me dice: ¡Ángel, Ángel, debes dormir más, mucho más! y don Severino Álvarez Zaragoza, el de la FAC, al coincidir bebiendo vinos “picudos” en Valencia de Don Juan, me repite: ¡Ángel, Ángel, más jaleo, mucho más jaleo!

Y no pisaré la nieve, para no ser un “pisanieves”. 

miércoles, 9 de enero de 2013

"BUENOS DÍAS, BUENA GENTE", artículo de VIRGINIA ÁLVAREZ-BUYLLA publicado en "LA NUEVA ESPAÑA"



            Mi nieto Nick se debate
            en estos momentos entre
            entre la vida y la muerte
            en un hospital de Ohio;
            sé que mi pequeño jabato
            va a salir de ésta, muy lento
            pero lo va a conseguir


Hoy copio el lema de mi amiga Rosa –espero que no te importe- pero es que expresa la realidad de la vida. En el mundo hay mucha más gente buena que mala gente, lo que pasa es que la mala gente no tiene escrúpulos y es más agresiva, así se la ve más.
Hoy me refiero a esa buena gente que está contigo en lo bueno y en lo malo, a lo peor la ves poco pero está ahí y se hace visible cuando la necesitas. En este momento en el que mi nieto Nick se debate entre la vida y la muerte en un hospital de Ohio, me están haciendo llegar su cariño y sus palabras de apoyo me ayudan a seguir adelante con el convencimiento de que mi niño saldrá de ésta. Yo quisiera estar allí, con Tito cogiéndole de la mano y yo sosteniendo las de los dos entre las mías. Mi corazón ya no me pertenece, está con ellos y espero que lo sientan respirando al unísono.
Mientras tanto, me debato entre el sufrimiento, la rabia, la impotencia. Cómo es posible que le pase algo a un niño. A ratos pierdo la poca fe que tenía, a ratos la recupero porque Nick la necesita y yo también. Camino como un zombi, parezco una persona normal pero por dentro estoy llena de furia, por Dios a los niños, no, ya les espera bastante dolor a lo largo de su vida, ahora no les toca.
Estoy en contacto con mi hijo todo el tiempo por “what´s up”, bendito invento, lo tengo en la mano todo el día y toda la noche, con cada mensaje revivo o me hundo, porque cada momento es una cosa, una parada, ha salido, gracias a Dios, otra parada, ha vuelto a resurgir, diálisis, ha mejorado, revivo. Una traqueotomía, está mejor. Una transfusión de sangre, ha funcionado. Pero ahora ya sé que mi pequeño jabato puede con todo, va a salir de ésta, muy lento pero lo va a conseguir.
Y mientras tanto, yo sonrío porque los que me rodean no tienen la culpa de que esto suceda, mis hijos y mis otros nietos tienen que disfrutar estos días de fiesta, así que celebramos el día de Reyes como siempre y como siempre fue magia con los niños, esa excitación, esa carita de felicidad, esas palabras cuando se dirigen a mí: mira abuela voy a pintar este osito de colores y su cara iluminada me devuelve a la vida.
La otra cara de la moneda, el otro día voy a un estanco a comprar unos caramelos para los niños y estando allí entran unos cuantos jovencitos de unos catorce o quince años, bien vestidos, con una actitud ofensiva, maleducada, insolente y le piden al dependiente una máquina para picar o aplastar marihuana, no entendí bien; les contestaron que no tenía y marcharon lanzando improperios y dando un portazo. El dependiente comenta que son los terceros que habían entrado en l atienda con la misma actitud, se ve que está harto y no me extraña. Un cliente simpatiza con el empleado y ante mi sorpresa una señora que estaba en la cola replicó que pobres chicos, que eran el resultado de la situación de crisis que estábamos viviendo, que no tenían ilusión porque sus padres tampoco la tenían e intenta darnos una charla sobre Rajoy y los recortes. La corto en seco y por poco me lanzo a darle una bofetada, Dios mío, qué agresiva me he vuelto. Pero es que no aguanto más estupideces.
Esta juventud está desilusionada, cierto, no ve futuro, vale, pero cómo fue la nuestra y no nos paramos a pensar que sufríamos tanto, hicimos lo que teníamos que hacer, cumplir con nuestro deber, prepararnos, estudiar, aunque hubiera asignaturas que no nos gustaban, aunque muchos profesores no nos motivasen. Ahora es todo, probrecitos alumnos, tienen traumas, no se les puede castigar. La solución es que los profesores se pongan de felpudo, ¿no? Y los alumnos consuman toda clase de porquerías que les vana pasar factura a lo largo de su vida, que se emborrachen, que se corten con cualquier cosa que parece es la última moda. No, y mil veces no. Lo que tienen que hacer es estudiar y prepararse como lo aha hecho todo ese personal sanitario que está luchando por salvar la vida a mi nieto. Sin ellos yo no tendría esperanza.
Así que acabo con esa actitud de justificación de lo injustificable. La educación debe mejorar, cierto, pero mientras tanto hay que sacar el mayor partido posible de lo que hay y hay mucho.
No quiero acabar con enfado y desprecio, quiero terminar con un gracias muy grande para la buena gente que ha estado y está con nosotros. Entre ellos y nosotros lo conseguiremos, volveremos a ver la amplia sonrisa de Nick, sus rabietas también porque es un chico con carácter, oiremos sus risas y sus llantos porque cuando llora tiene una voz tan potente que s ele oye en todas partes, ¡ojalá pudiera oírle ahora! Despierta Nick, mi amor.



martes, 8 de enero de 2013

"UN MUNDO SIN REGALOS", artículo del periodista JOSÉ DE ARANGO



Yo te espero  siempre con tu regalo de Navidad
            Acabo de regresar del campo. De mi aldea natal perdida en los montes de Aguión, donde nacen las fuentes del río Aranguin. Subí hasta las brañas porque allí se inauguró una fuente pública que los vecinos llevaban cuarenta años esperando. Por fin, ahora que no hace falta porque la ropa se lava en casa y no quedan  vacas que necesiten abrevar, el viejo manantial llega hasta el pueblo. Brañas de la Asturias profunda, con una sola carretera de acceso que tiene cinco kilómetros de longitud, tercermundista, y que acaba de ser asfaltada en sus primeros mil metros. No hay presupuesto para mas. En otra braña cercana hace unos días tuvieron que llevar un féretro en un  tractor hasta el cementerio porque el hombre de la funeraria dijo que no podía acceder con el vehículo dado el estado del camino.
            No hubo regalos de los Magos en mi pueblo ni en los de los alrededores. Y es que la montaña se quedó sin niños. Solo hay ancianos, cansados, con la mirada perdida en el horizonte, sin teleasistencia porque los recortes de los políticos les cortaron de cuajo el cordón umbilical que les servía para pedir auxilio al  mundo. Y estos viejos solo quieren que siga subiendo la cartera, de vez en cuando, a llevarles alguna carta de los bancos para poder hablar con ella. Los hijos ya no escriben. Y los nietos juegan todo el día con  el móvil pero no se les ocurre llamar a los abuelos que a lo peor tampoco tienen cobertura en la braña.
            Sin niños no hubo juguetes. Ni se dejó hierba seca para los camellos de los Magos. Ni se hicieron bollinas de nuez y gotas de anís para obsequiar a Gaspar,Melchor y Baltasar como hacíamos hace medio siglo. Cayó una gran helada en la noche de Reyes y por la mañana el valle se inundó de una niebla que era la resultante de la condensación del hielo y el sol. Nubes de algodón buscaban, río abajo, la salida hacia el mar. Y los pueblos, todos adormecidos porque los ancianos se levantan tarde. Ya no hay ganado para cuidar. Solo esperar a final de mes para ir a la villa y sacar algo del banco y comprar lo que hace falta para subsistir otros treinta días más. No hay vida activa. No hay esperanza. La nada.
            Llegué al pueblo y al atravesarlo hasta alcanzar la casa natal no encontré a nadie. Ni los perros ladraron porque me conocen. La puerta estaba sin cerrar y en  la cocina había olor a leña de roble seca. Llamé y  no me contestó nadie. Después supe que todos habían ido a un funeral de una mujer que murió sola con ciento tres años. Había estado internada en eso que ahora llaman un centro asistencial.  Pero gritó y peleó para que la volviesen a llevar a su casa de siempre. La muerte de la centenaria ha sido la noticia del mes y del año. Es un mundo donde nunca sucede nada. Y es que ni siquiera llegan los Reyes Magos y se ha perdido, por tanto, hasta la ilusión.   

sábado, 5 de enero de 2013

DÍA DE REYES




Los niños de Gijón andan hoy alborotados, y los mayores también. Los primeros porque están nerviosos esperando los regalos, que los segundos apuran a comprar. Hoy es probablemente el día del año en el que más regalos se hacen – o nos hacemos-. En la ciudad de Las mil caras se diría que  este cinco de enero  no hay crisis. Estoy segura que  ningún niño se quedará sin su juguete porque, por fortuna, la solidaridad ha quedado demostrada en las recogidas que desde muy distintas organizaciones se han realizado para que todos reciban el suyo. Y los pequeños son mucho menos exigentes que los adultos: se conformarán. Salvo que nosotros, sus padres, sus abuelos, sus familiares, les hayamos inoculado ese consumismo que ahora –y en este momento sí hablo de crisis- literalmente nos ha hundido. Hemos comprado tanto de todo, con necesidad o sin ella, por el simple hecho de consumir que, amén de quedar descapitalizados –y algunas veces endeudados-, nos cargamos la ilusión que conlleva recibir un regalo. Pudiera parecer que nos produce más placer que sean varios, cuantos más mejor. Y no es así,  más bien todo lo contrario. Probablemente una de las cosas buenas –que alguna tendrá…- que nos traiga esta crisis sea limitar ese exacerbado consumismo que tanto valor quitó a los pequeños placeres de las cosas también pequeñas. Y de las conseguidas con esfuerzo. Como ya soy abuela, tiro con frecuencia de recuerdos del pasado, no diré que cualquier tiempo pasado fue mejor, porque no lo creo así, pero pienso que mi nieta –aún bebé- no experimentará nunca la alegría de la llegada de aquella muñeca Nancy que los reyes dejaban un cinco de enero de mil novecientos y… pico, en unas zapatillas colocadas al lado de una ventana. Me consta que la ilusión se comenzaba a gestar en mis padres que, dado la escasez de la época, hacían un esfuerzo para poder compararla. Esfuerzo que luego recibía su recompensa al ver mi cara de niña  feliz. De estas situaciones me han quedado algunas fotos en blanco y negro que son un tesoro. Años después nació mi hijo, pero nada fue igual. No supe hacerlo, en sus zapatillas había muchos regalos más de la cuenta. Pero de eso no me percate hasta mucho después, cuando ya me había cargado su ilusión. Me consta, sin que ello sirva de descargo, que casi todos los padres de mi generación caímos en los mismos errores. Ahora, yo quisiera que con Inés –mi nieta- no sucediera lo mismo. Me temo que no voy a tener éxito: Inés ya tiene mucho más de lo que necesita. Ilusa de mí, he intentado comprarle algo para estos sus primeros reyes, sin conseguirlo. No tiene un par de pijamas, tiene 18(así como suena), 10 ó doce trajecitos, sillita para el coche, para la calle, calienta biberones, mantitas de todos los colores, ositos, sonajeros…, y hasta una maletita de “pasitos” (parece ser que esa es la firma ¿?). Total, que no he comprado reyes para Inés. Por suerte, como aún no se entera de nada no tendrá noticia de ese desatino que es la superabundancia. Y en lo sucesivo, si puedo, si sus padres me lo permiten, trataré de hacer lo que mi compañero Ricardo hace con su nieto, al que adora. Lo explico, Ricardo tiene un nieto de 8 años que, desgraciadamente ha quedado sin padre hace poco más de un año, y él –junto con su madre-  se encarga de su educación. Me decía no hace mucho que él compraba un único juguete para reyes, en cuya elección –parte del disfrute es su búsqueda- emplea varios días el niño. Me comentaba que para hacer eso habló con el pequeño y que le explicó que  había muchos niños con necesidades, y todo lo que se le dice a un niño cuando quieres educarlo en el valor de las cosas y en la solidaridad. Añado, que a ese pequeño le pondrían comprar muchos juguetes, no media ninguna escasez económica. Eso es Educar (con mayúscula, aunque no la deba llevar gramaticalmente). Su nieto será un niño feliz.

jueves, 3 de enero de 2013

MINIANTOLOGÍA POÉTICA DE ALFONSO CAMÍN (III)


JOSÉ LUIS CAMPAL

 (Compilación exclusiva para el blog Las mil caras de mi ciudad)

El tercer volumen de versos del poeta de La Peñuca ALFONSO CAMÍN MEANA (1890-1982) que vio la luz fue Cien sonetos, salido de la Imprenta Militar de La Habana en 1915 y que se integraba en la colección Cervantes, perteneciente a la Biblioteca de Ricardo Veloso. A lo largo de 204 páginas, y respondiendo a su encabezamiento, ofrece un centenar de composiciones soneteriles, divididas en tres series: 1) “Cien sonetos”, donde retrata a personajes ilustres de las letras y la oratoria –Bécquer, Zorrilla, Rueda, Valle-Inclán, Castelar–; 2) “Tierras de sol”, impresiones líricas de diferentes naciones, y 3) “Ritmos dispersos”, de variopinta temática.
Como era habitual en los libros de Camín, sus propias creaciones venían antecedidas por unas páginas laudatorias acerca de su forma de escribir; para la ocasión, reclutó a tres colegas (Luis G. Urbina, José M.ª Carbonell y Múzquiz Blanco) a fin de que glosaran en verso su personalidad. Urbina abrió su panegírico así: «El viento hincha las velas de tu ágil barca: parte, / recoge el ancla y sigue tu rumbo y tu destino; / el día está radioso; sereno el mar; divino / el cielo. La esperanza te sigue y va a guiarte». Por su parte, Carbonell le dedicó estrofas como la siguiente: «A veces melancólicos vibran en el follaje / los místicos arpegios de ruiseñor canoro, / y, a veces, el apóstrofe como iracundo toro / estremece la selva con cólera salvaje».
Extraemos de la tercera entrega poética de Camín, por su grácil estructura y enfoque en el tratamiento, el soneto que nuestro gijonés consagró a su paisano Ramón de Campoamor, con graciosa errata tipográfica incluida (se tracamundia en el título el nombre propio Ramón por Roamo), y que ocupa las páginas 33-34:

Albas de Abril: desparramad frescuras.
Rosas de Mayo: reflejad deseos.
Aves del Bosque: desgranad gorgeos.
Fuentes del Campo: preguntad dulzuras.

Huérfanas del amor, vírgenes puras,
decid del corazón los devaneos.
Mozos de Antaño: pregonad trofeos.
Madres sublimes: enseñad ternuras.

Poeta tan inmenso como el mundo,
con el dolor de tus humanas viñas
no existe corazón que no taladres.

Por eso, Abuelo, con afán profundo,
cantan tus versos con amor las niñas,
¡pero los rezan con dolor las madres!

"LA CRISIS DE LAS HIPOTECAS", artículo del notario ÁNGEL AZNÁREZ, publicado en "LA NUEVA ESPAÑA"


Desde el fin de la Guerra Fría, derrumbado como un castillo de naipes el comunismo soviético, todo lo importante ocurrido después, acontecimientos planetarios, unos políticos y otros económicos, nadie los previó; por eso no pudieron ser prevenidos. Ni los expertos, los think tanks o pontífices, avisaron con antelación, ni los políticos se adelantaron por carecer éstos de la condición considerada esencial para el arte del buen gobierno: la capacidad de anticipación. Algunos políticos españoles llegaron a negar lo que era evidente.        


También por eso estamos ahora inestables, inseguros, desconfiados de las instituciones y de los que las dirigen, y angustiados ante lo que puede ocurrir a la mañana siguiente. En España la grave crisis financiera y económica, iniciada en 2007, que más que una crisis es un conjunto de crisis, resultó particularmente dañina al estallar aquí la denominada burbuja (o bomba) inmobiliaria, que, a la manera de las bombas racimo, impactó por doquier, alcanzando a instituciones de seguridad, alejadas de los vaivenes políticos, del ámbito del Derecho Privado. El sistema de garantías inmobiliarias o de las hipotecas, que ha venido funcionando, más bien que mal, desde finales del siglo XIX, hizo trizas o ardió como yesca, causando ahora alarma social, calificándose, con razón de “sangría social” los procedimientos en masa de ejecución de hipotecas, privándose de su vivienda a muchos ciudadanos. Y del mismo modo que un sistema penal sólo puede funcionar cuando los que delinquen son unos “pocos”, la excepción, un sistema de ejecución de deudas sólo puede funcionar cuando es una minoría los que no las pagan. Ahora por la crisis económica (paro, recortes salariales, desorbitados impuestos) es masivo el porcentaje de ciudadanos que no pueden pagar sus deudas.                             

En el año 2003 se publicó en España un libro de Gerardo Pisarello, del Observatorio de Derechos Humanos (DESC) titulado Vivienda para todos (El derecho a una vivienda digna y adecuada como derecho exigible). En ese libro el autor, después de referirse a los convenios internacionales que protegen la vivienda habitual y al artículo 47 de la Constitución española (“Todos los españoles tienen derecho a disfrutar de una vivienda digna y adecuada”), establece lo que llama “las obligaciones de protección” del derecho a la vivienda, que exigen a los poderes públicos “impedir vulneraciones patrimoniales no ya sólo de sus propios órganos sino de otros particulares y de poderes privados” (entre los que se han de incluir los embargos y, por supuesto, las ejecuciones hipotecarias). El Tribunal Constitucional español, ya en 1982, estableció que ese derecho a la vivienda digna, incluido dentro del Capítulo de los “Principios rectores de la política social y económica” y relacionado con el artículo 53.3 de la misma Constitución  “son previsiones constitucionales que obligan al legislador” y que “impide considerar  a tales principios como normas sin contenido y que obligan a tenerlos presentes en la interpretación tanto de las restantes normas constitucionales como de las leyes”. El Tribunal Constitucional, al interpretar el artículo 47, se sitúa en una posición de centro entre dos extremos: ni establece un derecho subjetivo incondicionado ni es un simple principio programático no vinculante. Se debe tener en cuenta, además, la conexión del derecho a la vivienda con otros, muy fundamentales (intimidad, inviolabilidad del domicilio, dignidad de la persona, etc.).

Las medidas a adoptar para proteger la vivienda de los afectados por las ejecuciones hipotecarias no han de ser, pues, consecuencia de un mero voluntarismo político, de un susto ante el escándalo y la alarma ciudadana, sino consecuencia de una obligación constitucional. No es asunto de convenios, de códigos de buenas prácticas, sino de fuerza, la que han de tener las normas jurídicas. En asunto tan importante, en el que pelean los tantas veces opuestos valores de la democracia y del mercado, surge una dificultad, que no se puede entender sin conocer que las hipotecas tienen dos fases esenciales y muy diferentes: 1ª) la inicial o contractual, de acuerdo entre las partes, acreedora y deudora y 2ª) la posterior, ejecutiva y coactiva, en la que el acreedor trata de cobrar lo que se le adeuda, básicamente a través del bien hipotecado, pudiendo ser el deudor privado de él.
 
La concesión de préstamos con garantía hipotecaria, que llegó a ser la garantía principal y de más seguridad, se desarrolló con mucho éxito precisamente al tener las entidades prestamistas la confianza en aquella  segunda fase; en un proceso sumario y rápido de ejecución de hipotecas, que les permitía recobrar lo prestado, por las buenas o por las malas; por eso han dado préstamos, y sin esa facultad ejecutiva del crédito hipotecario no hubiese habido crédito inmobiliario. Eso se ve muy claro en la historia hipotecaria española: En la primera Ley Hipotecaria (1861) no hubo procedimiento especial para ejecutar las hipotecas; fue la Ley de creación del Banco Hipotecario (2 de diciembre de 1872), con competencia exclusiva en materia de préstamos hipotecarios, la que estableció un procedimiento muy rápido y específico por medio de la venta en pública subasta del bien hipotecado para que al Banco se reintegrase de inmediato el préstamo. La Ley Hipotecaria de 1909, del conservador Maura, fue la que, después de muchos debates y presiones, generalizó los principios del rápido proceso de ejecución para las hipotecas del Banco Hipotecario, considerando el juicio ejecutivo ordinario de la ley procesal civil de inadecuado, para obtener la ejecución de créditos hipotecarios, inspirando desconfianza al capital, retrayendo a los prestamistas y subiendo los tipos de interés. Y así hasta hoy, procedimiento que ya no se regula en la Ley Hipotecaria sino en la Ley de Enjuiciamiento Civil.

El actual legislador se encuentra ante un problema muy delicado y complejo. De una parte, de forma inmediata ha de cumplir el mandato constitucional de hacer efectivo el “principio” del derecho a la vivienda, sin tibiezas inservibles (Reales Decretos Leyes 8/2011 y 6/2012), y de otra parte ha de saber –lo sabe- que ha de tener mucho cuidado, una precisión de cirujano, para que las reformas de la Ley Hipotecaria y Enjuiciamiento Civil no terminen de derribar el ya muy en ruinas sistema de garantías de las obligaciones , haciendo más difícil, más aún, el crédito, y mucho más caro. No puede ser, no puede ser que la única garantía con futuro sea la fianza de padres, incluso de abuelos.

Pudiera ocurrir que ante la dramática situación actual, los grupos de presión financieros -se ha escrito recientemente que “no hay ya contrapoder frente al poder bancario”- de momento se replieguen, incluso que por “imagen” se sumen a la manifestación; eso sólo será de momento, y sin olvidar que en la 1ª fase de las hipotecas, el contrato nace ya muy desequilibrado entre una parte deudora y una acreedora, ésta tan poderosa que, si llega a una situación de insolvencia, no se la aplican las normas generales; se soluciona por vía de impuestos, gravando a los contribuyentes y no pudiendo destinar dichos impuestos a educación, ciencia o sanidad. Ante los grandes escándalos, con sospechas de impunidad, destapados por la crisis, mega-crisis o poli-crisis, incluido el escándalo mayúsculo de la desaparición del 40% del sistema financiero español (Cajas de Ahorros), ya ni estremece lo que fue una terrible ironía de Bertolt Brecht:” No sé que crimen es peor, atracar un banco o fundarlo”.     

viernes, 28 de diciembre de 2012

"REUNIONES FAMILIARES NAVIDEÑAS", artículo de VIRGINIA ÁLVAREZ-BUYLLA, publicado en "LA NUEVA ESPAÑA"


En estas dos semanas celebramos más reuniones familiares que en el resto del año. Nos reunimos con los amigos para brindar más que en todo el año. Intentamos llevarnos mejor y estar de buen rollo mucho más que el resto del año.

Unos dirán que es el efecto de la Navidad con su mensaje de paz y amor para todos nosotros. Otros dirán enfurecidos que la Navidad no tiene nada que ver y entramos en la lucha del laico o no laico.

Yo no entro en el tema, entre otras cosas me aburre muchísimo. Pero para mí estas dos semanas son muy importantes, mi padre era un fervoroso defensor de la Navidad y de las reuniones familiares y me inculcó ese amor y esa defensa a ultranza de la familia. Mi madre no tenía esa afición, no había conocido una Navidad hasta que tenía más de 15 años, al morir sus padres cuando ella tenía menos de 1 año y estar interna en un colegio de monjas durante todos esos años, y no había vivido esa tradición, pero secundó a mi padre y le apoyó en todas las celebraciones.

Yo ocupo el lugar de la matriarca de la familia y nos reunimos en nuestra casa todas mis hermanas, sus hijos, nuestros hijos y sus familias, somos muchos, pero es entrañable. Hasta que yo me muera esto será así.

No hace falta gastar toneladas de dinero para comer bien, los besugos, las angulas y las langostas no son necesarios, lo que hay que hacer es cocinar cosas ricas y asequibles que gusten a todos. La comida ocupa una parte importante, pues como decía Brillat-Savarin: «El placer de la mesa es para todas las edades, condiciones, países y para todos los días; puede asociarse a los demás placeres y se queda el último para consolarnos de la pérdida de los otros». Este año sólo ha habido un cambio, comimos pitu de caleya calcinado; últimamente tiendo a calcinar todo lo que cocino, me distraigo con la manía de hacer varias cosas a la vez y ya no soy lo que era. Pero parece ser que calcinado o no estaba bastante bueno, así que quizás he inventado una receta nueva, y ríete tú de la deconstrucción del pitu y el nitrógeno y demás.

Por lo demás, nos pusimos moraditos como siempre, al final hubo que repartir Almax y Omeprazol.

Este año la lucha fue conseguir no hablar de política, crisis, desencantos, ladrones y falsarios. La verdad, costó un potosí, pues cada poco alguien soltaba el tema. Estamos todos tan hartos de la situación que estamos obsesionados y nos sale el tema sin querer. Entre nosotros los hay de diferentes ideas, de diferentes partidos, pero en este momento el comportamiento de nuestros políticos y la crisis han conseguido ponernos a todos de acuerdo. Intentamos no perder el amor y la fe en nuestro país y, afortunadamente, si conseguimos seguir amando nuestra familia y nuestro hogar, lo conseguiremos. Como decía Samuel Taylor Coleridge: «Sólo quien ama su hogar ama también su patria».

Este año estamos siendo afortunados con el tiempo, un día de Navidad con sol maravilloso, las Navidades blancas deben de ser bonitas pero incómodas, en cambio, el buen tiempo permite a los niños correr y jugar y a los papás y los abuelos relajarse.

Nosotros hacemos las fotos familiares, esas en las que siempre falta algún despistado, en las que hay que hacer juegos malabares para entrar todos, en las que hay que agarrar a los niños para que no se vayan, pero que luego quedan como recuerdos imborrables.

Me gustaría en este momento ser esa hada madrina con su preciosa varita mágica y cambiar cosas y cosas. Primero, que no haya ningún niño sufriendo en el mundo, ningún niño que pase hambre; que no haya ninguna mujer maltratada ni ningún hombre maltratado psicológicamente; que los hombres se convenzan de que las guerras no solucionan nada; que se descubran cada vez más vacunas y soluciones para las enfermedades; que la solidaridad prime ante todo; que nadie esté solo a no ser que quiera estarlo; que, que, que... Bueno, ya sé que es imposible, pero me gusta soñar por un día, mañana abriré los ojos, pero hoy no. Hoy sólo sueño.

Quiero terminar con algo positivo y es la idea expresada por Thornton Wilder, ese maravilloso dramaturgo americano, en «The skin of our teeth». Su tesis es que el hombre se ha sido salvando siempre por un estrecho margen de la destrucción total, con lo cual pretende consolarnos deduciendo, quizá con demasiado optimismo, que así ocurrirá en el futuro. Yo voto por la tesis de Wilder y os pido que hagamos el esfuerzo necesario para que eso suceda.

28 DE DICIEMBRE DE 2012 EN MI CIUDAD DE "MIL CARAS"

Una mañana soleada, más de primavera que de invierno, la que hoy hizo en esta ciudad de las  mil caras. Un  largo paseo, un cafetito en la plaza del Ayuntamiento...  y la vida sigue.


miércoles, 26 de diciembre de 2012

RECUERDO DEL ÚLTIMO VIAJE DEL 2012

Pues sí, la foto es el grato recuerdo del viaje de un grupo de ateneístas  a Lisboa en noviembre. Hicimos un alto en el camino y el obispo Raúl Berzosa nos recibió en Ciudad Rodrigo. Y yo, que no me caracterizo precisamente por mi religiosidad, quedé gratamente impresionada por su hospitalidad. Y para que conste, entre las cosas que me sucedieron en el 2012, ahí queda la semeya. Por cierto, que no me cuelguen un novio; voy del brazo de Alberto, y Erundina, la que sí es su pareja, también está en la foto.

"LA VIDA ES UN ABSURDO", artículo de VIRGINIA ÁLVAREZ BUYLLA publicado en LA NUEVA ESPAÑA


 Recuerdo cuando estaba en la Universidad y tuve que estudiar el teatro del absurdo, con gran dolor de mi corazón porque no me gustaba nada y porque a mi padre le encantaba, de hecho escribió su tesis sobre él y, ya se sabe, cuando se es joven no se quiere dar la razón a los padres.
Eugène Ionesco (Slatina, Rumania, 1909-París, 1994)

Me acuerdo muy bien de aquel movimiento de escritores, principalmente franceses e ingleses que empezaron a escribir obras sin explicación lógica y sin sentido. Creo que el crítico Martin Esslin en 1962 fue el primero que los definió como participantes del grupo. Ionesco y su «Rinoceronte» Samuel Becket, Tom Stoppard, Harold Pinter. Yo no entendía nada de nada, aunque esperaba que al final de la obra tendría alguna respuesta lógica, pero no sucedía así porque dejaban que los lectores sacasen sus propias conclusiones, lo cual no está mal, siempre es bueno dejarle una puerta abierta al lector, pero tanta puerta abierta me abrumaba. La verdad, me parecía que me estaban tomando el pelo. Acabé desesperada de tanto absurdo y nunca más volví a releerlos.

Pero hete aquí que las cosas han cambiado o he cambiado yo, no lo sé, de repente la situación actual de este mundo que vivimos y la vida que llevamos se han convertido en un absurdo continuo, nada tiene sentido, no hay explicaciones para la mayor parte de las situaciones que se desarrollan a nuestro alrededor. Esta mezcla de corrupción, falsedad, maldad, odio conviviendo con solidaridad y amor no tienen mucha lógica.

¿Alguien puede encontrar alguna explicación a la terrible masacre ocurrida en Sandy Hook Elementary School de Newtown, Connecticut? ¿Por qué un chico como Adam Lanza, que había asistido a esa misma escuela y vivía allí mismo, teniendo a muchos de los asesinados como vecinos, pudo cometer tal atrocidad? ¿Es que no se le había notado nada antes? ¿Ni su familia ni los conocidos? Como siempre se llenarán ríos de tinta, pero no llegaremos a ninguna conclusión práctica ni lograremos evitar algo parecido.

Seguiremos viviendo como siempre hemos hecho, viendo venir las señales del desastre y sin prestarles atención. Se intenta encontrar explicaciones a tanta falta de coherencia. Tarea imposible. Parece tan absurdo ir a comprar regalos cuando no sabes qué te va a pasar al día siguiente, festejar con comidas y saraos estas fiestas, claro, los que pueden, los otros ni siquiera. Pero realmente tampoco se puede dejar de vivir, sentarse a llorar por todas las tragedias que están sucediendo y las que nos pueden caer.

Quizás lo mejor será retomar nuestra vida desde la consciencia de lo que está sucediendo alrededor. No cerrar los ojos, ayudar en la medida de nuestras posibilidades, con dinero cuando se pueda, pero mejor con la entrega de uno mismo, que es lo mejor que tenemos. Acompañar a los conocidos, o amigos que estén solos, hacerles llegar nuestro apoyo e intentar no estropear nuestra vida con esfuerzos casi imposibles para conseguir metas absurdas.

Por ejemplo, el otro día pasé delante de un gimnasio y vi una colección de pósteres de machos musculosos que daban grima, o por lo menos a mí me la dan. De esos que tienen unos brazos como jamones y un torso y unos hombros que cabe un camión ahí. También pasa en los culebrones sudamericanos, en los que hace poco los «protas» eran morenos, guapos, fuertes pero de proporciones normales y ahora no caben en las pantallas. Todo ello a base de machacarse en los gimnasios y tomar esas pócimas mágicas que les deshacen el estómago y lo demás. En estos tiempos que corren, perder el tiempo con eso es tan absurdo como el teatro de lo absurdo.

Abres una revista o ves una película y está llena de chicas depauperadas, con unos brazos y unas piernas que parecen huesitos. Muchas actrices jóvenes empiezan en el celuloide guapas y sanas y con cada actuación van perdiendo cinco kilos y sus miradas son cada vez más tristes. Para ello, vida de sufrimiento constante, sin comer y sin vivir. Lo malo es que esa moda ha invadido la calle y ha destruido la vida de muchas de nuestras chicas. Hay que empezar a preocuparse de lo esencial e intentar vivir una vida difícil, porque la vida es así, pero no hacerla nosotros peor de lo que es.

Este es un momento de dejar a un lado la tristeza, de reunirse con seres queridos y celebrar, de tener presentes a los que se han ido sin dolor, de festejar la Navidad, sí, digo Navidad, ¡Qué osadía la mía! Pero ya se sabe, soy políticamente incorrecta. Este lío de lo laico y no laico y los follones que se organizan por una simple felicitación de Navidad sería un buen tema para una obra de Pinter o de Ionesco.

Yo os deseo a todos unas Navidades inolvidables y un año 2013 en que seamos mejores, y si es así, todo mejorará.

martes, 25 de diciembre de 2012

LA HORA DEL BALANCE



            No sé muy bien si a este 2012 que está a punto de concluir merecerá la pena hacerle un balance. En mi particular cuenta de resultados hay muchas oscilaciones, aunque, para ser justa, todas las deudas emocionales han quedado saldadas el día 10 de diciembre con el nacimiento de Inés. Pero el año comenzó en enero –como es preceptivo-, y hasta llegar a ese diez de diciembre tuvieron que pasar muchos meses en los que los que hubo más penas que alegrías. En febrero, con la promesa de volver pronto, se fue el que entonces era mi mejor amigo. No la cumplió: nunca regresó. No era hombre de palabra, pero eso yo no lo supe hasta que me lo demostró. Me costó admitir su deslealtad, probablemente porque mis amigos -vosotros que estáis ahí- nunca me habéis fallado. Como de casi todos los fracasos, he extraído una enseñanza: la de no confiar en las personas que digan servir a una causa por encima de todas las cosas, las que me hablen de férreas convicciones morales, las que no sean capaces de cambiar ante nada, ni por nada, las que dicen uno y luego hacen lo contrario. Esas, no me  interesan. Y en ese desasosiego que produce el engaño anduve unos cuantos meses.
Afortunadamente mis amigos, los de siempre y otros nuevos, me rescataron de esa apatía por la vida en la que estuve sumida. La primavera no me trajo muchas alegrías: tuve que andar de médicos y presentía lo peor. No fue así, al menos estoy en un impasse de pruebas: me han dado una tregua. Con la llegada del verano las cosas empeoraron, a mi amiga Aurora no le dieron más tiempo: nos dejó. De nuevo la tristeza se instaló en mi corazón. Y otra vez a tirar por ella, intentando encontrar consuelo para las personas próximas que la habían perdido. Una etapa difícil, porque hay tristezas que por mucho que queramos consolarlas, nunca hay palabras que mitiguen el dolor. Fue un verano sin playa, sin los paseos por el parque que tanto me gustan: un verano extraño. El otoño, sin embargo, pasó en un voleo, por mor del trabajo supongo. Y aquí estoy, un 25 de diciembre, contándole todo esto –que forma parte de mi vida privada- a no se sabe quién. Soy, probablemente, una muestra más de lo solos que en el fondo todos estamos. Es triste que lo único que nos queda sea contarle a una máquina nuestra vida. Y me temo que esto no es más que la antesala del futuro.

EL BELÉN DE AURORA


Querida Auro: Estas son las primeras navidades sin ti. Y, la verdad, te echamos de menos. Pero no te olvidamos: como ves ahí está tu belén. Y para que todos se enteren que es el tuyo, lo hemos puesto en la Red,  así dará la vuelta al mundo y desde donde quiera que estés podrás verlo. Y sé que estás en alguna parte, además de en nuestros corazones. Un besazo, amiga Aurora.


domingo, 23 de diciembre de 2012

DESDE "LAS MIL CARAS DE MI CIUDAD", FELIZ NAVIDAD



Me dispongo a felicitar la Navidad a quienes visitáis mi blog pero me he quedado paralizada, no sé qué decir. Ya sé, dos palabras son suficientes, pero no me atrevo a escribirlas. He tenido la mala idea de ver las noticias a la vez que escribía esta entrada, y la primera noticia dice que en Siria ha habido un atentado en el que han muerto 200 personas que hacían cola en una panadería, y para colmo de males acompañan la información con terribles imágenes. Total, que todo lo que  pensaba escribir, que el discursito que tenía in mente se borró de mi cabeza. Así que no sé que hacer. ¿Cierro el ordenador y lo dejo para mañana? Tal vez sea demasiado tarde, la felicitación no llegará a tiempo. Lo voy a intentar.
Quisiera que Delia, Ángel, Aurora, Virginia, Ana, José Manuel, Joaquín, Marisa, José Ignacio, José Luis Campal, Luisina, José Marcelino, Pilar, Belén, Enma… y esa larga lista de amigos que llevo en mi corazón, fueran felices. También quisiera que lo fueran algunas personas  que se han apartado de mi vida –respeto su voluntad-, pero su olvido, no es correspondido por mí. Así que también felicidad para ellos. Y redoblo mis deseos para quienes –los conozca, o no- sufran por alguna causa: los viejos que viven en soledad, los que sobreviven en la calle y de la ídem, los que sufren en un hospital, los que lo único  que pondrán en la mesa es aquello que Cáritas les habrá facilitado, los que no saben con qué dinero acabarán el mes… A todos les deseo que aparquen por una noche sus penas y miserias, que intenten ser felices y que no pierdan nunca la esperanza. 



sábado, 22 de diciembre de 2012

EL BELÉN DEL ANTIGUO INSTITUTO JOVELLANOS

Si tenéis oportunidad llevar a vuestros niños a visitar este belén. Ha sido montado por la Asociación de Belenistas y es una preciosidad. Creo que no importa si hay una mula y un buey (que de hecho los hay), ni si los Reyes vienen o no de Oriente. Yo he tenido la suerte de disfrutar siendo niña de su montaje en mi casa, de ir una y mil veces a Relancio (la vieja tienda en la calle San Bernardo) a comprar ovejas, patos, pastores..., de pasar varios meses guardando envoltorios  de plata del  chocolate para poder hacer los ríos, de ir al campo en busca de musgo, a la playa a por arena... Es una lástima que hayamos privado a nuestros hijos de disfrutar del montaje del belén por Navidad.

FOTO DE  BERNARDO SOLÍS DEL BELÉN EXPUESTO EN EL ANTIGUO INSTITUTO


FOTO DE BERNARDO SOLÍS DEL BELÉN EXPUESTO EN EL ANTIGUO INSTITUTO

viernes, 21 de diciembre de 2012

MOSAICO SEVILLANO

FOTOS DE JOSÉ LUIS CAMPAL, realizadas con motivo de los recitales poéticos que dio en Sevilla






























martes, 18 de diciembre de 2012

RECITAL POÉTICO DE ARMANDO VEGA Y JOSÉ LUIS CAMPAL



Un doble clic  sobre la imagen permite leer el texto

Los poetas Armando Vega y José Luis Campal ofrecerán este jueves 20 de diciembre un recital de su obra en lengua asturiana y a cuatro manos en la librería gijonesa "La Buena Letra" bajo el título "Les marques del tiempu". Mientras que Vega leerá una selección tanto de su producción reciente como de la contenida en sus dos libros publicados ("Pente'l borrín de la memoria" y "Les hores escrites"), Campal recitará poemas pertenecientes a dos entregas inéditas: "El tiempu la felicidá", dedicado a su esposa recientemente desaparecida, y "Bienveníu al mundu". La velada literaria comenzará a las 8 de la tarde y es de entrada libre.

domingo, 16 de diciembre de 2012

"LO ANTIGUO QUE MUERE Y LO NUEVO QUE NACE", artículo del notario ÁNGEL AZNÁREZ publicado en LA NUEVA ESPAÑA



                       
                                                          
 “Lo que el hombre hace, el hombre lo destruye
                                                                                   (San Agustín)

           
            Dos hechos diferentes, uno en octubre de 2008 y otro en octubre de 2012, provocaron un mismo efecto político: la suspensión, durante días, de la campaña electoral para la elección de Presidente de los Estados Unidos. El hecho de octubre de 2008 fue artificial u obra del hombre: el cataclismo y espanto financieros a partir de la quiebra de Lehman Brothers y la estafa del calavera Madoff, --Bernie, para los amigos, incluidos banqueros codiciosos y atolondrados--. Por el contrario, el hecho de octubre de 2012 fue natural (o sobrenatural), por ser obra de la naturaleza (o de Dios): el huracán Sandy.

            Es contradictorio que en los tiempos presentes, conocidos como los de la “Edad de Oro de la Ciencia”, con la seguridad de conocer casi todo y poder descubrir el resto, asombrados quedemos ante los hechos naturales y humanos que ocurren, al igual que Thalès, el de la Escuela de Mileto (Asia Menor), que, por los años seiscientos antes de Cristo, se asombró ante lo que veía o creía ver –en eso estuvo el origen de la Filosofía-. Y si los hechos y las ciencias naturales son de silencioso laboratorio, los hechos humanos y las llamadas ciencias humanas (y sociales), por ser de pensamiento y de letras, son de mucho ruido, cháchara (o “chachachá”) y palique.


            No es lo ocurrido en el año 2008 -más un derrumbe que una crisis- la causa inmediata por la que ahora, hoy y aquí, se traen a colación, tanto las comparaciones entre el Imperio romano y el americano, cuanto el papel desempeñado por el cristianismo y San Agustín en la caída de Roma (es muy interesante, por cierto, la etimología de la palabra “crisis”, procedente del lenguaje de la medicina griega, que es momento crucial, breve y nunca prolongado, a partir del cual se produce la muerte o su contrario, la curación del enfermo). La causa, pues, es otra: la reciente publicación de dos libros, aún calientes de imprenta; uno, de octubre último, del prestigioso economista francés Daniel Cohen, titulado Homo economicus (212 páginas), editado por Albin Michel; el otro, ganador del premio Goncourt, fallado el 7 de noviembre último, que es una novela del escritor tambien frances Jèrôme Ferrari, titulado El sermón sobre la caída de Roma (202 páginas), editado por Actes Sud.

Vayamos por partes: primera (1ª), con lo del Homo economicus. Los norteamericanos, fascinados al ver tantas películas hollywoodienses “de romanos”, y tal vez por ello, llevan décadas tratando de emparentar su realidad imperial -el ascenso y la caída- con las del extinto Imperio romano. A esa cuestión han vuelto los EE.UU con fuerza, en plena crisis de las subprime, un año antes de la debacle financiera de 2008. El Financial Times, el 18 de agosto de 2007, llegó a preguntarse: Are we Rome? (¿Somos romanos?). Esto, que es muy interesante y complicado, requiere muchos saberes, no bastando haber leído el clásico libro de Edward Gibbon. Y con ello surge, inevitablemente, el asunto del cristianismo (siglos IV y V), así como un personaje central: Agustín, obispo de Hipona (hoy la ciudad de Annaba, en Argelia).

Cohen, sin quemarse, revolotea en el capítulo III de su libro sobre el declive de los valores morales en Roma y en USA, sobre el providencialismo trasnochado de las respectivas élites, que pasaron por igual de una edad de freno y equilibrio a otra de ambición y codicia económicas. Si interesante es la comparación y semejanza sobre la importancia de la religión, el derecho de propiedad y el pasado esclavista romano y norteamericano, se refiere Cohen, sin profundizar, a dos hechos fundamentales de los declives imperiales o talones de Aquiles: una expansión militar en tierras extrañas y lejanas y, consiguientemente, unos déficits presupuestarios desmesurados. Y en esto surge ahora China, cuyos dardos dan en la diana imperial de Norteamérica.

Es sorprendente que China, hoy, sea para los EE.UU, tanto el amigo como el enemigo; la que, a la vez, los sostiene y amenaza. En lo referente a la amistad: que sea el Estado chino el que esté financiando, a través de su banca y por la compra de títulos de deuda (bonos), más de la tercera parte del gigantesco deficit norteamericano (decenas de billones de dólares), es prodigioso. Como recientemente se ha escrito (libro de Frachou y Vernet China contra Estados Unidos), es China, la China del Partido Comunista, la que permitió financiar las guerras de Irak y Afghanistan, “pagadas con la tarjeta de crédito china”. Que sean comunistas, chinos, los que en gran parte financiaron y financian las campañas bélicas de Norteamérica, no lo quieren oír los del Tea Party ni los europeos de la progresía “caviar”, antes muy de Mao.
           
            En lo referente a la enemistad: se dice que China no tiene pretensiones de hegemonía mundial; sí que las tiene respecto de Asia-Pacífico; por eso hacia allí ya “miran” los americanos. Se calcula que, en pocos años, 20.000 soldados (hay 30.000) americanos dejen Europa para desplazarse al Sudeste asiático, estando en construcción, en Australia, la que será su base militar mas importante en el exterior. Del hasta ahora euro-centrismo vamos, aceleradamente, hacia el “Asia-centrismo”: esa es la nueva geoestrategia y geopolítica. Por ello, es normal que Obama, nada más ser reelegido, haya viajado a Asia; por ello, es normal que Obama quiera reducir la dependencia financiera de EE.UU. respecto a China, de ahí el importante asunto del Fiscal Cliff y del llamado “precipicio presupuestario” (no es, descartable también una explosión económica y política en China).

Vayamos ahora, con la segunda parte (2ª), con lo del cristianismo. La novela de Jérôme Ferrari El sermón sobre la caída de Roma (los personajes principales son dos amigos corsos) es un recordatorio de la decadencia en el pensamiento de San Agustín. Primer gran filósofo y teólogo de la Historia, que, con ocasión del saqueo de Roma por Alarico y sus visigodos en el año 410, recordó, para consolación de sus fieles, la fragilidad de los reinos terrestres, y predicó su colosal Ciudad de Dios, de la que fue el arquitecto. Es controvertido y convulso el papel desempeñado por el cristianismo en la caída del viejo Imperio romano (oficialmente cristiano a partir del Emperador Teodosio en el año 380) y también en lo que nació después de aquél. Los paganos, entonces, y algunos historiadores (incluido Gibbon) culpan de ello a los cristianos -rechazarlo es el objeto de la primera parte de la Ciudad de Dios, que se identifica con la Iglesia de Cristo y de la caritas. Otros opinan lo contrario (también yo lo pienso y lo deseo), viendo en el cristianismo, no el derrumbe del Imperio, sino su contención y apoyo ante el vacío; puente entre lo que está muriendo y lo que va a nacer.

Ante el derrumbe actual, surgen, inevitablemente, complicadas preguntas, de difíciles y polémicas (guerreras) respuestas: ¿el cristianismo hoy, qué puede aportar? ¿Está en condiciones de ofrecer soluciones y apoyos, más allá de palabrerías y escrituras más o menos literarias? Los horizontes están borrosos y las nubes de tormentas aún sin despejar (ya avisamos, con mucha, mucha antelación, en el artículo Y la tormenta se desató sobre el Vaticano, publicado el 4 de abril de 2010). Ello debido a múltiples razones, unas externas y otras internas; entre éstas últimas están los comportamientos lamentables de una parte de la alta clerecía y una estructura gubernativo-eclesiástica, que data de la Antigüedad tardía y que propicia los escándalos, financieros y no financieros. Cuando dentro de unos días se felicite, con ocasión de la Navidad, a Benedicto XVI -mi bendito y Benedicto- en las majestuosas salas del Palacio Apostólico, algunos, algunos curiales, deberían ir vestidos, no con ropas de rojo martirial (cardenales), sino con hábitos de penitentes.

En el libro de Ferrari (página 20) se lee: “Para que un mundo nuevo surja, es preciso que previamente muera el antiguo y sabemos que el intervalo que los separa puede ser infinitamente corto o, por el contrario, tan largo que los hombres  han de aprender durante decenas de años  a vivir en la desolación”. En esto leemos y recordamos a San Agustín, echándole muy en falta. El sustancioso y reiterado magisterio de Benedicto XVI sobre San Agustín (su tesis doctoral, en 1954, sobre él versó), no es suficiente.