martes, 25 de enero de 2022

EL ARZOBISPO DEL ORDINARIATO MILITAR DE ESPAÑA, artículo de ÁNGEL AZNÁREZ (publicado en "Religión Digital" el 16 de enero de 2022)

 

           


 Con carácter previo al fondo del asunto, varias cuestiones: 

 

A).- Un total de seis artículos, llevando el primero la fecha de de 23 de mayo de 2021 y la del 7 de agosto de 2021 el último, escribimos aquí, en Religión digital, manteniendo en ellos una oposición, con bases jurídicas, al nombramiento por el Papa del Vicario “general” castrense, si tal nombramiento se hacía tomando como base lo dispuesto en el Acuerdo Iglesia-Estado de 28 de julio de 1976, al que se remite y cita expresamente el Acuerdo Iglesia-Estado de 1979 sobre asistencia religiosa a las Fuerzas Armadas. Se escribe mucho de los Acuerdos de 1979 y se quiere tapar o esconder el vigente, franquista, de 1976. 

 

Base de tal nombramiento por el Papa -que se impugna aquí- es el previo llamado “Derecho de Presentación” del Rey de España, manifiestamente contrario a la Constitución vigente de 1978, así como  a la legislación de la propia Iglesia Católica (documentos del Concilio Vaticano II y Código de Derecho Canónico), que son obligatorios hasta para el Papa mismo. 

 


B).-
 No se me oculta la gravedad del asunto, pues en ese nombramiento están implicados el Papa, el Rey de España y el Gobierno español. Y las consecuencias son de mucho más calado que una simple disputa, puntual, en el Ministerio de Defensa por pretendidos “artificios”· de la Ministra, relacionados con el Ordinariato militar de España.

 

C).- Nada hay de personal en todo ello, pues el nuevo Arzobispo de esa peculiar diócesis personal, a la que pertenecí, la de los católicos de los tres Ejércitos, la Guardia Civil y la Policía Nacional, merece mi respeto y consideración, además, apellidándose como se apellida, y compartiendo procedencia navarra. Pero decir: “que mi nombramiento sea a propuesta de la Casa Real y del Gobierno, no significa necesariamente que sea negativo", es inadmisible y atenta contra la sensibilidad de muchos ciudadanos españoles. 

 

 


Y ya en el fondo del asunto o affaire

 

I.- El artículo Iº del Acuerdo Iglesia-Estado de 1976, que debería  merecer una detenida lectura por las continuas referencias en el texto a Leyes de Franco, dice: “La provisión del Vicariato General Castrense se hará mediante propuesta de una terna de nombres, formada de común acuerdo entre la Nunciatura Apostólica y el Ministerio de Asuntos Exteriores y sometida a la aprobación de la Santa Sede. El Rey presentará en el termino de quince días, uno de ellos para su nombramiento por el Romano Pontífice”.  

 

No consta que hasta la fecha, al día de hoy, el Rey de España haya renunciado a ese privilegio, tal como renunció el Príncipe Raniero de Mónaco, habiéndose celebrado en la Catedral monegasca, con asistencia del Secretario de Estado vaticano, cardenal Parolín, la Misa de Acción de Gracias el pasado 18 de julio de 2021, por cumplirse el cuarenta aniversario del Convenio firmado entre la Santa Sede y el Principado de Mónaco por el que Raniero III renunció al “Derecho de Presentación”. Y eso, añadiría, que tiene mucha gracia, pues la Constitución de Mónaco, a diferencia de la española de 1978, declara que la Religión Católica es la oficial del Estado monegasco. 

II.- Al minuto diez del inicio de “la toma de posesión”, en la mañana del día 9 de enero, de la cathedra de la Catedral castrense, en la madrileña calle del Sacramento, el capellán don Serafín Martín, Secretario General del Arzobispado castrense, por mandato del Nuncio de Su Santidad, don Bernardito o don Bernardino, leyó las Letras Apostólicas de nombramiento. Esas Letras, fueron firmadas en Roma, Laterano, el 15 de noviembre de 2021, y por ellas, Francisco nombró al nuevo arzobispo castrense, con indicación de que tal nombramiento se hacía teniendo en cuenta “la plenitud de nuestra autoridad apostólica” (habiendo imperativo Derecho de Presentación por las autoridades civiles eso de “plenitud de nuestra autoridad apostólica” es hablar por hablar o predicar por predicar).

 


            III.-  Tal nombramiento, de acuerdo con el Acuerdo de Iglesia-Estado ya mencionado de 1976, habrá conllevado, con carácter previo, la presentación al Papa del nombrado por parte del Rey de España. Ese acto de presentación por parte del Rey de España, bajo sanción de nulidad,  teniendo en cuenta lo dispuesto en el artículo 64 de la Constitución española, tendría que llevar el refrendo del Presidente de Gobierno. En una Monarquía parlamentaria, las excepciones al refrendo son de interpretación estricta. No dudamos que el refrendo actual, de Pedro Sánchez constará como constó el refrendo del Presidente Aznar en el nombramiento de Monseñor Francisco García o el refrendo del Presidente Zapatero en el nombramiento de Monseñor Juan del Río.

 

         IV.- El anterior Arzobispo castrense, Juan del Río, tomó posesión de la cathedra de la “catedral castrense”, el 27 de septiembre de 2008, habiendo sido publicado en el BOE la concesión del grado militar de General de División, Real Decreto 1573/2008, de 19 de septiembre, el día 20 de septiembre de 2008. Y más atrás: Monseñor Francisco Pérez, que tomó posesión de cathedra de la “Catedral castrense” el 11 de diciembre de 2003, el Real Decreto de nombramiento de General de División, fue publicado en el BOE el 4 de noviembre de 2003.

 

         Y una de las peculiaridades de ahora, es que el nombramiento de General de División de Monseñor Aznárez  sigue sin publicarse en el BOE, con las consecuencias inherentes a esa omisión, económicas y no económicas, acaso porque falte el previo conocimiento del Consejo de Ministros, tal como se puede leer en los Reales Decretos referidos a don Francisco Pérez y a don Juan del Rio. 

 

V.- Pero no nos confundamos ni  confundamos a terceros. Sabidas son las presiones ejercidas por eclesiásticos españoles y romanos a la Presidencia de Gobierno para que se procediera al nombramiento por el Papa, cumpliendo los requisitos de los Acuerdos Iglesia-Estado. Los mismos que aplaudían y asistían gozosos a lo de Mónaco, para aquí mantuvieron lo contrario. ¡Cosas de clérigos! Al fin el Presidente de Gobierno refrendó el acto del Rey de España. 

 

La incomodidad, por razones políticas y de cohesión gubernamental y parlamentaria, quiso frenarse, haciendo que el nombramiento del Vicario General estuviese alejado del Gobierno lo más posible, como si nada fuera con él. Pero eso es una mentira o falsedad: farolillos como los de verbena, pompas jabonosas y tintas de calamar. Y el mayor escondite no está en las “peripecias de la Ministra, sino en el ocultamiento del refrendo presidencial, previo al nombramiento papal.

 

Suerte que tiene el Gobierno que de esto nada dirán ni los del Partido Popular ni los de Vox. 

 

VI.- En nuestro artículo, publicado aquí mismo, el siete de agosto de 2021, ya escribimos: “Se hará sin duda, lo que convenga al Poder, de terribles fauces y tragaderas, tal como siempre se hizo, aunque haya que hacer saltar Concilios y Constituciones. Nos quedará, en tal caso, el examen detenido del Real Decreto de Nombramiento (de General de División), una vez se publique en el BOE, que habrá de ser cotejado con el Real Decreto 1573/2008, el cual, por vierto, contiene una mutatio veritatis, con resultado de desconfianza”. Y por si acaso, lo mejor es no publicarlo y punto.

 

Que los del PSOE y los demás que van de laicos se enteren. A veces en lo secreto se esconden mentiras, estupideces e hipocresía. Y lo que se quiere secreto, no debe ser publicum. Y algunos del  Medievo que escribieron del Deus absconditus, recuerdan a algunos demócratas de ahora. 

 

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martes, 11 de enero de 2022

LA DEMOCRACIA SEGÚN EL PAPA FRANCISCO, artículo de ÁNGEL AZNÁREZ, publicado en "Religión Digital (12/12/2021)

                  El discurso en Atenas y lo del vuelo a Roma

                                            2ª Parte

         I.- Introducción:

Los Papas suelen ser cautelosos con la democracia; ni escriben ni hablan mucho de ella por los acasos, siempre prudentes; acaso (a) porque desde el Vaticano, desde la perennidad deseada, pudiera ser de riesgo apostar por temporales, conceptos de ciencia laica; acaso (b) porque insistir en lo democrático animaría a leer la Ley Fundamental del Estado de la Ciudad del Vaticano, promulgada por San Juan Pablo II el 26 de noviembre de 2000, y se recordase que tal Ciudad-Estado está gobernada por un papa autócrata, siendo esa Jefatura del Estado la de un papado monárquico y absolutista. El artículo 1º de esa Ley Fundamental lo dispone sin ambages: “El Sumo Pontífice, Soberano del Estado de la Ciudad del Vaticano, tiene la plenitud de los poderes legislativo, ejecutivo y judicial”.



Eso ya fue denunciado en varias ocasiones, y hace ya un tiempo, en 2010, desde que el cardenal Tarsicio Bertone, Secretario entonces del Estado del Vaticano, en la antigua Silesia alemana, explicara la indivisibilidad del Poder en la Iglesia. Y tratándose de un Papa, evangélico y creíble como es Francisco, es de tener en cuenta que la categoría política de “monarquía absoluta” no se borra con la anécdota del género, que está en la página 69 de su libro Soñemos juntos: “Es algo que me ha preocupado en Roma: cómo integrar mejor la presencia y sensibilidad de las mujeres en los procesos de toma de decisión en el Vaticano”. 

Democracia, que además de ser un concepto político, es también social (Democracia social), que ha de formar parte de la llamada “Doctrina Social de la Iglesia”, y que es, como ha escrito Martin Schalag, la dimensión social de la fe cristiana, del Evangelio mismo, que es Palabra de Dios. Y una “Doctrina Social”, que es teológica y filosófica (moral y política), ahora muy zarandeada y/o activada por la procedencia latino-americana, argentina, del Papa reinante, de mucha originalidad, opuesto al tradicional eurocentrismo papal concluso en 2013. Y Bergoglio llegó a Roma cargado con documentos de las asambleas generales del Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM).   

II.- Pío XII:

El Papa que se explayó sobre la Democracia fue Pío XII, intransigente anticomunista y germanista, que, en el Radiomensaje de 24 de diciembre de 1944, hizo loas a la Democracia, cuando ya resultaba evidente que el comunismo, por una parte, y las democracias aliadas, por la otra, habían derrotado y sepultado al nazismo germánico. En ese radiomensaje, titulado Benignitas et humanitas, el Papa Pacelli, en la parte V (“Cruzada de Caridad”), dijo: “Ni menos alabanza y agradecimiento Nos place tributar a la generosidad del Jefe del Estado, del Gobierno y del pueblo español…” 

Ese Jefe de Estado se llamaba, es notorio, Francisco Franco, y  cabría preguntarse si en el año 1944, el Papa sabía lo que estaba ocurriendo en la España ganadora de la Guerra Civil, considerada por la alta clerecía como “Cruzada”, no siendo, precisamente, lo que ocurría por la generosidad del Jefe del Estado español. Otra prueba más de la visión y gestión, al menos muy discutibles, del Papa Pacelli durante la II Guerra Mundial. Y quien esto escribe, el autor del artículo, no es comunista ni filocomunista. 

En cualquier caso -me apresuro a añadir- los partidarios de que Pacelli sea santo, no han de desesperar, pues es posible que lo acabe siendo, como beato fue declarado el endiablado Pío IX, en el año 2000. Cuestión diferente será el natural descrédito, otro más, nada recomendable en tiempos muy graves de secularización aguda. 



III.- El Concilio Vaticano II:

Es llamativo que en el Concilio Vaticano II, el “pastoral” (y no el “dogmático” como fue el Vaticano I), y del “aggiornamento” para la adaptación de la Iglesia al mundo actual, en la Constitución, Gaudium et spesde 7 de diciembre de 1965, sobre la Iglesia en el mundo actual, la palabra democracia no haya sido escrita; no está o está desaparecida. Eso es interesante, por revelar una cierta desconfianza hacia la democracia por parte de la Iglesia romana, y es llamativa tal ausencia en un capítulo de la Constitución indicada, el IV, titulado La vida de la Comunidad  política, de tanto aperturismo. Tampoco, por cierto, se nombró ni condenó expresamente al comunismo (¡Qué cosas tan de diplomáticos no cristianos!). Sí, por el contrario, quedó claro en el documento conciliar lo siguiente: “La Iglesia no se confunde, de ninguna manera, con la comunidad política y no está ligada a ningún sistema político”.

IV.- San Juan Pablo II:


Años después, en 1991, se publicó la Carta Encíclica de Juan Pablo II, Centesimus annus, sobre la caída del comunismo y la democracia, conmemorando el centenario de la Rerum Novarum,iniciándose el apartado 46 de solemne manera, fijando con precisión lo que es una democracia política: “La Iglesia aprecia la democracia, en la medida en que asegura la participación de los ciudadanos en las opciones políticas y garantiza a los gobernados la posibilidad de elegir y controlar a sus gobernantes, o bien la de sustituirlos oportunamente de modo pacífico”.Recordó el papa, para la existencia de una verdadera democracia, la necesaria existencia de valores, con sólidos fundamentos, con derechos principales, tales como el derecho a la vida, entre otros. Juan Pablo II denunció escándalos en regímenes democráticos, como el aborto y la pérdida del sentido del bien común. Y de la democracia política se pasó a la social. 

V.- La Democracia, según Francisco: 

A.- En Atenas: En el Palacio de la Presidencia de la República (Atenas), el 4 de diciembre de 2021 -ya lo escribimos en la 1ª parte- el Papa Francisco, en un brillante discurso, recordó que allí mismo, en torno a la “polis”, nació la democracia, que es de naturaleza compleja, frente a las simplezas del autoritarismo. Denunció que esté retrocediendo, habiendo sobre ella un escepticismo generalizado. Y Francisco recomendó la participación y la política, que es “cosa buena”, antes de calificar de “tesoro” a la democracia, uno de los elementos de su humanismo renovado, como escribimos en El llamado humanismo renovado.


B.- En el vuelo de regreso a Roma 
(6 de diciembre)Francisco repitió lo de tesoro, “tesoro de la democracia y de la civilidad”, señalando con farragosidad, los dos grandes peligros antidemocráticos: el que llamó populismo, diferente del popularismo, y el de los gobiernos supranacionales. Populistas que, según el Papa, fueron los nazis, no los de Yolanda  Díaz, y para exponer lo del otro peligro, recordó a la novela de un tal Benson (1903). 

No fue tan brillante el Papa, improvisando, en el vuelo de regreso. De lo a mi juicio, poco conveniente ni entendible, explicado por el Papa en el vuelo, sobre la dimisión del Arzobispo de Paris, nada debo aquí señalar, pues el propio Arzobispo de París, nada respondió sobre su asunto al despedirse de su Archidiócesis el 10 de diciembre último. 

Se refirió Francisco, en el vuelo, naturalmente, a la sinodalidad, que es muy democrática, pues syn-odos, es “caminar juntos”. Y concluyó con una evidencia de mucha sensatez: “No soy político de ciencia, hablo según mi parecer”, pareceres que pueden ser muy importantes y trascendentales viniendo de un Papa, Vicarius Christi 

C.- En el libro Soñemos juntos y en sus encíclicas sociales, Laudato si y Fratelli Tutti. 

En sus escritos, el Papa Francisco no menciona expresamente a la democracia política ni a la social, pero han de entenderse implícitas en su concepto de Doctrina Social por ser exigencias evangélicas. Exigencias evangélicas que han de ser la de la conciencia ecológica de los cristianos, la solidaridad, el destino universal de los bienes y la función social de la propiedad, las exigencias de fraternidad y de participación en lo común. Y exigencia evangélica es la crítica radical al laissez-faire, al neoliberalismo y al mercado, denunciando, con razón, el error consistente en estimar que lo que es bueno para el mercado, lo es para la sociedad entera. Tierra, Techo y Trabajo encabezan el cierre el libro Soñar juntos y que se reiteran en las llamada por él “encíclicas sociales”.  

Un texto, el de ese libro, cuya posibilidad –no hay nada más individual y personalísimo que el “soñar”, jamás compartible-, sólo es metafórica, pero que no impide una llamada a la radicalidad, más propia del Continente Sudamericano que de  Europa, experta en un concepto frío y procedimental de Democracia. Efectivamente es muy actual, con la mejor teoría de la ciencia política, la distinción entre una democracia instrumental o procedimental y otra sustantiva o material, que haga disminuir las desigualdades económicas y sociales. 

Habrá de reconocerse: 1.- Una querencia por parte de la Iglesia, que preside el papa Francisco, hacia las élites, más hacia los ricos que a los pobres, y respecto a los que se aprovechan del medio ambiente para acabar con él. 2.- Son indudables los beneficios de la personalidad internacional para la Santa Sede, que datan de 1929, pero eso mismo debiera obligar a realizar adaptaciones en la llamada “Constitución política”, tal como ya ocurriera con los cambios financieros impuestos por la comunidad internacional en la pasada década. Se trataría de que ciudadanos europeos, del Estado de la Ciudad del Vaticano, no queden desprotegidos.

                                          

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