viernes, 22 de septiembre de 2023

FERIA TAURINA DE BEGOÑA (1ª Parte), artículo de ÁNGEL AZNÁREZ publicado en LA VOZ DE ASTURIAS Y LA VOZ DE GALICIA el 13 de agosto de 2023

 

 Pudiera ser que lectores y lectoras se pregunten de qué “irá” esto, teniendo en cuenta que el titular, pacífico en la antigüedad, hoy en la postmodernidad, es provocador y como de revancha. ¿Será acaso el autor (A.A.R.) un cronista nuevo de lo taurino, improvisado y barato como si fuera un becario? ¿Será acaso un provocador con ganas de hurgar, con maneras bruscas, en partes blandas? ¿Será acaso un taurino, de españolez esencial, o sea,  un “facha” taurófilo, que acaso tenga  en su casa un  reclinatorio para rezar al Cristo del Cachorro  o a la Macarena  Virgen? ¿Será acaso el autor (A.A.R) un antitaurino, un “progre”, como esas rabiosas y rabiosos taurófobos y ateos?      




Todo partió de lo acaecido en un restaurante de un pueblo mariñán el domingo seis de agosto, hace días, y mientras desayunaba un moreno café con leche y un bollito de pan. De repente y asombrado, vi colgado en la pared, junto a fotos del Sporting, un inmenso cartel que, en letras gruesas, además de lo de Feria taurina de Begoña, animaba: ¡Abónate! Una Feria insuperable. Cuatro grandes corridas de abono del 15 al 18 de agosto. Se anunciaba la intervención de “matadores” de fama universal, tales como Diego Urdiales y Alejandro Talavante, también “espadas”, como las de don Heraclio Fournier, el de Vitoria. A eso se añadió, para más controversia y barullo, el anuncio, el siguiente lunes, de que el día de Begoña, en el redondel taurino de El Bibio gijonés, un cura celebrará una Misa. 

 


Manuel Vicent, el de la playa de la Malvarrosa, dijo una vez que los taurinos no ven la sangre del toro, pues parecen ciegos, a diferencia de los antitaurinos, que si ven la sangre, lo que les causa horror, y por lo que califican al “espectáculo” taurino de “barbarie litúrgica de la sangre”. Los taurinos –añade Vicent- “evitan la sangre y buscan, con cursilería a lo bruto, un toreo de cintura, una verónica de alelí, en suma, el tintirintin”. A ese “toreo de cintura”, un antitaurino hoy y antes muy taurino –lo cual es frecuente- llamado Rafael Sánchez Ferlosio, en una crónica de mayo de 1980, en Diario 16, repitió que al toreo de cintura fue llamado “el efecto muñequito mecánico”.

 

Tanto Vicent, escritor de Valencia, como Sánchez Ferlosio, escritor de la cacereña Coria y de la hipotaxis, siendo de este último el libro Interludio taurino, publicado en 2022, me hicieron pensar en la cosa rara y extravagante que es La tauromaquia, y a la que dediqué un artículo allá por febrero del año pasado, aquí también publicado en La Voz de Asturias. Me sorprende que La tauromaquia guarde en sí tantas contradicciones, pues pareciendo ser una, resulta que luego es otra. Y lo que es un espectáculo brutal y para brutos, incluido el “lance de matar al toro”, con “tortura” de un animal, sea también un conjunto simbólico de ricas significaciones para todo lo humano, sea de sociología o de antropología.

 

Dado que a partir de ahora voy a transitar “por suelos pantanosos”, con peligro de hundimiento, pido al Cachorro y a la Macarena, siempre virgen, taurinos y divinos, que me sostengan en pie.  

 

I.- Las mujeres:

 

Es sorprendente que en espectáculo tan brusco, las mujeres taurinas sean de tanta delicadeza, tan femeninas, muchas ex alumnas de La Asunción o parecidas, y delicadas, finas, unas manolas,como las mujeres de antes, en tiempos de gobernación machista y de patriarcas. Mujeres adornadas con mantillas, negras y bordadas con finos hilos, recordando a las monjas con toca y sin tocar, y con claveles en sus escasos ojales. Hembras serenas y no lascivas que escribiera un poeta. Ejemplo de ellas es la presidenta de la Federación Taurina del Principado de Asturias, la muy conocida Maritina Medio. A Maritina la pongo ahora como espoleta en la picota o cereza del Jerte por haberse ella puesto antes como espoleta en la picota o cereza del Jerte, y por lo de los toros. 



 

Ella, Maritina, adorable, además de liberal por abogada de justicias y taurófila, es, además, organizadora de misas en el redondel o coso y de rosarios con letanías infinitas. Esto último no deja de repetírmelo el peluquero de ella, que también es el mío: Don Julio Suárez, el de la calle de San Bernardo y amigo del psicoesteta, el de Oviedo, aunque nacido en el Concejo de Aller, en la Cuen. Don Julio, para mayor timbrazo de gloria, además hace maravillas con sus manos, peines y tijeras cortando pelos.   

 

 Y líbreme Dios de negar delicadezas de género en el otro lado, en el de las antitaurinas, aunque nada las guste, lo cual consta ya acreditado, pues Ana, la del Consistorio anterior y efímera, lo repitió muchas veces: nada de mantillas en la cabeza y de claveles en mis ojales. Por pragmatismo, algunas hasta prefieren en los ojales otros proyectiles, y no todas, no, pues han de excluirse las “híbridas”, a base de electricidad o de gasolina. ¿Es que en las taurinas no hay híbridas? Sí, sí, por supuesto y también. Sé que esto es muy serio y que no tiene gracia. Lo sé y no lo pretendo.

 

Sin las mujeres taurinas, los toros, por supuesto, no serían tan eróticos, siendo por ello la tauromaquia calificada de “misterio erótico” o de “amoroso sadismo”. Dicen que las mujeres suplican por los toreros y que los cuernos del toro son vistos como quienes ven poderosos falos, de falocracias; y dicen, además, que ellas sienten los empitonamientos del bicho como empitonamientosen carne propia, aunque los toros estén hormonados y machacados. ¿No habíamos concluido que en el espectáculo taurino el toro es el macho y el torero, amanerado, escondiendo los atributos viriles, es la hembra? ¿Los movimientos del torero no son como los de las hembras con faja apretada? Esto no hay quién lo entienda…

 

2.- La democracia:

 

Dicen que los taurinos son unos “fachas”, extremosos y extremados, y que los antitaurinos, por ser de la izquierda, acaso por la gracia de Dios y por nacimiento o por bautismo, son demócratas de cepas puras. Sin embargo, las llamadas “corridas de toros” parecen un espectáculo democrático; el pueblo llamado “público” es el que decide sobre premios y castigan, broncas y aplausos; concede rabos y orejas; abronca a toreros y a la presidencia, insultándola a la cara, sin temor a desacato, forzándola a sacar o retirar pañuelos, y haciendo de los “comisarios policiales”, frecuentes presidentes, no sabiendo el porqué, unos pelagatos. Y como es frecuente en democracia entre tanto público, siempre están los “entendidos”, que son los taurófilos sabihondos; en verdad, unos escasos aunque muchos son los aspirantes. Y se cuenta que antes, los entendidos llevaban a la plaza rollos de papel de retrete, lanzándolos a los matadores como serpentinas en un “Día de America en Asturias”, a manera de aplauso o de protesta. 

 

Los antitaurinos preguntarán: ¿Y el toro, en esa democracia, qué dice? pues algo, seguramente, tendría que decir, no admitiendo la unilateralidad decisoria del torero. Pues nada, nada, calla y que como escribiera Praderito y dijera su jefazo Fraga, “a otra cosa y punto”. Además, suele añadirse que hay que ser muy bruto o bruta para pretender que los animales, aunque sientan según las izquierdas antitaurinas y las ministras de los animales, hablen también y respondan a interrogantes políticas.

 

3.- El del Hospicio:

 

Y aquí surge un asunto de filiación, la legitima, que es la única y verdadera reconocida por el extremismo taurino y de derechas. No obstante lo cual, ha de reconocerse el mérito de un autor de derechas muy acreditado como fue Don Alejandro Pérez Lugín, que escribió una novela hagiográfica en dos tomos, allá por el año 1921, titulada Currito de la Cruz, el enamorado de Rocío, hija del opulento señó Manuel, novela dedicada a ese torero, “el Mejó”. Currito fue muchacho de Hospicio, no precisando llamarse Expósito, siendo de bastardía su pedigree. El gran periodista y escritor que fue Rafael Cansinos Assens escribió sobre esa novela taurina o folletín del toreo: 

 

“Currito de la Cruz, el pobre expósito, el hospiciano, adoptado por la iluminada ternura de Sor María del Amor Hermoso, la burlada doncella, y que al fin resulta su hijo verdadero, confirmando la misteriosa voz de la sangre”. Y añade el periodista sevillano: “Con Currito de la Cruz pasa a la novela el torero gentil, fino, inteligente, artista sobre todo que no acepta ya, como el gladiador antiguo, la fatalidad de morir en la plaza, y ante un toro marrajo esquiva la contingencia de un desastre sin lucimiento. Currito es sentimental y supersticioso”. 

 


Las izquierdas, también las antitaurinas, siempre gustaron de las filiaciones atípicas, por eso, nada más que pudieron, para fastidiar a los “hipócritas” de derechas, cambiaron el Código Civil y permitieron la llamada “investigación de la paternidad”. Así, para que a los sin padre, como a Currito de la Cruz, dejaran de ser llamados hospicianos

 

Y como estamos en Agosto, el martes próximo, 15 de agosto, inicio de la Feria gijonesa de Begoña, de tanta guerra o polemós, seguiremos con ésta y lo taurino (2ª parte). En ese día está anunciado el toreo o espectáculo de dos toros del ganadero, conocido por su familia, un tal Romao Tenorio, otros dos más toros y novillos de un tal Zacarías Moreno, no constando parentesco con el profeta Zacarias.   

 


¡Ahh! y se me olvidaba: las personas aficionadas a preguntar querrán saber si el que esto escribió es taurino o antitaurino. Y respondo: ya lo expliqué en la escritura de La Tauromaquia, y por lo mismo, por lo allí contado, ahora no tengo que rectificar, pues, cuando paseo por prados de aldea, fotografiando a vacas y toros, quedo pasmado por la manera de mirarme, de las vacas y toros. ¿Y qué verán? me pregunto yo.

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sábado, 2 de septiembre de 2023

AL GRANO CON LAS DENUNCIAS (4ª Parte y final), artículo de ÁNGEL AZNÁREZ publicado en "LA VOZ DE ASTURIAS"



            No es extraño que allá en lo alto de Gijón, la militar “Agrupación Mixta de Encuadramiento, del Arma de Caballería y de Ingenieros, con sede en el que fue el cuartel de El Coto, llevara el número siete, de tantos símbolos. Siete son las colinas de Roma; siete los pecados capitales; siete los sacramentos; y siete los enanitos que cuidaron de Blancanieves, protegiéndola de su bruja madrastra. ¿Por qué las madrastras son siempre tan brujas? Cerca de aquel cuartel hubo una cárcel terrible y un poco más lejos, está el edificio de los Jesuitas, hoy colegio, ayer cuartel, el de Simancas, y también circo muchas veces, más hoy que ayer.   

 

9º.- En la Comisaria de Policía de El Coto, en Gijón, el día 12 de junio de 2023, de las once horas y cincuenta minutos a las doce horas y veinte minutos.

 

Dejo atrás el que fue cuartel de El Coto, el de los militares como  Muniain y Rolandi, y el de las dos garitas en el exterior, cual torres de un tablero de ajedrez. Subo un poco más y llego a la calle Feijóo, que, por tantas subidas y bajadas, es más balancín o tobogán de feria que calle, pues, caminando tranquilo, de repente hace “jóo”, “Feijóo”, que es como si cayeras abajo para luego subir a lo más alto. Y por esa calle, antes del célebre barrio de El Coto, paseaban señoras con batas de percal, echando maíz a las pitas, y portando en la otra mano una aguja y madeja para hacer jerséis.

 

En esa calle de Feijóo, entré en la Comisaría de Policía, la otra, de la Policía Nacional, “Fuerza y Cuerpo” de España y hasta de La Reconquista y Covadonga. El nombre de la calle recuerda al Feijóo de antes, con perversión de monje benedictino, gallego de Orense y conventual en Oviedo allá por el siglo XVIII. Y el nombre de la calle recuerda al Feijóo de ahora, cara de político “chato”, muy “chato y aplanado” como aplastado, también gallego de Orense, de brillante carrera y por oposición al elitista “Cuerpo del Estado”, llamado el de Correos.




No obstante las maneras apacibles y casi dulces, las mías, que no olvidan de presuntos delitos cometidos por funcionarios públicos y con ganas de careos, tuve más empeño, persistiendo en denunciar, que si fuera empleado de un Monte de Piedad. Ahora comprendo que en las inauguraciones del llamado “Año Judicial” en palacio viejo de Oviedo, Casino en La Regenta, se alardease de que la criminalidad en Asturias bajaba y bajaba. Naturalmente, con funcionarios de “Fuerzas y Cuerpos” como los aquí descritos (3ª parte), lo extraño es en Asturias, a excepción de los de las clases dirigentes o élites, nunca en las estadísticas ni en cómputos, que haya otros delincuentes.

 

Esperé sentado en la nueva Comisaría, haciendo turno, y viendo a la derecha un policía nacional, sentado junto a la pared, que daba citas y explicaba requisitos para renovar el carnet de identidad, lo cual es, por ser de nacionales, mucho más barato que lo de la extranjería, carambola de despachos, que es de extranjeros, donde cosas muy raras y caras dicen que ocurren u ocurrieron ¿Tendrá razón mi amiga María Elena, la maoista?  


 

Una mujer, con uniforme de Policía Nacional, me atendió con el respeto debido a cualquier ciudadano por parte de funcionarios públicos.  Como escribiera André Maurois, de la Academia Francesa, “El uniforme anuncia sin ambigüedad el oficio”, y eso vale para saber cuando se está delante de una policía nacional, de un torero con coleta y moño, de un obispo con pompones morados como verrugas, o de un general de la caballería montada y húngara, antes austro-húngara de Francisco y José, Emperador. 

 

La funcionaria de la calle Feijóo, maravillosa señora, a diferencia de la dark-lady mujer fatal, con tinte hasta en el pelo, de la Comisaría de Moreda (parte 2ª), tomó dos decisiones que me parecieron muy correctas: a) pedirme el carnet de identidad para iniciar comprobaciones y examinar si por su reciente hechura admitía o no falsificaciones, y b) permitirme ejercer un derecho-obligación, que es el de denunciar. 

 

La diligente funcionaria, después de tranquilizarme dándome traslado de lo a ella indicado, al parecer, por un departamento superior sobre mi DNI., me facilitó la denuncia, que la formalicé y firmé a las doce horas y seis minutos, siendo el instructor el funcionario 79.180 y el atestado el número 13157/23). El instructor que la redactó, según mis explicaciones, me entendió perfectamente, poniendo mi firma sin objeción alguna, sin modificar una coma, lo cual me sorprendió hasta a mí, tan acostumbrado a objetar comas y puntos y comas. El lunes día 10 de julio supe que doña Delia, delgada y delegada del Gobierno, había entregado medallas a integrantes de “Fuerzas y Cuerpos”, más no me hice ilusiones, al saber dos cosas muy interrelacionadas: a) que el hombre y la mujer siempre tienen necesidad de honores y b) que los dan (los honores y medallas) a quienes menos las merecen. No vi premiado a mi instructor.   

 

10º.- Y ya con la denuncia bajo el brazo, a seguir la pelea con REPSOL, la gran Compañía, que como las grandes compañías, es más tóxica que el amianto. 




Sobre las trece horas y cuarenta y un minutos, trasladé por “mail” al Departamento de Calidad la denuncia formalizada minutos antes. A las diecisiete horas cuarenta y dos minutos, a la “Oficina de Atención del Accionista” de Repsol, envié otro “mail” adjuntando la denuncia. Y esto último lo juzgué interesante por haber leído en Internet que unas tales, Antonina, Patricia y Elena, eran las responsables de “relaciones con accionistas minoritarios” de la petrolera Compañía. Y en el último “mail” recibido de esa “Oficina”, el 18 de julio de 2023, un sonriente de nombre Ramón, con corbata hortera, da “saludos cordiales” a los accionistas. Una página Web, la de los accionistas de Repsol, por muy castiza, huele a churro y parece un botijo manchego. 

 

A media mañana del miércoles 14 de junio, recibí llamada desde Madrid de Repsol, el número de la llamada empezaba con el 918 y terminaba con el 21. En dicha llamada se me informó que “todo” estaba arreglado, pidiéndome disculpas, contestando yo que, por supuesto, los errores son inevitables en el acontecer humano, pero que hay que responsabilizarse debidamente, y que en eso consiste la obligación de indemnizar o sea, dejar “indemnes” a los perjudicados, de daños materiales y morales. 

 

El miércoles día 21 de junio manifiesto ante otra llamada de Repsol que preciso la constancia por escrito de la propuesta de indemnización, que me llegó por “mail” el viernes día 23 que dice: “Tras conversación telefónica, adjunta podrá encontrar la propuesta en compensación por el retraso en la contratación de suministro de luz y gas… Lamentamos las molestias que esto le haya podido ocasionar y le recordamos que estamos a su disposición en el teléfono gratuito…”.

 

Y desde entonces, nada contesté ni hice, habiendo hasta el momento conseguido una sola cosa, aunque muy importante: que Repsol y sus comerciales ya no me molesten.  



11º.-Y terminando ya, o la traca final: 

 

Pudiera ser, para entender este final, que haya que leer las cuatro partes anteriores y el Aviso y denuncio. Si así resultase, pido disculpas. Recuerdo que todo empezó con aquello de “Solicitud rechazada por no haber el análisis de riesgo preliminar”. Y ahora, después de tantos episodios, no me da la gana de contratar la luz y gas con REPSOL. No me fío naturalmente. Y si sigo como accionista es para aprovecharme de las minusvalías de las ventas de acciones, pues muchas fueron compradas a veintitantos euros por acción y ahora están a doce.  

 

No es extraño, que con militantes tan destacados del Partido socialista catalán y del Partido nacionalista vasco, las acciones coticen tan a pérdidas. Cosa comprensible tratándose de catalanes y vascos, y es que con ellos siempre pasa eso, sobre todo si los apoya la Caixa, antes Caja de Pensiones.


 


Que la junta general de la Compañía ratifique a políticos, directivos en cargos empresariales, es una prueba más del capitalismo de mondongo, de tocino y morcillas que impera en España, todos puestos, los mondongueros, ahí por el Gobierno y los partidos de turno. Y unos enchufados que mandaron a la jubilación a empleados con 60 años y que ellos, algunos ya con 75 años, repiten año a año. Mochuelos de chimeneas y/o picos de pajarracos. Ni se les desinfecta con acido clorhídrico. 

 

Y hubo quien se acordó de la llamada “Agencia española de Protección de Datos”, la de la Ley 11/2022, de 28 de junio, General de Telecomunicaciones; yo también después de haber leído la Circular 1/2023, de 26 de junio y firmada por su directora con apellido de Patria. ¡Qué bonito y literario es eso que se llama “derecho” a no recibir llamadas no deseadas! Y si las grandes compañías estornudan, la Agencia esa es que se corre como transportada por el viento. Y para comentar esa Circular hay que tener muchas ganas de reír, y yo ya me reí bastante y de muchos.

 

12º.- Y para llegar a la docena, lo del “establo de desecho”:

 

No es gruesa la separación entre “Estado de Derecho” y “Establo de desecho”. Para pasar del 1º al 2º al Estado le basta con no proteger a sus ciudadanos, despreciarlos a lo fascista o a lo democrático, y pronto éstos encontrarán a los que los protejan, que serán las mafias. El caso de Sicilia es el modelo. Y eso sería una pena, habiendo en este tiempo muchas bondades.

 

Siendo los anteriores y éste, artículos de presuntos delincuentes, pregunto: ¿Dónde está la magnífica colección de huchas, de gran interés artístico, que fue de la Caja de Ahorros de Asturias? Y ¿dónde está la completa colección de “Cuadernos del Norte”, de gran interés cultural, que fue de la Caja de Ahorros de Asturias? ¿Se basta, señora Consejera de Cultura,  o precisa usted de “excitación de celo”?


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