viernes, 31 de julio de 2020

"EL EGO DESMESURADO DE LOS POLÍTICOS" por ÁNGEL AZNÁREZ RUBIO (publicado en "La voz de Asturias, 15/07/2020)


Para ser político, desde una humilde concejalía de aldea a Jefe del Estado, hay que tener un “ego” muy grande; tan grande que a veces la dificultad está en no caer en la imbecilidad, en la estupidez o en la más dañina soberbia. Y lo que es un defecto, puede, en ciertos casos, ser una necesidad, como indicaremos al final. Tal desmesura no es exclusiva de los políticos, sino de otros muchos y de prestigiosas clases profesionales, como la de la tauromaquia o torería, la judicatura o la clerecía. Y también muy de la vida e incluso de la muerte, la imbecilidad o estupidez, como se puede apreciar en las hiperbólicas esquelas de un madrileño periódico. 


Max Weber cada vez me decepciona más –lo mantengo vigente en su interesante sociología de la Religión-, pues, para tratar de los egos de los políticos, leí su conferencia
La política como vocación, y en ella la egolatría la vincula únicamente con la vanidad, calificada de “muy trivial, la muy común vanidad”, y nada explica acerca de la imbecilidad o estupidez o la soberbia del político. Fue también desacertada la teoría muy divulgada de Max Weber, de una pretendida excelencia ética del capitalismo y del rigor de calvinista, resultando éstos, a la postre, los principales responsables del inmenso fraude hipotecario cometidos en el primer decenio de este siglo en la “pulcra y puritana” Norteamérica.


Son muy encarnizados los combates entre los egos políticos, como el que acaba de tener lugar entre el Presidente de la República francesa y su Primer Ministro, ganado el combate, por ahora, por el primero. Y pregunto: ¿Es que Macrón (Jefe de Estado) podía soportar que, según los análisis demoscópicos, la popularidad de Eduardo Felipe (su Jefe de Gobierno) le superase con creces? Leo en Le Figaro Magazine de 4 de julio de 2020 que mientras la cota de confianza del Presidente francés subió un 5%, la del Primer Ministro subió un 10%. La decisión fue inapelable: el primero echó al segundo y a patadas. Punto y final, y para carantoñas, las de Brigitte.   


Si profundizásemos, caeríamos en la cuenta que las mujeres (esposas y queridas) de los Presidentes de la Vª República francesa gustaron tanto del Poder como sus maridos o queridos; a veces incluso más. Hay una clamorosa excepción, que fue la de Cecilia, segunda esposa de Sarkozy, que a los pocos días de ser éste nombrado Presidente de la República, se marchó a Nueva York a vivir en el anonimato con el artista Richard Attias, dejando al Presidente con cara de espanto subiendo sólo las escaleras de El Eliseo. ¡Qué merito el de Cecilia, tan bien educada por las monjitas de La Asunción! Y si quisiéramos averiguar más, tendríamos que distinguir entre esposas y amantes de derechas y de izquierdas, pues estas últimas, en Francia y España, su sensibilidad la dedican a causas justas o de ONG, aunque papá, según los del pueblo que tan bien conocen, haya hecho fortuna con lo contrario.


¿Y cómo es posible tener un ego tan gigante, quererse tanto, admirarse de lo bien que a uno le quedan los vaqueros, marcando bragueta y culo, y al mismo tiempo deber de soportar las críticas, de falsificador de tesis o de antítesis, de ignorante, de chulo de romería o de “mindungui” por no ser abogado del Estado, funcionario de Ayuntamiento o registrador? Claro que hay que ser muy tonto y superficial para presumir de bragueta o de culo. 


Busqué y rebusqué respuestas a la interrogante última y fue difícil encontrarlas, me refiero a las verdaderas, pues mentiras, mentiras, encontré muchas: que si el talante democrático ha de soportar críticas, que si la cultura política del genio, sea Rey, Presidente de Republica o Jefe de Gobierno ha interiorizado la adversidad, etc. Bobadas, pues, y mentiras. 


Ahora que Sarkozy vuelve a estar de moda, con ministros de Macrón que antes fueron de Sarkozy, protagonizando el cambio de Presidente del Gobierno la semana pasada (en Francia), volví a un personaje que siempre me pareció esencial aunque en la sombra, como todos los personajes principales: se trata de Henri Guaino, que fue el Speech writer o spin doctor de Sarkozy, autor de La Nuit et le jour, en el que cuenta las principales peripecias de la Presidencia de Sarkozy. 


Con tanta lucha y crueldad de egos es normal, para Guaino, que la Política sea trágica, como trágica es la Historia, hija suya. Y ello teniendo en cuenta que, no obstante los egos inmensos, hay políticos vagos, muy vagos, amantes de copas y de licores, y otros muy trabajadores. A esta última clasificación se podrían añadir otras más, como la que distingue entre políticos con voluntad de gobernar, que toman en serio su trabajo, y los aficionados o diletantes o “surfistas”. 


El problema de los primeros es grande, pues han de enfrentarse a la corrupción del Poder y a los intereses de particulares o de grupos y corporaciones incrustados en el Poder, pues es sabido que para ser rico, inmensamente rico, hay que “tirar” de la ubre del Estado, siendo ese el origen de las grandes fortunas, siempre público, aunque, para despistar, hagan “estos liberales” propaganda de lo privado. Decir a éstos que no, genera evidentemente, odios, insultos y todo tipo de descalificaciones y ataques personales. Aquí es donde el desmesurado ego del Político es preciso a la función de gobernar, que ha de actuar a modo de vacuna reactiva para proteger a todos del abuso de unos pocos Y para soportar eso, hay que ser casi como el político De Gaulle, que todo lo tuvo grande, defectos y cualidades.




FOTOS DEL AUTOR ("egos gordos, muy gordos y gordísimos

domingo, 26 de julio de 2020

"UN ECOSISTEMA ESPIRITUAL", por ÁNGEL AZNÁREZ RUBIO, (publicado en "Religión Digital", 22/07/2020)


“Me encomiendo a vuestras oraciones, al tiempo que os convoco a todos  para salir en ayuda de pobres y enfermos, haciendo de nuestra Iglesia un hospital de campaña, es más, creando un “ecosistema” espiritual y pastoral que haciendo inviable  cualquier tipo de abuso, cuide a los más frágiles e indefensos y facilite su crecimiento integral”. 

(Fragmento de la Homilía del Obispo de Astorga, leída el 18 de Julio de 2020).



Concluida la toma de posesión ante el legado pontificio, sentado ya en su Cátedra, el nuevo obispo de Astorga leyó, ya dentro de la Liturgia de la Palabra, la Homilía iniciando así su ministerio episcopal en la nueva diócesis. Una predicación evangélica con enseñanzas destacadas y plurales, teológicas y sociales. Nos interesa ahora lo que tanto se desparrama a lo largo del texto, que es la llamada “evangelización de los pobres”, con lo que se identificó Jesús, sus más fieles seguidores, y también se identifica el mismo predicador, según dijo. Es además, lo de la “evangelización de los pobres”, su lema episcopal y reconoce el obispo no serle fácil “mantener esa prioridad espiritual y pastoral”. 



Fachada de la Catedral de Astorga

Hay en el sermón u homilía una pluralidad de conceptos que bien podrían encabezar este comentario. Junto al escogido “Ecosistema”, hay otros posibles, como “Evangelio, en cuanto herramienta social”, “Evangelización y promoción humana”, “Iglesia, hospital de campaña”, “Falta de fraternidad y problemas sociales”. Al oír la homilía por primera vez, y posteriormente con las repetidas lecturas, me “sonó” a melodía ya conocida –dejo constancia de que los afanes de novedad en ciertas asuntos, en los religiosos, suelen ser actos de vanos y de vanidosos-. Caí en la cuenta de que, de manera parecida, a ello se refirió el Magisterio pontificio de Benedicto XVI en la Encíclica Caritas in veritate, el Magisterio de Francisco (capítulo cuarto “La dimensión social de la evangelización”) en su Exhortación Apostólica EVANGELII GAUDIUM y, finalmente, los textos leídos al sociólogo jesuita canadiense, ya fallecido, Hervé Carrier, cuyos textos forman parte en la actualidad, del Diccionario de Teología Fundamental (Diccionarios San Pablo). 


No puedo omitir un artículo publicado ya hace mucho tiempo, en Le Monde, el 3 de diciembre de 1972, por el teólogo dominico, Yves Congar, titulado La dignidad de todo hombre, en el que ya decía: “Uno de los rasgos más chocantes del Evangelio y que pertenece a la función liberadora del Mesías Salvador, es que Jesús, sin cesar reintegra en la comunidad de hombres y fieles los que estaban excluidos por su pertenencia a una categoría discriminada del resto: publicanos, recaudadores de impuestos por la cuenta del ocupante; la mujer adúltera que debía ser lapidada, como Magdalena; los samaritanos y los leprosos”. 



Hervé Carrier explicó una y otra vez, en la voz “Evangelización”, lo siguiente: “El evangelio social forma parte del reino de Dios. Esta observación es importante si se quiere sacar de la misión evangelizadora de Jesús algunas conclusiones relativas a la de la Iglesia. Aparecen entonces claramente que la promoción de la justicia y la liberación humana forman parte de la misión eclesial, que no puede reducirse, por consiguiente, a la proclamación de la salvación de Jesucristo, es decir, a la evangelización entendida en sentido estrecho”.


Columna de la Inmaculada en la Plaza San Marcelo

La Homilía del Obispo de Astorga lleva la misión Salvadora de Jesús al terreno social, al terreno no del yo o del tú sino al del nosotros. Esa es la razón del fragmento que se destaca al comienzo de este comentario (desde el ecosistema al crecimiento integral, haciendo inviable cualquier tipo de abuso). Y a ello se refirió el Obispo con lo del “favoreciendo una razonable distribución de los bienes”. Por eso repitió tres veces ¡Evangelizad, evangelizad, evangelizad!, con llamamiento a la liberación de los pobres, ciegos, encarcelados y oprimidos. 


Lo prometido en el sermón es inmenso y, desde luego, no fácil. El obispo en su homilía iniciática ha sido un valiente, muy valiente; otros “colegas” no se hubiesen atrevido a tanto, prefiriendo hacer cánticos abstrusos o jugando con las palabras a lo místico. La Iglesia española tiene sobre la mesa dos grandes problemas: el de los abusos a menores, que plantea el tema de la inviabilidad de cualquier tipo de abuso, que, no obstante ir referido al futuro, vuelve al pasado y mira atrás, con especial trascendencia en Astorga (a ello nos referimos en nuestra crónica del sábado). El otro gran problema es el de las discutidas titularidades en pleno dominio de ciertas propiedades y en ciertos casos, que interpela ab radice lo de la razonable distribución de los bienes, resultando no de Justicia sino del cesaro-papismo de hace unos años, sólo unos, como el de Justiniano hace siglos.  



Cruz Rota en el pueblo de San Miguel Del Valle

Problemas complejos y muy graves que, siendo nucleares, afectan a la entraña misma de la misión de la Iglesia o Eclesiología, de mediación entre Dios y los hombres. Que mientras no los resuelva adecuadamente estará sometida a todo tipo de vaivenes y chantajes, también por parte del poder político. El signo es el del descrédito trascendente. 


Valentía, mucha valentía se necesitará, así como combatir ese pozo y poso de roña de siglos que es el oscurantismo y la “cultura” de lo escondido. Se dice que todo lo que duele, es lo               que cura. Luchar contra lo que parece adecuado y oportuno sin serlo, tal como ha repetido un obispo de capital vasca, de cabeza poderosa, con clergyman gris, que estuvo la mañana del día 18 en Astorga y que llegó a la Seo asturicense a pie y no pedaleando bicicleta. 


¡Oh cosas del azar! Resulta que para sobrevivir en Astorga, el Obispo, ahora, necesita que su músculo cardíaco esté reforzado de una forma especial, para que los sustos muchos no dejen a los sístoles sin diástoles, que fue lo que le pasó al bueno de Juan Antonio y que de manera confusa se quiso explicar en la oración fúnebre, antes de su enterramiento el año pasado, hace catorce meses. 


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lunes, 20 de julio de 2020

CRÓNICA "TOMA DE POSESIÓN EN ASTORGA", por ÁNGEL AZNÁREZ RUBIO (publicada en "RELIGIÓN DIGITAL el 19/7/2020)


Que los obispos también nos morimos, pero no
nacimos obispos (Palabras del Arzobispo
Metropolitano de Oviedo en el funeral por el
obispo emérito de Astorga celebrado el 15 de julio
de 2020).


Llegué a la urbe maragata en hora pronta, hoy mismo, comenzando a despertarse la Villa. Dejé el vehículo en el aparcamiento de la Casa de Misericordia; transité por la calle Rodríguez de Cela; me situé delante de las puertas del Seminario, que miran a la Plaza de Don Marcelo, cerradas a cal y canto. Unos metros antes, salió de la Casa Sacerdotal el arzobispo Julián Barrio, trajeado con clergyman; por el otro lado, accedían al patio del Seminario, los vehículos de los monseñores, siendo vehículos de dimensiones utilitarias, normales, no escandalosas, destacando, como excepción, un lujoso Audi conducido por un obispo de diócesis gallega.

En la mañana de hoy, 18 de julio de 2020, monseñor don Jesús Fernández González, cuyos padres viven en el populoso barrio de Gijón, conocido como “Nuevo Gijón”, tomó posesión canónica de la milenaria Diócesis de Astorga (Obispo), siendo el número 138 del Episcopologio de la misma. Se acreditó el nombramiento papal según el Código de Derecho Canónico. Iba vestido todo de morado, con mascarilla y calcetines negros.


 
Las referencias pastorales, detalladas, sobre el nuevo Obispo, son excelentes y así lo debieron estimar también dos Arzobispos, el de Oviedo, por exigencia del Derecho canónico, al ser Astorga diócesis sufragánea de la asturiana, y el de Santiago de Compostela, nacido en territorio diocesano de Astorga, habiendo sido hasta ahora, don Jesús Fernández, Obispo Auxiliar de Santiago. Un oficio el de obispo auxiliar, que es trágico o hamletiano, pues ha de estar en continua duda entre el ser y el no ser, que esa es la cuestión.

Estando en Astorga y escribiendo de obispos auxiliares, no puedo olvidarme de don Angel Riesco Carbajo, que fue hijo de esta diócesis asturicense, luego vicario general de la misma y más tarde Obispo auxiliar de Oviedo. En la actualidad Venerable por haberlo declarado así el Papa Francisco. Recuerdo a don Ángel especialmente, pues visitó a los de Primaria del Colegio de los Maristas de Oviedo, asombrando a los pequeños –entre los que me encontraba- por los entonces ropajes episcopales y con los pectorales en su sitio, no en el ombligo. Pregunté por él varias veces siendo niño, llegando a la conclusión de que le hicieron la puñeta, que no sé si del Arzobispo de Oviedo entonces, F.J. Lauzurica y Torralba, o de alguno de sus curiales. Ahora que supe lo de Venerable, tengo una preocupación menos.

Hizo muy bien el Administrador diocesano –un mérito más-, en su discurso de salutación al nuevo obispo, tener un recuerdo para Monseñor Don Ángel Riesco.

Tan solemne acto jurídico y pastoral de toma de posesión debería tener un efecto destacado de humildad que no suele tener, pues la satisfacción y el “orgullo” del elegido se tendría que reducir si pensara que otra persona, pronto o tarde, ocupará la misma sede, y que ese acto de toma de posesión, que es de gloria, también es de pena, como una oración fúnebre, al tener que recordarse al “número anterior en el Episcopologio”. OBISPOS QUE LLEGAN Y QUE VAN predicó Jesús Sanz en el funeral del miércoles, día 15. Y tan solemne acto jurídico es, al mismo tiempo, muy sacro, pues es un sacrificio eucarístico celebrado en la Cátedra del Obispo y muy clerical también, con ostentación, frente al pueblo, de poderío por el “aparato” clerical.



A las 10,30 horas salió del Seminario la comitiva, presidida por el Obispo electo, teniendo a su derecha al nuncio de Su Santidad y a la izquierda al Arzobispo Metropolitano de Oviedo, estando en el extremo derecha el administrador diocesano y en el izquierda Monseñor Barrio, ambos con cleryman. El Administrador Diocesano explicó al nuncio lo del Palacio de Gaudí y lo de la Catedral en la misma plaza. Delante de la hilera episcopal iba tocando la gaita el grupo Martaina y detrás iba tocando la Banda de Música de Astorga. El legado pontificio lució con luz propia, vestido como procedía, recordándose que, en la toma de posesión de don Juan Antonio Menéndez, Enzo Frattini, entonces nuncio, vistió de manera indebida.

Y salieron del Seminario, no del Palacio Episcopal, obra de Arte de Gaudí, que desde el Pontificado de don Marcelo pasó a ser Museo. Aquí ha de distinguirse entre diócesis en las que el Obispado está en un palacio y diócesis en las que el Obispado está en un seminario. Astorga teniendo dos palacios episcopales, el Obispado, ejemplarmente, se residencia en un Seminario que, por evidentes razones, tiene muchos huecos.

Ya en el interior de la catedral, el deán ofreció al obispo electo el Lignum Crucis, para besarlo, y el aspersorio. Con el nuncio en la cátedra y con báculo, el administrador diocesano, en primer lugar, hizo la alocución de entrada o de bienvenida al nuevo obispo, con una adecuada entonación propia de un paisano leonés y con bienvenidas y recuerdos múltiples. Este administrador diocesano es ya más que una más promesa. Luego el nuncio recordó a anteriores obispos y felicitó al Administrador diocesano por sus trabajos y desvelos en sede vacante. Por cierto que lo de llamarse el nuncio don Bernardito puede ser normal en Filipinas, pero aquí suena un poco raro, no pareciendo compatibles unos superlativos tan superlativos como excelentísimo y reverendísimo con un diminutivo como Bernardito.



Hicieron bien en recordar todos, el administrador, el nuncio y el nuevo obispo a don Juan Antonio Menéndez, que fue obispo de Astorga, con posesión tomada hace poco más de cuarenta meses y fallecido hace sólo catorce. Y se le recordó porque dio ejemplo, como dice el Código, “de santidad con su caridad, humildad y sencillez de vida”, con graves problemas, eso también. Del “verde y fresco como una lechuga”, que le vió el Papa Francisco en Roma al poco de nombrarle, pasó al tostado por la parrilla incandescente que resultó ser lo del Seminario de La Bañeza y asimismo por su Presidencia de la Comisión contra abusos sexuales en la Conferencia episcopal española, atrapado en la telaraña de la llamada “cultura del silencio”.

Y algo que engordó sus méritos: don Juan Antonio fue Obispo auxiliar de Oviedo, habiendo sido antes Vicario General de esa diócesis, lo cual fue una excepción, pues la regla general es que, por unas razones u otras, los Arzobispos de Oviedo no “consiguen” hacer obispos a sus vicarios. Por cierto que al antecesor de don Juan Antonio, como Obispo Auxiliar de Oviedo, don Raúl Berzosa, ilustre conferenciante, no lo encontré en Astorga –estuvo en la toma de posesión de don Juan Antonio-; pregunté por él y me dijeron que era residente en la Iglesia española de Montserrat, en Roma, la misma en la que estuvo muchos años el recientemente fallecido P. Novalín, muy amigo de monseñor Gómez Cuesta y de Vázquez Vázquez, el alcalde que fue de La Coruña y que ahora quiere ser proclamado santo súbito.

Dentro de la ceremonia eucarística tuvo lugar la toma de posesión, propiamente dicha, siguiendo las normas del Derecho canónico. El nuncio mandó la exhibición de las Letras Apostólicas por el Canciller al Colegio de Consultores, leyéndolas éste en alta voz, y pasando a ocupar luego el obispo la Cátedra episcopal, ya con báculo. Se continuó la celebración de la Santa Misa.

Muy interesante fue la homilía del nuevo obispo de Astorga. El tono de su voz fue el adecuado, sin los gorgoritos y maneras habituales o manierismo en las predicaciones del alto clero. El recuerdo a las personas fallecidas con ocasión del COV- 19 se juzgaron muy apropiadas. Las indicaciones sobre las nuevas realidades sociales y nuevos derechos parecieron ir en sintonía con las predicaciones papales (“El Evangelio como herramienta social” dijo. Por ello, considerándola de relieve y disponiendo ya de la homilía por vía electrónica, tendremos ocasión de analizarla de manera pormenorizada y próximamente en forma de artículo.

En un acto tan religioso y teniendo el ya Obispo de Astorga como lema episcopal Evangelizar los pobres, es obligatorio el recuerdo a los pobres y a los perseguidos por la Justicia, incluida la de la Santa Sede. Por ello recordamos al Reverendo Lucio Vallejo Balda, al parecer por tierras de patronazgo de Nuestra Señora de Guadalupe, respecto al cual, en el mismo documento por el que se le concedió la liberazione condizionale de la pena impuesta por un tribunal vaticano, se indicó que volvía a la jurisdicción del Obispo de Astorga, sua diocesi di appartenenza. Es, acaso, buena idea recordar al nuevo obispo de Astorga que tiene también un hijo al otro lado del Mar tenebroso y que, a ese hijo, papas y espías, hombres y mujeres, también tenebrosos, volvieron loco.

Recuerdo que en la primera bendición como obispo de Astorga, en su toma de posesión, don Juan Antonio Menéndez leyó las siguientes palabras: “Firmes en la fe, alegres por la esperanza, diligentes en el amor”. Hoy no las escuchamos.

Como el calor, concluida la ceremonia, apretaba, no pudimos aceptar la caritativa invitación para acercarnos a la cercana localidad de Castrillo de los Polvazares y comer un cocido maragato. Nos conformamos, hoy, con unas verduritas maragatas y dulces mantecados, pasión de clérigos.

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jueves, 16 de julio de 2020

"HECHOS DIFERENTES SOBRE UN MISMO OBJETO: LOS LUGARES RELIGIOSOS", por ÁNGEL AZNÁREZ, publicado en "RELIGIÓN DIGITAL" (15/7/2020)

     

 Al mismo tiempo se han producido tres hechos diferentes: 1º.- La pretensión del turco Erdogán de que la que fue Iglesia de Santa Sofía, se vuelva abrir al culto musulmán. 2º.- Un programa en una cadena de TV (la católica y francesa denominada KTO) en torno al tema de los “lugares religiosos”, que tuvo lugar el pasado 28 de junio último. 3º.- La vuelta y revuelta del asunto de las inmatriculaciones en el Registro de la Propiedad español de bienes diocesanos en España.

 

Los tres hechos, unificados por el objeto, merecen un análisis separado:

 

            1º.- Lo de Santa Sofía.- Antes de estudiar en primero de Derecho los textos jurídicos de Justiniano, ortodoxo y cristiano, Emperador de Bizancio, un magnífico profesor de griego clásico me explicó, en el colegio del bachillerato (de los Maristas), lo de Bizancio, Constantinopla y Estambul, ciudad del Bósforo, insistiendo en que este último nombre propio, Es-tam-bul, hoy principal ciudad de Turquía, fue de origen griego, derivado de tres palabras: “hacia-la-ciudad o eis tnv polín” (una preposición, un artículo y un nombre común. Aquello me quedó como una marca imborrable, entre otras muchas.

 


Libros de Historia e Internet explican, magníficamente, detalles de aquel Imperio Romano y de Santa Sofía, y a ellos me remito. Este escritor ni copia libros ni Internet.

 

Ahora interesa destacar:

 

            --La emoción sentida al pisar Santa Sofía por primera vez, cuando llegué en barco a Estambul. Imagine a Justiniano, Emperador y Sacerdote, en compañía de su esposa Teodora, en solemne procesión por el vestíbulo a la entrada del Templo de Santa Sofía, viéndolo todo el gran Cristo que está en la cúpula central.

 

            --La recomendación de que los lectores vuelvan a ver en vídeo la visita que hizo Benedicto XVI, en su viaje a Turquía en el año 2006, en compañía del gran Mufti de Estambul, al entonces Museo de Santa Sofía, que fue Basílica cristiana hasta 1453.

 

            --La dialéctica histórica entre dos monoteísmos, el cristianismo y el musulmán, que en afán hegemónico y de rivalidad llevó a construir mezquitas allí donde hubo iglesias e iglesias donde hubo mezquitas; ejemplo de ello fue lo ocurrido en Córdoba y en Sevilla.

 

Lo actual de Santa Sofía, de volver al culto musulmán, es, pues, una continuidad histórica, lamentable ciertamente. Hay que reconocer que los monoteísmos han tenido una literatura de mucho éxito en su contra, a diferencia de los politeísmos, con frecuencia cantados de manera “simpática”, desde los inicios mismos de las epopeyas. La novelista Margarita Youcenar es ejemplo de ello, describiendo a un encantador y estupendo politeista, de nombre Adriano, ejemplo de ejemplos, y, por el contrario,  a los judíos, “con lengua de sectarios, tan obsesionados por su dios, que han desatendido lo humano” Capítulo II de Memorias de Adriano, y calificando también a los cristianos y al obispo Cuadrato, en el penúltimo capitulo del mismo libro, de fanáticos. Esto último, lo del politeísmo y los monoteísmos bien habrá de merecer una revisión.

 

           

2º.- Lo de la televisión francesa KTO. Muy interesante el debate entre un historiador de la Arquitectura y un Presidente de una Fundación para la conservación de lugares sagrados, celebrado en esa televisión francesa el pasado 28 de junio, dentro del programa La Foi prise au Mot. Remito a los lectores a ver, a través de Internet, el video correspondiente, siendo muy interesantes las sugerencias conclusivas del debate.

 

Deseo señalar ahora que esa televisión católica, creación del que fuera Cardenal-Arzobispo de París, Jean Marie Lustiger, me parece excelente y ejemplo de lo que debe ser una televisión de dedicación religiosa. Una televisión así, se echa mucho de menos en España, resultando lamentable la TV equivalente de aquí, en la que se puede ver algún acto litúrgico muy escondido entre películas y películas, infinitas. Malum Signum! Malum Signum! que exclamara Don Quijote momentos antes de volver a ser Alonso Quijano.

 

Pudiera acaso pensarse que la estupidez no está en la televisión misma, sino en los espectadores, posiblemente.

 

            3º.- Lo de las llamadas inmatriculaciones en España. Sobre ello ya hemos escrito de manera extensa en los periódicos importantes y digitales “La Voz de Asturias.es” y en “Religión Digital.es” (a ellos nos remitimos).

 

Como las cuestiones hipotecarias y del denominado Derecho Eclesiástico español son muy complejas, para abordar debidamente el problema, tenemos que resumir: a).- El privilegio inmatriculador, ya derogado, se refirió exclusivamente a la Iglesia Diocesana (la desamortización afectó principalmente a los bienes de las Órdenes religiosas, que en la actualidad, éstas vuelven a tener un inmenso patrimonio inmobiliario). b).- La propiedad de los bienes inmuebles se adquiere con carácter previa a la inscripción registral, fuera del Registro, que es únicamente instrumento de publicidad –se publica lo ya adquirido-. c).- Los bienes de la Iglesia Católica son objeto de una doble regulación, la canónica, que se contiene en el Código de Derecho Canónico, y la Civil, sobre los modos de adquirir la propiedad y su publicidad, ya sin diferencia específica y privilegiada. Las inscripciones primeras en el Registro al amparo de la legislación hipotecaria 1944 y 1946 constituyeron en su día el objeto del llamado Derecho Eclesiástico, por ser normas estatales sobre la Iglesia Católica.

 

            Y escribiendo al principio del Imperio Romano de Oriente, protector de la Religión, por eso llamado advocatus Ecclesiae, me es inevitable la cita del cretense contemporáneo que tanto me enseñó, Nikos Kazantzki, también llamado Nicos Casandsakis, que, en el Monte Athos, oyó que alguien, dirigiéndose al hermano almendro, le pidió: “¡Háblame de Dios! Y contó que el almendro, en respuesta, se cubrió de flores”.

 

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lunes, 13 de julio de 2020

"ESCRITURA Y ATENEO" (5ª PARTE), texto de ÁNGEL AZNÁREZ PUBLICADO EN LA WEB DEL ATENEO JOVELLANOS DE GIJÓN


                       (VOLVIENDO ATRÁS Y REVOLVIENDO)

“En aquella sociedad tan de su gusto, donde
canónigos reían, aristócratas fatuos hacían el pavo
real, muchachuelas coqueteaban, jamonas lucían
carne blanca y fuerte, diputados provinciales
salvaban la comarca”.
CLARIN, La Regenta.

La literatura puede ser un arte en el que también pueden darse acrobacias y peripecias varias, producidas por lo que se llama la casualidad, y que es opuesto a lo que se llama causalidad. La biografía, siempre imprecisa, y la biología, siempre exacta, pueden ser masa o argamasa, como la del pan, harinas, agua, sales y levaduras; de un pan, de un pan literario que fabrica el escritor y panadero.

Mucho de biografía y de biología, del recuerdo de mi infancia y adolescencia, hay en mis lecturas de La Regenta, allá en los años setenta al comprar La Regenta, en edición de Noguer (Colección de “Clásicos hispánicos”). Ese libro grueso (900 páginas) su lectura la comencé, en peripecia curiosa, de novato fiscal –con muchos problemas- y lo terminé siendo notario –reitero en los años setenta del pasado siglo-.

Muchas personas y lugares relacionados con La Regenta me fueron, me siguen siendo, muy próximos. Muy presente permanece el profesor José María Martínez Cachero, muy principal especialista de Clarín y de su obra. Con anterioridad, fue mi profesor de Geografía Universal (2º de Bachillerato) en el Colegio Auseva de la calle Santa Susana de Oviedo. Don José María M. Cachero obtuvo la cátedra de la Universidad teniendo como contrincante destacado al profesor José María Roca Franquesa catedrático del Instituto femenino de Oviedo, que vivía en la calle Quintana y veraneaba en Luanco.

Tanto uno, M. Cachero, como otro, Roca F. eran catedráticos de Instituto; el prestigio entonces de los catedráticos de Instituto era tal que se llegó a decir: “Eran catedráticos de Universidad los que no podían serlo de Instituto –eso gustará leerlo a mucho, pero disgustará si añado que eso era antes, muy antes; ahora... Don José María Roca y Emiliano Diez-Echarri escribieron una monumental “Historia de la Literatura española e Iberoamericana, editada por Aguilar en 1960, que en la página 1111 sobre Leopoldo Enrique García-Alas Ureña, se escribe: “Como en el siglo XVIII el padre Fejoo, Clarín, también a últimos del XIX, desde su apartado recinto ovetense, fue el crítico más discutido y leído; el que más al corriente estuvo de la literatura del momento…”

Don José María Martínez, ya entonces, en mi bachillerato, era de modales “cachazudo” y de pretensiones difíciles, como que el mapa ”mundi” quedara sostenido, por arte de magia o de una chincheta, en el “encerado”. Ya lucía, don José María, en la mejilla derecha una destacable verruga, asombro para niños-alumnos, la cual, a lo largo de su vida, no dejó de crecer. Creo verla aún en la última fotografía del profesor (julio del año 2010), mirando, en entrevista de periódico, desde su domicilio de la calle Toreno de Oviedo al Campo de San Francisco.

 Y es que don José María trabajó mucho. Fue esencial para que cambiaran las “tornas” y la novela de Clarín entrara en el canon literario, del que había sido excluida. Importante fue su contribución en el año 1984, con ocasión del Centenario de la publicación de La Regenta. En la entrevista de periódico del párrafo anterior, dijo: “Abrí brecha a favor de Clarín, que no era nada agradable en el Oviedo de los años cuarenta y cincuenta”.

Me sorprendió que nadie, ni don José María (ciertamente, era profesor de Geografía, no de Literatura), mencionara en las clases de bachillerato la existencia de la literatura de Clarín, que era un completo desconocido. Luego resultó ser Clarín lo que es hoy: un gran mirón, un gustoso del fisgoneo, de gran facilidad con la pluma y un crítico literario muy temido; todos requisitos para ser un excelente escritor, que lo fue.

Y ¿por qué aquel silencio? –siempre me pregunté-.

Pensé primero que la causa era haber sido Clarín un republicano y de izquierdas, que la Dictadura había ordenado su silencio con censura. Eso lo pensé hasta que conseguí en el año 2002, un ejemplar, editado por la Cía. de FF.CC. Económicos de Asturias, del libro Clarín y la Regenta, cuya autoría es de Manuel F. Avello (Manolo Avello). En la página 226 del libro hay un dibujo anunciador de un Concurso-Homenaje a Clarín (año 1952) organizado por el Frente de Juventudes de Asturias (SEU de Oviedo). Cambié de opinión –no por razones políticas-, gracias al libro de Manolo Avello, al que recuerdo, por cierto, con su granulosa cara saliendo del Colegio Auseva, que enseñaba “no se qué”, y al que recuerdo, también, como radiofonista, sentado en una mesa de Radio Asturias, en la calle Asturias, escribiendo unas cuartillas junto a Toño Crovetto (Toño) y a la locutora Horencita.

Más tarde pensé en la censura eclesiástica, la diocesana, como responsable del “silencio” sobre Clarín, dada la condición de levítica de Oviedo y dada la temática novelesca de La Regenta, en la que se cuenta la actuación sacrílega de un Vicario General de la Diócesis, también Provisor, Canónigo y Magistral, don Fermín de Pas, y una adultera esposa de un Regente jubilado de la Audiencia. Tuve en cuenta la requisitoria episcopal contra La Regenta al salir su 1ª edición en el siglo XIX y que el Obispo Fray Ramón Martínez Vigil, el 25 de abril de 1885, había publicado una pastoral condenando la novela “libro saturado de erotismo, de escarnio de prácticas cristianas”. El jesuita Ladrón de Guevara llegó a escribir que La Regenta “rebosa de porquerías, vulgaridades y cinismo”.

También supe de los comentarios negativos y las recomendaciones de no leer el libro de Clarín por los que fueron deán y magistral de la Catedral, don Demetrio Cabo y don Eliseo Gayo, respectivamente, en los años sesenta y parte de los setenta del siglo XX. Contó el profesor Martínez Cachero que el sacerdote Florentino Arroyo le dijo un día, prestándole una primera edición de La Regenta lo siguiente: “Haré una cosa que no debes decir a nadie, porque me excomulgan”.

Al final, concluí que dos habían sido las razones para el silencio. La Regenta, por una parte, interesó muy poco a los lectores y a los editores de entonces, pues no era leída: ocurrió con ella eso de que “no funcionó en ventas”. Además, la figura progresista de un Clarín, de izquierdas, republicano y enemigo del aparato eclesial tan poderoso en Vetusta, resultó detestable para muchos conservadores del llamado hasta hoy el “Oviedín del alma”. Es importante destacar la ola contra Clarín que resultó de la condena a muerte, seguida de la ejecución del hijo de Clarín, el rector Leopoldo Alas, también republicano. Una barbaridad absurda. No se debe olvidar aquí a los que ganaron en Asturias y en Oviedo la Guerra Civil, que mandaron tanto consiguiendo que Asturias fuese su cortijo y ostentando un poder hasta la muerte de Franco.

   FOTOS DEL AUTOR                          (Continuará con más de Clarín y La Regenta).