domingo, 27 de mayo de 2012

MALDITA GUERRA

Probablemente casi nadie haya reparado en esta noticia que aparecía hoy en los medios de comunicación: Ocho civiles mueren en un ataque aéreo de la OTAN en Afganistán. ¿Nos importa? No. Creo que no, en todo caso, muy poco. Dice, a renglón seguido, que perecieron ocho integrantes de una misma familia. Bombardearon una casa, sin más. Por si acaso se escondía en ella algún terrorista, supongo. Murió -añaden- Mohammad Shafari, junto con su mujer y sus seis hijos. Gran detalle molestarse en dar su nombre, casi siempre se omite, salvo que sea  uno de sus soldados. En ese caso, se concederían condecoraciones y los fastos funerarios tendrían lugar con grandes honores. Mohammad, sus seis hijos y su mujer  no serán condecorados, no han dado su vida por la causa. Simplemente eso que llaman "fuego amigo", que nunca supe a cuento de qué, amigo, acabó con sus vidas. Sigo. Mohammad no era un talibán, era un campesino. Y termino como empecé: ¿Nos importa? ¿Tiene alguna importancia que la OTAN bombardee y mueran seis niños? Podrían ser nuestros hijos, podrían ser nuestros nietos... Maldita guerra, malditos aquellos que las han convertido en  un negocio. Y pobres, quienes para vivir tienen que participar en ellas y empuñar las armas. Que nadie me facilite argumentos que justifiquen estas matanzas, involuntarias -hasta ahí admito-, pero muertes al final.

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