viernes, 18 de noviembre de 2011

"ADIÓS", es el título del artículo que VIRGINIA ÁLVAREZ BUYLLA publica en EL COMERCIO. ¿QUÉ SIGNIFICA?



Pues eso, por qué se nos despide Virginia. ¿Que razón puede haber para que no volvamos a encontrar los miércoles su artículo? ¿Otro atropello? No quiero ni pensarlo.

Recuerdo la primera vez que fui a Italia para estudiar ese hermoso lenguaje que es el italiano. Cuando me despedía de mis amigos italianos, les decía 'addio' y ellos me reñían porque decían que se esa expresión se utilizaba si te marchabas lejos y no pensabas volver a verlos. Si ibas a verlos al día siguiente, se decía 'arrivederci'. Pues bien, pensando, pensando, he encontrado algunas personas y algunas cosas a las que quiero decir 'addio' y, además, voy a decirlo con alegría y esa pasión que yo pongo en todas las cosas.
Voy a decir 'addio' a esa gente de pocas miras que te juzga sin escucharte, que te desprecia porque piensa que eres de un partido político que no es el suyo y no sabe cómo eres y lo que realmente piensas, que no sabe ver que una persona puede merecer la pena, milite donde milite, que hay que analizar su trayectoria. Ya no voy a intentar explicarme o intentar acercarme a ellos, con esa vana e idiota manía que una tiene de caer bien a todo el mundo. Ya sé que este es un mundo materialista y sin sentido: «tanto tienes, tanto vales». Ahora lo sé y no me esfuerzo para encontrar un hueco en ese mundo de oropel, en ese mundo hueco que no te aporta nada.
Digo 'arrivederci' a mi queridísima familia, mi marido, mis hijos, mis nietos, mis primos queridos, porque quiero verlos mañana y pasado mañana y hasta el fin de mis días. Digo 'arrivederci' a esos queridísimos amigos que están siempre conmigo, algunos de toda la vida, otros nuevos, pero a los que quiero tener cerca hasta el fin de mis días. Digo 'arrivederci' a mis queridísimos alumnos senegaleses, marroquíes, chinos y asturianos, en los que querría dejar una huella permanente. Y digo 'arrivederci' a los queridos lectores que me han estado acompañando durante tantos años. (El Comercio, 16/11/2011)

martes, 15 de noviembre de 2011

ENTREVISTA EN LA NUEVA ESPAÑA A LA ESCRITORA AURORA GARCÍA RIVAS

«Es lamentable que tengamos que pedir que no nos traduzcan la fala»


«El "Pueblo ejemplar" significa mucho para los que vivimos de cerca el trabajo de la candidatura de San Tirso»


AURORA GARCÍA ESCRITORA. POR ANA M. SERRANO San Tirso de Abres

Aurora García Rivas es una gran entusiasta de su concejo, San Tirso de Abres. Esta escritora y poetisa vive en Oviedo, pero no olvida sus raíces, que la traen de vuelta al concejo más occidental de Asturias, donde vivió hasta que tuvo que emigrar en busca de un futuro laboral. Dice que escribir fue su sueño desde pequeña, «desde mis primeras lecturas de Rosalía de Castro. Quería escribir como ella y me aprendía sus poemas de memoria». En estas líneas reflexiona sobre su vida y su tierra.

-San Tirso ya es «Pueblo ejemplar». ¿Cómo valora este premio?

-Es el reconocimiento a la lucha, al respeto, a la concordia y al trabajo en equipo de mucha gente. Significa mucho para los santirseños. Los que hemos vivido de cerca el trabajo que supuso presentarse a la candidatura sabemos cuánto de generosidad, de paciencia, de tenacidad y de fe en el valor de lo nuestro hay detrás de todo ello. No se escatimó ningún esfuerzo.

-¿Cuáles serán los beneficios?

-Eso lo dirá el tiempo. Espero que no sea algo que llegó y pasó como una simple anécdota. Se ha luchado con tesón por salir de un olvido casi endémico. En realidad el municipio no empezó a sonar fuera de sus alrededores hasta que la Asociación Cultural San Tirso del Eo llevó su nombre lejos de allí con sus actividades culturales, por lo que recibió varios premios de gran relevancia.

-Hablemos de literatura. ¿Cómo observa el panorama en Asturias?

-En Asturias, tanto en asturiano como en gallego-asturiano, está habiendo una producción literaria de gran interés y calidad. Pero mientras no se oficialice el asturiano me temo que se queda en eso: literatura que apenas se lee fuera de aquellos a los que, de manera particular, nos interesa. Hay en general una gran pereza para leer, y más para leer en una lengua en la que no hay hábito de lectura.

-¿Existen nuevos proyectos?

-Sí. Hay un interesantísimo proyecto en el que ya hemos empezado a trabajar en la Asociación Cultural «La Arribada» de Gijón. Se trata de organizar la parte literaria y de lenguas vernáculas destinadas a un evento sobre el Arco Atlántico, que aglutinará tanto culturas de origen celta como de otros orígenes, encomendada por la Concejalía de Cultura del Ayuntamiento de Gijón. Creo que es una forma de impulsarnos más allá de nuestros límites y de intercambiar intereses culturales con otros países.

-¿La llingua está en el lugar que se merece?

-La llingua está mejor tratada por algunos medios de comunicación, al menos publican artículos y hablan en ella. La fala aún no consiguió eso. En ese aspecto hago un llamamiento a los diarios impresos para que respeten nuestra lengua vernácula y, cuando nos hagan entrevistas en fala, no nos las traduzcan ni al castellano ni al asturiano. Es un derecho que no deberíamos tener que reclamar. Es de justicia. Es lamentable que tengamos que pedir esto, como si fuésemos hablantes o escritores de otro planeta. Algunas cosas tendrán que cambiar y confío en el buen criterio de los diarios y en su sentido de la equidad, así como en la Consejería de Cultura y la Oficina de Política Llingüistica, que algo tendrán que decir al respecto.

-¿Existe una buena promoción de la cultura asturiana?

-Equivocada. Se subvencionan publicaciones, pero luego los libros no se venden en casi ningún sitio. A veces pienso que escribimos para leernos a nosotros mismos. No se invierte en publicitar los libros, en moverlos. Algún apunte, alguna noticia, y todo se queda ahí. Es verdaderamente penoso. Yo, personalmente, si quise dar a conocer mi obra, tuve que moverla yo, y no soy la única. Mientras no se trabaje para que haya lectores, sobre todo escolares, nuestras dos lenguas se apolillarán en los estantes de las editoriales porque ni siquiera lo harán en los de las librerías.

-¿Qué estrategias propone?

-En primer lugar, la cooficialidad. Trabajar desde abajo. Dar a nuestras lenguas el valor que tienen como bien cultural. A nadie se le ocurre derribar, por ejemplo, Santa María del Naranco o el castro de Coaña? pues no entiendo que nuestras dos lenguas autóctonas no se consideren también un valor nuestro y merezcan ser conocidas y leídas. No se aprecia lo que no se conoce.

-Es usted del concejo más occidental de Asturias. ¿Hay sensación de abandono?

-Cada vez menos. Hace algunos años que están llegando turistas y la publicidad va de boca en boca. Es un rincón bellísimo, con una geografía amable, es tranquilo, con todos los servicios necesarios? El primer alcalde de la democracia, Jesús Ferreiro, lo transformó completamente, modernizó una aldea perdida en el tiempo con carreteras, agua corriente, luz eléctrica, teléfono, un puente nuevo sobre el Eo, un polideportivo, casa de cultura, se remozó la Plaza del San Juan, se estudiaron archivos, se editó un libro de fotografías antiguas? y facsímiles de la carta puebla. Y ahora se sigue trabajando en que todo esto se mantenga y mejore. Es un concejo bien comunicado y es fácil llegar allí. El problema es que no hay trabajo y la natalidad es bajísima, y se despuebla poco a poco; igualmente nuestra variante lingüística muere porque se castellaniza y se galleguiza.

-¿Qué futuro ve para Asturias?

-Asturias está inmersa en los mismos problemas del resto del país. A corto plazo, lo veo fatal. Espero que este nuevo gobierno sepa hacer las cosas con sensatez y administrar con cordura y honestidad. El de Occidente, mal, como siempre, o peor. La ganadería de leche es cada vez menos rentable, y la madera ya no digamos. Además, el turismo no es suficiente.

-¿Qué perspectivas culturales tiene el Occidente?

-Yo creo que culturalmente tiene una oferta espléndida. En todos los municipios hay una casa de cultura y actividades diversas. Lo que creo que anda peor es la lectura. Se lee poco o casi nada; las bibliotecas, que se crearon con una gran esperanza, están vacías. Pero éste es un tema difícil de resolver. Hay superabundancia de medios cibernéticos y de información fácil de digerir. Leer es pensar, interpretar? Eso requiere esfuerzo y no estoy muy segura de que estemos haciendo lo adecuado, en ese sentido, ni en las escuelas ni en las familias.

-¿Tiene el Occidente una apuesta cultural suficiente?

-Pues no lo sé. No me atrevo a aventurar soluciones porque el tema se me escapa. Soy de una generación que incluso sin medios leía bastante más. Tal vez ese es el problema. Hay demasiada oferta de todo.

Apasionada de Rosalía

Dos de sus escritores favoritos son Miguel Delibes y Stefan Zweig. Pero a Aurora García (La Antigua, 1948) quien la impresió de pequeña fue Rosalía de Castro y su obra. Si tiene que aconsejar una lectura, son varias las que cita: «Corazón», de Edmundo de Amicis, «un libro que entonces había en todas las escuelas rurales»; «La Regenta», «que leía a escondidas porque estaba en el índice de libros prohibidos»; «Platero y yo» y «El Principito». En su tiempo libre, Aurora García lee y escribe, pero también pasea por bosques asturianos y «a la orilla de los ríos».

domingo, 13 de noviembre de 2011

AUNQUE PAREZCA UNA PELÍCULA, NO LO ES, SUCEDIÓ EN GIJÓN




Tengo un amigo que está deprimido: muy deprimido. Y lo está por una injusticia, por una injusticia cometida precisamente por quienes deberían de velar por la justicia: los agentes del orden público. Para entendernos, por unos policías. Dicho así, lo sé, suena a poco creíble. Pues yo pongo la mano en el fuego por la historia que voy a contar aunque esos “policías” me lleven al cuartón y me sometan a las mismas vejaciones que a mi amigo.




Mi amigo, es un comerciante de Gijón, de la zona centro que se dice ahora, lleva al frente de su negocio si no me falla la memoria entre 25 y 30 años. Es muy conocido: de Gijón de toda la vida. Su comercio es especial: vende antigüedades, por lo que sus clientes son casi siempre gentes que disponen de dinerito para comprar esa pieza especial, artística, de oro o plata, de porcelana fina… que después colocan en sus, más o menos, lujosas mansiones. ¿A que se me entiende sin necesidad de más explicaciones? Pues por eso casi todo el mundo conoce a mi amigo que, entre otras muchas cualidades, destaca por su honradez y generosidad. Amén de santa paciencia con la clientela. No conozco a nadie que haya tenido un problema con mi amigo.




Pues bien, hace un mes al salir de su comercio, justo cuando estaba entrando en su portal , se dirigen a él “unos señores” (que así lo cuenta) que le preguntan: "¿Es usted fulano de tal?" "Sí, si, ¿necesitan ustedes algo?" "Somos policías y se le acusa de robo". "No les entiendo, vamos a la tienda que allí me pueden explicar". Y ya dentro le dicen que un fulano le acusa de haberle robado unas piezas por un valor de –creo- mil euros. Tira mi amigo de libro de asiento –todo lo que compra un anticuario ha de registrarlo con pelos y señales- y efectivamente allí constaba el nombre, el DNI y todo los datos de quien se lo había vendido, procedente según le habían explicado de una herencia. Todo bien según protocolo habitual, así que el responsable será, en todo caso, quien lo vendió. Hasta aquí todo correcto, no es ni la primera ni la segunda vez que herederos se lían y utilizan todo tipo de martingalas por hacerse con el botín del muerto, por desgracia eso está a la orden del día. Lo normal, es que la policía tome nota y luego proceda quien ídem. Pues no, le dicen que tiene que acompañarlos a comisaría. Mi amigo, que es un santo varón, no tiene inconveniente en hacerlo. En el trayecto comprueba que los policías saben donde vive, que tiene un comercio hace muchos años, que no está casado…, vamos, casi todo (menos de su honradez, parece) Y aquí empieza lo gordo. Y hago punto y aparte, por el giro de la historia.




Ya en comisaría a mi amigo se le desposee de todo lo que lleva encima, se le hacen fotos de frente, de perfil, de…, las huellas… y finalmente se le ordena que se desnude. Todo de mala manera, sin que medie explicación alguna y con muy malos modos. Ya sé, suena a no verídico, pero lo es: mi amigo no miente. Insisten en llamarlo ladrón y, sin entender nada, mi amigo se empieza a poner muy nervioso. Pide llamar a su madre, una anciana que le espera para cenar, para que no se preocupe: le niegan la llamada. Insiste, una y otra vez, y los malos modos van en aumento: insultos vejatorios que no repetiré. Lo conducen a los calabozos, le dan una manta para que duerma. Desesperado sigue pidiendo llamar a su madre, porque – además de tranquilizarla- necesita que le traiga una medicina ya que está a punto de tener una crisis de ansiedad. Y los polis (en este caso “malos”), erre que erre: que no. Finalmente acceden a que hable con su madre para que le traiga la medicina, pero –aclaran- siempre que la acompañe de la correspondiente receta-. Y la señora, una mujer mayor, con dificultades para caminar, se encamina –valga el término- hacia la comisaría, que no diré la de qué distrito, pero sí que está en la zona alta de Gijón, con medicina, receta y… el corazón en un puño. Todo esto pasada la medianoche. No dejan que lo vea, les entrega la medicina y me cuenta la madre de mi amigo que sin saber qué hacer pasó la noche a la puerta de comisaría, sin que la vieran, por si acaso. Las desgracias de mi amigo no terminan ahí, los nervios hacen que tenga necesidad de ir al baño cada poco. Le dicen que espere que deje de tocarles los… Y mi amigo se hace pis encima. Cuenta que se acurrucó en una esquina como pudo, sin pegar ojo por supuesto, y llorando pensando en el sufrimiento de su madre. Por el lloro le llamaron marica. Muy logrado, sí señor, tenemos una gran policía. A media noche llevaron al calabozo contiguo a un grupo de jóvenes, gritando insultando a los policías, y… les dieron tremenda tunda. Y eso que dicen que la policía no pega. Tras la paliza los alborotadores callaron y el resto de la noche mi amigo, que no es especialmente religioso, la pasó rezando. A la mañana siguiente se presentó su abogada y las cosas cambiaron. El trato ya fue diferente, pero el mal ya estaba hecho. Desde entonces mi amigo no levanta cabeza.




Ante lo rocambolesco de la historia, que me creí por venir de quien venía, pero que no logro asimilar, pregunté si ese comportamiento podía ser posible entre los policías. Y quien sabe de eso, me dijo que sí, que precisamente en esa comisaría se daban esas cosas con demasiada frecuencia. Y yo me pregunto, ¿en qué manos estamos? ¿Quiénes son esos personajillos que velan por nuestra seguridad? Que cada uno saque sus propias conclusiones, las mías prefiero no expresarlas aquí, no vaya a ser que esos “súper policías” –que confunden la vida real con las películas de buenos y malos- me esperen a la salida y con no importa qué historia me hagan pasar una noche en el calabozo: por chica mala.




Nota aclaratoria: mi amigo no había robado nada.




Reflexión: ¿Dónde coño se mete esa policía tan eficiente cuando un ladrón de verdad actúa? Y otra pregunta, ¿Habrán desnudado a Riopedre cuando lo detuvieron? No sigo: me hierve la sangre. Lo que más me preocupa es la depresión de mi amigo, y también la mala praxis de quienes están al cuidado de nuestra seguridad.





Artículo del notario ÁNGEL AZNÁREZ publicado en LA NUEVA ESPAÑA

RATZINGER EN EL EDIFICIO DEL REICHSTAG

El discurso del Papa

El notario gijonés Ángel Aznárez inicia hoy un examen de la visita del Papa al Parlamento alemán. El próximo domingo Aznárez relacionará las palabras de Benedicto XVI con la crisis del parlamentarismo y analizará sus teorías sobre el matrimonio homosexual o la indisolubilidad del matrimonio. (La Nueva España, 13/11/2011)



"Mi aliento desfallece y mis días se apagan, estoy abocado a la tumba. Vivo abrumado entre burlas, y los insultos me desvelan. Sé tu mismo mi fiador ante ti, pues ¿quién, si no, me tenderá la mano"
(Del bíblico Libro de Job)




El automóvil papal, después de pasar muy cerca de la Puerta de Brandeburgo y rodear el edificio del Reichstag, se estacionó junto al acceso trasero de éste, en Ebertstrasse, (por la fachada principal, que mira al jardín de la plaza de la República, hacen cola los turistas para subir a la cúpula del arquitecto Norman Foster). El Papa descendió del vehículo y entró en el Reichstag, sede del Parlamento (el Bundestag) para pronunciar el esperado discurso. El automóvil era un Mercedes, número de matrícula 70014 y con banderín del Estado de la Ciudad del Vaticano, escoltado por quince motoristas, que formaban en flecha o falange, un motorista en la punta y dos líneas de siete cada una en ángulo agudo. A Su Santidad, antes de pronunciar el discurso esperado, se vio emocionado, como impresionado, delicado, con apariencia de fragilidad. Ello muy al humano modo, con la sotana blanca, la cruz pectoral con piedra amatista y el anillo -naturalmente, sin mitra y báculo-. El aspecto de fragilidad propició el cálido acogimiento que tuvo (varios minutos de aplausos) y facilitó la recepción del acto de comunicación: el discurso. Muy diferente todo a la magnificencia y a la lejanía que resultan cuando, en las salas del romano Palacio Apostólico o detrás del altar en la plaza de San Pedro, colocan al Pontífice en tronos elevados o artificios barrocos entre telones y bambalinas. El Papa en el Bundestag, por no estar entre esos decorados, resultó cercano; mucho más creíble y convincente (de «con-vincere»). Es lógico que los papas no hagan en público comentarios sobre su estado físico o edad. Fue en el saludo a los periodistas, en el avión papal, con ocasión del anterior viaje a Alemania (Munich, Altötting y Ratisbona), en 2006, donde el Papa dijo: «Soy un hombre mayor. No sé cuánto tiempo el Señor me concederá aún». Precisamente, en el discurso del Papa a los parlamentarios alemanes -que aquí comentaremos- hay otra indicación: «Me consuela comprobar que a los 84 años (en referencia al jurista austriaco Hans Kelsen) se esté aún en condiciones de pensar algo razonable». Esa frase desató especulaciones, lo cual es natural teniendo en cuenta que de la «papolatría» contemporánea es fácil pasar a la actual tanatofilia papal. Y en aquella frase aparece uno de los rasgos destacados de la personalidad de Benedicto XVI: el sentido del humor. Recuerdo la primera entrevista que Peter Seewald hizo al entonces cardenal Ratzinger (73 años), que, a la pregunta del periodista sobre si Dios es siempre serio o también muestra sentido del humor, respondió: «El sentido del humor es una parte esencial del gozo de la creación» -esa entrevista, en España, se publicó en el dominical «El Semanal» el 18 de febrero de 2001, páginas 16 a 19-. El humor, pues, tema de Teología y también de Antropología. Me explico: es poco frecuente que en profesiones de alto voltaje simbólico el humor anide con facilidad, pues es espantado por muchas susceptibilidades e inseguridades. Eso pasa a bastantes clérigos, también a militares e, incluso, a los de la tauromaquia o taurinos (el lector o la lectora puede añadir otras profesiones de mucho simbolismo, luego poco dadas al humor). Excepcionalidad la de Joseph Ratzinger, no pudiendo estar de acuerdo con Umberto Eco, que la niega incluso en lo teológico, acaso por estar éste enrabietado por los zarpazos leonados o de pantera que, últimamente, le lanza el «L'Osservatore Romano» a cuenta de su aburrida (noiosa) novela «El cementerio de Praga». Por cierto, que la ancianidad aprieta ya mucho a mi bendito Benedicto y con mucha prisa, más volando que corriendo, lo cual, si para cualquier ser humano es drama, para un Papa también lo es. Hay rasgos de la personalidad de Benedicto XVI que recuerdan a Pablo VI, que, muy enfermo de artrosis, jamás usó bastón de apoyo, aunque mucho lo necesitó, ni siquiera subió a la «pedana mobile» (plataforma móvil). El Papa, horas antes, en el castillo de Bellevue, tuvo que escuchar del presidente de la República alemana, católico y divorciado, palabras de exigencia: «Qué compasión tiene la Iglesia católica por los fallos que surgen en la vida de las gentes. Cómo se libera la Iglesia misma de sus propias faltas y de los malos comportamientos de sus responsables». Ahora, en sede parlamentaria, tocaba escucharlo a él, al obispo de Roma. El presidente del Bundestag, Norman Lammert, desde su alta tribuna, dirigiéndose al Santo Padre -Heilige Vater- pronunció palabras de bienvenida, que destacamos la referencia a la Reforma (Alemania, país de la Reforma) y la cita del Preámbulo de la Constitución vigente: «Consciente de su responsabilidad ante Dios y ante los hombres... el pueblo alemán...». Benedicto XVI, desde el sencillo atril que usan los parlamentarios -no desde el más alto estrado del Presidente-, pronunció el importante discurso, que fue lección de ética política y/o jurídica, sobre los fundamentos o las fuentes de la política y el Derecho (esa cuestión, nuclear, será objeto de la segunda parte). El momento en el que el Papa pronunció su discurso no es de crisis; es de algo, pero de desastres generalizados, incluso (desgraciadamente) del parlamentarismo, esencia de la democracia, siendo el Parlamento alemán de lo más presentable. ¡Qué indiscreto resultó el pretendido y fallido referendo griego, dejando a la vista la potencia de lo económico y la impotencia de lo político! Además, los católicos germano-parlantes (alemanes y austriacos) están cada vez más en disputa sobre las funciones de los ex sacerdotes (¡ánimo don Mauro, cardenal Piacenza!), sobre la comunión de divorciados y el celibato, asunto este último que, precisamente, Pablo VI «sacó» del debate en el Concilio Vaticano II (carta de Pablo VI al cardenal Tisserant tres días antes de debatirse el decreto «sobre el ministerio y la vida sacerdotal»), que ahí está, cada día más incandescente. Y, mientras tanto, algunos, en Roma y aquí, tocando palmas de adulación (el Consistorio de creación de cardenales está próximo), o con susurros de pamplinas de sacristía. El Papa se introdujo en el meollo del tema; antes señaló su triple condición: connacional alemán, obispo de Roma y jefe de Estado. Su Santidad, que en el anterior desplazamiento a Alemania (septiembre de 2006) había manifestado que, viajar de nuevo a otras partes de Alemania, lo haría feliz y que «lo consideraría como un don de Dios», lo pudo ahora realizar, lo que explica en parte su emoción, tan bien transmitida. Es verdad que Ratzinger es nativo de Alemania, pero de la Alemania de Baviera, romanizada pronto y católica, muy diferente a la otra Alemania, la Alemania de Prusia, protestante y patria de la Reforma (el actual federalismo del Estado alemán es magnífico instrumento de unión entre lo diferente). Benedicto XVI, a continuación, señaló su condición de obispo de Roma, «que tiene la suprema responsabilidad sobre los cristianos católicos». No podemos pararnos en analizar la visita papal a la ciudad de Erfurt, la de Lutero, pero sí destacamos que la Reforma luterana fue un acontecimiento trascendental que marcó el fin del monopolio de la Iglesia romana en Occidente. Por eso, a la Reforma siguió la Contrarreforma, con resultado de guerras y muertes, y también de realizaciones excelsas y provechosas (entre otras, Ignacio de Loyola y los Jesuitas). Y el Papa Ratzinger, en cuanto obispo de Roma, es el jefe de los otros y de lo otro: de la Iglesia romana. Horas antes, en el castillo de Bellevue, el Papa había advertido lo siguiente: «Aunque este viaje es una visita oficial que reforzará las buenas relaciones entre la República Federal de Alemania y la Santa Sede, no he venido para obtener objetivos políticos o económicos». La referencia en el discurso papal a su condición de jefe de Estado (Santa Sede) fue como ambigua, sin manoseo y vista desde muy alto, casi en forma de delicada perífrasis: «De este modo, ustedes reconocen el papel que corresponde a la Santa Sede como miembro dentro de la Comunidad de los Pueblos y los Estados. Desde mi responsabilidad internacional...». Dejando de lado la equívoca expresión (que no equivocada) «de este modo», son ya hechos jurídicos la personalidad internacional de la Santa Sede y que el Papa es jefe de Estado. Eso es así, aunque el jurista australiano Geoffrey Robertson lo rechace. Ese conocido jurista es el autor del libro «The case of the Pope» (2010), traducido al italiano este año con el título» Processo al Papa»; libro que es la base de la acción penal contra el Papa y contra altos prelados vaticanos ante la Corte Penal Internacional, por causa de los actos de pedofilia de algunos clérigos -acción penal que, por diferentes razones jurídicas, rechazo sin dudarlo-. La tesis contraria a que la Ciudad del Vaticano sea un Estado la desarrolla el autor en los capítulos 4, 5 y 6 de su libro (páginas 83 a 139), negando validez a los Pactos Lateranenses entre el fascista Mussolini y la Iglesia (asunto fascinante y complejo el de las relaciones entre el fascismo italiano y la Santa Sede). Una cosa es negar lo evidente (Geoffrey Robertson) y otra, diferente, señalar deficiencias en el funcionamiento de la burocracia vaticana; una «burocracia célibe», según Carl Schmitt, en catolicismo y forma política (a Schmitt traeremos en la segunda parte para acompañar a Kelsen), o señalar la dificultad, en ocasiones, de separar lo apostólico de lo político (ello lo denunciamos en anteriores artículos aquí publicados). En este momento interesa apuntar que el Papa, por las razones que fueren, y en la forma antedicha, recordó a los parlamentarios alemanes que «la Santa Sede es miembro de la Comunidad de los Pueblos y de los Estados».

sábado, 12 de noviembre de 2011

COSAS DE MUJERES

Pues sí: de mujeres. Así que los lectores al periódico, esto no les interesa; entre otras cosas, porque no lo entenderían.
Esta mañana el espejo, que es el primero en darme los buenos días, me descubrió tremendas ojeras y tan mal aspecto que me dieron ganas de volver a arrebujarme entre las sábanas. Menos mal, pensé, que vivo sola, que nadie verá mi cara hasta que no pase por el taller de restauración, o más bien de reciclaje. Para colmo de males me asomo a la ventana y llueve y, por si fuera poco me duele una rodilla. Una buena ducha y… una mala idea: pesarme. El remate: la falda que no me abrocha no es que haya menguado en el tinte es que… Nada eso no os importa, forma parte de mis secretos mejor guardados. ¿Y qué demonio les pasa hoy a mi pelo? Tengo canas: una por aquí, otra por allá… Desastre. La hora se echa encima y no hay más remedio que ponerse manos a la obra. Eso ya no lo cuento porque la que más y la que menos sabe que una sombrita oscura, un corrector, un pintalabios, un rayita en el ojo…, pueden hacer milagros. La cosa va mejorando, y hasta la rodilla parece que me duele menos. Pensándolo bien… no estoy quedando tan mal. Lo menos, lo menos… me he quitado diez años de encima. Bueno, tal vez no tantos, ¿colarán tres o cuatro? Y si pongo ese suéter largo no se me notará ese estúpido michelín. No entiendo con lo poco que como, cómo puedo tener esta tripa. En realidad…, qué cené. No, mejor no hago balance, seguro que se me colaron un montón de calorías. Mañana ayuno: lo prometo firmemente. El vinito, la tortilla, el choricito que viene de la aldea…tampoco es cosa de dejar que se vaya a estropear, digo yo, lo lógico es que me lo coma; y, además, para qué demonios quiero estar delgada. Seguro que si pierdo un par de kilos me salden un montón más de arrugas. ¡Qué cruz! esto de los años, porque estoy segura que lo que engorda es la edad. No me cabe la menor duda.
¡Atrapado!, ¿qué hace, señor, leyendo esto? Son cosas de mujeres ya le advertí. ¿Qué frivolidad, verdad? Cómo somos las mujeres, que vacías, que superficiales. Tiene razón, pero puede explicarme por qué se da la vuelta cuando pasa una mujer bonita, por qué el día que una tiene el guapo subido –que alguno hay- se apresura a pavonear a su alrededor. No sé, no sé, me da la impresión que ustedes las prefieren guapas. ¿Me equivoco? Digamos bien parecidas. Pues para eso, para “presentar” bien hay que cuidarse ídem. Y ahora le voy a decir otra cosa, a nosotras también nos gustan los hombres que “presentan” bien, que se molestan en tener un aspecto agradable. Y eso no tiene que ver ni con la edad, ni con las arrugas, ni con la gordura o delgadez, tiene que ver con el cuidado personal. Es decir, si usted luce una tripita cervecera, haga lo mismo que yo: una camisa tapa todo. Que la piel de la cara arruga y arruga, tal vez una cuidada barbita (me encantan los señores con barba), y así sucesivamente. No tenga miedo señor a cuidar su envoltorio. A ustedes les gustan las mujeres bonitas y a nosotras los hombres de aspecto cuidado. Sin pasarse, claro.
Pues sí, esto no es más que un texto tonto con un contenido sin interés, pero así soy yo: normalita, del montón, de mi barrio. Con una virtud que no se me puede negar: tremendo olfato para rodearme de gente que escribe muy bien, que piensa mejor y que vuela alto. Por cierto, he añadido a blogs que sigo uno nuevo: La villa de Jovellanos, echarle un vistazo, seguro que os gustará.
Y punto final, feliz fin de semana a todo el que se asome hoy a esta ventana. Yo me he levantado tristona, y por los aires que corren se avecinan malos tiempos. Tal vez por eso escribo cosas vacías, para evadirme de la realidad que me ahoga. Vendrán tiempos mejores, espero.

jueves, 10 de noviembre de 2011

Artículo del notario ÁNGEL AZNÁREZ, publicado en LA HORA DE ASTURIAS


EL DEBATE ELECTORAL QUE YO VI

Otra crónica de excentricidades


Cada época, cada situación económica produce sus tipos específicos y en el escenario del mundo entran y salen las figuras según se tire de la cuerdecilla correspondiente.

Josep Pla












Ilustraciones del autor tomadas en América)


El periodista de La Nueva España, con brevedad de telegrafista y precisión de taquígrafo, transcribió fielmente mi respuesta, publicada en la edición del martes 8 de noviembre, a la pregunta sobre el debate Rajoy-Rubalcaba: “El debate me pareció antiguo, viejo y rancio”. Le dije más, bastante más: que con una crisis general y un desastre global como los actuales, el formato y contenido del debate podía ser interesante y novedoso en los años noventa del pasado siglo, pero de ninguna manera ahora; y que si los debates electorales son necesarios, han de ser de otra manera. También dije que tuvo el olor o tufo de un clásico de la TVE, como los reportajes navideños de las colas en la Gran Vía ante el despacho de Doña Manolita para comprar la Lotería, o las doce campanadas en la Puerta del Sol el 31 de diciembre.


Por intuir eso, no tenía pensado ver el debate, pero, dado que La Nueva España fue y es mi periódico de cabecera -en la calle Campomanes no se leía otra cosa-, por fidelidad, me sacrifiqué y contemplé el debate, para opinar luego. Al parecer, el que no lo vio fue don Rodrigo Rato, ex Directo fugaz, visto y no visto, del Fondo Monetario Internacional; ahora presidente de uno de eso que llaman bancos, con domicilio social en Madrid y no en provincias, de las extintas Cajas de Ahorros y de los Montes de Piedad, de muchas Obras Sociales y de bonus millonarios a sus directivos, nombrados por mérito del enchufe.



Nada me iba a interesar lo que dijeran los candidatos sobre Economía y Finanzas, pues eso no será decisión de ninguno de ellos, deudores, sino, como es natural, de los acreedores, que son los que realmente mandan –los acreedores siempre mandaron-. Para saber si habrá reajustes en los despidos, subidas de IVA, “retoques” en pensiones, habrá que preguntárselo, repito, a los acreedores, a esos que se llaman “los mercados”, teniendo más a mano a la madama Merkel o al Fondo Monetario Internacional. Vamos a ver: ¿Dónde se ha visto que los deudores sean los que decidan? Los romanos, que tuvieron una fase muy cafre de su Derecho, a los deudores los metían en prisión –la prisión por deudas-. Tengo la esperanza de que nuestros acreedores, los “mercados”, no nos encarcelen a todos, y que, al menos, nos permitan la tan cacareada dación en pago, que es objeto de deseo hipotecario.


Y lo que sigue es muy serio y lamentable: los sistemas parlamentarios, la Política, está haciendo aguas por todas partes, tambaleándose ante la firmeza de lo económico. No sólo hay que lamentarse, también preguntarse: ¿Cómo es posible que los Estados se endeuden en cantidades astronómicas? Algo muy profundo ha fallado y provocado el actual hundimiento. Y de todo ello, la corrupción política, la pública y la privada, más generalizada que menos, no tiene toda la culpa. ¡Qué gracia me hacen esos “liberales” emprendedores que desde altillos y tribunitas piden y suplican que el Estado no se entrometa en sus negocios, y ellos no paran de zascandilear en oficinas públicas en demanda de chollos dinerarios con arrogancia de ricos nuevos y maneras de indianos de Indias!


Pero no nos distraigamos y volvamos al debate cachondo. Declaró a La Nueva España el realizador Navarrete (en foto aparece con cabeza sin pelo y luciente, como un pepino o pimiento de Navarrete (La Rioja), que pretendió que el debate no fuera encorsetado; pues bien, resultó con corsés, fajas y con férrico cinturón, como de castidad. El presentador, Campo Vidal, me recordó a David Cubero o a Matías Prat (padre), de la primera TV, de principio de los años sesenta del pasado siglo. A pesar de su experiencia en este tipo de debates, el presentador estaba como desbordado por una gran responsabilidad, por una neutralidad pura como lo sagrado, por una exquisitez de esos lindos que, por finura, toman la sopa con tenedor y no con cuchara.


Y ocurrió un hecho lamentable y alucinante. Que en un debate electoral, que en teoría sirve para que los electores formen su opinión, se interrumpa, que el presentador diga “a tontas y a locas” que “vamos a publicidad” y que adonde nos llevaron fue al programa “59 segundos”, en el que opinaron tres periodistas del PSOE y otros tres del PP (no se si gratis o a sueldo), eso no me pareció admisible por juego sucio, acaso admisible en Tanzania o en Antananarivo, capital de Madagascar. ¿Eso habrá sido idea de Navarrete? ¿Es que los electores españoles necesitan que “gurús”, de no se sabe qué, les den claves secretas, como si un debate fuera un laberinto igual al del Minotauro cretense?


Fue de antología la subida al estrado, dando la espalda a las cámaras de los dos contendientes y del presentador. ¡Qué estilazo subiendo escaleras! ¡Qué esbeltez y derechura apolíneas las de Rajoy y Rubalcaba, sin las redondeces dionisíacas de barrigas y culos! ¡Qué disciplina férrea hay que tener para mantener la línea y las líneas, con tics de mirar abajo por obsesión de báscula! Seamos justos: el candidato Rubalcaba en esto no se debe esforzar mucho, pues es de natural esmirriado y escuchimizado; dicen que las insidias le carcomen, en lo que no estoy de acuerdo, al conocer gordos, muy, pero muy gordos e insidiosos, alguno de la derecha política. Rajoy en esto, seguramente, tiene más problemas, debiendo hacer más sacrificios, pues ser registrador de la propiedad de un pueblo cabeza de partido judicial, suele abrir los apetitos. Estoy seguro que don Mariano se priva con pena de empanadas y de empanados, que le gustan y engordan por la mucha harina.


A don Alfredo la papada le colgaba del mentón más por un lado que por otro; ese colgante asimétrico y flácido, unido a los pelos de la media barba, no le hacía guapo sino feo. Por eso, en un momento, yo un poco distraído, tentado estuve de acercar al televisor mi máquina de afeitar. Y el colgante papudo de don Alfredo, es lo contrario de los colgantes, imponentes perendengues, de los gallos de pelea. Mas aún: es inadmisible que eso le pase al candidato del Partido Socialista, que lleva como lema de campaña: lo siguiente: “Pelea por lo que quieres”. Don Mariano, al ser un poco más joven, tiene más tiesa y dura la papada, aunque la mirada de miope nos transmite una cierta tristeza o melancolía, lo cual es romántico. Don Mariano movió las manos con más candor que su contrincante Rubalcaba, que parecían (las manos) manojos de culebras. Rajoy, con apariencia de bueno, me recordó a aquellos caballeros de antes, que, a todo quitado y en el trance amoroso, preguntaban a su amada: ¿Gozas, vida?


Rajoy fue contundente al decir: “no pienso dar dinero público a las entidades financieras”. Pudiera ser que Botín, junto a sus auxiliares o directivos botones, retrepado en su diván, al oír eso, hubiesen movido algunos dedos de su mano derecha con ademán desafiante. Rubalcaba estuvo “dale que te pego”, obsesivo, con lo de suprimir las diputaciones. Eso, a los asturianos ni nos va ni nos viene, pues aquí, por no tener, desde hace años que no tenemos ni diputación; sólo tenemos un gobierno, que el pobre está en una minoría de las más minoritarias, aunque eso sí, con muchos cascos o monteras de bombero o torero.


Fue injusto el flaco Rubalcaba al culpar a la Ley del Suelo del PP (la de 1998) del desbarajuste inmobiliario español. Vamos a ver don Alfredo: ¿ De la macro-urbanización del Pocero, en un lugar de La Mancha, y en otros lugares, tiene la culpa el exministro popular de Obras Públicas que hizo la Ley, el hijo de Arias Salgado, que nada más dejar el Ministerio, lo colocaron en unos supermercados? No. ¿Acaso no será más culpable el amigo del “pocero”, el socialista Bono, presidente que fue de esos lugares de La Mancha, que hizo la Ley del Suelo de su autonomía? Sí. ¡Cuánto podríamos escribir sobre la utilidad de la legislación autonómica para burlar con fraude requisitos impuestos en la Legislación estatal! Eso, don Alfredo, pasó con el urbanismo y con las Cajas de Ahorros (directivos con mandatos tramposos por ser ilimitados en el tiempo).


Concluido el debate, apagué el aparato. Seguramente habrán vuelto a discutir los tres periodistas del PSOE y los tres del PP. Por cierto, qué lastima que el también gallego Antón Losada, uno de los tres del primero, que, con excelencia, me enseñó Ciencia Política, ahora ande metido en zascandilerías y tertulias. Y a causa del debate, me acordé del teatro, ese que en el dulce italiano se llama “il teatrino”; me acordé de Umbral, que en una columna del Mundo escribió, con tono de desprecio, escribió: “Precisamente al que está en el interior de la caseta no le puedes obligar a que crea en el títere”. Y me acorde por lo de las figuras y las cuerdecillas del maestro Pla, solterón, con boina, payés del Ampurdán y fumador, más de pitos que de pitillos, “Ideales”, los de papel amarillo y no blanco de librito.


(En el próximo número, continuaremos con las excentricidades, pero las genuinas, las caseras como las de la abuela, de la calle Campomanes, que salen como salían antes los churros caseros, o sea, metiendo la masa en el cilindro de la churrera, sujetándola con las dos manos como por las orejas y empujando con la barriga para la penetración del rodillo. Será la crónica XXVI).


Ángel Aznárez (LA HORA DE ASTURIAS, 10/11/2011)


miércoles, 9 de noviembre de 2011

"NUESTRO RASTRO", artículo de JOSÉ MARCELINO GARCÍA publicado en el diario "El Comercio"

El Rastro (dice Ramón Gómez de la Serna) es lo viejo, lo pobre y tradicional, lo que ha ido quedando arrasado por lo nuevo y joven; lo maltrecho aparecido ante nuestra vista. Una vega (digo yo) en donde se encuentra esparcida y plantada (hebdomadariamente) algo así como una gran derrota. Aquí, en el santo suelo, cada domingo, se montan, agrupan y aprietan las barracas, los tenderetes, los tablados, cuyos toldos remece la brisa, y el viento impregna a veces de violencia. Es un redondel que ya todo el mundo conoce, una estación fluvial y marismeña con sus arrecifes, bajíos, islas, golfos y corrientes. Un lugar donde se puede encontrar un cuadro, un puñado de clavos de martirio, una manga para el café, una peluca, un mueble, un termo, un cristal para el reloj o unos colmillos de jabalí. En un rincón puedes hallar, al fin, ¡sí!, las tuercas que llevas buscando desde hace tantos años, manojos de cadenas de retrete, planchas para llenar de carbones encendidos, la linterna de cuando tu niñez, cuentos del 'Cachorro', una rama de coral o un mantón de Manila. El Rastro es el gran mercado del desahucio, el único sitio del mundo donde puedes comprar por unos céntimos un jarrón o una novela de Cervantes.
En medio del frío y del calor, saboreando el aire por entre sus viales silvestres, vamos cada domingo hacia este patio/pradera para encontrar algo nuevo entre las cosas viejas. Cosas que son a veces admirables, extrañas, fundidas y llenas de trampas, viejísimas y sorprendentes.
En estos días se habla y discute, ¡otra vez!, del Rastro. Sobre si le conviene una nueva ubicación. Parece que algunos quieren levantar este campamento 'apache' y llevarlo a la reserva de la Feria de Muestras. Agruparlo entre moldes de cemento, aire acondicionado y calefacción. O sea: convertirlo en un híper. El Rastro gijonés siempre amenazado a pesar de sus arrugas, perseguido por los áulicos, por las nuevas estéticas y el ansia de modificar. Ante cada nuevo empeño, sentimos el deber de decirlo: ¡Sería algo así como una especie de matanza! El Rastro de Gijón es un espacio abierto, un lugar en medio de la calle. El espectáculo dominguero de las vecindades libres y paseantes con claridad y ambiente de romería.
(Diario El Comercio, 9/11/2011)

lunes, 7 de noviembre de 2011

Presentación de
El cielo de las cosas
de
Pelayo Fueyo
(nº 6 de la colección de poesía "Mala letra", KRK Ediciones)
Jueves, 10 de noviembre, 19:30 horas
Centro de Cultura Antiguo Instituto, Gijón
Intervienen, además del autor,
José Luis Argüelles, Leopoldo Sánchez Torre y César Inclán

domingo, 6 de noviembre de 2011

LUNES, 7 DE NOVIEMBRE, INAUGURACIÓN DE LA EXPOSICIÓN A FAVOR DE LA COCINA ECONÓMICA


Arte contra el hambre
Medio centenar de artistas se unen en una muestra a favor de la Cocina Económica. El Aula de Cultura de EL COMERCIO organiza esta colectiva que abre sus puertas mañana en San Agustín

LETICIA ÁLVAREZ (El Comercio)

Siempre que los artistas se unen con fines benéficos la respuesta social es un éxito. El lunes volverá a serlo a través de una iniciativa del Aula de Cultura de EL COMERCIO que tiene como objetivo recaudar fondos para ayudar a la Asociación Gijonesa de Caridad, que gestiona la Cocina Económica, en su atención diaria a las personas más desamparadas. Personas necesitadas que aumentan debido a la crisis hasta el punto superan las 200 comidas diarias, a lo que hay que sumar 160 cenas y la atención de otros servicios, como el piso de acogida. Con esos datos como telón de fondo, además de la consolidada trayectoria de la Cocina Económica como aval, mañana se inaugura en Gijón una exposición colectiva para recaudar fondos. Desde hace meses, Gonzalo Mieres y su equipo han coordinado la captación de donantes, el cuidado y traslado de las obras de arte cedidas y su montaje. Todo está listo ya para, a las seis y media de la tarde en el salón de exposiciones del Centro Social de Personas Mayores -situado en el Centro San Agustín (primera planta)- celebrar el acto inaugural. A esa apertura de la muestra asistirán Rafael Felgueroso, concejal y portavoz del gobierno municipal; Eva María Illán Méndez, concejala de Bienestar Social y Presidente de la Fundación Municipal de Servicios Sociales, y Pilar del Amo, directora de la Fundación Municipal de Servicios Sociales.
En la colectiva participan medio centenar de artistas que donan sus obras de forma altruista y entidades como Asfear. En total, el valor de los trabajos que se expondrán para recaudar fondos para la Asociación Gijonesa de Caridad supera los 7.000 euros, con obras valoradas entre 25 y 1.000 euros.

viernes, 4 de noviembre de 2011

TIEMPO DE PROMESAS

Se ha abierto oficialmente la veda del Puedo prometer y prometo popularizado por Adolfo Suárez en plena transición. Afortunadamente los españoles hemos dado ese paso a la democracia sin grandes dificultades, aunque de lo prometido… nada de nada. O, por lo menos, nada que no hayamos peleado por conseguir cada uno de nosotros con no pequeños esfuerzos. Excluyo, lógicamente, en este apartado a unos cuantos políticos y otros pocos empresarios que en estos últimos 30 años se han enriquecido a costa, tanto del trabajador honrado, como de sus deleznables prácticas. Nos prometieron poco menos que el cielo en la tierra: trabajo para todos –mucho sueldo y poco curro-; estudios universitarios para nuestros hijos; sanidad gratuita –con barra libre de medicamentos caros-; un piso en la ciudad y otro en la playa; cambiar de coche con frecuencia –plan renove, plan… ya lo pagará en cómodos plazos-; vacaciones que ya iríamos abonando- el banco nos daría el crédito sin dificultad, ¿que no podíamos pagar?, no era problema, préstamo renovado y listo -; barra libre también en subvenciones: para…, contengo las palabras, no me quiero meter con nadie; cheques para los bebés –para aumentar la natalidad, para comprarle al recién nacido… tampoco quiero manifestar qué, por supuesto en plena igualdad, para el hijo de Botín y para el de la portera, que eso es ser justos-; y así sucesivamente. Y nosotros, los españolitos de a pié, tan felices. Sin percatarnos –o tal vez sí, aunque no nos interesase demasiado darnos por aludidos- que a nosotros nos daban cinco y un político o un empresario corrupto se llevaba 10, pero no importaba, había para todos. ¿O es que no había? Lógicamente tocamos fondo, y ahora los que éramos simples trabajadores, dejamos de serlo: 100 asturianos entran a diario en las listas del paro; a la hipoteca ya no hay quien le haga frente; la casa en la playa no genera más que gastos y nadie la quiere comprar- ni por menos de lo que costó-; los sueldos –quienes lo tengan- no alcanzan. Y no sigo, para qué, si todos sabemos de qué va esto. Pues ahora, con las cosas así, llegan de nuevo las promesas. Nuestros políticos de turno, que son más o menos los de siempre, recorren el país al más puro estilo del puedo prometer y prometo. Con toda tranquilidad ofrecen –si les votamos- lo que no van a poder darnos. ¿Dónde y cómo piensan colocar a esos cerca de cinco millones de parados que hay en España? Ni el milagro de Lourdes. Harían falta muchas empresas, muchísimas, para poder emplear a tanto ciudadano desocupado por obligación. ¿Podemos creerlos? Sinceramente, pienso que no. Resulta paradójico que en ningún momento nos digan que para salir adelante va a haber que apretarse mucho el cinturón, que los recortes serán brutales, que se acabaron los buenos tiempos. Es decir: salir nuevamente de pobres va a costarnos sangre sudor y lágrimas. Mientras tanto, ellos blindan sus sueldos, su jubilación, viven como dios, como dios manda, quiero decir. Así que nos esperan dos semanitas de promesas y más promesas que, ciertamente, no cumplirán. Personalmente he desarrollado cierta fobia a esa palabrería, más o menos rimbombante, por la que alguien te dice que en el futuro hará por ti, tal o cual cosa. “Te prometo”, es algo que no me gusta escuchar, siempre pienso que por qué dejarlo para el futuro si hay un presente. Algo falla, algo nos falla al emplazar para el futuro generalmente cosas buenas, nunca –o casi nunca, salvo mente enfermiza- se acostumbra a prometer cosas malas o desagradables. Probablemente soy algo extremista en ese sentido, pero es que el futuro depende de tantas cosas…. Primero de que lleguemos y segundo de la cantidad de causas que pueden modificarlo. Y volviendo a los políticos, pienso que si no han hecho nada hasta ahora –incluso ocupando el poder- por qué habrían de hacerlo después del día 20. De promesas no se puede vivir: de ningún tipo de promesas. Mejor cumplir lo que se pueda hoy que el mañana es muy incierto.

DELIA VIAJÓ A MALTA Y NOS CONTÓ...





...Todo lo que sigue, nos contó. Yo añado que Delia tiene el espíritu joven que yo quisiera tener cuando me llegue la jubilación. No me importarían el paso de los años si lograse conservar como Delia ese buen humor, esa positividad, ese deseo de seguir conociendo, de seguir aprendiendo, de... ser joven pese a seguir cumpliendo años, lo que ciertamente es una suerte si es es como ella, Delia.

A este viaje, como sucedió en todos, salí ilusionada, lo confieso, ávida por visitar otros lugares y conocer su historia. En esta ocasión, he de reconocer que ignoraba el interesante pasado de estas islas. Resultó un asombroso viaje: descubrir siglos de historia, espléndidos edificios, sus fortalezas y las imponentes murallas para proteger sus ciudades, joyas artísticas y arquitectónicas, muchas de ellas creadas por los Caballeros de la Orden de San Juan, que gobernaron estas islas durante 250 años; esta etapa fue la más gloriosa en la historia del archipiélago Maltés. Malta es una joya de la naturaleza, al ser un puente entre Europa y África; por su posición estratégica en el mar Mediterráneo, es un puente fundamental entre diferentes mundos, culturas y tradiciones. Debido a esta privilegiada situación, ha sido gobernada y disputada por diversas potencias a lo largo de los siglos. Con sólo una superficie de 320 Km cuadrados, Malta fue (en la Segunda Guerra Mundial) el país más bombardeado sobre toda la superficie de la Tierra.

Nuestro hotel, Marina, parte del resort Corinthia, está en San Julians, situado en la costa. Desde la habitación, contemplar la pintoresca bahía de San Jorge es una delicia, y por la noche, toda iluminada, un recreo para la vista. A unos metros hay una pequeña playa en la que he disfrutado de unos baños en sus cálidas aguas. Dista unos pocos Km de La Valetta, capital de la isla. Desde aquí hicimos el recorrido diario para conocer las islas.

El primer día visitamos la zona sur de la isla, conocida como las Tres Ciudades, una de las zonas más ricas en cuanto a Patrimonio, gracias a los Caballeros de la Orden de San Juan.

La historia de la isla se remonta a la Edad de Piedra, 5500 años a. de C. En el año 1530, Carlos I de España la da en arrendamiento a la Orden de los Caballeros de la Orden de San Juan. Estos no desearon quedarse en Medina, capital de entonces, por estar fuera de la costa. Tenían su pequeña flota y se quedaron en Birgu. Interesante fue el recorrido a pie por esta histórica ciudad. Conserva parte de los edificios más emblemáticos, uno de ellos El Palacio de los Inquisidores, otro, el Hospedal, (la primera misión de los Caballeros era curar a los enfermos). Paseando por sus calles empedradas, es fácil situarnos en su pasado. Delia, no te pases ¿situarte en la época medieval?…

Desde aquí, Birgu, embarcamos en una il-Barklora, una versión maltesa de la góndola Veneciana, y navegamos media hora por El Puerto Grande. Ver de cerca el Fuerte Santo Ángel, el San Elmo, sus calas, sus barcos y en lo alto el Parque la Barroka en la ciudad e La Valetta, hizo que el trayecto fuese muy agradable e interesante. Final del recorrido, en La Valetta, capital de Malta. El cambio se nota. Dejamos el Medievo y entramos en la ciudad en la que la piedra fundacional se colocó el 28 de marzo de 1566; en 1571 pasó a ser capital de la isla. La ciudad es pequeña, pero alberga edificios muy interesantes: uno, el Albergue de Castilla y León, con una fachada majestuosa; también El Palacio Presidencial… ¿Y la Catedral? Más que una catedral es un museo (certero comentario de una compañera). Se la considera la segunda Capilla Sixtina. Mi opinión en esto es sólo referente a sus frescos. El austero aspecto exterior no hace pensar en la opulencia y suntuosidad de su interior ¡deslumbra a los ojos! El pavimento está completamente cubierto por 400 piezas sepulcrales pertenecientes a la aristocracia de la Orden de Los Caballeros de San Juan. Estas lastras de mármol están adornadas con emblemas, trofeos militares, motivos religiosos… No se permite entrar con zapatos de tacón fino para no dañar el mármol. Digno de mencionar es el cuadro de Caravaggio que representa la Decapitación de San Juan Bautista, obra maestra del pintor. Son tantos los tesoros que aún conserva, que confirma que fue la más rica iglesia de Europa antes del saqueo de Napoleón en 1798.

En el ferri nos embarcamos hacia la isla de Gozo. En ella existen templos megalíticos de la Edad de Piedra (en Ggantija) de los años 3600 al 3000 a. de C. Se trata posiblemente de los más antiguos que quedan en el mundo. En la isla de Malta existen otros de la Edad de Hierro, del 2700 a. de C. que hoy son Patrimonio de la Humanidad.

Nos acercamos a la Ventana Azul. El final del acantilado es un pórtico gigantesco a través del cual se puede admirar la extensión de un mar azul, más allá del acantilado.

En el trayecto en ferri se divisa la isla de Comino. En ella habitan unas pocas familias y sólo hay un pequeño hotel. Entre ésta y Cominoto se forma un canal llamado Laguna Azul por sus aguas azules y cristalinas, de una fantástica belleza.

Y para aguas azules, las que he disfrutado en un recorrido en barca con el fin de ver La Gruta Azul. El paseo, ¡fascinante! Un mar de un azul intenso, aguas cristalinas, de una extraordinaria belleza, que hacían el paseo tan placentero que me resistía a tener que regresar, pues son escasas las ocasiones en las que se puede disfrutar de tan espectaculares aguas, y estas hay que disfrutarlas al máximo.

Medina, la antigua capital de Malta, es una pequeña ciudad medieval, fortificada y amurallada por los cuatro costados. Hasta el siglo XVII, la entrada principal era un levadizo, actualmente tapiado. La actual es un estrecho puente de piedra hasta llegar a la puerta que está custodiada por dos enormes estatuas de leones que sostienen los escudos del país. Visitarla por la noche, iluminada, es algo mágico; pasear por sus cuidadas callejuelas es un placer, es como viajar al pasado del esplendor maltés.

El sábado, uno de octubre, en la Valetta era la Noche Blanca; deseando participar, conocer y disfrutar de ella, cuatro amigos decidimos ir. El plan era pasear, participar en el ambiente, elegir un restaurante, y disfrutar de la cena charlando tranquilamente. ¿Cenar en un restaurante? Gracias a que logramos un bocata, estar de pie y en poco espacio. Al llegar a la ciudad, no podíamos entrar. Movidos estábamos a regresar, pero logramos entrar por otro lugar. Las calles abarrotadas, un gentío inmenso, de todas las edades, incluso niños en sus sillas. El ambiente era de alegría, atracciones, música… Lo que me sorprendía era ¿cómo puede haber tantísima gente en una ciudad pequeña? La respuesta está en que con una población de 400 mil habitantes aproximadamente y 320 Km cuadrados, Malta es el país con mayor densidad de población por Km cuadrado del continente Europeo.

Su pasado, sus bellos rincones propician que en las islas se filmen famosas películas: Troya, Popeye, El Conde Montecristo, Gladiator…

Con su larga historia, hoy es una isla con gran animación, ambiente actual, moderna y alegre. Cantidad de jóvenes extranjeros para estudiar inglés, además de los turistas, hacen que el ambiente de la juventud sea de lo más movido. Una aclaración, para que no quede duda: Yo de esta movida no participé ¡que quede claro!

Claro también es que he disfrutado de todo lo expuesto, y regresé con buen recuerdo de estas islas.

Delia Sánchez

Oviedo--Octubre 2011

miércoles, 2 de noviembre de 2011

VIERNES 4 DE NOVIEMBRE, ENCUENTRO POÉTICO CON CRISTIAN DAVID LÓPEZ


ANTONIA ÁLVAREZ GANA EL "PREMIO LEONOR DE POESÍA"

Antonia Álvarez: "Recibir el Premio Leonor de Poesía es entrañable y muy especial"
La autora leonesa se alzó con el Premio Leonor de Poesía de Soria con su obra 'Donde la nieve', compuesta por 600 versos inspirados en la naturaleza y en su juventud en Babia y Luna
La escritora leonesa Antonia Álvarez.
La escritora leonesa Antonia Álvarez.
La ganadora del XXX Premio Leonor de Poesía, la leonesa Antonia Álvarez, aseguró este domingo que obtener este galardón es “entrañable” dada su admiración por el poeta Antonio Machado y por la obra y los paisajes sorianos que inspiraron al autor. Antonia Álvarez conoció ayer el fallo del jurado calificador que le otorgó este premio por su obra 'Donde la nieve'.

La autora insistió en que se trata de un reconocimiento “especial” para ella pese a haber obtenido premios con anterioridad dado que su poeta favorito es Antonio Machado y porque además siente una gran admiración también por la figura de Leonor, esposa del autor sevillano.

“Es una ilusión tremenda, todavía no me lo creo”, manifestó Antonia Álvarez a Ical. Además, aseguró que más allá del premio en metálico, el galardón le permitirá publicar su obra y lograr “que un género minoritario como es la poesía llegue a mayor número de personas”.

La ganadora de esta edición lamentó que en el mundo actual predomine el pragmatismo y el materialismo y añadió que la poesía es muy necesaria “ya que es donde surge la dimensión espiritual del hombre”. Álvarez apostó por hacer una mayor esfuerzo en hacer llegar la lírica a los más jóvenes y destacó la importancia de galardones poéticos como los que entrega la Diputación de Soria para lograr este objetivo.

'Donde la nieve'

Por otra parte, explicó que su obra 'Donde la nieve' es un poemario de 600 versos inspirados en la naturaleza y en su adolescencia entre las comarcas de Luna y Babia en León. La autora añadió que los versos surgieron “de la memoria de aquellos años” y de los duros inviernos de una época en la que las nevadas eran muy intensas.

La ganadora del Premio Leonor en su trigésima edición nació en Babia (León) y reside actualmente en Gijón. Es licenciada en Filología Románica por las Universidades de Salamanca y Oviedo y cuenta con un dilatado currículum de premios y galardones literarios además de ser miembro de la asociación de escritores de Asturias. La premiada cuenta con siete poemarios publicados y entre los premios que ha obtenido se encuentran el Flor de Jara de la Diputación de Cáceres, el Premio Niconedes Sanz y Ruiz de la Peña del Ateneo de Valladolid o el Víctor Jara de Poesía Iberoamericana.

Una "sorpresa"

La autora se había presentado con anterioridad al premio Gerardo Diego de la Diputación de Soria en el que quedó finalista y también participó en alguna edición del Leonor. Pese a estar clasificada entre las 17 finalistas de esta edición, Antonia Álvarez insistió en que el fallo de este sábado fue una sorpresa que no esperaba y que le permitirá además regresar a los paisajes a los que cantó Machado con San Polo, San Saturio, la iglesia de la Mayor, el instituto que lleva el nombre del poeta o la pensión donde se hospedó.

A lo anterior, publicado en "Leonoticias.com", quiero añadir mi enhorabuena y también que, aunque Toñi es leonesa, hace tiempo que vive en Gijón, donde ya la hemos adoptado, como a algunos otros leoneses que se afincaron en esta ciudad de las mil caras.


"LOS COSMÉTICOS Y LO CAÓTICO DE L´OREAL", artículo del notario ÁNGEL AZNÁREZ publicado en "La Nueva España"

(Ilustración del autor tomada en el museo de Teherán)

La cosmética, pomadas, cremas y otros untos, es lo que se suele aplicar a caras o rostros para disimular el desorden facial, incluso la fealdad. Ya lo escribieron los griegos antiguos: orden del Cosmos o cosmética frente al desorden del Caos o lo caótico.
Sobre una idea de Borges

La reciente decisión judicial de decretar la tutela de Lilian Bettencourt sitúa de nuevo el célebre «affaire Bettencourt» en el centro del escenario del gran teatro del mundo. Lilian Bettencourt, de ochenta y nueve años, es la tercera gran fortuna de Francia, no por méritos propios, sino de sus antecesores, de los que heredó la industria cosmética de L'Oréal -magia de lo hereditario, que es cosa fácil de genitalidad y de las trompas de Falopio, no habiendo en ello mucho merecimiento-. El diario «Le Monde», en noviembre de 2010, dedicó al «affaire Bettencourt» un especial (hors-série) leyéndose en la tercera: «El affaire Bettencourt es a la vez un asunto de familia, de empresa, judicial, cultural, histórico, político?». Es, pues, asunto de Derecho privado o de conflictos entre particulares y, además, es asunto de Derecho público, de relaciones entre la política y el dinero, de relaciones entre la democracia y los ricos. Y aunque el affaire sea francés, interesa mucho, pues las miserias humanas que de él resultan son universales, humanas y cotidianas; por eso, en este artículo, donde se escribe Francia se puede leer España.

Vayamos primero con lo privado y patético: La hija única de Lilian Bettencourt acaba de conseguir lo que pretendía desde hace años: que a su madre se le aplique la medida de protección más radical -la tutela- al estimar alteradas sus facultades mentales, con representante legal de manera continua para los actos de la vida civil. El carpetovetónico Código Civil español y sus autores, brutos como un toro de la Bética, llaman a eso incapacitación, repitiendo esa palabrota y otras, incapaces o incapacidades. Los códigos civiles francés e italiano son más delicados, pues omiten esa terminología despectiva, denigrante y vieja; todo un síntoma de algo profundo.

Con aquella rotunda medida «de protección», la hija no ha de temer que su madre teste «a lo loco», ni ha de temer que se le ocurra adoptar a un dandy sesentón, que a punto estuvo de ocurrir, al parecer, con el fotógrafo dandy François-Marie Banier, que, según Pascal Wilheim, se «apartó» por trescientos cincuenta millones de euros y algunos cuadros. También con esa medida se evitarán asesores de varios tipos y calaña, que, como abejorros en enjambre o ratas tras el queso, se lanzaban en avalancha sobre la víctima en busca de tajadas. Ahora se dice que el tal Pascal, designado mandatario en el «mandato de protección futura» (primera medida de protección), invirtió ciento cuarenta y tres millones de euros de la poderdante rica en una sociedad de un amigo y cliente (Stéphane Courbit). Llama la atención que el notario de L. Bettencourt, Maître Jean Michel Normand, esté saliendo indemne del embrollo; tal vez sea porque no es un notario torpe, y es simplemente un notario decente.

Lo que sigue es muy serio: enorme problema el de determinar dónde empieza la patología de lo senil en la ancianidad, que es la fase vital en la que se dan las mayores diferencias físicas y psíquicas entre las personas. Enorme problema el deslindar lo que es el derecho de la persona a vivir su vida y disfrutar de ella, también en la ancianidad, y lo que son «eventuales» derechos de hijos y herederos, que, a veces, lo único que les preocupa es que no se alteran sus expectativas de heredar «caiga quien caiga». Enorme problema es saber cuándo un anciano padece una enfermedad mental y cuándo es una mera estrategia de beneficiados en previsión o en prevención. Y enorme problema es el saber cuándo un beneficio patrimonial otorgado por un anciano es por agradecimiento de servicios prestados de verdad y cuándo responde a un abuso de debilidad, que, lamentablemente, en España no es delito (en Francia sí lo es), no obstante estar los juzgados españoles repletos de este tipo de denuncias. De todo ello el «affaire Bettencourt» es paradigma.

Vayamos, ahora, con lo público, más divertido y también patético: En esta otra versión, el «affaire» se denomina Woerth-Bettencourt. Woerth es el apellido de un ex Ministro del Gobierno de Sarkozy, que lo fue «Del Presupuesto, de las Cuentas Públicas, y de la Función Pública». Aunque ya lo escribimos en el artículo «Un Ministro afamado y ahora infame» (el 26 de septiembre de 2010), ahora lo repetimos, aunque de otra manera. Aquel Ministro me tenía maravillado en el año 2009, no obstante mi escepticismo cultural por profesión y por ser lector de Quevedo: «la luz de los desengaños, que es el tiempo y la larga edad». Era el Ministro un Robin Hood en la lucha contra el fraude fiscal y los paraísos fiscales; se dijo que los ricos franceses, con cuentas en Suiza, andaban con tembleques. Era más temible que la italiana Guardia di Finanza, genialidad italiana consistente en tener militarizada la inspección de Hacienda.

La admiración fue a más al saber que el Ministro de Hacienda era también el tesorero de la campaña electoral que llevó a la Presidencia de la República a Sarkozy (2007), pues es sabido que ser tesorero de eso, si se hace como Dios manda, es un cargo habitual de trinques y sablazos. Ítem más: comulgó en la Misa-Funeral de Estado por la muerte de Philippe Seguin, presidido por la Signora Carla-magna, italiana como la Gioconda y bizantina como la Emperatriz Teodora, allí con su cuerpazo, y al lado de su esposo, el Presidente de la República, con su cuerpo. Por todo ello, citamos a Woerth, mucho antes que el escándalo estallase, en «Funerales en París y Aleluyas en Oviedo» del 31 de enero de 2010. Ahora, al volver a ver el vídeo del funeral «por si acaso», vi también comulgar a Valérie Pécresse, que, curiosamente, es la actual Ministra «del Presupuesto, de las Cuentas públicas y de la Función Pública» de Francia, mística y como aquéllas que hace muchos años Umbral llamó «chicas Telva».

De repente, como si la Pandora y su caja hubiesen reventado, se supo casi todo. Que si una secretaria vio al Ministro en casa de Lilian Bettencourt con maletas de dinero para la campaña electoral de 2007; que si la dueña de L'Oréal y el administrador de su patrimonio, un tal Patrice de Maistre, estaban en la lista de los de Suiza y la Hacienda gala metió al uso habitual el expediente en un cajón o miró para otro lado (ella hasta era dueña de la isla d'Arros en las Seychelles y a él, a instancia del Ministro, se le concedió la Legion d'honneur); que si el Ministro enchufó a su esposa Florence en la sociedad Clymène, de gestión de los haberes de la Bettencourt; que si el Ministro hizo algo muy feo en relación con un asunto de hípica (no falla, los caballos y lo hípico siempre salen en estas cosas). Total, que el pobre Ministro tuvo que dimitir de todo, de casi todo, pues sigue de alcalde de Chantilly, dulce como el nombre. Su papel ahora se limita a eso tan necesario y fastidioso que es ser un chivo expiatorio, sujeto a pesquisas por esa jurisdicción especial que se llama la Cour de Justice de la Republique, nada importante. No es extraño que en asunto tan escandaloso y políticamente tan peligroso para el Poder Ejecutivo, los jueces y los fiscales anden a la greña como perros y gatos, haciendo de los sumarios armas arrojadizas, y siempre por lo mismo: unos para tapar y otros para destapar. La pelea fue de tal violencia y deshonor que el Tribunal de Casación remitió el «dossier Woerth» al Tribunal de Grand Instance de Burdeos, el de las ostras de Arcachon.

Que los partidos políticos en Francia (recuérdese lo de que escribiendo de Francia se puede leer España), para financiar las campañas electorales, acudan al mercado negro en busca de dinero negro, además de oscuro, es feo. Más feo es que esa práctica no haya modo de corregirla por muchos decretos y mala literatura que se aprueben. Esto ya nadie lo discute o contradice -la discusión está en que unos expertos fijan en ocho y otros en siete las modalidades habituales de la financiación ilegal, que, por delicadeza, no se enumeran aquí-. Ello da lugar a que los principios de participación política y de igualdad para el acceso a funciones públicas o políticas, tan básicos, se embadurnen o manchen quedando como una chapuza en teatrillo de títeres. Y si se corrompe lo principal, imaginémonos lo demás, que es lo accesorio. «Todos podridos» escribió para Francia Jean Daniel, que no es un apocalíptico ni un profeta loco como el bíblico Jeremías.

Y qué escribir de la acumulación de cargos. Seamos claros: ser Ministro de Hacienda y tesorero de un partido político en campaña electoral, que eso fue de Woeth, no se le ocurre ni a Berlusconi «bunga-bunga». El problema y el escándalo no está, en principio, en la acumulación de cargos -esta gente suele ser muy capaz para lo que sea-, sino en la acumulación de sueldos. Cobrar simultáneamente de un Ayuntamiento y del Parlamento, o cobrar simultáneamente de dos Parlamentos, tiene la condición jurídica de chollo, que es de rango superior al privilegio, muy codiciado aunque desprestigiado. Lo del conflicto de intereses es sabido que es elucubración de anglosajones, no de latinos, franceses o españoles; en España, tan propensa a diarreas legislativas, en esto es de un estreñimiento enfermizo; en la que casi todo es compatible y cada día más, qué necesidad tenemos aquí de traer eso tan de Yankees que son los lobbys.

En tiempo ya de elecciones, o sea, de cosmética, pomadas y de muchos untos, ni la cosmética de L'Oréal nos sacará del caos, siendo ella misma el Caos. La crisis y las mutaciones inevitables a venir son de tal intensidad que ya se empiezan a oír los ruidos que preceden a los terremotos.
(La Nueva España, 30/11/2011)