viernes, 30 de septiembre de 2022

DE UNA MONARQUÍA A LA OTRA, artículo de ÁNGEL AZNÁREZ (publicado en La Voz de Asturias y de Galicia, 25/09/2022)


                               (1ª Parte: De la británica)


         


Pasaron horas desde el funeral y demás ceremonias con ocasión de la muerte de la Reina Isabel II, del Reino Unido de la Gran Bretaña y de la Commonwealth. Horas suficientes para alejar de esta escritura la emoción contagiosa vivida en Britannia, y cuyo medio principal de comunicación, la BBC, transmitió con fidelidad. Ya surgió la palabra clave –la emoción-, a la que se debería añadir el afecto que, siendo ambos sustantivos de muchos sinónimos de carácter psicológico, son también componentes esenciales de la actividad política, que la hacen excelente. Sólo llegan a la excelencia los políticos que saben aprovecharse de la emoción y de lo emocional de los ciudadanos. 

 

         La muerte de una Reina es ocasión para mucho pensar, y una muerte acreditada, no por lo visto en TV. sino por lo leído en el Times: la muerte, para un inglés, no tiene lugar hasta la aparición del obituario en el Times. En primer lugar es ocasión de mucho pensar para sus súbditos, sobre la bondad o maldad de quien los reinó; mas también de mucho pensar a extraños, caso de españoles y de otros que, viendo a la Reina británica muerta, piensan en las peripecias inter-vivos de sus reyes y reinas. Y milagroso resultó ser la oportuna lectura por la publicación, a primeros de septiembre, de dos libros importantes escritos por el mismo autor, Ignacio Peyró, titulados Un aire inglés (2021)  y Pompa y CircunstanciaDiccionario sentimental de la cultura inglesa (6ª Edición, febrero 2022). Sin esos dos libros, lo mucho visto, hubiese sido  de otra manera. 

 


         I.- La Reina Isabel II, de Escocia, Gales, Inglaterra, Irlanda del Norte y de la Commonwealth.

 

         a.- Todo es muy ordinario: 

 

         A los del Reino Unido, la excepcionalidad, al estilo de Carl Schmitt, la rechazan, tanto en los llamados textos constitucionales como en la cotidianidad. Acaso Boris Johnson haya sido el Primer Ministro que no lo entendió, de ahí que haya paseado como un solitario fantasma por la Abadía del funeral la mañana del 19 de septiembre, y sin que los otros “primeros ministros” allí presentes, le mirasen. Ordinarias son todas las leyes, pues eso de que la Constitución sea de mayor rango que una Ley, en United Kingdon no se entiende. Y porque todo el sistema legal es muy ordinario, se llegó a decir que el Parlamento puede hacer todo, excepto convertir a un hombre en mujer. 

 


         La Reina Isabel II, con gran éxito, reinó durante setenta años desde la más estricta normalidad, como llevaba siempre, con normalidad, su bolso, colgado del brazo izquierdo. Nada de estridencias ni de excepcionalidades, con las dosis precisas de ilusión para hacer creíble la unidad del Estado. García Pelayo, que fue Presidente del Tribunal Constitucional español y autor de un manual muy valioso de Derecho Constitucional comparado, en referencia al Reino Unido, escribió: “La Historia inglesa es conducida por tres sujetos; el rey, cuya expresión jurídica es la prerrogativa; el Parlamento, con su pretensión de supremacía, y los jueces, con su tesis del primado del common law”. De eso, de cumplir sus deberes ordinarios, no se separó la fallecida Isabel en sus muchos años de reinado y en tiempos a veces turbulentos, incluidos los del Brexit y los del Remain. Por eso, millones de británicos exclamaron: ¡Thank you, Ma´am!

 

         De cara a la 2ª parte, sobre la Monarquía española, siguiendo también a García Pelayo, es importante señalar que es un principio básico del common law que el rey no puede hacer el mal jamás: “no puede hacer un entuerto”. Eso que sería excepcional, por serlo, es inadmisible.    

 


b.- En Westminster Hall:

 

         Los británicos, en estado puro, desfilaron ante el catafalco, sin distinción de pesos, medidas o tallas, colores de piel, muy variopintos y “comunitaristas”, como ya son. Británicos en estado puro que son cuando hacen cola (un inglés forma una cola aunque esté solo), cuando miran los cambios de guardia de los soldados, como de plomo, de la Reina cada quince minutos, o cuando miran los uniformes militares de colores de caleidoscopio y con pectorales cordones siempre amarillos. Y en lo más alto del catafalco, el rubí de la Imperial State Crown parecía ser el ojo vivo de la muerta que todo lo veía, incluso los uniformes improcedentes de su hijo (Andrés) y de su nieto (Harry), el pelirrojo, vestidos para vigilar el féretro. 

 

¿Por qué los Beefeaters de la Torre de Londres eran tan viejos y con las piernas tan torcidas? se preguntaron los mirones. Y por el Hall pasaron, con enchufe, Peers y Lores, sin pelucas ni armiños, y hasta el Primer Ministro del Líbano, el musulmán, calvo y rico Najib Mirati; también la Duquesa de Luxemburgo, en régimen imposible de dieta de adelgazamiento y de estiramiento. 

 

         A las 20 horas del domingo, 18 de septiembre, tuvo lugar el “minuto de silencio” más ensordecedor en toda la Gran Bretaña; silencio en parques, jardines y plazas..

 


c.- En Westminter Abbey: 

 

La última en llegar, sentados ya invitados e invitadas, fue la Primer Ministro, llamada Liz Truss, que recordó a sus antecesoras, Margarita Thatcher y Theresita May. Liz Truss, de la “derechona”, sin complejos, subió al púlpito de la Abadía, y leyó, con voz de clérigo protestante, lo siguiente: “Crean también en Dios y también en mí; en la casa de mi padre hay muchas habitaciones”. El Arzobispo de Canterbury, jefe de la Iglesia Anglicana, rodeado de obispos y de obispas, sin alardear, colocó su mitra blanca encima de su calva cabeza y predicó lo justo. Al Arzobispo escuchó atentamente el nuevo Rey, divorciando en 1996, como divorciada también es su actual esposa, lo cual es todo un record en quienes son cabeza de la Iglesia local, y estando vigente el Establisment Acta de 1701, que excluye a los católicos y a quienes se casen con católicos, de la sucesión al Trono.

 

Lo de divorciados no fue lo importante, sino el recuerdo de muchas mujeres que experimentaron cómo de Diana, “la princesa del pueblo”, se utilizó su joven útero para asegurar una descendencia real, dado que el de Camila no era ya operativo. Acaso por eso, al nuevo Rey le quedan de reinado pocos años y acaso por eso, Camila, en el funeral, parecía una bruja queriendo escapar sin escoba.

 

De los cuatro bancos con Royals, a la izquierda del féretro, incluso de los de España en segunda fila, trataremos en la 2ª Parte.    


 

d.- Ya en Windsor: 

 

Fue tediosa la procesión hasta llegar al Castell, siendo ruidosos el golpear de los cascos de los caballos contra el suelo y su protestar continuo, alzando sus cabezas, por llevar tantos hierros metidos en sus bocas. Allí se vio al pony de la Reina y a sus dos corgis (perritos en galés), que añadieron emoción al acto, pues la emoción es también asunto de animales. Entre cantos fúnebres de compositores ingleses, coros y música de órganos, como en Westminster Abbey, quitaron del catafalco el Cetro, el Orbe y la State Crown, que un clérigo depositó en el Altar. Finalmente un dispositivo hidráulico, como en un Tanatorio moderno, hizo desaparecer poco a poco al féretro, mientras un gaitero de Escocia hacía sonar un adiós hasta la Resurrección de los Muertos. La presentadora de la BBC, de luto, solemne y llorosa, dijo good bye, prometiendo no olvidar a la wonderful woman. 

 

Si después de todo lo anterior, a alguno se abriera el apetito, recuerde lo escrito por Maugham, que anotó Peyró en la página 35º de su libro Un aire inglés: “Para comer bien en Inglaterra, hay que desayunar tres veces”. 

 

Y la ceremonia en Londres y Windsor hizo añicos el ceremonial pontificio y vaticano. 

 

En la 2ª Parte, pasaremos a la Monarquía española, tan quemada como San Lorenzo, el del Escorial. 


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martes, 13 de septiembre de 2022

NOVÍSIMA LEY DE LIBERTAD SEXUAL (1ª parte), artículo de ÁNGEL AZNÁREZ (publicado en "La Voz de Asturias", 3 de septiembre 2022)



         En la sesión extraordinaria del jueves de esta misma semana, el 25 de agosto, se sometió a nueva consideración del Pleno del Congreso de los Diputados el Proyecto de Ley Orgánica de garantía integral de la libertad sexual, proyecto que tuvo que regresar al  Congreso, de conformidad con lo dispuesto en el artículo 90.2 de la Constitución española, pues en el trámite de aprobación por la otra Cámara, el Senado, se opuso una enmienda al proyecto aprobado por el Congreso, aprobándose el 25 de agosto, tanto la enmienda como el nuevo texto legal, definitivamente y en votación conjunta, con resultado de 205 votos a su favor (de los mismos socios que apoyaron la investidura del Gobierno más Ciudadanos). He ahí ya, pues, la Ley Orgánica de Garantía Integral de la Libertad Sexual, pendiente de publicación en el BOE.   

 

         La tensión política en ese día, el 25 de agosto, no la causó esa importante ley. La tensión política estuvo en la convalidación o derogación de Reales Decretos-Leyes, ciertamente muy importantes, el 13/2022, sobre un nuevo sistema de cotización de trabajadores, el 14/2022, de medidas de sostenibilidad económica, y el 15/2022, sobre incendios forestales. He de señalar que los acuerdos para convalidar esos Decretos-Leyes, como viene siendo frecuente, no son expresión de una sagacidad o cualidades políticas excepcionales por parte del Gobierno, sino de algo mucho más ordinario, de compraventas fáciles. ¡Así cualquiera! –se  repite pensando en Sánchez-.  

 




Es interesante señalar que lo político, en la nueva consideración por el Congreso del texto de la libertad sexual, estuvo en el tesón del Presidente de Gobierno, contrariado por las enmiendas en el Senado, que retrasaron la aprobación de Ley tan importante en el mes de Julio. Ese tesón llevó a incluir la Ley proyectada en el excepcional período de sesiones (extraordinario), pues el mes de agosto no es mes para sesiones ordinarias según el Reglamento del Congreso. Y tesón que es cualidad de político maquiavélico y no de danzarín cantamañanas.     

 

Saber Derecho Penal puede no ser fácil, no bastando con “empollar” manuales de Parte General o de Parte Especial, o aprobar unas oposiciones con temas de ese Derecho, más o menos difíciles. Reconozco que para mi ejercicio de funciones de la Jurisdicción Penal, fue de mucha utilidad el estudio de los Informes preceptivos y no vinculantes del Consejo de Estado y del Consejo General del Poder Judicial sobre los proyectos legislativos, presentados por el Gobierno al Parlamento, de modificación del Código Penal. De manera sigilosa y disimulando mucho, en el itinerario legislativo, los redactores del texto legislativo tuvieron en cuenta recomendaciones de los órganos consultivos. Por ejemplo, se eliminó de los artículos 178 y 179 del Código Penal la palabra “reo”, de tanta tradición jurídico penal, hoy claramente arcaizante, siendo sustituida por “responsable”: “Como responsable de agresión sexual” (artículo 178) y “El responsable será castigado…” (artículo 179), aunque añade: ”como reo de violación”. 

 


Muy interesante resultó la lectura del exhaustivo Informe del Consejo de Estado y del breve del Consejo del Poder Judicial al Proyecto de Ley Orgánica de Garantía Integral de la libertad Sexual, aprobado por el Ejecutivo, remitiéndolo al Congreso el ya lejano 6 de julio de 2021.  Un texto compuesto de una farragosa Exposición de Motivo, de mala calidad literaria, de 61 artículos, 5 Disposiciones adicionales, una transitoria, y 25 Disposiciones finales. Tal maremagnum pudiera ser consecuencia de eso que se llama “una ley integral”. Es verdad que el gravísimo problema de la violencia contra las mujeres, no puede resolverlo exclusivamente el Código Penal.

 

Nos interesa la Disposición Final Cuarta, elemento central de la reforma, de modificación de la Ley Orgánica 10/1995, de 23 de noviembre, del Código Penal; en especial la modificación del título VIII que de llamarse “Delitos contra la libertad e indemnidad sexuales” pasa a denominarse “Delitos contra la libertad sexual”, que comienza con el importante artículo 178 y concluye con el artículo 194, bis. El artículo 178 del Código Penal es calificado de importante, pues crea una categoría de delito –agresión sexual- allí donde hasta ahora había dos tipos diferentes: el de agresión sexual y el de abusos sexuales. Se agrupan dos tipos de conductas –agresión y abuso- y se unifican siguiendo el artículo 36 del Convenio de Estambul y lo señalado por el Tribunal Europeo de Derechos Humanos. 

 


Esa unificación es importante, también en lo nominal, pues no es lo mismo que en las diligencias de instrucción y en la decisión (sentencia), el juez escriba de “agresión sexual” que de “abuso sexual”, teniendo en cuenta los daños de reputación y de trascendencia sociales, incluidas las “penas” de banquillos, a veces más terribles que las sanciones penales en sentido estricto. Es verdad que un abuso sexual, es ya una manera de agresión sexual. Y es evidente que habiendo consentimiento no existe agresión sexual en cualquiera de sus modalidades, las atenuadas o las agravadas. En terminología penal diremos que la ausencia de consentimiento constituye elemento central del tipo penal. De ahí que mencionar al consentimiento en el artículo 178 tiene algo de redundante: “incurre en cierta redundancia”, dice el Informe del Consejo de Estado. 

 

El asunto del consentimiento es esencial. Y fue el Informe del Consejo del Poder Judicial en el que se escribió que la problemática del consentimiento en las agresiones sexuales no es conceptual, sino probatorio. El atrevimiento, encubridor de ignorancia, con lo del “sí es sí” no puede ser más apoteósico. Quienes carecen de formación jurídica deben tener cautela para dar lecciones a juristas sobre lo que es el consentimiento, básico ya en el Derecho Romano y el Canónico. Y a pesar de las perfecciones en los diversos trámites, aún es deficiente la redacción definitiva y nueva del artículo 178 del Código Penal. 

 

Se nota la experiencia judicial de los autores del Informe del Consejo del Poder Judicial, pues su contemplación del aspecto probatorio es fundamental. Probar con todos los requisitos penales y procesales, en garantía de Derechos fundamentales (presunción de inocencia) del inculpado en agresiones sexuales, es a veces tarea ardua y que plantea a ciertos magistrados serios problemas de conciencia, teniendo en cuenta la gravedad de ciertas penas, las dudas a veces sobre chantajes de todo tipo.

 

¡Qué de personas han sido condenadas existiendo como un único medio de prueba la declaración de la víctima, declaración exclusiva de la víctima, que aúna la condición de víctima y testigo, con el apoyo de la Jurisprudencia, naturalmente, del Tribunal Supremo en la exigencia de tres requisitos (ausencia de incredibilidad subjetiva, verosimilitud y persistencia en la incriminación)!

 

Otras muchas cuestiones importantes también están en la nueva Ley. Sobre el llamado nuevo marco penológico de la agresión sexual y sobre otras cuestiones, trataremos en una segunda parte.

 

Y al tiempo de redactar este artículo, en la mañana del viernes 26 de agosto, la nueva Ley aún no se publicó aún en el Boletín Oficial del Estado.  

 

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miércoles, 24 de agosto de 2022

SALTANDO DE HÍPICO EN HÍPICO, artículo de ÁNGEL AZNÁREZ (publicado en "LA VOZ DE ASTURIAS, 17 de julio 2022)


Ya escribimos en el artículo anterior, muy gijonés, titulado De la

Virgen de la Guía a Las Mestas, que en las veraniegas fiestas de La

Felguera, Pola de Siero, Luanco, Avilés, Gijón y Oviedo, los concursos

hípicos eran parte importante del local programa de Ferias y Fiestas. En

esos concursos, se veían a las caballerías trotar, saltar o derribar obstáculos,

y los espectadores apostaban o jugaban los dineros, entre serie y serie,

durante los largos descansos de la competición. Los jinetes eran hombres, y

la única mujer que concurría, la señorita Zendrera, no era considerada

señorita.


Al principio, los hípicos fueron muy nacionales de España, pues los

jinetes eran españoles, casi todos militares del Arma de Caballería,

residentes en Valladolid, que llevaban largas botas de cuero, espuelas y

fustas. Y tenían a su servicio los que llamaban asistentes, que eran

“quintos” de la Mili, una clase entre Sanchos y Panzas que todo y a todos

pagaba el Estado, incluidos caballos y potros de largo pescuezo. Ver en

pista a caballeros voluminosos, en competición, subidos a corceles rabudos

o sin rabo, era como ver a Quijotes en búsqueda de aventuras conforme a la

ley de la caballería.


Muchas banderas, farolillos y gallardetes, de muchos colores, a

excepción del morado republicano, ondeaban en las alturas, gracias a los

airecillos veraniegos, de las pequeñas casetas de apuestas o en lo más alto

de los mástiles pintados de blanco. Telas y mástiles que recordaban a los

largos pendones como los cazurros de Valencia de Don Juan o de

Gordoncillo, en tierras moras, las de León, pero sin cruz y sin capelinas los

pendones. Gualdas y de color rojo, el color “regiamente decorativo” según

Plá, pero jamás de rojos.

Todo empezaba hacia los finales de junio, con las fiestas de San

Pedro en La Felguera, y terminaba hacia los finales de septiembre, con las

fiestas de San Mateo en Oviedo, siendo punto final la Misa solemne en el

Santo Cristo de Las Cadenas, en la que comulgaba el Alcalde y toda la

Consistorial ovetense. Y aquel ondear festivo de banderas y movimiento de

farolillos acontecía aunque el campo para el salto de caballos fuese un feo y

decadente estadio de futbol.

Campo de futbol era en invierno el campo hípico de verano de La

Felguera, el municipal de Ganzábal en el que siempre jugó el Unión

Popular de Langreo. Campos de futbol en invierno y campos hípicos en

verano también fueron los de Pola de Siero y Luanco en el mes de Julio, y

el de Avilés (el conocido estadio de Suárez Puerta, de don Román), a

principios de Agosto. Nunca entendí la compatibilidad entre el futbol y los

caballos, un mismo lugar para deportes tan distintos, siendo los caballos los

privilegiados transmisores del peligroso tétanos, del que, en aquel tiempo,

con mucha alarma, se vacunaba a los niños.

Fue siempre discutido si los asturianos, que tanto iban al hípico, lo

que les gustaba de verdad era el espectáculo ecuestre o el apostar. Es

verdad que muchos asturianos gustaban y gustan de los caballos, aunque en

verdad gustan más de las vacas y de lo vacuno, como se deduce con

facilidad con un desplazamiento a la aldea astur, tierra de aldeanos y de

aldeanas como Pinón y Telva. Ello es así, aunque los tantos aficionados a

las vacas, aquí en Asturias, ignoren asuntos tan elementales como las

siguientes: si las orejas de los vacunos están detrás o delante de los

cuernos, o si los animales con cuernos carecen de dentadura en la

mandíbula superior.

Lo de apostar con moderación que así se apostaba en los hípicos

asturianos, es otra historia; pudiera ser que como el ahorrar mismo, sea de

educación y de esencia burguesas, aunque no lo parezca. Ahorrar, como el

apostar, tienen en común eso tan burgués que es la pasión por el dinero; la

pasión por hacerse rico y como sea, con tacañería y roña, unos asesorados

por contables y otros sin ellos. La burguesía siempre fue de conservadores

y los contables que tanto necesitaron siempre fueron conservadores.

Por eso, las poblaciones más burguesas tuvieron los mejores hípicos,

los de San Sebastián y La Coruña, no siendo casual que el Hípico de La

Felguera fuera poco burgués; no era florido precisamente, sin amapolas ni

geranios. Era gris, muy gris, felgueroso el de La Felguera, viéndose

entonces desde la ruinosa y vieja tribuna de futbol, al otro lado de la

carretera, el paso de trenes con máquinas de vapor del “Ferrocarril de

Langreo” empujando vagones de madera para pasajeros. Desde esa misma

tribuna, se oía, por detrás, el circular de viejas máquinas eléctricas de

RENFE, las primeras del Pajares, feas como cocodrilos verdes.

Muy gris era la llamada “pista de ensayo”, situada fuera, a la derecha

del Estadio felguerino, y muy grises eran los autobuses “El Carbonero”,

con franja amarilla, leyéndose en la carrocería el itinerario que era: “La

Foz, Laviana, Oviedo”. Esos autobuses salían de la prolongación de la calle

San Francisco de Oviedo, al lado de La Gran Taberna, de muchos pinchos

y bocadillos para el viaje, junto a la Plaza de Porlier, enfrente del Palacio

Camposagrado, entonces sede de la llamada Audiencia Territorial.

Llegar a La Felguera, desde Oviedo, en “El Carbonero” y no en el

Ferrocarril de Langreo desde Gijón, daba la oportunidad de permanecer en

Tudela Veguin, comer en un chigre “fabes con calamares en su tinta”, de

receta de la “vieja cocina”, y empinar porrones de tinto a granel o de

barrica. Por toda aquella zona, únicos burgueses debieron ser los

componentes de la Asociación de Fiestas de San Pedro, en la Felguera, que

tenían las mismas inquietudes, al parecer, que los de Educación y Descanso

de Perlora.

Luanco, tierra de marañuelas, pasó de tener estadio de futbol en

invierno a campo hípico en verano con ocasión de El Carmen, pero como

todo lo de Luanco siempre fue otra cosa…

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viernes, 12 de agosto de 2022

“HOJA DE SERVICIOS (LITERARIOS) DE CARMEN GÓMEZ OJEA”, artículo de José L. Campal (exclusivo para el blog Las mil caras de mi ciudad)


           El tránsito vital de Carmen Gómez Ojea transcurrió entre el 11 de octubre de 1945 y el 10 de agosto de este año. Escritora tan talentosa y brillante como visceral y segura de sus entrenadas condiciones innatas, su presencia en las librerías comienza fulgurantemente en 1982, pero la madera ya venía puliéndola desde mucho antes, cuando, por ejemplo, manuscritos  suyos como Las manos inútiles o Los soliloquios de Olvido quedaron finalistas, en 1966 y 1976 respectivamente, en los premios de novela corta “Ateneo Jovellanos” y “Ciudad de Barbastro”.

 

            Gustaba de repetir la autora gijonesa que, como el pan diario, ella se compraba todos los días un libro. Aseveración que podía perfectamente enlazarse con esta otra suya: «Yo escribo como la gente del siglo XIX, y escribo así porque leí muchísimo». De ahí hay un paso a lo que en su momento puso negro sobre blanco el provocador Diego Medrano al proclamar que «la literatura asturiana seria empieza en Clarín y termina en Gómez Ojea». 

 

        Gómez Ojea fue una creadora plurifacética (nada la echaba para atrás: narrativa adulta, juvenil e infantil, poesía, teatro, cuento breve y largo, ensayo, articulismo…) que demostró siempre un respeto extremo por el vehículo expresivo del que se valía, afirmando que se esforzaba por hacer su trabajo lo mejor que sabía dado que «la lengua no es una propiedad privada mía, sino un bien de la numerosísima comunidad que utiliza el castellano. Por eso procuro utilizarlo lo mejor que puedo y si logro mejorarlo y darle brillo y esplendor, mejor. Lo que no me gustaría sería estropearlo o utilizarlo mal».

 

          Feminista de rompe y rasga, en la hora de su muerte el Consejo de Mujeres de Gijón la ha retratado cabalmente como una mujer «laica, transgresora y cercana que nunca dejó de obsequiarnos con su saber crítico, siempre poniendo el punto de mira central en las mujeres», ya que «las mujeres fuertes, decididas, autónomas siempre estuvieron presentes en sus obras, como faros, como referentes, como espejos en los que mirarse». 

 

            Si algo Gómez Ojea no toleraba y la sacaba de sus casillas, como declaró en una entrevista en 2004, eran «los desajustes, la injusticia, la manipulación del fuerte sobre el débil. No puedo decir con sinceridad que soy una persona pacifista. Quiero serlo, odio las guerras, pero considero que a los tiranos, igual que se hizo con César, hay que meterles un puñal en el corazón».

 

        Tanteo seguidamente, como aportación y homenaje a su memoria en el trance de la despedida, una cronología de su obra literaria editada en volumen no compartido.

 

       1982: Cantiga de agüero (Barcelona, Destino, 212 p.); Otras mujeres y Fabia(Barcelona, Argos Vergara, 109 p.)

 

           1985: Los perros de Hécate (Barcelona, Grijalbo, 196 p.)

 

         1988: La novela que Marien no terminó (Barcelona, LaSal, 176 p.); Gineceo(Valencia, Víctor Orenga, 176 p.)

 

           1989: Pentecostés (Oviedo, Caja de Ahorros de Asturias, 137 p.) 

 

       1993: En la penumbra de Cuaresma (Madrid, Torremozas, 62 p.); La niña de plata (Zaragoza, Edelvives, 83 p.)

 

         1995: Betsabé nunca duerme (Zaragoza, Edelvives, 90 p.); La luna del oeste(Barcelona, Destino, 244 p.)

 

           1996: El diccionario de Carola (Barcelona, Edebé, 120 p.)

 

          1998: El granate de Amarilis (Barcelona, Edebé, 86 p.); Más allá de los rosales (Zaragoza, Edelvives, 77 p.); Guíu y los cascoxos (Mieres, Editora del Norte, 96 p.)

 

          1999: El camino del bosque (Barcelona, Edebé, 110 p.); No vuelvas a leer “Jane Eyre” (Madrid, Anaya, 105 p.)

 

         2000: Nunca soñé contigo (Salamanca, Lóguez, 136 p.); Los colores del mundo(Madrid, CCS, 80 p.)

 

         2001: La verdad de los cuentos (Madrid, CCS, 76 p.); Para Betina (Madrid, SM, 108 p.); Palabras menores (Barcelona, Edebé, 199 p.); Hija de muerta(Barcelona, Edebé, 111 p.); Cleopatra en un cuaderno (Madrid, Anaya, 85 p.)

 

            2002: A punta de navaja (Salamanca, Lóguez, 139 p.)

 

       2003: El verano en que Iveta aprendió a bailar (Madrid, Pearson Alhambra, 82 p.); La canción de los meses (Madrid, Hiperión, 59 p.); El ave que no sabe cantar (León, Everest, 61 p.)

 

            2004: El vestido de novia (Granada, Arial, 159 p.); El cordón de oro (Madrid, Anaya, 201 p.); Cancios pa neñe/os desconsoñae/os (Uviéu, Trabe, 28 p.)

 

           2005: Ancila en los fuegos (Oviedo, Laria, 135 p.); Bailaremos en el río(Barcelona, Edebé, 168 p.); Canta que te cantarás (León, Everest, 52 p.); El nome de Roselina (Uviéu, Trabe, 105 p.); La caxa los cuentos (Oviedo, Laria, 50 p.)

 

          2006: Pantaleón, en todo como un león (Madrid, Pearson Educación, 85 p.); La y Lolo (Barcelona, Lynx, 69 p.); Haches mudas (Ourense, Linteo, 233 p.); El cielo en la buhardilla (Madrid, CCS, 119 p.)

 

        2007: Stevenson, tú y yo (Barcelona, Edebé, 165 p.); El mundo de Bola Andante (Madrid, Hiperión, 75 p.)

 

        2008: El último verano en Charenton (Oviedo, Laria, 232 p.); El tiempo de una rosa (Oviedo, Laria, 133 p.); Na quinta estación (Uviéu, Trabe, 229 p.); La fueya la plata (Oviedo, Laria, 52 p.); Ajenjo (Madrid, Bubok, 72 p.); El corazón de la casa (León, Everest, 47 p.); Asturias (León, Everest, 48 p.)

 

        2009: La historia robada (Madrid, Anaya, 123 p.); A combatir la guerra(Madrid, Bubok, 57 p.); Ábaco (Madrid, Bubok, 184 p.); Almáciga secreta(Madrid, Bubok, 80 p.); Los amantes de noviembre (Madrid, Bubok, 72 p.); Cantigas de escarnio (Madrid, Bubok, 32 p.); El canto de la culebra (Madrid, Bubok, 32 p.); La cierva de Sertorio (Madrid, Bubok, 80 p.); Dos atelanas y cinco cuentos (Madrid, Bubok, 125 p.); El final del invierno (Madrid, Bubok, 136 p.); Los trivios escondidos (Madrid, Bubok, 56 p.); El trébol de cuatro hojas(Madrid, Bubok, 40 p.); Tiempo de corazones (Madrid, Bubok, 128 p.); El sombrero negro de Gog (Madrid, Bubok, 340 p.); Siempre que Elinor cantaba (Madrid, Bubok, 160 p.); Sacrilegios (Madrid, Bubok, 120 p.); Querida Ana Frank (Madrid, Bubok, 112 p.); Qué tías (Madrid, Bubok, 79 p.); El pájaro y la pierna. Memento de la mañana del dos de mayo de hace dos siglos(Madrid, Bubok, 40 p.); Los ojos de la niebla (Madrid, Bubok, 177 p.); Oficio de difuntos (Madrid, Bubok, 40 p.); La negra (Madrid, Bubok, 48 p.); La moneda de la reina (Madrid, Bubok, 56 p.); Mo no quiere mentir (Madrid, Bubok, 64 p.); Mi sandalia por tu nombre (Madrid, Bubok, 168 p.); Mandrágoras (Madrid, Bubok, 80 p.); El manantial (Madrid, Bubok, 48 p.); Las libretas chinas(Madrid, Bubok, 200 p.); El juego de Satán (Madrid, Bubok, 160 p.); Los gritos de Casandra (Madrid, Bubok, 40 p.); El final del invierno (Madrid, Bubok, 136 p.); Arbolín (Uviéu, Pintar-Pintar, 31 p.); Apostasías (Madrid, Bubok, 40 p.); Andrés y Cara de Col (Madrid, Bubok, 56 p.) 

 

        2010: Sol, Nena y Pitín (Uviéu, Pintar-Pintar, 46 p.); Platos ricos para pobres. Sabrosas recetas a precios asequibles (León, Everest, 189 p.); Nosotras de cinco a nueve (Oviedo, Laria, 145 p.); Mujeres en el callejero de Gijón/Xixón(Gijón, Ayuntamiento de Gijón, 84 p.); El monte de la calavera (Oviedo, Fundación Dolores Medio-KRK, 74 p.)

 

           2011: Hermanina (Uviéu, Pintar-Pintar, 32 p.)

 

           2014: El silencio de los milagros (Pamplona, Metaforic, ePub)

 

        2016: Mezclillas (Oviedo, Asociación Feminista de Asturias, 182 p.); Agua tontita(Pamplona, Metaforic, ePub)

 

    2017: Amada mía (Uviéu, AFA-Trabe, 97 p.); Despierta, Rut, despierta(Pamplona, Metaforic, ePub);

 

     2019: Lloramos en Gibraltar por Cadalso y Barceló (Madrid, Bohodón, 201 p.)









martes, 9 de agosto de 2022

MISA EXEQUIAL Y ENTIERRO EN LA CATEDRAL DE OVIEDO (17 DE JUNIO DE 2022) POR EL FALLECIMIENTO DEL QUE FUE ARZOBISPO MONSEÑOR DIAZ MERCHÁN.

 CRÓNICA DE ÁNGEL AZNÁREZ 

(publicado en Religión Digital el 17 de junio de 2022)


         Llegué pronto y me senté en uno de los bancos de la Plaza, denominada  La Corrada del Obispo, teniendo a mi izquierda la fachada principal del Palacio Episcopal, estando las tres banderas allí colgadas, la de Asturias, de España y del Vaticano, a media asta, signo de luto. Vi, desde lejos, pasar al Arzobispo franciscano de Oviedo, que iba vestido con sotana y sin faja morada. Luego por allí pasarían los monseñores don Atilano Rodríguez y don José Sánchez, llegando más tarde en vehículo Monseñor Cerro, de Toledo, y el auxiliar don Cesar. Por la llamada “Puerta de la Perdonanza” accedí a la Catedral, entrando en la Capilla del Santísimo, viendo muy concentrado, rezando, a Monseñor Osoro.  

 

 


         I.- Exequias por los fallecimientos de los arzobispos Francisco Lauzurica y Gabino Díaz Merchán:

 

         Hace cincuenta y ocho años se celebró en Oviedo, también en la Catedral Metropolitana de San Salvador, la Misa Exequial y el Enterramiento del Arzobispo, don Francisco Javier Lauzurica. Hoy, en el mismo lugar, tuvieron lugar los actos religiosos por fallecimiento del Arzobispo emérito de Oviedo, don Gabino Díaz Merchán. En el episcopologio de la Archidiócesis ovetense, entre Lauzurica y Díaz Merchán, se encuentra don Vicente Enrique y Tarancón, arzobispo de Oviedo entre 1964 y 1969, que, por fallecer siendo ya emérito de Madrid en 1994, la Misa Exequial allí tuvo lugar, estando enterrado en el crucero  de la Colegiata de San Isidoro (Madrid). 

 

         Que la Misa Exequial y el entierro de un obispo tengan lugar en una catedral, en este caso la Catedral de San Salvador, no en Iglesia o en cementerio, es por disposición de los cánones 1178 y 1242 del vigente Codex, que así lo disponen “incluso para los eméritos”. Al tiempo del fallecimiento del cardenal Tarancón en Madrid, aún no se había consagrado la nueva catedral, La Almudena, cuyo último obispo en ella enterrado, abajo, en la cripta catedralicia, fue el auxiliar Monseñor Romero Pose (auxiliar de monseñor Rouco Varela). Al lado de la tumba de monseñor Romero Pose hay otra vacía ¿Quién la ocupará? 

 

         Muchas semejanzas y diferencias resultan de comparar la ceremonia de 1964 y la de esta misma mañana, de 2022. Lo dejaremos para más adelante en este mismo artículo, señalando ahora que la Iglesia católica sigue conservando y cuidando la excelencia de rituales como los mortis-causa, lo cual es muy sabio y de agradecer en tiempos presentes, que no se sabe si son de secularización o postseculares (Habermas), quedando ya atrás los tiempos de los “maestros de la sospecha” como Marx, Nietzsche o Freud, sobre los cuales tanto gustaba predicar en los sermones del Jueves Santo al entonces Obispo de Salamanca, hoy emérito de Toledo, don Braulio Rodríguez Plaza. Y ya la Iglesia adoptó la costumbre de la sociedad civil de no exhibir los cadáveres: a diferencia de Lauzurica, a Díaz Merchán no se le vio, en público, muerto; tampoco se le paseó por la ciudad en féretro descubierto.       

 



II.- El Concilio Vaticano II y los arzobispos asturianos: 

 

         Tarancón que fue ordenado obispo de Solsona en 1945 participó en todas las fases del Concilio Vaticano II. Lauzurica tuvo una escasa intervención, limitada a las etapas ante/preparatorias, no ejerciendo, por razones de salud, ya funciones episcopales al inicio del Concilio, estando la Diócesis gobernada por un arzobispo coadjutor, don Segundo García de Sierra y Méndez. Y Díaz Merchán, que fue ordenado obispo de Guadix-Baza en agosto de 1965, participó en el Concilio desde esa fecha hasta su clausura, en diciembre del mismo año.

 

         Y es que Díaz Merchán, durante todo su pontificado en Asturias, de 1969 a 2002, tuvo muy presente al Concilio. Fue hombre del Concilio. Fue un católico progresista postconciliar, atribulado por la Guerra Civil española y la  posición de la Iglesia durante y posteriormente. Eso resulta de sus alocuciones y documentos, y está expuesto en su libro Evangelizar en un mundo nuevo, editado por PPC en 2017. En el prólogo, escrito por el sacerdote Javier Gómez Cuesta, que fue uno de sus Vicarios generales, se escribe: “Don Gabino recibió la ordenación episcopal como obispo de Guadix-Baza el 23 de agosto de 1965, con la feliz coincidencia de que un mes después participaba como padre sinodal en la cuarta y última sesión de este Concilio”. 

 

En una de las varias entrevistas a don Javier Gómez Cuesta, aquí, en Religión Digital, éste dijo: Don Gabino era merecedor  de ser nombrado cardenal, pero nunca fue amigo de cabildeos”. Y en el libro de 2017, ya indicado, de don Gabino, el Concilio Vaticano II está presente en todos los capítulos, desde la Introducción al último sobre la Libertad Religiosa. En tiempos en que la palabra “sinodalidad” no estaba tan de moda como ahora, don Gabino insistía ya en “evangelizar” y en “la nueva evangelización”, esencial hoy de la sinodalidad.  




III.- La ceremonia fúnebre de hoy:

 

         Hace cincuenta y ocho años, detrás del féretro descubierto de Lauzurica hubo varias comitivas, saliendo desde el Palacio episcopal hasta la Catedral, con un rodeo por las calles San Vicente y Jovellanos, yendo delante del féretro monseñor Tarancón, ya nombrado arzobispo de Oviedo. La comitiva eclesiástica estuvo compuesta por los obispos de la Provincia eclesiástica de Oviedo (los de León y de Santander), junto al extravagante abad de Samos y a Monseñor Ángel Riesco, que fue auxiliar con Lauzurica aquí, hoy ya Venerable para contento de los astorganos. La comitiva civil la presidió el Ministro de la Gobernación, Camilo Alonso Vega y en la comitiva familiar iban los sobrinos del fallecido y monseñor Álvarez Martínez. 

 

         Hoy la comitiva eclesiástica estuvo compuesta por los dos obispos auxiliares de don Gabino, los monseñores Atilano Rodríguez y don José Sánchez (el otro obispo auxiliar, don Elías Yanes, ya falleció). Estuvieron también los tres obispos de la Provincia eclesiástica de Oviedo, de León, Santander y Astorga, estando bajo la presidencia del actual Arzobispo de Oviedo, don Jesús Sanz, el metropolitano. También estuvo el cardenal Osoro, antes Arzobispo de Oviedo, y Monseñor Cerro, Arzobispo de Toledo, que llegó acompañado del obispo auxiliar don Cesar García Magán. 




         Anoche el féretro, con los restos de don Gabino, fue ya trasladado del Palacio episcopal a la Catedral, concretamente a la Capilla del Santísimo, hasta la once de la mañana de hoy, comienzo de la Misa Exequial,  

 

         El sacerdote don Álvaro Iglesias Fueyo, capellán de Las Esclavas de Oviedo, me indicó que la presencia de tantos sacerdotes, tan numerosa, era debida al cariño del clero asturiano a don Gabino. 

 

         La Misa Exequial tuvo el rito preceptivo, habiendo pronunciado el sermón, después de la lectura del Evangelio de San Juan, el celebrante principal que fue el Arzobispo de Oviedo, don Jesús Sanz. Manifestó con emoción y gusto poético, después de explicar la ausencia involuntaria del Presidente de la Conferencia Episcopal, cardenal Omella, cuáles fueron los encuentros con don Gabino antes de tomar posesión de la Archidiócesis y después, hasta hace unas horas, destacando la sorna manchega de don Gabino y que fue –dijo- un cristiano ejemplar y de una de una pieza. Predicó acerca del libro Evangelizar y del lema lumen cum pace de don Gabino.  

 

Después de la Liturgia de la eucaristía, concluyeron las exequias con el rito de la despedida del difunto. Se asperjó el féretro y fue incensado, en presencia del cabildo catedralicio y de los obispos asistentes, por el Arzobispo. Seguidamente, mientras se cantaba in paradisum, el féretro, para su enterramiento, fue conducido a la Capìlla de la Virgen de Covadonga, también la de las reliquias de Fray Melchor de Quiros, siendo enterrado a la derecha entrando, estando a la izquierda la tumba de Lauzurica. Por cierto que entre ambas tumbas, en el centro de la Capilla, hay sitio para más, para más tumbas. 

 

A las doce horas y cuarenta minutos, con el canto a la Santina, concluyó la ceremonia. 

 

         He de hacer un reconocimiento merecido: la excelente actuación del “Coro de la Catedral”, dirigido excelentemente por  su Director, don Sergio. Sobresaliente. 

 



         IV.- Referencias personales: 

 

         No deseo concluir, para informar a los lectores, de mis contactos personales con don Gabino o con referencias de personas muy próximas a él. Allá por el año 1977, sustituyendo al que por entonces era notario de Oviedo, don Pedro Caicoya de Rato, siendo yo notario de Proaza, me presenté en el Palacio Episcopal, siendo otorgante de la Escritura el mismo don Gabino, que me recibió con la amabilidad acostumbrada, llamándome la atención su vieja y humilde sotana, siendo aquel encuentro el primero de otros varios y entrañables, en Oviedo y en Gijón. No obstante mi juventud hablamos ya entonces de cosas serias y enjundiosas, impresionándome la vista de la torre catedralicia desde el pasillo palaciego. 

 

         Ramón Cabanilles Navia-Osorio, pariente de mi esposa y autor de una fenomenal obra sobre La catedral de Oviedo, publicada por Ayalga Ediciones en 1977, me contó en su casa de Villaviciosa (junto a la Ría), muchas anécdotas de don Gabino del que era muy amigo y que tanto quería. A la casa de Cavanilles, al lado de la Ría de Villaviciosa, en “El Porreo”, era trasladado en coche don Gabino, conducido por el vicario entonces, anterior a don Javier Gómez Cuesta, don José Iglesias, llamado “Pepe el comunista”. 

 

Debo recordar que Cavanilles fue Presidente de la Asociación de amigos de la Catedral de Oviedo, y en su libro antes indicado, al final, en el Apéndice número 4 (1977) constan las siguientes palabras de don Gabino: “En estas horas de amargura por el brutal despojo de la Cámara Santa siento la necesidad de comunicarme con todos vosotros, aunque sólo sea para desahogar mi pena”. Y concluyo recordando a los sacerdotes fallecidos, Jose María Bardales y Jose Luis Martínez, mis amigos, que tanto y tan bien hablaban de su obispo, don Gabino, en las tertulias de sobremesa de los viernes en el Hotel Asturias, en Gijón, con muchas anécdotas, como la que era, como buen manchego, muy friolero. 

 

Y doy fe haberle visto vestido, en un Vía Crucis, camino del Cristo de las Cadenas, acompañándole, con la antigua capa magna de obispo, que, por no necesitarla ya, la tiñó de negro. 

 

         ¡Qué descanse en paz!


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