sábado, 30 de mayo de 2020

"ESCRITURA Y ATENEO" (3ª parte), por ÁNGEL AZNÁREZ


        (Levitando y testando)

“Afortunadamente no se le emponzoñó la pluma, para él lengua del alma: se le llenó de humor, de gracia soleada. Echado del mundo, de la colectividad, se retiró a un mundo que se hizo para él”.
     Ramón de Garciasol, Cervantes y El Quijote. Austral 1969.

   El escritor, que es el único que hace la Literatura –el lector lo que hace es otra cosa muy diferente-, tiene dudas; por ejemplo, no sabe si las explicaciones a dar, de los textos, han de ser minuciosas, advirtiendo al lector para que se fije en detalles, o si, por el contrario, ha de utilizar elipsis o “entendidos”, a libre “rellenar” por el lector. En la 2ª Parte, por ejemplo, el lector ha de concluir –el escritor nada dice- si hay desmesura o jocosidad entre una “descalza” Carmelita, hermana lega que así se llamaba entonces, que “calzaba” madreñas cuando regresaba de la huerta del Convento; calzado, el de madreñas, que es de mucho calzar. En aquel tiempo, en el Convento de Carmelitas Descalzas, de la calle Muñoz Degraín de Oviedo, había tres hermanas legas; las restantes se llamaban madres; hoy todas se llaman hermanas. 

Es innegable que tan pesado tipo de calzado, el de las madreñas, hacía más pesado eso tan difícil, ya de por sí, que es levitar, flotar o elevarse del suelo como por arte sobrenatural o de magia.  “Tirar de la levita, del levitín o del levitón” a una persona da idea de una cierta elevación; suele requerir que el que tira sea bajito, siendo el tirado mucho más alto o estar subido a una banqueta. Para levitar, ciertamente, no se ha de utilizar madreñas, pues lo deseable es estar descalza, como una monja carmelita, o bien calzada aunque de manera ligera, con zapatillas.

En cualquier caso, no es suficiente: la elevación, mística o no, por acción sobrenatural o de magia, requiere pasar hambre, mucha hambre, además de tener baja la tensión y la temperatura corporal. Se ha de estar escuálido/a como un pez escualo o ser “mini” cual ninfa o sílfide de ballet. Todo muy flaco, para levitar, menos las ilusiones, la imaginación, alucinaciones, santidades, aquelarres o las echadoras de cartas, todas las cuales han de ser gordas, muy gordas, monstruosas, de alta temperatura espiritual, y como si estuvieran fuera de sí.

Zapatillas diseñadas para levitar


Los expertos en “ciencia dietética” darán recetas especiales para facilitar la levitación; no la aconsejarán a personas que padezcan diabetes, dado el mucho peso del azúcar en sangre, y sí recomendarán comer muchas avellanas. Por comer muchas avellanas en Tarragona “levitó” el llamado Avellaneda, autor fingido, apócrifo, del Segundo Tomo del ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha, al que tanto Cervantes en la Segunda Parte de su Quijote zahiere. Se da la circunstancia de que el tal  Avellanas era natural de Tordesillas, lugar de trigos y de mucho secano, pero muy escaso en avellanas. Del tal Avellaneda, Francisco Rico, en sus Anales Cervantinos, dice que “profesaba una religión estrecha y oscura, llena de peregrinaciones e imágenes religiosas; un fanático de la eficaz y fácil devoción mariana”.

Testamentos viejos
No es extraño, pues, que por tal religiosidad, el de Tordesillas levitará creyéndose ser el autor de esa tragicomedia o entretenimiento cómico que es El Quijote. Se elevó en verdad, pero no se sostuvo en las alturas, cayendo al suelo y pegándose un gran golpe.  Y ese es el problema de muchas gentes, incluidos letrados, economistas, asesores expertos en saberes o en nubes, que creyéndose en los cielos como divinos, cuando son únicamente frágiles pompas de jabón, caen a tierra y se la pegan.

Una ateneísta, de muchas mayúsculas, pues dice ser A.P.D. y ser filóloga por Salamanca, luego escritora de mucha tiza, me hace dos preguntas, en referencia a la escritura jurídica, la de notarios y jueces, a la que nos hemos referido en parte anterior. La primera pregunta es si la escritura de notarios y jueces es en prosa o en verso; la segunda es sobre qué género es el de esa escritura -que no es ni el género masculino o femenino, los dos verdaderos géneros-, sino si es lírica, épica o dramática.


Contestar a las dos preguntas es complicado, pues habría que hacer muchas  divisiones, subdivisiones y/o cuadros sinópticos, algo muy normal o anormal tratándose de notarios y de jueces: ocasiones tendremos de explicarnos en partes posteriores. Bástenos ahora referirnos a esa literatura del “mas allá” que es la de los testamentos, en los que se dispone de los bienes, “para después de la muerte”, teniendo especial cuidado e interés en aquéllos que creen, al final de los tiempos, en la resurrección de la carne, al final de los tiempos –modalidad de literatura apocalíptica y escatológica, del estilo del profeta Jeremías.

El testador ha de ponerse en situación o trance, casi levitando. Ha de hacer un esfuerzo gigantesco para creer en eso tan extraño, convencido de que no va con él o con ella: que es morirse siendo inmortal y que los que se mueren son los demás. Y es razonable la siguiente pregunta: ¿Si reparto los bienes, cómo los recuperaré al resucitar? A esto, sin duda, un sabio notario dará respuesta, estando el problema y la dificultad en encontrarlo, al notario, al notario. En el Capítulo LXXIIII de la 2ª Parte de Don Quijote de la Mancha se dice que Alonso Quijano vivió únicamente tres días después de haber hecho su testamento; he ahí otra prueba más del necesario “¡fute, fute!” a los testamentos, para vivir o sobrevivir.

 Para tranquilidad de A.P.D. diré que la literatura escatológica suele ser en prosa, aunque excepcionalmente en verso, y suele ser épica, aunque excepcionalmente lírica, muy lírica. Y en un texto, como este mismo, de tanta Escritura para ateneístas, qué mejor que concluir tal como empezamos, con un escritor o poeta, ocasionalmente de herencias: “Si el rico es hijo de su herencia, el pobre es hijo de sus obras”.

(En próxima parte, escribiremos de una Condesa, que llegó a tal, no por esa institución tan sexual que es el matrimonio -casarse con un conde-, sino por méritos propios, apreciados por la eminencia que fue Alfonso XIII, abuelo y bisabuelo de otras eminencias).

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jueves, 28 de mayo de 2020

"DOS ALEMANES, RATZINGER Y SLOTERDIJK", por ÁNGEL AZNÁREZ (por gentileza de " RELIGIÓN DIGITAL, 27/05/2020)



                                 
“Los cristianos son muy cómodos. No quieren ser mártires, como tampoco quieren caer en combate los soldados. Occidente carece además de un sentido del martirio: el cristianismo moderno es una religión posheróica  mientras que el Islam aún es heróico”.  
Peter Sloterdijk, entrevista en El País el 12 de abril de 2003.


En el archivo de “Religióndigital.com” están los artículos que publiqué, con atracción intelectual, sobre  Benedicto XVI, y que, prácticamente, concluyeron la tarde del jueves 28 de febrero de 2013. Esa tarde el Papa se trasladó en helicóptero desde el Vaticano a la residencia veraniega o de descanso en Castel Gandolfo, dejando de ser Papa a las veinte horas. Ya en Castel Gandolfo, el Papa dijo: “Ahora sólo soy un peregrino”.

Fueron dignas de una superproducción espectacular de Hollywood – no un spaghetti western- las imágenes en las que se vio al helicóptero papal sobrevolando el Vaticano, destacándose lo de despedida definitiva. Las campanas vaticanas tocaban y no paraban, como en un baile majestuoso provocando a los vientos. Tales imágenes buscaban destacar la renuncia irrevocable y el apartamiento del Papa, con carácter definitivo, como dijimos, a sus funciones vicariales, de Vicarius Cristhi. ¿Fue así, visto lo visto hoy? También –dicho quede a modo de anécdota- el papa Francisco, por ahora, tuvo su imagen gloriosa y hollywoodense: en la tarde del 27 de marzo de este mismo año con ocasión de la Bendición Urbi et Orbi con Custodia, estando vacía por causa de la pandemia la Plaza de San Pedro y que la imaginación, como excitada por película de aventuras, hacía repleta de fieles.

Aquel helicóptero o ingenio volador es actualmente recordado al producirse, ahora mismo, varios hechos: En primer lugar, el monumental escándalo de si el autor o autores del libro Desde lo más hondo de nuestros corazones son dos (el cardenal Sarah, contradictor destacado del actual Papa, y el Papa Emérito, Benedicto) o es uno (el cardenal Sarah). Ya un efecto muy importante se ha producido: la desaparición del entorno del Papa Francisco de Monseñor Georg Gänswein, secretario particular del Pontífice emérito y Prefecto de el Casa Pontificia del Papa reinante. Todo un detalle escandaloso y todo un dato muy revelador, lamentable, teniendo en cuenta la tradicional opacidad del mundo vaticano, el rango y la condición de las personas implicadas en la publicación del libro.  

En segundo lugar, otro hecho ha sido la noticia de que el periodista alemán, Peter Seewald, autor de las preguntas de su conversación con Benedicto XVI, publicada en forma de libro en el año 2010, con el título Luz del Mundo, publicará próximamente  una biografía del mismo Papa, titulada Mi vida.
Catedral de Oviedo

Y en tercer lugar, por ser asunto entre alemanes (Sloterdijk y Ratzinger), se destaca la publicación en España, en este mismo año de 2020, del libro La herencia del Dios perdido del que es autor el filósofo alemán Peter Sloterdijk. Es un libro complejo, de lenta lectura. Se parte, no de la “ya sabida” muerte de Dios, sino de un ocaso de los dioses, por haberse agotado el “viejo entramado de dioses”; y por ser unos “dioses que no mueren sino que se desvanecen”. En esa Herencia del Dios perdido se comienza con las ideas de mortalidad humana e inmortalidad divina y se termina  con la secularización dentro de las “Oportunidades en lo monstruoso”; en medio, entre el comienzo y el término, entre músicas y psicoanálisis, Sloterdijk repasa temas como la afirmación del mundo, la gnosis, la mejora del ser humano, el imperativo místico y, en el apartado 5 analiza a Cristo, como “el bastardo de Dios: la cesura-Jesús”, considerando el relato evangélico, sobre la generación de Cristo como el mayor ataque contra el vigente orden patriarcal.

Tal apartado 5 se encabeza con la siguiente frase de Christopher Marlowe, sin duda que desmesurada, inaceptable e insultante para muchos creyentes católicos, que, a su vez, descalifican al “filosófico” libro: Christ was a bastard and his mother dishonest”. Ya podrá deducir el lector/lectora el contenido de ese apartado 5, sobre el nacimiento de Jesús, que es completamente diferente a lo escrito por otro alemán, Papa o Benedicto XVI en su libro La infancia de Jesús, publicado en el año 2012. El entonces Papa, hoy emérito, bávaro, en su libro, en referencia al evangelista griego Juan, dice en la página 17: “Mientras que Mateo da a su genealogía una clara estructura teológico-simbólica con tres series de catorce generaciones, Lucas presenta sus 76 nombres  sin ninguna articulación reconocible externamente. No obstante, también en ella se puede percibir  una estructura simbólica del tiempo histórico”. Sloterdijk, de Karlsruhe, en la página 155, en referencia al evangelista Juan, escribe: “No se pueden rechazar de forma más decidida las ficciones patriarcales de legitimidad de los inventores de árboles genealógicos. Quien viene de lo absoluto no necesita ancestro barbudo alguno procedente de las tiendas de los patriarcas”.

Sloterdijk escribe de las que llama “irregularidades genealógicas”, que acompañaron a la persona de Jesús”, de las “huellas de las anomalías de su origen, desde la misteriosa anunciación del Ángel, que da indicios de un método alternativo de concepción”, del “afecto antifamiliar que manifestó el predicador Jesús”, de la “llamada patropoesía o lirismo paterno” y del antifamiliarismo jesuánico, todo ello, desde la página 138 a la 162, para concluir así: “En cualquier lugar puede escuchar un ser humano, saliendo del agua, una voz de arriba que le dice que es su hijo querido, en el que él mismo, el Altísimo, se complace”

Ratzinger escribió en su libro de 2010, con citas de los evangelistas Mateo, Lucas y Juan, sobre el nacimiento de Jesús real y realmente de la Virgen María por obra del Espíritu Santo, “que vale también ahora para nosotros: nuestra verdadera  genealogía es la fe en Jesús”.





Anteriormente, en el año 2000, el 6 de agosto, en la Declaración Dominus Iesusde la Congregación para la Doctrina de la Fe, presidida por el entonces cardenal Ratzinger, “Sobre la Unicidad y universalidad salvífica de Jesucristo y de la Iglesia”, se escribió lo siguiente:

Debe ser, en efecto, firmemente creída la doctrina de fe que proclama que Jesús de Nazaret, hijo de María, y solamente él, es el Hijo y Verbo del Padre. El Verbo, que « estaba en el principio con Dios » (Jn 1,2), es el mismo que « se hizo carne » (Jn 1,14). En Jesús « el Cristo, el Hijo de Dios vivo » (Mt 16,16) « reside toda la Plenitud de la Divinidad corporalmente » (Col 2,9). Él es « el Hijo único, que está en el seno del Padre » (Jn 1,18), el « Hijo de su amor, en quien tenemos la redención [...]. Dios tuvo a bien hacer residir en él toda la plenitud, y reconciliar con él y para él todas las cosas, pacificando, mediante la sangre de su cruz, lo que hay en la tierra y en los cielos » (Col 1,13-14.19-20)”.

Una declaración vaticana que se hizo célebre por las protestas que levantó su radical planteamiento sobre la Religión Católica en cuanto verdadera Religión: el diálogo interreligioso se resintió.

Y todo lo que antecede, lo escribimos a modo de lamento por las críticas tan parciales que se hicieron -aún hace poco- al publicarse el texto filosófico en lengua castellana.

 FOTOS DE ÁNGEL AZNÁREZ
  

sábado, 23 de mayo de 2020

"ESCRITURA Y ATENEO" (1ª PARTE), Por ÁNGEL AZNÁREZ (de la página Web del ATENEO JOVELLAOS DE GIJÓN)

“Así diciendo, la diosa Atenea dispersó la nube y apareció el país ante sus ojos. Alegróse entonces el sufridor, el divino Odiseo, y se llenó de gozo por su patria y besó la tierra donadora de grano. Luego suplicó a las ninfas levantando sus manos”.
        (Canto XIII de La Odisea)

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El hecho o acto de escribir puede ser muy simple; para escribir, para ser eso que ahora se denomina, con mucha pompa y autobombo muy bobo, escritor, suele  bastar con saber juntar letras, haciendo palabras, y luego mezclarlas, unas con otras. Para todo eso –que es muy poco- el único requisito exigible es no ser analfabeto. Mas complicado y difícil es, por el contrario, hacer de la escritura un arte, llamado Literatura, es decir, que colocadas las letras y palabras de cierta manera e intencionalidad, con una peculiar técnica u oficio, lo que resulte sea una obra de arte o de artesanía. Sencillo es aquello y difícil es esto último, como se comprueba por la experiencia, pues de tantas letras como se escriben, apenas surge, en un siglo, obra de arte, de arte literario.   

Texto griego de Homero sobre Ulises y las sirenas
A lo anterior, se puede añadir otra clasificación, según sea el soporte de la escritura. Ese soporte puede ser un efímero papel o periódico –caso de la escritura en prensa-, cuya cortedad en el tiempo, ahora también por Internet, hace que sea ya viejo el periódico o diario matutino antes incluso de nacer (de tan pasajero que es, puede no merecer la pena, tal como llegó a decir Margarita Youcenar).

Menos efímero y menos dado a ser utilizado como envoltorios de pescados azules, son los libros, que puede durar años, para terminar formando montones de papel en “rastros o rastrillos”, en ferias de villas y condados locales, a precios –los libros- muy bajos, casi gratis. Finalmente, ya eternos, imborrables o inolvidables son los soportes denominados tecnológicos o digitales de las escrituras. Si lo más deseado de un escritor de un libro es que no se olvide el libro -que es una “creación” o meta equiparable a tener un hijo o plantar un árbol-, en los escritos digitales no hay manera de que se borre lo tan mal escrito.

Templo griego en jardín privado
Esto que estoy escribiendo ahora va a tener un soporte digital, luego con destino a la eternidad, ni efímero como un “diario” ni susceptible de ser encontrado en un “rastro” como una fesoria para cavar o un trasto inútil. Además tendrá la particularidad de estar en una página web de un ateneo, el Ateneo Jovellanos, el de aquí de Gijón. Diré inmediatamente que la palabra “Ateneo” me conmueve, recordándome tal sustantivo masculino mi enamoramiento en años mozos de la femenina Atenea, de Palas Atenea, Diosa e hija de Zeus, siempre Virgen.

Pienso en el Ateneo y pienso en la Atenea.

Resultó que tal hembra divina nació de la cabeza de su padre y no de la matriz de su madre; en consecuencia, sin posibilidad de tener suegra con problemas de histeria (así llamada a la matriz en el griego antiguo). Además, siempre me impresionó el aire guerrero de la Atenea, con complementos de yelmo o casco, lanza y escudo, lo cual no le impidió ser la Diosa “casta” de esas delicadezas que son las artes, la sabiduría y la razón. Y lo máximo, de consecuencia trascendental: fue la protectora de Odiseo el navegante, así llamado en griego, y de Ulises, así llamado en latín. Aprovecho para recomendar la lectura, en el Canto XIII de la Odisea, de los diálogos entre Ulises, el muy astuto, y Atenea, la diosa de ojos brillantes.

Gracias a Atenea, Ulises pudo ser lo que más le caracterizó, o sea, su cualidad de viajero, viajando de Ítaca a Troya y de Troya a Ïtaca, que esto último -el regreso- es la peripecia de la Odisea.

No es una casualidad que hace años el Ateneo Jovellanos de Gijón haya viajado a Viena, como Odiseo viajó a Ítaca con la ayuda de Atenea, pudiendo contemplarse la impresionante “Fuente de Palas Atenea”, a la entrada principal del Parlamento austríaco. Tampoco fue una casualidad que miembros del Ateneo de Gijón hayan podido contemplar en el Museo del pintor Gustav Klimt, artista de la denominada “Sezession” a principios del siglo XX, las dos impresionantes pinturas: “La nuda veritas” y la “Palas Atenea”. Del pintor Klimt, la excepcional Alma Mahler, esposa de Malher, Gropius y Werfel, en su “Mi Vida” (Tusquets editores, 1984), escribió: “Su inteligencia artística fue grande. Sus paisajes acabaron siendo demasiado aplanados, como gobelinos sin aire, pero su colorido dera una siembra de joyas”.   

Y escribiendo sobre el Ateneo y la Atenea, debo dejar constancia que el filólogo Francisco Rico, en el discurso de recepción del académico de la Lengua Española, el novelista Julián Marías, señaló que a principios del siglo XX se denominó “Docta Casa” no a la Real Academia sino al Ateneo de Madrid. Ese dato me permite ahora y aquí llamar también “Docta Casa” al Ateneo Jovellanos de Gijón, con orgullo de pertenecer al mismo.

Se continuará escribiendo de escrituras y de plumas que no de tizas, y de una monja del Carmelo de clausura, del Convento de Oviedo, situado ahora en la falda del Monte Naranco y antes en la calle Muñoz Degraín.


 
FOTOS DEL AUTOR

"ESCRITURA Y ATENEO" (2ªparte) por ÁNGEL AZNÁREZ RUBIO (de la página web del ATENEO JOVELLANOS DE GIJÓN)


El artículo que sigue ha sido publicado en la página web del Ateneo Jovellanos y forma parte de una serie que se publicarán periódicamente, siendo este el segundo. 


El oficio de escribir está poblado de canallas y de tontos.


                        De plumas y de tizas dijimos que escribiríamos ahora. Y a ello vamos, despidiéndonos allá muy lejos, con los ruidos de las chillonas cornejas marinas, en los mares de aguas saladas, entre Troya e Ítaca: ¡Adiós! a la virgen y diosa Atenea, la de ojos brillantes e hija de Zeus, al igual que las Ninfas, si bien estas, por ser Nýmphé, eran “muchachas preparadas para casarse”. Tal preparación las vírgenes solteras no la han de precisar. Y pregunto si será verdad la afirmación del escritor García Hortelano de que la virginidad perdida nunca cicatriza. Ni idea.

                      
  El Athenaión no sólo era, en Atenas, el templo de la Diosa de la sabiduría y del esplendor artístico, sino también el lugar en que el sabio Ateneo, natural de  Naucratis, apodado el egipcio y gramático, enseñaba a recitar y escribir maravillas. Más próximo a nosotros, como saltando una mata de picantes ortigas, tenemos el testimonio del italiano Roberto Calasso, que escribió en La literatura y los dioses (Anagrama 2002): “La edad heroica de la literatura absoluta se abre en 1798, con una revista hecha por un grupo de veinteañeros, el Athenaeum, entre los que figuraban Schlegel y Novalis; y se cierra en 1898 con la muerte de Mallarmé en Valvins”. ¡Vivan los románticos!

¡Qué maravillosa genealogía, pues, la del Ateneo y la de los Ateneos!

En el vanidoso mundo de las letras, de los llamados letrados, se distinguen los que son de pluma, pluma de ave, o creadores, de los que son de tiza o de tarima, críticos y profesores, escalafonados y/o escalfados como los huevos; también a modo de tábanos literarios, por su picar y ruido zumbón. Los estilos de unos, creadores,  y de otros, repetidores, son inconfundibles. Y eso vale para todos, desde los principales académicos y académicas de la Real de la Lengua hasta los restantes o  secundarios. Y pregunto ahora, lector o lectora, de tanta afición a escribir: ¿Usted qué es, de los de pluma o de tiza?

Si me atrevo a preguntar, tengo la obligación de preguntarme: ¿Y tú, qué? Salvo contadas ocasiones, nunca he disertado subido a entarimados ni he escrito con tizas, en encerados. Mi literatura hasta ahora fue la jurídica, que es un oficio de escribir. Fui autor –notario autorizante- de miles escrituras llamadas “públicas”, teniendo, en primer lugar, que indagar –trabajo a veces imposible- la real voluntad de los llamados otorgantes, y teniendo, en segundo lugar, que convertir aquella voluntad en palabras escritas;  la exactitud y la brevedad son exigencias para evitar pleitos. También fui autor de sentencias –Magistrado- “literaturizando” los argumentos de la decisión en controversia; aquí la argumentación y los derechos s saber los “porqués” han de excluir la brevedad. Aquí viene la frase como oráculo, va después del título, que es –lo digo ahora- del poeta Roberto Bolaño. Nunca he querido saber  ni me preocuparon ni el número de canallas y de tontos que me rodearon; muchos más al principio que al final. Quiera Dios que en la nueva fase, dedicada a la Literatura sin adjetivo, siga siendo quien escribe, un escritor de pluma y no de tiza.

Gracias a You Tube he visto y oído decir a la Hermana Teresa María Gutiérrez, Carmelita Descalza de Santa Teresa, del Convento de Oviedo, decir una maravilla literaria: “Un árbol que cae hace más ruido que un bosque que crece”. Los árboles y sobre todo los bosques, con o sin hadas, todos con encanto aunque estén desencantados, son de excelencia literaria, como lo prueba que son los protagonistas principales de la escritora Ana María Matute y del escritor Wenceslao Fernández Florez. La Hermana Teresa, Monja y Contemplativa, me hizo contemplar el silencio del bosque que crece. Me bastó oírla y dar un solitario paseo por mi bosque vecino, entre Quinteles y el Infanzón. Después, al regresar, me acordé de Santa Teresa y en voz alta leí o recé el literario Camino de Perfección.

Debo indicar que desde niño, habiendo vivido en la calle Muñoz Degraín de Oviedo enfrente del entonces Convento de Las Carmelitas, pegado a una impresionante iglesia en ruinas por los bombardeos en tiempos de la Guerra Civil, la reclusión contemplativa de esas monjas me fascinó y asustó. Tenían un capellán estaba loco; la mandadera Aquilina espantaba a la chavalería que quería fisgar; tras el imponente portón, abierto para que entrara el médico, dos monjas cubiertas con velos negros avisaban tocando una campanilla; una monja lega, cubierta con paño blanco, cuando volvía de la huerta y el gallinero de atrás, calzaba madreñas.

¡Cuántas veces pensé en eso tan literario de levitar con calzas de madreñas! Siempre las Carmelitas de Oviedo, las de antes y ahora, me hicieron pensar mucho.



 Foto de la iglesia de los Carmelitas en la calle Muñoz Degraín de Oviedo, en ruinas por los bombardeos en la Guerra Civil española (foto de José Vélez)

ILUSTRACIONES  DEL AUTOR

sábado, 16 de mayo de 2020

"FEMINISMO Y COVID 19", por ÁNGEL AZNÁREZ RUBIO (publicado en LA VOZ DE ASTURIAS DIGITAL, 14/05/2020)


          
"La nuda veritas", cuadro de KLIMT


"Se dice que las sirenas, vírgenes hijas de la Tierra, tienen cabeza de mujer, ojos relucientes cómo las gemas engarzadas en el mármol de las estatuas divinas, y cuerpos de pájaros con garras de rapaces. Su metamorfosis en mujeres-pájaros se pierde en la oscuridad del pasado".
                                 (María Corti, El canto de las sirenas)





Alma Malher, mujer excepcional, esposa de Gustav Malher, Walter Gropius y Franz Werfel,  supo -así lo escribió- que el hombre tiene que hacer de pavo real y que su primer esposo, Malher, fue un "solterón con miedo a las mujeres" (página 52 de "Mi vida"). María Bonaparte, última descendiente de Napoleón y que, gracias a sus dineros, salvó a Freud y a otros muchos judíos del nazismo, en su Diario escribió: "El hombre tiene miedo de la mujer". Por último Delphine Horvilleur, mujer, madre y rabino de Francia, escribió: "Lo femenino da miedo".
        
libros de la biblioteca del autor
 
          Es que el miedo al sexo, tanto por hombres como por mujeres, y alentado por célibes clérigos con modelo de mujer madre y virgen, es causante de patológicos, neuróticos, histéricos (de hysteria o matriz) comportamientos. Unas construcciones mentales protectoras frente al miedo y alojadas en zonas muy oscuras, que pueden ser de un material más duro que el cemento armado;  no destruibles ni con potentes piquetas. Este párrafo debería leerse con extremo cuidado. 

          En primer lugar, en el ir de un sexo (masculino o femenino) al otro, al contrario y al diferente, surge la genuina ALTERIDAD -lo otro-, fuente de miedos, para los hombres fundamentalmente, por el riesgo al fracaso e insoportable, NO hay "alteridad" ni en la solitaria masturbación, ni, acaso, en las relaciones sexuales entre personas del mismo sexo): no hay alternativa, pues sólo es la mujer la que cuestiona al hombre y éste a la mujer. Será la mente, para escapar del miedo, la que suministre los "menús" apetitosos, protectores y encubridores de la verdad (las construcciones del párrafo anterior).

         
En segundo lugar, Elisabeth Badinter en su libro "XY de la identidad masculina", analiza la hostilidad masculina ante el movimiento emancipador de las mujeres, por la amenaza a los poderes masculinos e identidad por parte de las mujeres feministas. Fue el hombre, tratándose de defender, el que inventó los mitos de la "Nueva Eva", lo del "atrofiado" clítoris, lo de la "Mujer sin atributos" (recuerdo del desquiciado R. Musil), lo de las mordedores "vaginas dentadas" a los falos penetradores. Pudiera ser que la realidad actual y muy triste de las violencias contra las mujeres y los feminicidios (muy activo y necesario el colectivo “Me Too”, sea manifestación de la impotencia y crisis de identidad de los varones: de los miedos antes referidos.

            Ortega y Gasset, en la lección VI de ¿Qué es filosofía? escribe: “La  feminidad no busca imponerse por derechura, como el hombre, sino pasivamente, atmosféricamente. La mujer actúa con un dulce y aparente no actuar”. Tal planteamiento –las mujeres hacen viejo a Ortega- seguramente es rechazado por feministas radicales y por quienes niegan, en lo femenino, otro modo de hacer política, diferente, respecto a los varones  (el Poder tiene reglas o exigencias invariables a mujeres y hombres).



Habrá que esperar –aún es pronto- para saber si las mujeres que gobernaron países, caso de Nueva Zelanda (Jacinda Ardern) o Alemania (Angela Merkel), entre otros, lo hicieron mejor que los varones. Parece ya indiscutible, en cualquier caso, que el número de muertos por el COV-19 en países gobernados por mujeres fue inferior al de gobernados por hombres.

            En cualquier caso, la manifestación feminista de Madrid del pasado 8 M parece que fue lamentable, con grave riesgo para la población. Habrá que esperar al resultado de minuciosas investigaciones judiciales y al examen de lo que denuncien los abogados de las familias de algunos fallecidos. Y ¡atención!: bajo ningún concepto nos queremos sumar a los que, por odiar a las feministas, utilizan cualquier pretexto para denigrarlas. Una cosa es eso y otra diferente, muy diferente es callar ante lo que resultó ser un despropósito: una manifestación, la del 8 M, de riesgo para la salud y con maneras o modos muy “churchilianos” o de mucha fuerza o “vir”.

            Judith Butler, figura clave del feminismo norteamericano, en recientes reflexiones sobre la pandemia dijo: “Debemos repensar lo humano, lo animal y lo del mundo viviente del que dependemos y hemos de salvaguardar”. Programa muy ambicioso, que insiste en lo ya propuesto, en el año 2017, por otra feminista, Olivia Gazalé, en su libro “El mito de la virilidad”, sobre una refundición de las masculinidades, liberando a “los hombres de las asignaciones sexuales, que proceden de una repulsión a lo femenino de tiempo inmemorial”.

Acaso –escribo yo- haya que comenzar acabando, tanto con el matriarcado de una “Diosa-Madre” como con y el patriarcado de un “Dios-Padre”.

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domingo, 10 de mayo de 2020

ASUNTO DE GÉNERO QUE NO GENÉRICO, por ÁNGEL AZNÁREZ

  (EL FEMINISMO ANTE CORONAVIRUS) 


                                                                                        
                                                                                  "Un día pregunté al cardenal Lustiger que justificaba la exclusión de las mujeres del sacerdocio; me respondió que había  doce hombres alrededor de Cristo en el momento de la Cena. ¡Pero si había tres mujeres en el momento de darle sepultura! Cuando se trata de una comida, los hombres están siempre presentes, pero en los momento de mucha pena, hay sobre todo mujeres".
                             (Bachelot y Fraisse. "Dos mujeres en el reino de los hombres". Hachette 1999).






El denominado "feminismo", otro alumbramiento de la Ilustración, que atravesó por los siglos XIX, XX y por lo que llevamos del XXI, es una gran revolución, de costumbres y de la politica, contra la dominación masculina o supremacía de los hombres sobre las mujeres. Tal fenómeno hunde las raíces en una estructura básica y/o familiar, que se llama "el patriarcado". Una lucha revolucionaria, la de la emancipación de las mujeres, y una lucha con resultados ya irreversibles.
       
          Procede ante este importante y delicado asunto implorar la precaución o el "ad cautelam", teniendo en cuenta las excitaciones y sensibilidades que causan las violentas, reiteradas y delictivas acciones masculinas, de "impotentes machos", contra las mujeres, con resultados de malos tratos y de feminicidios. Digamos que no existe un feminismo, sino varios y diferentes, sucesivos en el tiempo, y a veces contrapuestos; desde el feminismo antiguo, de lucha por el sufragio, luego los feminismos de la igualdad y de la diferencia, hasta el actual y radical de la teoría del género de Judith Butler (judia, profesora de la Universidad de Berkeley y autora en 1990 de "Gender Trouble"), y del cuerpo de la mujer, que distingue las categorías binarias, de lo masculino y femenino, de las no binarias, agrupadas en las siglas LGBT, de gays, transexuales, lesbianas y bisexuales). Lo que vale hoy, mañana puede ser no, como el caso de la píldora anticonceptiva, que en los años sesenta del siglo XX fue liberadora, y ahora puede ser todo lo contrario, en cuanto manipulacion y medicalizacion del cuerpo femenino.

        
Precisamente en tiempos de vuelta al confinamiento de mujeres (y de hombres) por causas sanitarias, debemos reflexionar y preguntarnos, si el patriarcado,después de tanta lucha, cayó derrotado, como cayeron derrotados todos los imperios. La respuesta no es fácil. Manuel Castells, ministro de Universidades y autor de "El poder de la identidad" (volumen II, Alianza Editorial, cuarta reimpresión, 2000), después de señalar que "el feminismo es la revolución más importante porque llega a la raíz de la sociedad y al núcleo de lo que somos", escribe, con lo que estoy de acuerdo: "Los indicadores presentes señalan un declive sustancial de las formas tradicionales de la familia patriarcal". Un patriarcalismo contemporáneo -añado- frente a un primitivo y mítico matriarcado, acaso tan mítico como fue aquella hipotética horda, que asesinó al primitivo  "padre" (complejo de Edipo) según Freud en "Tótem y tabú". En España, lo último interesante publicado sobre el matriarcado en el primitivo pre/indoeuropeismo, está en el libro recomendable de filólogo Bernardo Souviron, "Hijos de Homero, un viaje personal por el alba de Occidente" (Alianza Editorial, 2006).

          El autor teatral Harold Pinter, de nacionalidad británica y judío de origen ruso, en el Discurso de recepción del Premio Nobel de Literatura del año 2005 leyó lo siguiente escandaloso: "LOS HOMBRES POLITICOS NO SE INTERESAN POR LA VERDAD, SINO POR EL PODER Y SU MANTENIMIENTO. PARA ESO LAS GENTES HAN DE PERMANECER EN LA IGNORANCIA, HAN DE VIVIR EN LA IGNORANCIA DE LA VERDAD". Y la pregunta es: ¿Cuándo las mujeres son las políticas se interesan por la verdad? ¿Lo femenino político es diferente al masculino político? ¿El poder político de las mujeres, cuando gobiernan, tiene otra aproximación a la verdad y a la ignorancia? ¿El otro sexo, el femenino, supone una diferente aproximacion a la Política? ¿Habrá una manera femenina y más adecuada de actuación contra el virus que tanto mata?

        

No lo sé y sigo sin saberlo. Intuyo que el Poder, con su fatal, pestilente, mortífera y demoníaca pulsion, parece no permitir lo que puede considerar como sutilezas o matices. Al interés de saber aquello, escrute y hasta "escrote", con atención, dos memorias, la de Margarita Thatcher, publicada en 1993, tan "femenina" ella y muy esposa de Denis, y también la de Madelaine Albright, no amante de Clinton, publicada en 2003, así como una autobiografía, la de Golda Meir, Primera Ministra que fue de Israel, no alardeadora de precisamente de belleza, autora de  "My Life", publicada ("Futura publications") en 1975. Mucho ruido hay en todo ello, tal vez ruido y sólo ruido. Pudiera ser algo parecio a lo que se dibujaba en un chiste de Mingote sobre el revolucionario Concilio-, que unas beatas muy tranquilas decían: "al cielo, digan lo que digan los nuevos teólogos, iremos las de siempre".

          No ignoro que, desde un cierto feminismo que pudiera ser "conservador", se ha escrito de valores propios de la mujer contrapuestos a los masculinos -de "virtudes no viriles" escribió, por ejemplo, Victoria Camps en "Virtudes publicas" del año 1990, de unas actitudes y de un peculiar estilo de ver las cosas.  ¿Tiene el feminismo algo que decir ante una pandemia como la actual? ¿ Existe algo parecido a lo que pudiera ser un " leaderhip" femenino?

          En próximo articulo nos referiremos a Judith Butler, que estos dias, en la Revista "Bulb", se ha pronunciado sobre esta importante cuestión. Ahora digamos sólo que el diario "The Guardián" -en editorial firmado por la periodista Catherine Bennet- público que gobiernos como los de Nueva Zelanda, Noruega, Dinamarca, Islandia, Taiwan y Alemania, dirigidos por mujeres, fueron muy diligentes en la toma de medidas contra el entonces incipiente Virus-19, lo que contrasta, según tal información, con las tardanza de gobiernos presididos por hombres.

        
Y otra pregunta: ¿El decretado confinamiento por el Gobierno de España, es igual para hombres y mujeres? La respuesta ha de ser No. La mujer tradicional o patriarcalmente ha sido confinada en espacios íntimos o privados, lugares de violencia y de silencios contra las mujeres, y tanto si eran cristianas o musulmanas; fue el espacio público -la mujer fuera de casa- lo liberador y emancipador. Y ahora las mujeres vuelven a estar confinadas, con aumento de los riesgos de violencia contra ellas. Mucho pueden perder y la alerta ha de ser máxima.

             (En el siguiente artículo, volveremos, como dijimos, a Judith Butler; escribiremos de los miedos funestos de muchos hombres al sexo y a lo sexual, con figuraciones defensivas, masculinas, frente a lo femenino, caso de las "vaginas dentadas" y de las dulces sirenas convertidas en arpías. Miraremos también, es inevitable, a la manifestación del 8 de marzo de Madrid, sin prejuicios. Eso sí, con lamentos de que por contagios del Cov-17, ministras hayan tenido que dejar vacias sillas del Consejo, más que nunca de Ministros, para curar su infección pestifera).

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viernes, 8 de mayo de 2020

RECORDATORIO DE DAVID FOTO SALGUEIRO, por ÁNGEL AZNÁREZ (publicado en la Voz de Ortigueira, 8/5/2020)


                  


           (Con  ocasión del XXV aniversario del fallecimiento del propietario de “La Voz de Ortigueira” (La Coruña).


          Llegué a Santa Marta (de Ortigueira) una tarde de final de verano de 1978, para ejercer mi oficio de notario en la comarca y villa Condal. Parece que fue ayer, pero si pienso que días antes había falleció Pablo VI, concluyo que fue hace mucho tiempo. Vicente, el dueño del "Hostal La Perla", inteligente y muerto, para desgracia, años después por un "traspiés" cardíaco, me presentó a David, lo cual fue inevitable y necesario -no por azar o por la fortuna-, pues David era Santa Marta y Santa Marta era David. ¡Tiempos aquéllos de una Arcadia feliz!

        
 
David Fojo Salgueiro (izda.) y Federico Maciñeira  Teijeiro
Entré al establecimiento de David en el Cantón; llegué al fondo del pasillo recorriendo en paralelo el mostrador, giré a izquierda y luego a derecha. Allí, en su garito, covacha o palacio, estaba don David, rodeado de escribanías, cofrecitos, secreteres con infinitos estantes, burós y consolas. No faltaba ni la máquina eléctrica de escribir, ni el paquete de "Ducados" y con las gafas, unas veces colocadas para leer, apoyadas en la nariz, y otras colgadas de un cordón al cuello. Olía a tinta aquel aposento y David escuchaba al mirar y dejaba ver su cabeza, grande, monumental, como de vate romano.

          Aquello, el garito o palacio, era como una rebotica de tertulia -la botica de Tito Sandomingo estaba enfrente- en la que no faltaban (en la rebotica de David) gentes de curia y toga: el juez Antonio Rubín, los letrados Santomé, J.L.Pía y Ramón Álvarez, la  registradora de Puentedeume, María Jesús, que, aunque casó en la Villa, siempre conservó la lozanía de fallera valenciana. El que esto escribe siempre pedía lo mismo: ¡Cuénteme, don David, cosas fabulosas de Cunqueiro, sobre tortugas corredoras o dragones voladores! 
Maruja Bouza, esposa de David Fojo

        

  Cuando llegaba de Madrid, el militar Luis Vierna, natural de Mera, contaba inconfesables secretos de la Armada y de sus barquitos. Mi querido, también notario, Federico Maciñeira, nos hablaba de su lancha y de su tío, el de Mañón, que amaba las camelias y que tenia un novio. Nunca confesé los baños nocturnos, en pelota, en la playa de Morouzos, en compañía del "rojerío" llegado al Instituto para enseñar y cuyo director, del Bloque, fue Tello.

         
Mientras esas tertulias se celebraban, Leandro Pita Romero escribía a don David desde Argentina; Lumumba moría de cáncer, cerrándose el bar; Piñón arreglaba Renaults; Jerónimo, en el Banco Pastor, pagaba letras de cambio; Durán probaba pantalones y prendas de muy finos paños; Carmona hacía bocadillos con queso y con tocinos traídos de Lugo; Moncho Prieto vendía candados y surtía gasolinas; Platas se iniciaba en adivinaciones y cosas de brujas, conjuros y maleficios; Matilde, mirando a "Las tres farolas", confeccionaba flores de color rosa con trapos; Dorila, soltera y solitaria, disfrutaba de los jugos de las retorcidas vides. 

          Mi amistad con David fue tan grande que cené en su domicilio muchas veces; su gran esposa Maruja era primorosa en las albóndigas, en las tortillas de toda clase, incluida la de los berberechos de Ladrido, y en las filloas, muchas filloas. En esa casa jamás comí o cené pollo frito, jamás. Debo decir, no obstante, que la mejor tarta de Ortigueira la guste en casa de Margarita de la Peña, esposa de Adolfo, médico de Puentecesures. 

         David me contó muchas historias de Alianza Popular, de Fraga, de "Totora" o esposa del periodista Augusto Assia, del "Cura Picúrri" de Cariño, que tenía levantado al pueblo de Cariño, de conserveros y de "la merluza al pincho", en lucha por la liberación municipal de Santa Marta. Don David llegó hasta regalarme un voluminoso libro, enorme, de un tal Bascoy que, por supuesto, jamás leí.

          David Fojo sigue estando en la memoria, en mi memoria, luego no está del todo muerto. No y no. En cualquier caso y por si necesario fuese -no lo creo-, aquí dejo mi deseo, que no es ritual o frío, sino de mucho afecto, hacia él y a las personas fallecidas que aquí recordé. Para todas un REQUIESCAT IN PACE.

A.Aznarez.

viernes, 1 de mayo de 2020

ÁNGEL AZNÁREZ: UN BREVE ADELANTO DEL PRÓXIMO ARTÍCULO


       
   En el precedente artículo, párrafo último de "La Política más necesaria en tiempo de pestes", prometí referirme al FEMINISMO, relacionado con el Cov-19. A dicho efecto, tiene pleno sentido la cita de Elías Canetti al encabezamiento. Es importante releerlo.

          Me di cuenta, al escribir el prometido y ahora avanzado, el proximo artículo, de la delicadeza del tema. Más ningún miedo tuve, al tener aconstumbrada y muy afilada la estilográfica, pues mis dos principales ocupaciones profesionales fueron muy finas y parturientas: escribir "escrituras públicas" y dictar sentencias algunas sobre feminicidios.

          Con modestia y rotundidad, debo decir que lecciones sobre esta materia acepto únicamente las justas o mínimas.

          Quise escribir un sólo artículo sobre el feminismo y el Coronavirus, pero eso me resultó imposible: "salieron" dos (I y II).

          El tan silente Ministro de Universidades tiene mucha voz en el texto. Hacer muchas preguntas sobre el feminismo y el ejercicio del poder es inevitable, así como sobre el sexo satánico, esto último -el sexo infantil- descubierto, con escándalo, por Freud a principio del siglo XX, y que también lo arrancó, como con forceps, de los retirados y secretos confesionario. Un siglo después, a principios del XXI, salió a la luz en Roma el gran bollo o pastel de los "pedes".

        
  Miedo, mucho miedo al sexo, que ordinariamente, excluida la masturbación y otras prácticas, es alteridad. ¿Cuáles?

          El confinamiento, de cristianas y de musulmanas, con o sin "harem", fue algo sustancial para todo tipo de maltratos contra las mujeres. ¿Serán machistas los virus como machistas, muy machos, son los del Partido comunista chino?

          Y sin poder olvidar lo ocurrido el 8 de marzo ¿Lo recuerdan?