sábado, 26 de noviembre de 2022

OTOÑEAR, artículo de ÁNGEL AZNÁREZ (publicado en LA VOZ DE ORTIGUEIRA, 11 de noviembre 2022)

 

                                                      "SIGUIENDO EN EL ORTEGAL" (La Coruña)

         

         Mi preferido diccionario de la Lengua Española, que es además de ideológico, el de don Julio Casares, no admite la palabra OTOÑEAR, que me gusta más, mucho más que OTOÑAR, siendo, al parecer, esta palabra la canónica. Y siempre pasa lo mismo con lo canónico, incluso con el Derecho Canónico, que es aburrido, propio de las gentes de sacristía, mortecino, de escaso vuelo, y de un bostezo permanente como en tarde otoñal, de domingo, en Santa Marta. “Ahora ya empieza a OTOÑEAR”escribió Josep Plá en sus Notas del crepúsculo, donde también escribe de beatas supersticiosas y de señoras gordas teñidas de amarillo. Me quedo con lo de Plá y lo siento por Casares, que es pejiguera, “un” gaita celtiño. 

 


         OTOÑEAR fue lo que hice en el último artículo, caminando de Luama a Miñaño, viendo como otros recogían castañas, que libres ya del árbol, se golpeaban contra el suelo. Castañas asadas y castañas cocidascastañas estofadas con tocino, preparadas de muchas manera, incluso en purés o postres, las cuales disfruté, cuando soltero y notario del Ortegal, Cedeira y Puentes, era generosamente invitado a comerlas. Ahora, como dice el refrán “la harina es de otro costal”, que ya ni existe el costal: no me invitan a castañas en otoño ni a la mismísima, jugosa, tarta de Santa Marta, en el verano, en el día de la Santa Patrona. 

 


         Por castañas hice viajes. Llegué a Toral de los Vados en El Bierzo leonés y al Barco de Valdeorras en tierras de Orense, localidades de supremos castañedos; dos importantes localidades. De Toral es mi amigo Pako, que conduce un “Alvia” desde Gijón a Madrid, y ese Toral no está lejos de Puente de Domingo Flórez, donde nacieron los de la pizarra, que luego harían carreras en el Cabo Ortegal, con casa en Couzadoiro, del color de los pasteles. 

 

 Y castañas emborrachadas con licores clericales, dulces, muy dulces, de benedictines ychartreuses, me elevaron en delirios como de Baco a zonas más altas, mucho más, que las frecuentadas por los místicos de Ávila, más del caramelo y del camelo que del Carmelo. Y resulta que Dom Perignon fue un benedictino que hizo maravillas con el vino del champagne, y no digamos lo que hicieron los boticarios dominicanos con el licor de cerezas. De los monjes ya sabemos su pasión, el pimplar o el pimple, quedando en la incógnita la pasión de las monjas, acaso la turca. 

 

         Como el ver las manzanas de Miñaño, también sus coles y coliflores, no me quitaron el apetito, tuve que dejar por momentos la Carretera de Circunvalación para ir a comer. Siempre me pareció muy raro que un sitio de tanto postín, caso de Santa Marta de Ortigueira, no tuviera un restaurante también de postín, postón o pastón. Eso no me atrevo a asegurarlo por desconocerlo: escribo simplemente lo que oí. 

 


Subí a la Carretera General, camino de Mera, viendo a la izquierda, al entrar en Cuiña, el Hostal Santa Marta, de los recordados hermanos Fernández, cerrado hoy a cal y canto, saboreando aún las exquisitas carnes guisadas con patatas fritas y pimientos colorados allí comidas. Ese Hostal está a pocos metros de un chalet muy adornado a la entrada por una pareja de leones, de aspecto feroz, esculpidos en piedra. Parecen estatuas recordatorios del Rey León. La afición a lo animal y salvaje de los moradores de ese chalet debe ser grande y su pasión, la africana.   

 

        


 Ya en el punte de Mera, recordando los formidables
guisos, primero de doña Andrea y luego de Andreita, giré a la derecha en dirección a Cariño. A la altura de Sismundi me detuve para contemplar unos manzanos tentadores, aunque el cementerio tan visible de esa parroquia frenó mis locas apetencias por el fruto prohibido; un cementerio gris, muy gris –todos los cementerios me parecen grises o negros aunque estén pintados de blanco-. Y de la piscifactoría de más abajo, la del biólogo Fernando, junto al embarcadero, ya no había nada. 

 

A la entrada de Cariño, en el sitio conocido como Os Pedrouzos, cerca de A´Pedra, haciendo esquina y a la izquierda, entré en el edificio que es pensión u hotel y restaurante, de nombre Cantábrico. Allí saludé a doña Maria Viñambres, cocinera, dueña, madre de tres hijos, y natural de El Bierzo, cerca de Ponferrada. Soy muy aficionado a las sopas, que si bien es plato ideal para desdentados o sin dientes, son mucho de mi gusto (las sopas), que tengo todos los dientes y en su sitio (dientes caballunos), no precisando, para dormir, dejarlos en la mesilla de noche, dentro de un vaso, y con el orinal debajo de la cama. No dudé en pedir a doña María la sopa de pescado, resultando excelente en color y sabor por la diversa pescadería de bajura que contenía. Y si la sopa fue el principio, el fin fue un requexón con higos en almíbar. ¡Sublime, sublime!, exclamé boquiabierto. Naturalmente que repetí y varias veces.

 


         Aunque estaba lejos del centro de Cariño, en Os Pedrouzos como escribí más arriba, recordé los nombres de algunas de las muchas fábricas de conservas que daban a Cariño un olor muy especial, de las que se veían entrar y salir mujeres trabajadoras, con batas y mandiles que olían a pescados. Fábricas como las de Abella, Fanego, Piñeiro, Docanto y algunas muy relacionadas con lo que entonces era el Instituto Social de la Marina, estando ya renqueando el negocio conservero. Los nombres de las fábricas eran impresionantes: Marujita Cancela, La Purita y La Pureza, Conservas Tallón, etc.

 

         De vuelta a Santa Marta, veo pasar el lujoso tren “El Transcantábrico”, largo como una serpiente del Amazonas, que de manera incomprensible, con desdeño e indiferencia totales, pasó de largo, sin parar en la Estación de Santa Marta, que es un centro ferroviario importante, sobre todo cuando se forman aglomeraciones de viajeros que tratan de llegar a Espasante, o bajan al andén en masa, desde la plataforma ferroviaria, las gentes llegadas de Cerdido, para consultas legales. 

 

         Continuará.      

 

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sábado, 12 de noviembre de 2022

CASTAÑAS EN OTOÑO, artículo de ÁNGEL AZNÁREZ ( publicado en La Voz de Ortigueira el 4 de noviembre, 2022)

 


                  Un viaje a Santa Marta de Ortigueira (La Coruña)




Si el año pasado, en visita de placer, llegué a la Villa Condal de Santa Marta de Ortigueira el ocho de Julio, este año, también para placer,  llegué el ocho de Octubre, ya en otoño, tiempo de castañas. En ambas ocasiones llegué, no en tren de Vía Estrecha desde Ferrol tal como el reportero Alfonso Armada, sino por carretera desde Mondoñedo, donde recé delante de nicho gris por el alma del que fuera Álvaro Cunqueiro –todos los nichos, incluso los blancos, son grises-. Ese nicho está situado en el Cementerio vello de Mondoñedo, que está a la derecha según se sube por una empinada cuesta, metros antes de donde se encuentra el Pazo de los Santomé. Recé, pues, y pedí a Cunqueiro, tan mago él, que volviera del otro mundo, batiendo el record de ser el primero en regresar a este mundo del Otro: un nuevo Adán.   

 


Contemplé la Villa Condal desde un alto caserón, que llaman pazo,  cayendo en la cuenta de que Santa Marta es a la vez ciudad y aldea, lo cual explica peculiaridades de sus habitantes, urbanos y de aldea. Me impresionó por primera vez, desde lo alto, la destacada Iglesia parroquial, antes de los Frailes Dominicos como acreditan la forma de construcción y los principales retablos, con Santo Domingo en el Mayor, y cuya gran arquitectura deja ver el poderío que debió tener en el pasado la Iglesia sobre las casitas que la rodeaban, o sea, sobre Santa Marta entera. Por lo de Mondoñedo y lo de la parroquia de Santa Marta, pensé en los obispos santos y milagreiros, que, según Cunqueiro, tanto abundaron en la Diócesis de Mondoñedo, de la que forma parte la Villa Condal, muy nombrada y renombrada esa Diócesis, por su importancia, en la capital romana de la Cristiandad.

 


Allá arriba, desde lo alto, recordé otra vez al franciscano Don Antonio de Guevara, Obispo de Mondoñedo en tiempos de Reyes Católicos y de los Austrias (en España, todos los Reyes fueron católicos, como anglicanos fueron todos los reyes ingleses desde Enrique VIII). Fray Antonio, gran escritor y muy dado a pleitos, escribió un libro, muy de pastor y pastoral, que tituló: Menosprecio de Corte y alabanza de aldea, en el que se dicen cosas estupendas y recomendables, tales como que en la aldea se oye el mugido de las vacas, el cacarear de las gallinas, se ven a los gallos encrestarse, a los terneros mamar, a las zorras gañir y a las ranas croar.

 


A la mañana siguiente, bajé a la Alameda. En Manolo´s Xantar, la muy amable y servicial dama, Tolima, de acento no gallego y sí venezolano, me preparó, para desayunar, una tostada con jamón exquisito, como el de Jabugo: realmente delicioso, que me hizo olvidar a las cremosas napolitanas, obsesión de mi viaje anterior. Por cierto que los mejores bocadillos con jamón de Lugo, en otro tiempo, fueron especialidad de Carmona y su señora en su Bar, sito en la Carretera, enfrente de Susanita).   

 


Sobrado de fuerzas por el buen desayuno, subí luego hasta Luama, para “hacer” a pie la llamada Carretera de Circunvalación, silenciosa como todos los bosques, empezando junto a la casa que fue del prócer local don Julio Dávila, dejando la praia de Morouzos a la derecha, viendo al fondo Cabalar y Sismundi, ya en la Ría de Ortigueira, pasando luego por Miñaño y ya otra vez en Santa Marta. En ese recorrido circunvalatorio oi al principio, cerca de Loureiros, el glú-glú de unos pavos impresionantes por gordura y cara, y vanidosos como todos los pavos, que siendo muy reales, no eran los conocidos pavos reales para adorno, de colas maravillosas, sino una pavada más utilitaria, que me recordó a los capones de Villalba en época de Navidad.  

 


Las castañas, fruto sabroso de los castaños situados al borde de la carretera, caían al suelo, ya maduras, impactando con fuerza sus cáscaras correosas y de color castaño, siendo más peligro, por el impacto, para paseantes de cabezas alopécicas que de cabezas peludas. El mobiliario urbano en el camino lo componían dos destartalados bancos de madera en estado lamentable, lo que prueba que las autoridades municipales, por estar sanas de colesterol y de otras patologías por allí no pasean. ¡Qué maravillosas las de las manzanas de Miñaño, que viéndolas ahora, entendí lo de Eva! ¡Y los nabos enormes también de Miñaño!

 

Continuará.     


 

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viernes, 28 de octubre de 2022

COSAS DEL DEPORTE, COSAS DEL DINERO, artículo de ÁNGEL AZNÁREZ ( publicado en la edición digital de La Voz de Asturias el 16 de octubre de 2022)



En los años noventa del pasado siglo daba fe de los más importantes actos jurídicos de una sociedad anónima deportiva, fácilmente identificable. Empecé en 1987, bajo la presidencia de don Ramón Muñoz, y terminé al principio de 2013. Participé, pues, en el interesante proceso de conversión de lo que era un Club Deportivo en una Sociedad Anónima Deportiva. Y escribo “interesante” pues eso fueron las miserias y las grandezas, que resultan, inevitablemente, cuando se trata de hacer algo importante. 

 


Conocí lo que el Ayuntamiento quería entonces, siempre intransigente, con el carácter de “dominio público” del Molinón, patrimonio ciudadano e innegociable siempre. Y por primera vez escuché eso tan confuso que se llaman los “grupos inversores”, de procedencia opaca, máximo los venidos de Ultramar. Ahora y al final, cuando utilice la palabra “indiano”, dejo indiscutible que no hay en mí xenofobia y que la pretensión de lo “puro” me pareció siempre fascista o de totalitarios.   

 


La obligación del secreto profesional, por lo de antes, es más importante que la libertad de expresión de ahora, mas ello no me impide confesar que jamás tuve la pretensión del funesto cacicato, no habiendo formado parte de ningún Consejo de Administración “deportivo”, de otros sí, como también de la Comisión de Urbanismo del Principado. Me limité en la sociedad deportiva al ver, oír, callar, escribir, estando alejado de “camaraderías” nunca deseables. Trabajar para una empresa de fútbol, tan mediática, concitando tantas pretensiones y afanes, deportivos y de todo tipo, a veces contrapuestos, ya era un riesgo en sí, no precisando de otros añadidos o colorantes. 


 

En el año 1995 la Editorial Planeta publicó una serie de valiosos diccionarios: el Diccionario de Literatura, a cargo de Francisco Umbral, el Diccionario del Espíritu, a cargo de Eugenio Trías, y el Diccionario Filosófico a cargo de Fernando Savater. Ahora, hace meses, en el año 2021, la Editorial Ariel vuelve a editar el mismo Diccionario Filosófico de Savater. Ya en 1995 (“a mediados de los años noventa del pasado siglo”), me sorprendió que en un Diccionario de Filosofía se incluyera como categoría filosófica la voz Deporte, curiosamente inmediata, en el Diccionario, a la voz Dinero. Y de la estrechísima relación Deporte-Dinero ya era consciente antes de 1995, por teoría y por práctica, y también ahora en 2022, viendo el gran “atractivo” que para muchos tiene lo deportivo y lo dinerario.

 

Unos dirán que ante tantos problemas cotidianos, en el trabajo, en la familia y en lo social, hay que liberarse y dejarse de realismos, y “darle” a lo imaginario, a lo ideal, a los mitos y a los ritos. Se gritará: ¡Viva el futbol! ¡Pan y toros! ¡Vivas y Hurras! Leí en la prensa que un mandatario de los mejicanos, dijo: “Estamos para soñar y construir algo a lo grande”.  Jamás, como ahora, lo exotérico, tuvo tanto éxito y nunca quienes “echan las cartas” ganaron tantos cuartos sin IVA, naturalmente. El capitalismo, por su buen olfato, siempre se acercó allí donde hay ruidos de dineros, dineros del deporte. Y esta sociedad, la actual, necesita, acaso cada vez más –repito- de mitos que ilusionen, siendo el “espejismo” y el “engaño”, sinónimos de ilusión. Lo dicho: “Estamos para soñar por delante que por detrás estamos con el dinero”.  



 

Los especialistas en las ciencias varias, también en las políticas, encontraron una “mina” en lo imaginario y en lo simbólico. Y siempre bajo la atenta mirada de esos sacerdotes que manipulan lo simbólico e imaginario, bien para adquirir poder, caso de los políticos, o bien para adquirir dinero, caso de los llamados “grupos inversores” en el deporte, que disfrazan unos y otros el llamado “interés general”. Tanto en un caso como en otro lo que se busca es simplemente la dominación y su pariente la influencia. Y nada de filosofías morales.  

 

Otros, especialmente forofos y jóvenes, víctimas fáciles y manipulables, sabiéndolo, no quieren que se les recuerde lo de corrupción y deporte por ser asunto de pedantes y de viejos. No quieren que se les hable de las trampas y de la “corrupción crematística” en el deporte, del deporte en las crónicas de sucesos, pues su identidad va en ello: su Equipo es de ellos; ellos con ÉL a muerte; la victoria del Equipo es su victoria; mi ciudad ¡qué sería sin él! (Equipo). “Idealización de lo imaginario” se llama eso. 

 


Si el deporte es la maravilla o lindeza que dice la Ley 10/1990, de 15 de octubre (elemento fundamental del sistema educativo, factor corrector de desequilibrios sociales y elemento determinante de la calidad de vida),  no sorprende que el dinero, que pasó de ser un simple medio a un fin en sí mismo y que jamás padeció una crisis, bien aisladamente, bien por la conspiración de grandes especuladores, corteje al deporte, y siempre con engaños. En estas estamos y, al parecer, cada vez más.

 

No puede dejarse pasar por alto los escándalos en la Real Federación  Española de Futbol,en la que un Presidente de antes, según publicaron medios de comunicación, tuvo que ingresar en prisión y luego fue destituido de su cargo. Y sobre el actual Presidente lo último que leí está en la página 29 de El Mundo de 30 de septiembre de 2022: “La Fiscalía Anticorrupción ha puesto en marcha una completa batería  de diligencias, a raíz de las denuncias…”. Y no necesito que nadie me explique: a).- La  diferencia entre lo que son delitos probados por sentencia firme, de lo que son denuncias regidas por la presunción de inocencia. b).- Que no es lo mismo un ciudadano “privado”, ser un cualquiera, que un directivo de una federación deportiva,  que es asociación de utilidad pública según los Estatutos. 

 


Añado que Asturias es tierra de Indianos, muy conocidos por sus maneras de ser, hacer e imponer, nobles de cuño y de callos en las manos, Unos, los de antes, con fortunas de procedencia conocida, y otros, los de ahora, al parecer, no tanto y más ricos, ricachos. Fernando Savater en su Diccionario cita al administrativista Alejandro Nieto, que escribió del nuevo estatuto de los grandes especuladores y de las grandes fortunas; de cómo por razones fiscales y en manifiesta desigualdad, ocultan realmente sus bienes y dificultan saber quién es el real propietario. 

 

Y termino aconsejando lo tan castellano y extremeño, también de conquistadores, que decía: “La virtud de la fortaleza no se muestra en guerrear lo flaco, más parece en resistir lo fuerte”. Y, desde luego, nunca se ha de perder el respeto, que siempre ha de ser total, pero nada más que eso, ni más ni menos. Y pronto tocará empezar a examinar papeles y requisitos. 

 

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domingo, 16 de octubre de 2022

DE UNA MONARQUÍA A LA OTRA, artículo de ÁNGEL AZNÁREZ (publicado en La Voz de Asturias, 2 de octubre 2022)


                   (2ª Parte: De la española) 

 

Es como si todo estuviese al revés: lo de atrás por delante y lo de delante muy atrás. Tal adefesio genera confusión, pues los ciudadanos necesitamos de la derechura para tener seguridades, la jurídica y las demás. La mal llamada “izquierdura” no está aún en el diccionario de la RAE, a modo de fe de vida,  no obstante la precocidad parturienta de las izquierdas. Desde luego ni a la una se la puede confundir con la “izquierdona” ni a la otra con la “derechona”. 

 


Un primer revés o inversión. Resulta que el lema, leyenda, blasón, también llamado British icon, de la británica, de la genuina, de su Monarquía, desde el siglo XV, está escrito en francés y no en inglés:Dieu et mon droit, que así figura en los escudos de la Realeza, en las Salas de los Tribunales de la Corona, en las monedas, en los Colleges de Oxford y Cambridge, y en las arenas del Croquet Club. Además de esas exageraciones e hipérboles, que eso es “Dios” y “Mi Derecho”, el Rey o la Reina de las Islas Británicas y de la Commonwealth sostiene, con una mano, el Cetro recto, y con la otra, el Orbe redondo, colocada la Corona encima de sus cabezas, unas rectas y otras redondas, estando también las picudas.   

 

Segundo revés o inversión. Resulta que tratándose de la Monarquía española, tan de la España profunda, como los quesos manchegos, los pimientos riojanos, o lo de Las Partidas del Rey Alfonso, desde hace meses, los juristas de la Corona española, del Rey de España, más Borbón que el Rey Sol, sólo piensan en eso tan británico que es el llamado Common law, no escrito, y que por ser tan de ellos ni ellos mismos saben bien en qué consiste, tirándose esos “trastos” a la cabeza que son “los precedentes”; también piensan en el llamado Statute law o leyes escritas del Parlamento, como la de 1978 sobre la inviolabilidad de Estado. Y una advertencia para masculinos, reyes y/o juristas: “quienes no saben lo que llevan entre manos, difícilmente sabrán lo que llevan entre piernas”). Y esto último, se preguntará el lector o lectora, ¿por quién va?

 


Nada mejor para entender el “estado” de la Monarquía española, con la fidelidad visual que dan los espejos planos, ni cóncavos ni convexos, que el pleito iniciado hace años en Londres, en el que es demandante una mujer (Corinna), que reclama dineros por haber sido, según ella misma,  acosada, difamada con pérdida de ingresos y vigilada ilegalmente, y en el que es demandado un Rey de España, que lo es no desde su nacimiento sino desde 1975, ahora King Emeritus. El revés no puede ser más total e inteligente la pirueta judicial de la demandante: que un Rey de España termine en las manos, en las manos y no en las piernas, de jueces de su Graciosa Majestad británica; esos mismos jueces que llevan extrañas pelucas y armiños, tan históricamente implacables y discretos que se los llamó el poder durmiente del sistema británico (Long sleep of the Judiciary). Es sabido, por cierto, que en el reino de los humanos y de los animales, siempre los más despiertos son los que parecen estar dormidos. ¡Engaños de las apariencias! Y traumática para la Judicatura del Reino Unido, primero entrar en Europa, y ahora salir (el Brexit judicial). 

 


Es natural que los muchos ruidos a cargo de la demandante y del demandado hagan pensar que el fascinante proceso londinense por daños avanza, aunque la lentitud sea excesiva. Lo que se inició en diciembre de 2020, hasta el presente momento, ha tenido únicamente tres resoluciones judiciales. Dos de ellas, a cargo del mismo juez, Matthew Nicklin, que a finales de marzo último negó al demandado, tanto la inviolabilidad, como la autorización a recurrir su decisión ante la instancia superior. Y una tercera resolución judicial, de fecha 18 de julio ultimo, por la que el Tribunal de Apelaciones de Inglaterra y Gales (jueces Jackson y Underhill) permitió al demandado real recurrir la decisión sobre su inviolabilidad únicamente respecto a los ilícitos anteriores a la abdicación  (el 19 de junio de 2014) contra la demandante, siendo hasta ese momento Rey “verdadero”, dándose ya por acreditado que no hay inviolabilidad posterior a la solemne abdicación. 

 

Si fue objeto de debate, para la decisión del Tribunal de Apelación de Inglaterra y Gales, que el Rey emérito perteneciera a la Casa Real, a la Familia Real, para considerarle inviolable según la Ley inglesa de Inmunidad de Estado de 1978 (Statute Law), resultaba interesante examinar el trato a dado al Emérito por las autoridades británicas y españolas con ocasión del funeral de Estado al fallecer Isabel II. El Protocolo británico fue de neutralidad total y el Gobierno español no cambió su posición: la representación del Estado en Westminster Abbey correspondió al Rey Felipe VI, no aportando argumentos nuevos para defender la total inviolabilidad del Monarca español, Emeritus.  

 


Se ha señalado que la presencia de don Juan Carlos en aquel funeral  lo fue por ser nieto de la que fue Reina de España, Victoria Eugenia de Battemberg, esposa de Alfonso XIII, conocida por Ena, tercer nombre escocés, última nieta de la Reina Victoria y nacida en el castillo de Balmoral, en el que murió Isabel II hace semanas. De ahí llegó la desgraciada hemofilia, que afectó gravemente a la Monarquía española y también a la rusa, donde apareció un extraño Rasputín por la pretensión de la zarina de que tal monje curase a su hijo, el zarevich, de la hemofilia. El parentesco quedó acreditado. 

 

Es importante tener en cuenta que si el pleito de Londres terminase con una condena por daños, con declaración de culpabilidad del Rey de España por haberse probado haber sido autor de delitos civiles, la situación, para la Corona de España, sería muy insostenible. A esa insostenibilidad habría que añadir el hecho de que el volver de la Monarquía española, después de la escapada de 1931, fue por la voluntad del General Franco, lo que a muchas gentes les resulta insoportable; y cada vez más. Se podrá discutir sobre la institución monárquica, cuyo esencial principio, el monárquico, es la transmisión por herencia de la Jefatura del Estado, asunto pues, de cromosomas, espermatozoides y óvulos, de partos y de milagros de la Obstetricia. A esto último, se une lo anterior, que, con lo tercero, una supuesta condena al Emeritus, lo que empezó en 1975 tendría su final inevitablemente. 

 


Y allí donde hay un Monarca, cerca hay un Presidente de Gobierno. En Inglaterra la Primera Ministra, una tal Truss, en el funeral de Estado, subió al pulpito y leyó palabras sagradas. No parece posible que aquí ocurriera tal acontecer teológico-político, aunque ocurren otros aconteceres también graves. No sabemos los ciudadanos todavía el arte y la parte que tuvo el Gobierno español y el tal un tal Sánchez en el “exilio voluntario” a Arabia del Emérito, y eso, salida del edificio residencial y no cobro del Estado español, son determinantes para la inviolabilidad según las leyes de Londres. 

 

Además, el Presidente del Gobierno español sigue sin mostrar su refrendo, exigido por el artículo 64 de la Constitución, en el trámite de ejercicio del Derecho de Presentación del Rey de España AL PAPA para el nombramiento del Arzobispo-Vicario castrense. Esto último es de conformidad con el Acuerdo Iglesia-Estado de septiembre de 1976, redactado en un tiempo de vigencia de las Leyes Fundamentales de Franco, y siendo de ratificación imposible en 1979 por ser la Constitución aconfesional española de 1978.  

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viernes, 30 de septiembre de 2022

DE UNA MONARQUÍA A LA OTRA, artículo de ÁNGEL AZNÁREZ (publicado en La Voz de Asturias y de Galicia, 25/09/2022)


                               (1ª Parte: De la británica)


         


Pasaron horas desde el funeral y demás ceremonias con ocasión de la muerte de la Reina Isabel II, del Reino Unido de la Gran Bretaña y de la Commonwealth. Horas suficientes para alejar de esta escritura la emoción contagiosa vivida en Britannia, y cuyo medio principal de comunicación, la BBC, transmitió con fidelidad. Ya surgió la palabra clave –la emoción-, a la que se debería añadir el afecto que, siendo ambos sustantivos de muchos sinónimos de carácter psicológico, son también componentes esenciales de la actividad política, que la hacen excelente. Sólo llegan a la excelencia los políticos que saben aprovecharse de la emoción y de lo emocional de los ciudadanos. 

 

         La muerte de una Reina es ocasión para mucho pensar, y una muerte acreditada, no por lo visto en TV. sino por lo leído en el Times: la muerte, para un inglés, no tiene lugar hasta la aparición del obituario en el Times. En primer lugar es ocasión de mucho pensar para sus súbditos, sobre la bondad o maldad de quien los reinó; mas también de mucho pensar a extraños, caso de españoles y de otros que, viendo a la Reina británica muerta, piensan en las peripecias inter-vivos de sus reyes y reinas. Y milagroso resultó ser la oportuna lectura por la publicación, a primeros de septiembre, de dos libros importantes escritos por el mismo autor, Ignacio Peyró, titulados Un aire inglés (2021)  y Pompa y CircunstanciaDiccionario sentimental de la cultura inglesa (6ª Edición, febrero 2022). Sin esos dos libros, lo mucho visto, hubiese sido  de otra manera. 

 


         I.- La Reina Isabel II, de Escocia, Gales, Inglaterra, Irlanda del Norte y de la Commonwealth.

 

         a.- Todo es muy ordinario: 

 

         A los del Reino Unido, la excepcionalidad, al estilo de Carl Schmitt, la rechazan, tanto en los llamados textos constitucionales como en la cotidianidad. Acaso Boris Johnson haya sido el Primer Ministro que no lo entendió, de ahí que haya paseado como un solitario fantasma por la Abadía del funeral la mañana del 19 de septiembre, y sin que los otros “primeros ministros” allí presentes, le mirasen. Ordinarias son todas las leyes, pues eso de que la Constitución sea de mayor rango que una Ley, en United Kingdon no se entiende. Y porque todo el sistema legal es muy ordinario, se llegó a decir que el Parlamento puede hacer todo, excepto convertir a un hombre en mujer. 

 


         La Reina Isabel II, con gran éxito, reinó durante setenta años desde la más estricta normalidad, como llevaba siempre, con normalidad, su bolso, colgado del brazo izquierdo. Nada de estridencias ni de excepcionalidades, con las dosis precisas de ilusión para hacer creíble la unidad del Estado. García Pelayo, que fue Presidente del Tribunal Constitucional español y autor de un manual muy valioso de Derecho Constitucional comparado, en referencia al Reino Unido, escribió: “La Historia inglesa es conducida por tres sujetos; el rey, cuya expresión jurídica es la prerrogativa; el Parlamento, con su pretensión de supremacía, y los jueces, con su tesis del primado del common law”. De eso, de cumplir sus deberes ordinarios, no se separó la fallecida Isabel en sus muchos años de reinado y en tiempos a veces turbulentos, incluidos los del Brexit y los del Remain. Por eso, millones de británicos exclamaron: ¡Thank you, Ma´am!

 

         De cara a la 2ª parte, sobre la Monarquía española, siguiendo también a García Pelayo, es importante señalar que es un principio básico del common law que el rey no puede hacer el mal jamás: “no puede hacer un entuerto”. Eso que sería excepcional, por serlo, es inadmisible.    

 


b.- En Westminster Hall:

 

         Los británicos, en estado puro, desfilaron ante el catafalco, sin distinción de pesos, medidas o tallas, colores de piel, muy variopintos y “comunitaristas”, como ya son. Británicos en estado puro que son cuando hacen cola (un inglés forma una cola aunque esté solo), cuando miran los cambios de guardia de los soldados, como de plomo, de la Reina cada quince minutos, o cuando miran los uniformes militares de colores de caleidoscopio y con pectorales cordones siempre amarillos. Y en lo más alto del catafalco, el rubí de la Imperial State Crown parecía ser el ojo vivo de la muerta que todo lo veía, incluso los uniformes improcedentes de su hijo (Andrés) y de su nieto (Harry), el pelirrojo, vestidos para vigilar el féretro. 

 

¿Por qué los Beefeaters de la Torre de Londres eran tan viejos y con las piernas tan torcidas? se preguntaron los mirones. Y por el Hall pasaron, con enchufe, Peers y Lores, sin pelucas ni armiños, y hasta el Primer Ministro del Líbano, el musulmán, calvo y rico Najib Mirati; también la Duquesa de Luxemburgo, en régimen imposible de dieta de adelgazamiento y de estiramiento. 

 

         A las 20 horas del domingo, 18 de septiembre, tuvo lugar el “minuto de silencio” más ensordecedor en toda la Gran Bretaña; silencio en parques, jardines y plazas..

 


c.- En Westminter Abbey: 

 

La última en llegar, sentados ya invitados e invitadas, fue la Primer Ministro, llamada Liz Truss, que recordó a sus antecesoras, Margarita Thatcher y Theresita May. Liz Truss, de la “derechona”, sin complejos, subió al púlpito de la Abadía, y leyó, con voz de clérigo protestante, lo siguiente: “Crean también en Dios y también en mí; en la casa de mi padre hay muchas habitaciones”. El Arzobispo de Canterbury, jefe de la Iglesia Anglicana, rodeado de obispos y de obispas, sin alardear, colocó su mitra blanca encima de su calva cabeza y predicó lo justo. Al Arzobispo escuchó atentamente el nuevo Rey, divorciando en 1996, como divorciada también es su actual esposa, lo cual es todo un record en quienes son cabeza de la Iglesia local, y estando vigente el Establisment Acta de 1701, que excluye a los católicos y a quienes se casen con católicos, de la sucesión al Trono.

 

Lo de divorciados no fue lo importante, sino el recuerdo de muchas mujeres que experimentaron cómo de Diana, “la princesa del pueblo”, se utilizó su joven útero para asegurar una descendencia real, dado que el de Camila no era ya operativo. Acaso por eso, al nuevo Rey le quedan de reinado pocos años y acaso por eso, Camila, en el funeral, parecía una bruja queriendo escapar sin escoba.

 

De los cuatro bancos con Royals, a la izquierda del féretro, incluso de los de España en segunda fila, trataremos en la 2ª Parte.    


 

d.- Ya en Windsor: 

 

Fue tediosa la procesión hasta llegar al Castell, siendo ruidosos el golpear de los cascos de los caballos contra el suelo y su protestar continuo, alzando sus cabezas, por llevar tantos hierros metidos en sus bocas. Allí se vio al pony de la Reina y a sus dos corgis (perritos en galés), que añadieron emoción al acto, pues la emoción es también asunto de animales. Entre cantos fúnebres de compositores ingleses, coros y música de órganos, como en Westminster Abbey, quitaron del catafalco el Cetro, el Orbe y la State Crown, que un clérigo depositó en el Altar. Finalmente un dispositivo hidráulico, como en un Tanatorio moderno, hizo desaparecer poco a poco al féretro, mientras un gaitero de Escocia hacía sonar un adiós hasta la Resurrección de los Muertos. La presentadora de la BBC, de luto, solemne y llorosa, dijo good bye, prometiendo no olvidar a la wonderful woman. 

 

Si después de todo lo anterior, a alguno se abriera el apetito, recuerde lo escrito por Maugham, que anotó Peyró en la página 35º de su libro Un aire inglés: “Para comer bien en Inglaterra, hay que desayunar tres veces”. 

 

Y la ceremonia en Londres y Windsor hizo añicos el ceremonial pontificio y vaticano. 

 

En la 2ª Parte, pasaremos a la Monarquía española, tan quemada como San Lorenzo, el del Escorial. 


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martes, 13 de septiembre de 2022

NOVÍSIMA LEY DE LIBERTAD SEXUAL (1ª parte), artículo de ÁNGEL AZNÁREZ (publicado en "La Voz de Asturias", 3 de septiembre 2022)



         En la sesión extraordinaria del jueves de esta misma semana, el 25 de agosto, se sometió a nueva consideración del Pleno del Congreso de los Diputados el Proyecto de Ley Orgánica de garantía integral de la libertad sexual, proyecto que tuvo que regresar al  Congreso, de conformidad con lo dispuesto en el artículo 90.2 de la Constitución española, pues en el trámite de aprobación por la otra Cámara, el Senado, se opuso una enmienda al proyecto aprobado por el Congreso, aprobándose el 25 de agosto, tanto la enmienda como el nuevo texto legal, definitivamente y en votación conjunta, con resultado de 205 votos a su favor (de los mismos socios que apoyaron la investidura del Gobierno más Ciudadanos). He ahí ya, pues, la Ley Orgánica de Garantía Integral de la Libertad Sexual, pendiente de publicación en el BOE.   

 

         La tensión política en ese día, el 25 de agosto, no la causó esa importante ley. La tensión política estuvo en la convalidación o derogación de Reales Decretos-Leyes, ciertamente muy importantes, el 13/2022, sobre un nuevo sistema de cotización de trabajadores, el 14/2022, de medidas de sostenibilidad económica, y el 15/2022, sobre incendios forestales. He de señalar que los acuerdos para convalidar esos Decretos-Leyes, como viene siendo frecuente, no son expresión de una sagacidad o cualidades políticas excepcionales por parte del Gobierno, sino de algo mucho más ordinario, de compraventas fáciles. ¡Así cualquiera! –se  repite pensando en Sánchez-.  

 




Es interesante señalar que lo político, en la nueva consideración por el Congreso del texto de la libertad sexual, estuvo en el tesón del Presidente de Gobierno, contrariado por las enmiendas en el Senado, que retrasaron la aprobación de Ley tan importante en el mes de Julio. Ese tesón llevó a incluir la Ley proyectada en el excepcional período de sesiones (extraordinario), pues el mes de agosto no es mes para sesiones ordinarias según el Reglamento del Congreso. Y tesón que es cualidad de político maquiavélico y no de danzarín cantamañanas.     

 

Saber Derecho Penal puede no ser fácil, no bastando con “empollar” manuales de Parte General o de Parte Especial, o aprobar unas oposiciones con temas de ese Derecho, más o menos difíciles. Reconozco que para mi ejercicio de funciones de la Jurisdicción Penal, fue de mucha utilidad el estudio de los Informes preceptivos y no vinculantes del Consejo de Estado y del Consejo General del Poder Judicial sobre los proyectos legislativos, presentados por el Gobierno al Parlamento, de modificación del Código Penal. De manera sigilosa y disimulando mucho, en el itinerario legislativo, los redactores del texto legislativo tuvieron en cuenta recomendaciones de los órganos consultivos. Por ejemplo, se eliminó de los artículos 178 y 179 del Código Penal la palabra “reo”, de tanta tradición jurídico penal, hoy claramente arcaizante, siendo sustituida por “responsable”: “Como responsable de agresión sexual” (artículo 178) y “El responsable será castigado…” (artículo 179), aunque añade: ”como reo de violación”. 

 


Muy interesante resultó la lectura del exhaustivo Informe del Consejo de Estado y del breve del Consejo del Poder Judicial al Proyecto de Ley Orgánica de Garantía Integral de la libertad Sexual, aprobado por el Ejecutivo, remitiéndolo al Congreso el ya lejano 6 de julio de 2021.  Un texto compuesto de una farragosa Exposición de Motivo, de mala calidad literaria, de 61 artículos, 5 Disposiciones adicionales, una transitoria, y 25 Disposiciones finales. Tal maremagnum pudiera ser consecuencia de eso que se llama “una ley integral”. Es verdad que el gravísimo problema de la violencia contra las mujeres, no puede resolverlo exclusivamente el Código Penal.

 

Nos interesa la Disposición Final Cuarta, elemento central de la reforma, de modificación de la Ley Orgánica 10/1995, de 23 de noviembre, del Código Penal; en especial la modificación del título VIII que de llamarse “Delitos contra la libertad e indemnidad sexuales” pasa a denominarse “Delitos contra la libertad sexual”, que comienza con el importante artículo 178 y concluye con el artículo 194, bis. El artículo 178 del Código Penal es calificado de importante, pues crea una categoría de delito –agresión sexual- allí donde hasta ahora había dos tipos diferentes: el de agresión sexual y el de abusos sexuales. Se agrupan dos tipos de conductas –agresión y abuso- y se unifican siguiendo el artículo 36 del Convenio de Estambul y lo señalado por el Tribunal Europeo de Derechos Humanos. 

 


Esa unificación es importante, también en lo nominal, pues no es lo mismo que en las diligencias de instrucción y en la decisión (sentencia), el juez escriba de “agresión sexual” que de “abuso sexual”, teniendo en cuenta los daños de reputación y de trascendencia sociales, incluidas las “penas” de banquillos, a veces más terribles que las sanciones penales en sentido estricto. Es verdad que un abuso sexual, es ya una manera de agresión sexual. Y es evidente que habiendo consentimiento no existe agresión sexual en cualquiera de sus modalidades, las atenuadas o las agravadas. En terminología penal diremos que la ausencia de consentimiento constituye elemento central del tipo penal. De ahí que mencionar al consentimiento en el artículo 178 tiene algo de redundante: “incurre en cierta redundancia”, dice el Informe del Consejo de Estado. 

 

El asunto del consentimiento es esencial. Y fue el Informe del Consejo del Poder Judicial en el que se escribió que la problemática del consentimiento en las agresiones sexuales no es conceptual, sino probatorio. El atrevimiento, encubridor de ignorancia, con lo del “sí es sí” no puede ser más apoteósico. Quienes carecen de formación jurídica deben tener cautela para dar lecciones a juristas sobre lo que es el consentimiento, básico ya en el Derecho Romano y el Canónico. Y a pesar de las perfecciones en los diversos trámites, aún es deficiente la redacción definitiva y nueva del artículo 178 del Código Penal. 

 

Se nota la experiencia judicial de los autores del Informe del Consejo del Poder Judicial, pues su contemplación del aspecto probatorio es fundamental. Probar con todos los requisitos penales y procesales, en garantía de Derechos fundamentales (presunción de inocencia) del inculpado en agresiones sexuales, es a veces tarea ardua y que plantea a ciertos magistrados serios problemas de conciencia, teniendo en cuenta la gravedad de ciertas penas, las dudas a veces sobre chantajes de todo tipo.

 

¡Qué de personas han sido condenadas existiendo como un único medio de prueba la declaración de la víctima, declaración exclusiva de la víctima, que aúna la condición de víctima y testigo, con el apoyo de la Jurisprudencia, naturalmente, del Tribunal Supremo en la exigencia de tres requisitos (ausencia de incredibilidad subjetiva, verosimilitud y persistencia en la incriminación)!

 

Otras muchas cuestiones importantes también están en la nueva Ley. Sobre el llamado nuevo marco penológico de la agresión sexual y sobre otras cuestiones, trataremos en una segunda parte.

 

Y al tiempo de redactar este artículo, en la mañana del viernes 26 de agosto, la nueva Ley aún no se publicó aún en el Boletín Oficial del Estado.  

 

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