martes, 26 de mayo de 2015

"UN AÑO SIN GONZALO MIERES" ( publicado en "El Comercio")


Un año hace hoy, 26 de este mes de mayo que tanta fama tiene por florido y hermoso, que fallecía repentinamente Gonzalo Mieres. Nuestro Gonzalo, el de todos. Y digo bien el  de todos porque para ídem estaba. Y yo lo hecho de menos, esta ciudad sin él, y sin algunos de su misma raza que también se fueron no es la misma. Me refiero al polifacético Juan José Plans; a Barral, el cura; a Víctor Alperi, el escritor; al también cura José Manuel Fueyo. Todos unidos por un sentido de la solidaridad a la antigua usanza, de puerta a puerta diría yo. Ahora la mágica palabra, solidaridad, va siendo sustituida por una bien llamada, que no digo lo contrario, justicia social. Que de justicia, la verdad, en demasiados casos tiene poco. Fundamentalmente porque tiene muchas caras; y al final ninguna concreta, ninguna a la que mirar de tú a tú.  Pues él, Gonzalo, sí encaraba de frente  los problemas de esta sociedad nuestra, estaba presente en cualquier institución benéfica o colectivo vulnerable que necesitase una mano amiga. Tenía dos manos- como suele ser normal- , pero una me consta que no sabía nunca lo que hacía la otra –eso ya  no es tan habitual-. Tal era la naturalidad que imprimía a sus actividades. Y qué decir de todo lo que hizo por nuestro folklore, por la cultura, por el deporte, por los barrios… Pues sin todo eso llevamos ya un año. Y sin el amigo, que eso es lo peor. 
Ésta es una de las últimas fotos que tengo con Gonzalo, fue en septiembre del 2013 en el Pueblo de Asturias, donde merced a su trabajo colocaron una placa a Luis Argüelles y a mi padre. 

viernes, 22 de mayo de 2015

LAURA ANTÓN Y MANUEL DE CIMADEVILLA PRESENTARON LA "GUÍA CIMADEVILLA 2105"


“LA GASTRONOMÍA ES UNO DE LOS GRANDES
ATRACTIVOS DE NUESTRO PARAÍSO NATURAL,
PERO NO EN TODOS LOS SITIOS SE COME BIEN”

Laura Antón y Manuel de Cimadevilla presentaron en el Foro Abierto de la “Librería Cervantes” la “GUÍA CIMADEVILLA 2015”.
Foto de Pelayo Cimadevilla

Tras las palabras de introducción de la responsable de Foro Abierto, la periodista Susana D. Tejedor, en primer lugar hizo uso de la palabra, Laura Antón Riestra, co-propietaria de los restaurantes “La Goleta” y ”Casa Conrado”, además de representante de Fomento de la Cocina Asturiana.
LAURA ANTÓN:
“DE NUESTRO PADRE MARCELO CONRADO
HEMOS APRENDIDO SU AFÁN DE PERFECCIONISMO”
“Buenas tardes a todos y muchas gracias por estar hoy con nosotros:
Cuando se confecciona la carta de un restaurante, previamente hay que haber seleccionado aquellos productos que puedan resultar más atractivos.
Después, a la hora de la preparación de los platos elegidos, es fundamental dominar las técnicas fundamentales para resaltar los sabores y saber combinarlos con un tratamiento adecuado en los fogones. Finalmente, antes de servir los platos, siempre es conveniente cuidar la estética con una creatividad que sorprenda también al sentido de la primera vista. Sin olvidarnos, no solamente de la buena cocina, sino también de ofrecer un adecuado servicio de sala para que todo vaya a la perfección.
Lograr que un restaurante funcione de manera eficaz no es algo que se pueda improvisar, sino que debe de ser un trabajo cotidiano, constante, sin altibajos hasta la consolidación de una clientela que sepa agradecer todo el trabajo que has desarrollado para que salga satisfecha y vuelva a tenerte en cuenta.
Eso es algo que mi hermano Javier y yo tenemos muy claro. No en vano gozamos como referencia fundamental de nuestros abuelos paternos Jesusa y Conrado quienes supieron partir de las raíces gastronómicas tradicionales de su tierra natal en Tineo y, tras mucho trabajo, lograron crear y construir un restaurante tan emblemático como es “Casa Conrado” que acaba de cumplir sus cuarenta años de existencia.
De nuestro padre Marcelo Conrado hemos aprendido su afán por el perfeccionismo, siempre con una sonrisa en los labios y tratar de tener la capacidad suya de comunicar lo mejor de nuestro trabajo con las palabras más adecuadas. Cinco años después de “Casa Conrado” abrió “La Goleta” con una dimensión gastronómica diferente, por lo que también cumple ahora treinta y cinco años.
Nuestra madre Adelaida nos ha transmitido sus conocimientos psicológicos para saber afrontar con serenidad y profesionalidad nuestro propio camino existencial en este torbellino cotidiano que es el habernos responsabilizado de dos restaurantes emblemáticos y tradicionales de Oviedo.
No hay tanta diferencia entre una carta de un restaurante y un libro como esta guía gastronómica y turística que ha editado Manolo, un gran amigo de toda nuestra familia. Ya que él fue el único periodista que entrevistó a nuestra madre, Adelaida, la gran desconocida de la familia.
Ni son tampoco las diferencias a la hora de hacerlo realidad: primero hay que seleccionar, luego complementarlo con los mejores platos de la gastronomía asturiana y. finalmente, hay que sacarlo al mercado cuidando al máximo la estética de su guía que es un panorama muy completo de lo que es hoy en día el cambiante mundo de la restauración gastronómica.
Como una buena cocina, su obra tampoco ha sido una labor de improvisación, ya que lleva más de tres décadas escribiendo sobre gastronomía siempre desde la independencia y la honradez, sin presión alguna por parte de nadie.
Seis años después de que hubiese editado su última Guía Cimadevilla que fue nominada en 2009 al prestigioso premio Gourmand, como la mejor guía gastronómica y turística de España, nos sirve a todos esta su carta de más de doscientas páginas con un centenar de restaurantes recomendados por él y su equipo en el que, igualmente que en nuestro caso, la familia también es fundamental.
Como él siempre acostumbra a advertir: no están todos los que son, pero sí son todos los que están.
En nombre de mi familia, de Fomento de la Cocina Asturiana y de toda la Hostelería quiero agradecerle públicamente su riguroso trabajo y la promoción que hace por toda España de uno de los grandes atractivos de nuestro Paraíso Natural: la Gastronomía con mayúsculas.
Y, claro, a animarle a que siga adelante con su importante labor que a todos: restaurantes y clientes, siempre nos viene muy bien”.
“LA LIBRERÍA CERVANTES SIEMPRE HA SIDO UNA ISLA
DE LIBERTADES DESDE LOS TIEMPOS DE LA CENSURA Y
DE LA FALTA DE LIBERTAD DE EXPRESIÓN”
Posteriormente, Manuel de Cimadevilla pronunció el siguiente discurso:
“Ya han pasado seis años –precisamente los mismos que le faltan a la ejemplar Librería Cervantes para celebrar su centenario- desde que la simpar Conchita Quirós tuvo la gentileza de invitarme a presentar la edición de la Guía Cimadevilla, al cumplirse el cuarto de siglo de haber sido el responsable de la primera Guía del Ocio de Asturias, por encargo del presidente del Principado de Asturias, Pedro de Silva-Cienfuegos Jovellanos.
Este Foro Abierto es la continuidad histórica de la trastienda, de una especie de rebotica donde se podían leer libros prohibidos por la censura y de la recámara donde un auténtico liberal como Alfredo Quirós, en los tiempos difíciles de la posguerra, ya se atrevía a organizar tertulias con intelectuales de todas las ideologías.
Quizás lo de aquel refugio entre millares de libros fue inspirado por las prehistóricas cuevas de Los Arbedales, en Pillarno (Castrillón) -concejo en el que se encuentran las más antiguas raíces de lo que es la historia de lo que hoy llamamos Asturias- cerca de donde nacieron y se casaron Alfredo Quirós y su inseparable Aurelia Suárez.
Gracias a aquella isla de libertades, por la Librería Cervantes pasaron los más brillantes pensadores de aquella España en la que no había libertad de expresión y a lo largo de su historia tuvo entre sus empleados al heterodoxo periodista Paco Ignacio Taibo y a Manolo Lomardero, quien fue la auténtica mano derecha de el genuino Lara para convertir a Planeta en la primera editorial de España y crear aquel Círculo de Lectores que a tantos nos sirvió para adentrarnos en el mundo de los libros a precios al alcance de todos los bolsillos.
Y seis años después vuelvo de nuevo aquí con una nueva edición de la Guía Cimadevilla, al cumplirse los treinta años de aquel brillante eslogan de “Asturias, Paraíso Natural” lanzado durante el gobierno de Pedro de Silva Cienfuegos-Jovellanos hemos vuelto a editar una actualización de nuestra guía, con prólogo de Fernando Gallardo que fue uno de los miembros de aquel imaginativo equipo que creó el primer hotel rural de España, en el olvidado pueblo de Taramundi, que supuso todo un revulsivo para la promoción turística de aquella desconocida para muchos, pero maravillosa comarca de Los Oscos.
La gastronomía es uno de los grandes atractivos turísticos de nuestro paraíso Natural, según queda de manifiesto en todas las encuestan que se realizan entre quienes nos visitan.
Sin embargo, no es oro todo lo que reluce, ya que nosotros durante estos años también hemos recorrido más de quinientas casas de comidas en toda Asturias y podemos asegurar que no en todas hemos comido bien, sino todo lo contrario.
No están incluidas en nuestra subjetiva selección de las mejores casas de comida de Asturias, ni los restaurantes que dan bodas y banquetes, ni los hoteles, ni tampoco las sidrerías. Salvo una excepción en Oviedo, “Casa Gervasio” que es algo más que una sidrería.
Una buena prueba de ello es que Sandro Silva un triunfador en Madrid –un dato importante es que tiene la suerte de estar casado con una ovetense muy inteligente, Marta Seco- quienes son los propietarios en el corazón del barrio de Salamanca, de “El Paraguas” –el lugar donde aquí se conocieron-, “•Ten con Ten” y ”Ultramarinos Quintín”, donde hace unos días hemos presentado también nuestra guía ante los medios de comunicación y en presencia de un Grande de España, el conde de Revilla-Gigedo. Pues suelen celebrar el cumpleaños de Sandro en “Casa Gervasio”. Por algo será.
De ahí que defendamos siempre la calidad de la materia prima natural y de la utilización del aceite de oliva. El tercer factor fundamental es el de la limpieza: un retrete sucio no nos permite imaginar una cocina impecable.
Siempre advertimos que nosotros no hacemos crítica gastronómica, sino solamente una aproximación al trabajo honrado de quienes tratan de ofrecer lo mejor de la cocina del mercado de cada día con los mejores productos asturianos que también están presentes como patrocinadores de nuestra guía.
“UNA GUÍA INDEPENDIENTE QUE NO HA RECIBIDO
AYUDA FINANCIERA DEL GOBIERNO DEL PRINCIPADO
Y NINGUNA DE LAS CASAS DE COMIDAS SELECCIONADAS
HAN PAGADO UN EURO POR APARECER”
Una guía independiente de verdad porque no ha recibido ayuda financiera alguna del gobierno de Asturias y ninguna del centenar de casas de comidas que aparecen en ella han pagado un solo euro.
En Oviedo algo pasa y debiera ser un motivo de meditación sobre el rigor de algunos críticos gastronómicos, ya que resulta inexplicable que con la alta calidad que demuestran muchos de sus restaurantes –que dan algo más que tapas y pinchos, actualmente tan de moda por el minimalismo imperante- no tenga una sola estrella Michelín, desconsideración que he calificado como un menosprecio de Corte y una alabanza de aldea.
“LAS BASES DE LA GASTRONOMÍA ASTURIANA
YA ESTÁN EN EL PRERROMÁNICO Y EN LA CÁMARA SANTA”
No es que nos inventemos nada: hace siglos que los productos de la tierra, nuestro ganado, nuestro pescado, el aceite y el agua están recordándonos los cimientos de nuestra gastronomía en los orígenes arquitectónicos de Oviedo.
Durante estos seis años han pasado tantas cosas que hasta, gracias a las investigaciones arqueológicas realizadas en la ampliación del Museo de Bellas Artes, se ha descubierto una fuente de origen romana que adelanta en cuatro siglos la fundación de Oviedo echando por tierra las ortodoxas tesis refritadas durante siglos por quienes no hacen otra labor que copiarse unos a otros.
Oviedo tiene dos atractivos turísticos que nadie posee en el mundo: el Prerrománico y la Cámara Santa.
La gastronomía asturiana está muy presente en estos monumentos declarados Patrimonio de la Humanidad hace un cuarto de siglo que están diseminados en un reducido radio geográfico en torno a Oviedo, pero que se encuentran en un lamentable estado de abandono.
En algunos de sus capiteles ya se dejan testimonios históricos con motivos de ornamentación de hojas de vides y racimos, así como de pájaros y de cuadrúpedos muy estilizados, en medio de floraciones y follajes. En la catedral de Oviedo y en la Cámara Santa también hay abundantes ornamentaciones relativas a la gastronomía. En el díptico bizantino se deja constancia de que pertenecía a una familia que producía grano, frutas y aceite.
La Cruz de los Ángeles es un relicario en forma de cruz griega, de misterioso origen, que fue donada en el 808 a la catedral de San Salvador por el rey Alfonso II “El Casto”. En uno de los camafeos romanos incrustados en ella se encuentra una joven campesina y también se puede vislumbrar la figura de Atenea ante una columna rodeada por una rama de olivo y un ciervo de gran cornamenta.
La Caja de las Ágatas, una obra cumbre de la orfebrería asturiana está cubierta por una placa muy antigua de oro con esmaltes policromados con cuadrúpedos, pájaros, peces, y reptiles, además de árboles muy estilizados. También allí están las figuras del tetramorfos, los emblemas de los evangelistas: el león, el ángel, el toro y el águila.
Tampoco hay que olvidar que en el Arca Santa donde se encontró un trozo de pan de la última Cena del Señor cuando fue abierta por el rey Alfonso VI en el año 1075 -tal como figura documentalmente en la extensa relación de reliquias que allí fueron halladas- también está representada la imagen del pesebre con la mula y el buey.
En la arqueta eucarística del obispo Arianus está ilustrada la mesa del convite celestial. En el Cristo de Nicodemus hay un cordero, así como también un retablo de las bodas de Caná, una de cuyas hidrias –las vasijas que Cristo utilizó para convertir el agua en vino- se puede admirar en la Cámara Santa, en cuya entrada también hay aves y numerosas pomas que así se llamaban antes a las manzanas. De ahí el nombre actual de pomaradas.
Quienes nos gobiernen y que tan ciegos están hasta ahora ante estas maravillas para promocionar el turismo religioso deberían de potenciar mucho más la figura de San Salvador como patrono oficial de Oviedo, con algo más que una misa al año en la catedral. Los gallegos se lo montaron mucho mejor con Santiago –donde no está enterrado el apóstol- que nosotros, que tenemos en Oviedo mucho más que ellos y sin inventos.
UN GENIAL OVETENSE ANTE EL DUOMO:
“ES CASI TAN HERMOSA COMO LA
TORRE DE LA CATEDRAL DE OVIEDO”
Debemos de valorar mucho más todo lo que tiene Oviedo y sentirnos verdaderamente orgullosos de poseer estos tesoros arquitectónicos y estas reliquias.
No todos los ovetenses son así, desde luego.
Hace unos años, en Florencia, con las puertas del Paraíso en el baptisterio diseñado por Ghiberti a nuestras espaldas, no sufrimos el pasmo de Sthendal al admirar el Duomo de Brunelleschi y la torre adyacente con el campanario de Giotto, con su deslumbrante concierto lumínico en su espectacular fachada, pero yo me atreví a comentar en voz alta:
-¡Qué maravilla!
A mi lado, uno de los millares de ovetenses enamorados de la catedral de San Salvador, Joaquín García-Samaniego y Valdés, me replicó con auténtico fervor:
-Es casi tan hermosa como la torre de la catedral de Oviedo.
Así de grandones hay que ser.
Buenas tardes y muchas gracias por asistir y escuchar mis palabras”.
A continuación, coordinado por la periodista Susana D. Tejedor, se mantuvo un animado coloquio sobre la gastronomía asturiana con los asistentes, entre los que se encontraban representando al mundo de la Hostelería: Luis Alberto Martínez Abascal (Casa Fermín), Abel Terente (“El Asador de Abel”), Edgar de Miguel (“180º), Joaquina Rodríguez y José Luis Bermúdez (“Casa Chema”), Mari Paz Vicente Campo y Juan Real (“Asador de La Miranda”) y Carlos Cristos (director del gabinete de la Asociación de Hostelería de Asturias, Oviedo y alrededores). Así como también la presidente de la Cofradía doña Gontrodo, María Luisa Llavona y su marido Armando Álvarez Palacio, el mayor experto en Micología de Asturias y fundador de la Sociedad Micológica “La Corra”; además del Asesor de Turismo del Ayuntamiento de Oviedo, Marcelo G. Meana.
Se hizo un especial hincapié en la necesidad de dar la mayor calidad posible al mejor precio, a fin de recuperar las bases de la auténtica gastronomía asturiana, que nada tiene que ver con los precocinados y los congelados. Así como también de potenciar los mejores quesos artesanales asturianos en las cartas y el fomento de platos con setas.
Al final, como gracioso colofón, uno de los asistentes puso la guinda humorística al informar de que al “Bulevar de la Sidra de Gascona” se le conocía ya como “La Ruta del Hielo”, por la cantidad de camiones de congelados que abastecen a los establecimientos hosteleros ubicados en tan populosa zona.

domingo, 17 de mayo de 2015

"TRAMOYAS TRAICIONERAS", artículo de ANGEL AZNÁREZ RUBIO ("La Nueva España", 17/05/2015)


                                  
¡Bendito seas Tú,  Oooh Creador de toda clase de perfumes!
            (El Talmud de Babilonia)

Es la Literatura, la ficción, la que, como siempre fue, nos descubre los secretos de la verdad, de la verdad de la vida y de los sueños, que distraídos andamos por los laberintos de cada día, y que tanto nos equivocamos llegando a tomar por genios a los más tontos del vecindario. Robert Musil escribió que eso en su ciudad, Viena, nunca ocurrió, pero en España, más de los Borbones que de Austrias, es frecuente y aquí, en Asturias, lo más vienés que tuvimos, hace décadas, fue, en Oviedo, el bombonero del Peñalva. De ese trastorno selectivo, las responsabilidades se reparten y que cada cual apunte lo que considere, los llamados “medios” también; que yo, por educación, no debo señalar más.
Un patriota y una matriota
Fue leyendo la novena parte de “Los testamentos traicionados” de Milán Kundera, cuando de repente encontré la siguiente exclamación del autor checo que me sobrecogió: ¡Ah, qué fácil es desobedecer a un muerto! Pero dispuesto a contar sólo verdades –por eso no soy escritor (lo reitero)- debo precisar que aquella exclamación no me sobrecogió tanto: después de décadas –menos que las del bombonero- de funcionario de la fe, de la pública –en España la fe privada también es pública, líos de fes-, y siendo autor de testamentos a miles, lo que exclamó Kundera, así como otras cosas aún peores, las sabía por bien aprendidas .
El sexo de la amapola
En cualquier caso esos tristes pensamientos cercanos a Kafka, kafkianos y kafkólogos, no brotaron sentado en un banco de un parque con suelo de hojas secas en ciudad de nieblas, como los de Moravia en otoño. Fue el sábado penúltimo en Tierra de Campos, con los sesos excitados por colores: el azulete del firmamento que todo lo mira, el verde obscuro de los trigales en gestación, el rojo, rojo genital, de las amapolas abiertas de par en par como suplicantes para el placer, y el negro de las golondrinas, de “sobacos” blancos, que hacían piruetas acrobáticas con gorgoritos de filarmonía. Pocas veces, muy pocas, se puede comprobar que lo que creó Dios, lo creó bien, aunque parezca de cuento.
Por la perfección de los colores, más sentí con emoción que pensé, y eso que tampoco soy poeta (“ingenio lego” que llamó Cervantes), y sentí cavilando sobre lo de Kundera: sobre las traiciones. La palabra traición nada me gusta; en sí lleva la máxima perfidia, la exageración de lo desleal total a todo, incluso al Estado. Suele ser palabra –traición- de uso por llamados “patriotas”, de mostachos enhiestos y con bigotera encamados, muy a gusto con decorados a base de hojalaterías y ojales, y casi siempre teniendo entre sus amantes los dineros –por eso, alguien escribió que, cuando se cruza con un “patriota” mete las manos en el bolsillo para evitar ser robado. Las “matriotas” son, afortunadamente, escasas. ¡ Más inteligentes que son ellas!
La autoridad
Pero lo anterior que disgusta, no puede impedir que, cuando haya una traición, probada como verdadera, se denuncie y a gritos; a veces basta con las palabras, que, bien encasquilladas en el tambor pistolero, pueden ser balas. Traiciones hay muchas, unas públicas y otras privadas, unas altas y otras bajas, de derechas y de izquierdas. Trataremos de una, que es pública, alta y transversal, tanto de derechas como de izquierdas, que es relativo como La Bruyère escribió siglos ha: “un poco más de azúcar en la orina y el librepensador va a misa”).
Con bigotes y por la noche con bigotera
Los expertos de la llamada, en otro tiempo, Teoría del Estado, mientras –según ellos- debatían, con minuciosidad de cabalistas, sobre el liberalismo sin liberales, la socialdemocracia coja y el derecho a la felicidad global, no cayeron en la cuenta –reitero, según ellos- en lo que se estaba produciendo: el saqueo o robo masivo al Estado; o sea, consiguiendo su más grande objetivización: un objeto de robo, como si de una joyería se tratase o de una sucursal bancaria, con cajero incorporado. Una traición en suma.
Los prebostes de la llamada “sociedad civil”, los mismos que desde tribunas de casino de pueblo piden que el Estado no intervenga en sus asuntos, vieron la ocasión propicia para aumentar geométricamente sus dineros, y ser así ricos de verdad –el llamando Estado de las Autonomías a esos efectos fue estupendo para cacicatos y monsergas de las “élites” locales-. El mismo Estado se prestó a ello aceptando -por ejemplo y muy resumido- una legislación autonómica, fraudulenta en asunto de Cajas de Ahorros, consiguiendo que dirigentes de esas entidades permanecieran en su cargo “ad aeternum”, en contra de la temporalidad fijada en la básica legislación estatal. He ahí un factor determinante para la ruina, corrupción, saqueo y crisis financiera de las Cajas, que ahora pagamos los españoles, y cuyo patrimonio –del pueblo- está pasando a manos de … (aquí el lector puede escribir lo que quiera, desde tahúres a Hijas de la Caridad). 
Un enrejado o cerrojazo para los de atar
Un nefasto sistema de selección de dirigentes políticos por los Partidos, dio a algunos de aquéllos la posibilidad de hacerse ricos, desde sus cargos, robando a la ciudadanía, cosa que no podrían conseguir (hacerse ricos sin robar) en sus actividades privadas, más o menos modestas. ¿Cómo trasmitirán a sus queridos descendientes tantos ilícitos? ¡Qué dolor…! Y si Dios no les hubiese dado descendientes, no hay problema: el diablo les habrá dado sobrinos. Consecuencia de todo –añado yo y no los expertos antedichos- es una realidad descompuesta, líquida sí, pero de líquido cadavérico, con larvas y demás dípteros por doquier, de imposible gestión y digestión por un solo Partido político, aunque disponga de mayoría absoluta, que si llega a concluir la Legislatura será por milagro. Crisis moral, ciertamente, y siempre que hay crisis morales, las hay también mentales.
Y ello será así mientras las piezas del “rompecabezas” no se coloquen debidamente en su sitio. El Estado, que a todos representa, habrá de recuperar la “auctoritas” y la razón, sin dejarse menear por mangantes. Una clase política democrática, no de petardistas, chulapones y sablistas, habrá de temer hacer cosas sucias, compartiendo juego con unos funcionarios, neutrales, con cultura de la imparcialidad, con sentido de su función pública, teniendo claro que no se pueden discutir recetas de cocina con antropófagos.
¿Y el Estado autonómico, qué? Quién conozca la Historia de España, la Medieval y la Moderna (reinos de la monarquía), ha de saber que España no puede ser un Estado unitario, de ahí la necesaria defensa de las Autonomías; pero no unas Autonomías “chollo” que nos hagan volver a lo peor, privilegios y caciquismos del siglo XIX. No puede ser contrario al Estado de las Autonomías el que esto escribe, que gusta sin vanagloria al haber sido propuesto por un Parlamento para ejercer su actual servicio público de Justicia. ¡Qué más puede pedir quién, además de la  legitimación cotidiana (por oficio) y no democrática  –la basada en la motivación ajustada a Derecho de sus resoluciones-  tiene la legitimación de origen, la de haber sido propuesto por un Parlamento democrático (autonómico)! Y siempre, en el origen de los nombramientos de las cúpulas judiciales, hay un acto político –los que esto duden que estudien, por ejemplo, la Corte Suprema de EE.UU. o el Tribunal Europeo de Derechos Humanos.
Las traiciones y sus derivados nunca hubiesen ocurrido si la sociedad a la que el Estado ha de servir, fuera intolerante ante la corrupción; está muy lejos de ello, lo cual tiene explicación histórica de enjundia. La pena es que los años transcurridos desde 1977 a hoy, a esos efectos, han sido inútiles, pues la sociedad española sigue siendo arcaica, sumisa a los privilegios y propensa a la “devotio” visigótica al poderoso, del que quiere estar cerca y hasta tocarlo. ¡Lamentable!

Si Kundera escribió de tristes traiciones –es sabido que estos centroeuropeos son como su clima- concluyamos con soles, como los de Tierra de Campos o Creta, o sea, que volvemos al principio. Cuenta el escritor cretense, Nico Kazantzakis -coterráneo del pintor de santos y muertos (Doménikos Theotokópoulos)- que, subiendo por el Monte Athos, un monje le contó que, en una ocasión, se acercó a un almendro y le dijo así: “Háblame de Dios, hermano almendro, y el almendro se cubrió de flores”. O sea, casi como lo de los judíos de Babilonia. Lo otro, las traiciones también, y eso oliendo los perfumes, hijos de las flores, genitales de plantas, también. Y Mayo, es el mes de las flores.

Las fotografias fueron realizadas por el autor en Roales de Campos (Valladolid), Ribadeo (Luego), Berlín y Benavente (Zamora).

jueves, 14 de mayo de 2015

ÁNGEL AZNÁREZ PROCLAMA Y NOTIFICA QUE...

... el próximo domingo, día 17, de este mismo mes de las flores, se publicará, aquí también se colgará, un “no se sabe bien qué”, el cual, como casi todo, tiene un principio y un fin.
Las tramoyas, que son artefactos teatrales de prodigios, ocupan la escena, adornadas con genitales –flores- desde el principio al final. Al principio están las amapolas coloradas que brotan a lo loco, allí donde menos se espera –no sé si son locas, sí sé que son alocadas-. Al fin están los florecillas de los almendros, en flor por momentos.
Más no conviene distraerse, pues al escribir del género humano, desgraciadamente, salen balas disparadas –eso sí, de las llamadas de fogueo, pues hay muchas llamadas de atención y de fuego: hay robos, y bastantes. También Cajas y cajones.
Y hacer la “pelota”, jamás, jamás, ni siquiera al pueblo, llamado soberano del que dicen que nunca se equivoca; pues bien –mejor mal- eso es mentira, ni es soberano y se equivoca casi siempre. 
Pudiera ser que lo hasta aquí escrito resulte confuso. Lo comprendo: lo que antecede se entenderá mejor después de haber leído el “no se sabe bien qué” y no antes. Luego, el llamado anuncio no es tal o es de lo incomprensible.
La lectura de lo propuesto tiene una postura corporal recomendable, que es la misma que esculpió Carmen del Castillo (fotografía primera). Y la segunda foto tiene que ver con calvos, cavilaciones, calvarios y calaveras, que hay muchas. 

    Fotos y texto, ÁNGEL AZNÁREZ 



  

jueves, 30 de abril de 2015

viernes, 24 de abril de 2015

IMPRESIONES Y FOTOS DE DELIA SÁNCHEZ DE UN VIAJE A LOS EMIRATOS ÁRABES (del 20 al 27 de marzo de 2015)

                            EL GRUPO FRENTE AL PALACIO DEL SULTÁN DE OMAN

De izquierda a derecha: Pilar Calero, Tere Ballina, Marilú, Pepe Ballina, Isabel, Ana Mirantes, Pilar Rodríguez, Tomás, Choni, Isabel Moro, Pipo Vallina, Delia Sánchez, Virginia Álvarez Builla, Loli, Germán Argüelles, Priscila y Chechu Marrot.

    Al empezar a escribir mis impresiones sobre este viaje, me sorprendo, sí, me sorprendo, al constatar que he realizado un viaje que ni en sueños imaginaba que llegaría a hacerse realidad. Soñar es libre, pero esto, por inalcanzable, ni me lo planteaba.
   En la reunión del Ateneo para informarnos de los viajes, al nombrar el de  Dubai ¡oh, sorpresa! no lo dudé un instante y, sin pensar en el problema de mis piernas, allí mismo reservé mi plaza.
    Viernes 20: después de todo el día por aeropuertos con sus largos recorridos y más de nueve horas de vuelos, llegamos a Dubai, al aeropuerto más grande y hermoso del mundo. Lo de grande, por impactante, se ve al momento; lo de hermoso, por cómo es a vista de pájaro; debido al escaso tiempo del que disponíamos, no hemos podido disfrutar de la belleza y grandiosidad del lugar. Lo que más resalta es la cantidad de palmeras que hay dentro del aeropuerto. La palmera es el árbol sagrado de los musulmanes. Y, entre otros muchos símbolos, es el del poderío. Este poderío  nos lo demuestran nada más aterrizar. En un minibús cruzamos la ciudad hasta el puerto Mina Qaboos para  embarcarnos en el buque Costa Serena. Pasadas unas 22 horas desde que me levanté, al fin, extenuada, caí rendida en la cama. Por la mañana la megafonía de nuestro camarote no funcionó, para alegría de Pilar y mía: de ese modo evitamos levantarnos a primera hora para asistir al simulacro de salvamento. Pero no nos libramos, pues con delicadeza se nos invitó a asistir por la tarde.
     Sábado 21: todo el día y noche de navegación hacia la capital de Omán, Muscat (320 millas, equivalentes a 515 km), por las aguas del golfo Pérsico. Transitamos por el estrecho de Ormuz hasta el golfo de Omán (durante la navegación hemos estado a 45 km de Irán). Esto nos vino bien para descansar (descontando el simulacro de salvamento), aunque en el barco hay cantidad de servicios para disfrutar a gusto cada uno de nosotros: teatro, cine, casino, discoteca, gimnasio, biblioteca, tres piscinas, jacuzzis, tobogán acuático, termas, doce bares, etc.
     Domingo 22: por la mañana nos bajamos del barco para visitar Muscat (capital de Omán), empezando por el barrio de Mutra. Nos esperaba Paloma, una  guía madrileña que lleva un tiempo viviendo allí y se encuentra a gusto; nos dice que los omaníes son gente amable y abierta, y esto lo demostraba con el interés que ponía en explicarnos lo más relevante de Muscat y el desarrollo sin precedentes que ha conocido en los últimos 40 años. La capital del sultanato, Muscat, ha pasado de ser una pequeña  localidad costera a ser una ciudad con modernas infraestructuras. De este a oeste sus barrios abarcan una treintena de kilómetros, hileras de casas blancas a ambos lados de la vía rápida que atraviesa la capital. En el extremo de la cornisa se alza un monumental quemador de incienso, uno de los emblemas de Muscat. Se dice que es lo más fotografiado del lugar por los extranjeros (entre éstos estoy yo, pues desde el barco se veía muy bien, al igual que a todo lo largo de la ciudad de Muscat, muy idóneo para la fotografía, así que, cámara en mano, disfruté a gusto). Hicimos un recorrido por la lonja del pescado y el zoco con un calor asfixiante, y seguidamente nos acercamos al centro de Muscat, donde en todo el entorno están ubicados los edificios gubernamentales, el museo, La Ópera (inaugurada por Plácido Domingo). Y destacando entre todos, el Palacio Al Alam, una de la residencias del sultán de Qaboos. Se utiliza para recepciones oficiales y de visitantes distinguidos. Por lo visto no tenemos la distinción ni el “caché” necesario, y la espera a la puerta sólo nos sirvió para hacernos la foto de todo el grupo. En opinión de la guía, Paloma, el pueblo omaní quiere a su Sultán, disfrutan de sanidad y educación gratis, la luz  y agua son subvencionadas, no hay impuestos…
    Regreso al barco: las salidas y regresos al barco se realizan en un bus lanzadera que nos lleva desde el barco hasta la salida del puerto. Allí siempre nos espera un minibús para nuestro grupo.
   Por la noche, “Cena de Gala”. Nos presentamos más o menos elegantes, por lo que nuestra imagen no era la misma  del día anterior, agotadas del viaje. Las cenas  siempre eran en el mismo comedor, con todo el grupo reunido.
   Lunes 23: nos bajamos del barco “preparadas” para visitar La Gran Mezquita de Muscat, inaugurada en el año 2001. Fue un regalo del Sultán de Qaboos al pueblo, para conmemorar el 30 aniversario de su sultanato. Es el símbolo  del renacimiento del país, y presenta una refinada arquitectura moderna. El descalzarnos, ¡ideal!; es un placer pisar por tan mullida y hermosa alfombra persa de 60 x70 metros, hecha con mil setecientos millones de nudos y 21 toneladas de peso. Las puertas son de acacia india. El techo, de teka de Malasia. La enorme lámpara se realizó en Alemania, y el cristal de Swarovski procede de Turquía. Es una obra suntuosa, y la única Mezquita donde pueden entrar los no musulmanes en todo Omán. Finalizada la visita, han tenido el detalle de obsequiarnos con lo típico y sabroso del país, dátiles y café, momento que hemos disfrutado sentadas a la sombra en uno de sus jardines.
    Por la tarde el barco zarpa hacia Khasab (250 millas náuticas equivalentes a 402 km).
   Martes 24: una excursión de media jornada por Khasab y alrededores. Lo más destacado son la fortaleza de Khasab, el Fuerte Bukha y un museo donde representan el pasado reciente. La carretera  de reciente construcción, bordeando la costa unos 40 km es tallada en la montaña, de perfil rocoso y paisaje agreste: altas montañas calcáreas y desoladoras. Esta carretera es de gran interés por su comunicación entre Omán y los Emiratos Árabes Unidos.
    A las 18 h el Costa Serena zarpa hacia Abu Dhabi (165 millas equivalentes a 265 km).
   Miércoles 25: estamos en Abu Dhabi, capital de los Emiratos Árabes Unidos. El guía Mohamet nos espera, y la primera visita es al Heritage Village, un museo al aire libre donde está representada cómo era la vida de la ciudad antes del boom del petróleo.
   Seguidamente nos dirigimos a La gran Mezquita de Abu Dhabi. Inaugurada en 2007, es la mayor de los Emiratos Árabes Unidos y la tercera del mundo: una fantasía arquitectónica sin comparación con ninguna otra. Se trata del edificio de mármol más grande del mundo, de un blanco inmaculado. Tiene 80 cúpulas de mármol diseminadas por toda la mezquita, que parecen un collar de perlas blancas que rodean el patio en su totalidad.
   Si espectacular es el exterior, su interior te deja con la boca abierta. La decoración es de una delicadeza exquisita: mármol, oro, piedras semipreciosas y cerámica se unen formando composiciones inspiradas en diseños musulmanes, marroquíes, turcos e indios. Figuras de plantas y flores llenan el interior de la mezquita, las paredes, los techos y el interior de las cúpulas, dando la sensación de ser una mezquita de flores. Columnas blancas de mármol con incrustaciones de piedras  semipreciosas y nácar, con capiteles que tienen el diseño de las hojas de la palmera para mantener la tradición del país. Las paredes también están decoradas con relojes que muestran los horarios de las cinco oraciones islámicas al día, más cuando amanece. En medio del reloj  está la fecha cristiana y la fecha islámica.
   La magnífica y hermosa alfombra cubre una superficie de 5700 metros  cuadrados de una sola pieza, y está hecha en Irán. La trajeron a la mezquita en siete trozos y los iraníes la siguieron uniendo durante tres meses. Rompe el récord de ser la alfombra más grande del mundo. Y yo añado que es la más hermosa y, sobre todo, ¡es una delicia pasear sobre ella!
    En la sala principal hay diez lámparas de araña de cristal de Swarovski, fabricadas en Alemania y recubiertas de oro. La de mayores dimensiones es una obra maestra, y es la más grande del mundo, ¡impresionante, maravillosa!
    Las normas son muy estrictas en lo referente a cómo tienen que ir vestidas las mujeres para entrar a la mezquita; siento de veras que  Isabel y Viky no pudieran entrar, y sobre todo por una nimiedad: a la blusa de Isabel le faltaría solo un centímetro para llegar justo a la muñeca. Está bien que respetemos las normas, pero esto es pasarse. En la mezquita de Muscat no actúan de este modo, ni tampoco en las que he estado de Egipto y Estambul. Lo siento, queridas amigas, porque la mezquita es digna de verse, es impresionante. Si me toca la primitiva, volvemos las tres juntas y, el hotel, a vuestra elección.
    Mohamet nos lleva a un moll (galería comercial); en la sección de tapices nos hacen una demostración; si no fuera por la pedrería que tenían, eran más propias para alfombras. Mientras Viky nos hizo de intérprete, yo no me pude resistir a hacer fotos al colmo de la ostentación: tantas piedras semipreciosas incrustadas entre el tapizado para colgarlas en las paredes…
    Nos dirigimos a la isla Yas Marina donde está situado el parque temático cubierto más grande del mundo y la primera ciudad inspirada de los Ferrari. El Mundo Ferrari es grandioso, por lo que el corto  tiempo pasado en él nos pasó en un suspiro. Fue visto y no visto. Hice fotos a una construcción que me llamó la atención; luego me informé y supe que se trata de los techos que tienen las tribunas del Circuito de Yas Marina con forma de tiendas de beduinos para mantener la tradición.
   A las 22 horas zarpamos hacia Dubai (110 millas equivalentes a 177 kilómetros).
  Jueves 26. Día completo en Dubai, con intención de vivirlo al máximo. La  primera visita fue al emblemático hotel  Burj Al Arab. Es un hotel calificado como leyenda del mundo árabe por  su estructura en forma de vela, la forma del barco tradicional de Dubai. Está construido en una isla artificial a 300 metros de la costa. Es el único hotel de 7 estrellas que hay en el mundo, con un lujo extremado del que hace gala; claro está que va parejo a su precio. Sin duda alguna, una buena opción para la “mayoría” de los mortales, ¿verdad? Pues una pequeñísiiiiiiiiiiiima opción es la que hemos tenido este grupito para  darnos el placer de desayunar en uno de sus comedores. Todo lo que hemos visto es como lo describen, ¡fantástico! El impresionante lobby de 200 metros de alto, su enorme y bella fuente… ¡fascinante! Satisfechos por lo vivido, seguimos ruta.
   Nos adentramos por el tronco de la isla La Palmera  e hicimos una parada en el rompeolas justo enfrente del magnífico hotel Atlantis, situado en la misma cabeza de la isla de La Palmera, a seis km de la ciudad, momento que aprovechamos para   hacer unas fotos del hermoso lugar.
  La siguiente parada es en el Canal Dubai Marina, un canal artificial de más de tres kilómetros con acceso al mar desde sus dos extremos; su puerto deportivo es el mayor del mundo construido por el hombre; está rodeado por un bonito paseo con restaurantes, terrazas. En el hermoso Dubai Marina hay numerosos rascacielos, centros comerciales  y lujosos hoteles.
    Subir al impresionante edificio más alto del mundo, el Burj Khalifa, fue fascinante; 126 pisos en un minuto a 828 metros de altura, para divisar  imágenes de todo Dubai. El diseño de la base es la flor de Dubai, el  “Hymenocallis”, una flor blanca con seis pétalos. En el entorno está lo citado anteriormente: Dubai Marina, el lago y sus fuentes danzantes y el centro comercial más lujoso y grande del mundo, el Dubai Mall, de seis pisos, con 1200 lujosas tiendas. Más que un centro comercial es un centro lúdico: acuario, pista de hockey sobre hielo, Centro Médico de lujo, hoteles, restaurantes; en uno de ellos es donde almorzamos; la decoración es de estilo árabe, hermosa y lujosa, y la comida excelente en un entorno fascinante.
   La visita al museo de Dubai es la única visita cultural de la ciudad. Se encuentra construido en la fortaleza Al Fahidi. En una pantalla gigante se nos muestra la historia de Dubai desde sus inicios, cuando solo era una villa de pescadores, de recolectores de dátiles y de perlas, el desierto y los beduinos, hasta el descubrimiento del petróleo y los planes urbanísticos futuros.
   En un abra (barco tradicional) navegamos por la ría Dubai Creek para ir al barrio de Deira, donde está el mercado antiguo, y ver el zoco de las especias y del oro. El del oro, aunque no es muy grande en espacio, sí es lo suficiente para sorprendernos con la cantidad de tiendas dedicadas a la venta de todo tipo de  artículos de oro y brillantes. Se estima que el oro que allí hay son 30 toneladas. Es evidente  que los estridentes collares no los compraría ningún occidental, ni mucho menos para lucirlos en público.
       El broche final fue ver el espectáculo de Las Fuentes Danzantes, una hermosa combinación de agua, color y música. ¡Maravilloso!
   En Abu Dhabi iba de sorpresa en sorpresa, al igual que luego en Dubai; todo es lo más grande del mundo, lo más lujoso y, ciertamente, lo más fascinante, como fascinante es el cambio tan radical que han experimentado estos dos emiratos en poco más  50 años (los jeques de ambos emiratos compiten entre sí). Dubai es la que más ha crecido en la última década, tiene varios récords mundiales en cuanto a estructuras y construcciones. En Dubai la vivienda, sanidad, agua, luz y educación son gratuitas, incluso si quieren estudiar en el extranjero. No hay impuestos de beneficios, ni impuestos sobre la renta, no hay retención en nómina, no hay IVA. Estas prebendas son únicamente para los nativos, y estos solo son el 20% de la población, y el restante 80% son de 200 nacionalidades distintas. El extranjero que quiera abrir un negocio tiene que buscar un nativo, y este tiene un beneficio del 51%.
   Los proyectos son muchos; el crecimiento es a un ritmo acelerado: el 15% de las grúas que hay en el mundo están trabajando allí. A este ritmo no me puedo imaginar cómo será Dubai dentro de cinco años, el año de la EXPO mundial 2020.
   El petróleo fue y es el milagro  de estos emiratos, y la buena visión de futuro de estos gobernantes  es de admirar. Pero algo me “duele”; me aclaro: la creciente oferta de trabajadores en los últimos años ha provocado que el precio de los salarios se devalúe, pura ley de la oferta y la demanda como en todos los países del mundo, y este no es una excepción; los sueldos se pagan  en función de  la oferta y la demanda.  En esto, el paganini es el pobre trabajador sin cualificar que malvive  hacinado en barracones. Esto lo pueden evitar con menos oro en la decoración, no que lo quiten (Dios me libre), pero  con un poquito menos seguirían reluciendo y los pobres trabajadores vivirían más dignamente, ¡Ilusa de mí!
    Para finalizar, un recuerdo cariñoso para todo el grupo, esperando volver a vernos. En esta ocasión nos acompañaron tres americano/as, personas muy agradables que nos animaron varias noches con su buen humor; aunque estéis muy lejos, espero que no sea impedimento para que os animéis para los  próximos viajes. Un abrazo para toda/os.
                                                                                        
                                                                                                    Delia Sánchez
              




                        GALERÍA DE FOTOS DE DELIA




Dispuestos a visitar la mezquita, Pepe Ballina, Marilú y Teresa Ballina

En la mezquita de Abu Dabi, Pilar y Delia

En la mezquita, todo es lujo

Un alto en el camino para almorzar comida típica

Delia y Choni atravesando el río en Dubai en un bote "casero". 

Pipo Ballina, Marilú, Pilar, Tere Ballina y Chechu, nuestro acompañante

Edificio singular, como todos lo más de lo más

En la entrada del único hotel de 7 estrellas del mundo, el Burj Al Arab de Dubai. Con una preciosa recepcionista
Teresa Ballina, convenientemente tapada, no se resistió a hacer la foto 

Pepe Ballina, Delia, Chechu y Pipo Ballina, en el barco del crucero Costa Serena

Parte del grupo en la visita a la fortaleza de Khasab

Tere Ballina en la fiesta en el barco donde no faltó el buen humor

Y lógicamente si Tere Ballina se divertía, no lo hizo nada mal Delia

A la salida de la mezquita de Muscat obsequiaron al grupo con té y dátiles
Pepe Ballina y Pilar en Dubai

Las "chicas de oro" en el barco, Pilar, Delia,Tere, Marilú e Isabel
Isabel y Pipo Ballina en el  Dubai Marina

El famoso espectáculo de fuentes en Dubai

El grupo en el Mundo Ferrari
Tere, Marilú, Isabel y Chechu frente al Burj Khalifa



domingo, 12 de abril de 2015

"LOS HUESOS DEL MANCO", artículo de ÁNGEL AZNÁREZ ("La Nueva España", 12/04/2015)


                                                             
¡Poetas, degollad vuestros cisnes y en sus entrañas escrutad el destino!
(Valle-Inclán,  La Lámpara Maravillosa)


Fue intención primera escribir sobre eso tan actual que es la melancolía o tristeza, lo llamado “dar sentido a la vida”, la autoestima, en la que unos se pasan y otros no llegan, y, naturalmente, sobre las crisis de Fe; todo lo cual desbocó el consumo de antidepresivos. La cosa se malogró por una confusión: en vez de coger la estilográfica de tinta roja, muy roja –lo anterior al punto se ha de escribir con ese color-, cogí la de tinta amarilla, que es el color de los locos de atar, de la salamandras (o sacaveras, que así las llamábamos en el Prado Picón), que es el color de los demonios, con o sin rabo negro, y que también es el de la bandera del Estado de la Ciudad del Vaticano que, como todo el mundo sabe, es un infierno.
Aparquemos durante un tiempo los galimatías jurídicos, que me son muy fáciles por ser de mi oficio, y nada apropiados para los domingos, día de descanso, además de una ordinariez de gusto discutible.
Gracias a don Ramón de Garciasol, que escribió un libro precioso y loco, muy loco, titulado Claves de España: Cervantes y el Quijote, supe hace años que don Miguel fue amortajado con el hábito de san Francisco, de la Venerable Orden Tercera, habiendo sido transportados sus restos, con la cara descubierta al Convento de las Trinitarias Descalzas, que, por entonces, estaba en Cantarranas, en Madrid, luego calle Lope de Vega (pág. 146, Colección Austral, nº 1481). (de manera parecida, a hombros y a cara descubierta, sacaron al Arzobispo Lauzurica, cadáver, a mediados de los últimos años sesenta, del ovetense palacio prelaticio, conocido como el de la gran Corrada del tal). 
¡Al agua patos!
Lo que ahora nos cuentan los eruditos de letras y de piedras, decorados con plumas de papagayo, sobre los restos hallados de Cervantes hallados, es intrascendente –siempre se supo que allí estaban-, y causa asombro de que les choque que al afamado muerto le falten piezas. ¡Cómo no le van a faltar si fue manco!
Es impresionante el hecho de que (para mí) los dos mejores escritores en lengua castellana hayan sido, don Miguel de Cervantes y don Antonio María Valle-Inclán –Quevedo y Góngora se pasaron de estetas y de creer en Dios-; ambos aquéllos, los primeros, fueron de espada y pluma, de testicularidad acreditada, y los dos mancos. Siempre supe que los sordos detestan la oscuridad, que los tuertos tienen pánico a las escaleras de caracol (la mejor, la de San Isidoro, al lado opuesto de mi pila bautismal) r), y que los mancos son escritores primorosos: ¡Oh mancos divinos! Esto es muy importante para quién, no obstante haber hecho muchas escrituras, a miles, quiere aprender a escribir de una vez, y poder así engordar su flaco currículo, pudiendo anunciarse en sus colaboraciones periodísticas con el titulito de Escritor, ya que no puede poner el de catedrático o el de fisioterapeuta.
Por aquello de la manquedad literaria, cuando en trance de escribir, contemplo mis dos manos y brazos, me pregunto: ¿Cuál de los dos me sobra? desazonándome más aún el saber que no es manco quien quiere, sino quien puede. Y así sigo en la impotencia de tener todo, quedándome como único recurso el pasear por la Plaza Mayor de Salamanca con una capa, que, según don Ramón María, es la prenda de abrigo ideal para mancos, y –añado- con botonadura cazurra de Las Batuecas y soplando una dulzaina como don Agapito.
Maqueta de El Escorial (Felipe II)
Y por aquello de la manquedad divina, hay que matizar, pues la manquedad de don Miguel fue sublime en acción de guerra marítima, en lucha contra el infiel turco, defendiendo él y los suyos, todos del Rey Felipe, el triste, siempre de luto y con cara de deprimido (han de mirarse los retratos de Pantoja, también apellidado de la Cruz, lo que se precisa para evitar confusiones), defendiendo –digo- la Verdadera Religión, verdadera por ser la nuestra. Aunque claro, lo que fue sin duda portazo con picaporte, de gloria y definitivo (lo de Lepanto) contra los hijos de Alá, ahora, visto lo que está ocurriendo con los de Mohamed, parece que no pasó de timbrazo y que la Verdadera Religión es la otra, aunque no sea la nuestra.
La manquedad de don Ramón María, barba de Santo, fue de menos gloria, más pendenciera y tabernaria, y por una fruslería: una vulgar pelea a bastonazos y por falta de penicilina. No obstante lo cual, el grito valleinclanesco en Luces de Bohemia: “¡Todas las fuerzas vivas del país están muertas!” resultó genial y asombroso, que en ello seguimos estando -constante histórica desde el primer Felipe, el Hermoso, al último Felipe, el VI, no menos Hermoso-. Y es que es de plañir lo de las élites de este País, que, arruinada su ejemplaridad, especialmente en los años dos mil, se dedicaron al robo y al saqueo de los pobres (a más alta élite, más grande fue el latrocinio). Por ello, ahora están como están: canallas, repletas de heces y zurrapas sociales, supurando pestilencias. Recuerdo de repente que el politólogo francés Marcel Gauchet escribió: “Las élites están ciegas sobre sus verdaderos intereses por ansia de beneficios a corto término”; y que el geógrafo Emmanuel Todd, añadió: “Confieso haber mal apreciado la importancia que corresponde a lo irracional” (citas tomadas de La Revue, pour l´intelligence du monde, nº 6, enero-febrero 2007).
"Confesionario de la Catedral de Valladolid, ahora más importante, mucho más, que la Primada".
Si Don Miguel escribió El retablo de las Maravillas, don Ramón María escribió El tablado de marionetas, y si el segundo “pintó” como Goya, el primero “pintó” como el Greco, a base de sombras y alargamientos. Y mientras tanto don Mariano, Registrador, en postura de don Tancredo, sigue empeñado en que casi todos y todas le pataleen en el mismo y sensible sitio, y sin Pantoja para el retrato.
Durante la lectura
Don Miguel y don Ramón María, además de mancos, escribieron primores sobre locos y arrebatados. Loco y mujeriego de beatas fue el carlistón Marqués de Bradomín; de la locura quijotesca, nada debo añadir, aunque para mí el gran loco de Cervantes, un loco de remate, fue don Tomás Rodaja, así llamado El Licenciado Vidriera, que, por haber ingerido un bebedizo en un membrillo toledano ¡Amarillo, amarillo! creyó ser de cristal y no de carne, llevando su creencia hasta el punto de que si le picaba una avispa en el cuello, no la osaba sacudir, por no quebrarse. Y si, al parecer, don Quijote se volvió loco por haber leído libros de caballerías, don Tomás Rodaja enloqueció por haber leído demasiados cánones y teologías.
La sabiduría loca del Licenciado es inmensa, portentosa. A los envidiosos aconseja dormir, dormir mucho; a los escribanos y fedatarios recomienda seguir andando en la verdad por el mundo y fe a sombra de tejados, sin maltratarla ni correrla, como se corren los que se tiñen de oscuro para disimular los cabellos plata, que, seguro, seguramente, fueron antaño de oro –la tíña o tírria, palabras muy apropiadas, a los escribanos es otra constante histórica- ¿por qué será? Y ya llevamos contabilizadas dos constantes históricas…
Gran defensor fue don Tomás Rodaja de clérigos mofletudos y boneteros (de bonete, no de bonito), citando nada más y menos que al mismísimo Espíritu Santo, que, con ternura e imperio, dijo: Nolite tangere christos meos. Cuerdo ya, después de lo del membrillo amarillo, don Tomás Rodaja, convertido en Licenciado Rueda, con mucha cordura, más de republicano que de monárquico, dijo, despidiéndose de la corte: “Oh corte, que alargas las esperanzas de los atrevidos pretendientes, y acortas las de los virtuosos encogidos; sustentas abundantemente a los truhanes desvergonzados, y matas de hambre a los discretos vergonzosos”. ¡Ay, ay, Felipe o Filippo Rey y Sexto, que allí donde está el rey, está la corte!(en Oviedo, en el mes de octubre, con ocasión de los Premios o proemios).
"Retrato de un Felipe Rey, en medio del I y el VI" (En la Universidad Pontificia de Salamanca.
Mientras estos y otros prodigios ocurrían, los cervantistas siguen escribiendo de su señor manco. Lo último es el libro de Jesús Pérez Magallón titulado Cervantes, monumento de la Nación (Ed. Cátedra, marzo 2015), que en la página de agradecimientos, el autor manifiesta lo más interesante, que ha sido financiado el libro por el Social Sciences and Humanities Research Council of Canada (SSHRCC). ¡Jolin! Los valleinclanescos van con más retraso, pues el penúltimo libro interesante es de un tal José Esteban titulado Valle-Inclán y la bohemia (Ed. Renacimiento, 2014); en la página 12 se escribe de don Ramón María: “Estilista y aspirante a confesor de princesas”.

Don Quijote, cerca de Benavente (Zamora)
Lo mejor sobre las obras frutales de Cervantes -ya lo dije- fue lo del poeta Garciasol, mucho mejor que lo de don Américo Castro, Martín de Riquer, Ortega, Unamuno y Francisco Rico. Que por poeta, a los cisnes, largos o corticuellos, flacos como alambres o gordos como botijos, escrutó hasta las entrañas. Y éste que escribió, A.A., no siendo escritor, se limitó al condimento a base de veneno amarillo.


   Fotos hechas por el  autor