domingo, 8 de diciembre de 2013

ÁNGEL AZNÁREZ CLAUSURA EL CICLO DE CONFERENCIAS DE LA SIBI 2013






12 de Diciembre, a las 19:30 horas, Conferencia de Clausura de

D. Ángel Aznarez Rubio
Notario (Gijón)

Nacimiento y personalidad: Modificación del Artículo 30 del Código Civil (Ley 20/2011, del 21 de Julio). Discursos Jurídicos para el principio y final de vida


Lugar: Sede de la SIBI
Plaza del Humedal, 3 (Gijón)
Edificio Gota de Leche


Entrada libre
Patrocinio de CAJASTUR

sábado, 7 de diciembre de 2013

GIJÓN Y SUS ESCAPARATES NAVIDEÑOS



























ISABEL MENÉNDEZ BENAVENTE: "Se puede... Carta de amor a la persona con la que llevo compartiendo 33 años de feliz unión" (La Nueva España, 7/1272013)

Foto procedente de la Red
Treinta y tres. Treinta y tres años, uno por uno, segundo a segundo, lágrima a lágrima, risa a risa. Cuando escribo esto, hace justo 33 años que me maquillaba yo misma y me preparaba para encontrarme con él. Le dije entonces que me entregaba a él, que prometía serle fiel, en las alegrías y en las penas, en la salud y en la enfermedad, todos los días de mi vida. Ambos lo hemos cumplido hasta ahora. Han sido 33 años de lucha continua para mantener esa promesa, con altibajos, pero siempre sin dejar de nadar muchas veces contra corriente.
Muy poco tiempo después yo perdí a mis padres, ellos que eran mis referentes, mi refugio; el destino quiso que el principio de mi vida con él estuviera plagado de un dolor lacerante que no me dejaba respirar. Sin nadie que me diera consejos de cómo seguir amando y conviviendo, como ellos habían hecho los 25 años que vivieron juntos, hasta su muerte. Nadie que me ayudara con la niña que acababa de nacer y con los que vinieron detrás. Por eso aquel novio, aquel marido recién estrenado, se convirtió en mi padre, mi madre, mi amante, mi compañero. En el padrino de la boda de mis hermanas, en el cabeza de familia con 26 años. Es algo por lo que le estoy eternamente agradecida.
No se lo digo a menudo, por eso hoy quiero que sepa que lo ha sido todo para mí, que lo es para mi familia, que lo es para mis hijos. Que ha hecho de mi vida algo maravilloso, a pesar de todo lo que le riño, lo que me enfado con él, a pesar de lo distintos que somos. Él odia la música, yo la adoro. No quiere saber nada de bailar, yo lo haría todo el día. Yo odio la cocina a él le encanta. Él ve el vaso medio vacío y yo siempre medio lleno. Yo soy apasionada y él reflexivo. Él pudoroso en su vida y sus sentimientos y yo aquí contándoles mi vida. Sé que somos como el blanco y el negro, pero hemos hecho entre los dos un gris con matices preciosos. Me complementa. Me hace pensar, es mucho más inteligente y sereno, me aconseja y me frena. Aunque haga como que me escucha y no lo haga, aunque esté en su mundo y no se entere de nada, aunque se enfade por cosas sin importancia y me ponga de los nervios porque "zapee" sin parar.
A pesar de nuestros enfados, sobre todo de los míos, siempre tengo su regazo, su hombro, para dormir, para llorar, y para refugiarme en el único sitio del mundo en el que me siento segura. Aunque a veces tenga que decirle que me abrace más fuerte, porque ya se sabe que los hombres consuelan mal. Con el tiempo esos ojos verdes que tanto amo, se van volviendo más sensibles y por eso le quiero cada día un poco más. Con el tiempo sus caricias se han vuelto tiernas y la pasión va cediendo paso a la paz más absoluta, que sólo encuentro cuando aún después de 33 años le digo que le quiero. Cuando me acurruco junto a él para ver una película juntos, cuando me dice lo guapísima que estoy y que parezco una niñina... eso es amor.
Sé que me quiere más que a nada, porque me lo ha demostrado aguantando estos 33 años mis malos humores, mis reproches, mi adicción al trabajo y a los demás, cuando pienso que tantas veces me habrá necesitado él y me tenían todos los demás. Seguimos juntos, y solo le pido a Dios que me deje seguir con él hasta el final... y lo hacemos posiblemente queriéndonos más, con tres hijos que han sido la culminación perfecta de una unión que sellamos hace 33 años, en la iglesia de San Julián, con el mismo vestido de novia de mi madre y él tan guapo, tan niño, con 24 años?y para mí sigue tan guapo, tan bueno y tan cascarrabias. ¡Y es mío! ¡Y por él... mato!

miércoles, 4 de diciembre de 2013

"LOS DIVORCIADOS Y LA COMUNIÓN (IV)", artículo del notario ÁNGEL AZNÁREZ ("Religión Digital", 1/12/13)

"Graffiti en Berlín"
                                                                                    
Jesús, al ver aquello (vendedores de bueyes, ovejas y palomas, y cambistas de dinero) hizo un látigo de cuerdas y echó fuera del templo a todos, con sus ovejas y bueyes; tiró al suelo las monedas de los cambistas y volcó sus mesas. Y a los vendedores de palomas les dijo: Quitad eso de aquí. No convirtáis la casa de mi Padre en un mercado.
                       Evangelio de San Juan
 4ª PARTE                                                       


            Los temas matrimoniales y, en general, los que tienen relación con lo sexual, levantan pasiones y tormentas. Es como si se hiciera un corte o incisión en zona inflamada; mucho dolor e hinchazón. Esto no es ajeno a la Iglesia católica, más bien diría que muy próximo, pues, al parecer, muchos católicos, laicos y sobre todo clérigos,  son excitados o perturbados por lo sexual y lo matrimonial. De ahí que escribir sobre ello, incluso desde el interior de la “casa” y con todos –son muchos- los “papeles sacramentales” en regla, sea de alto riesgo. Claro que eso asustará a melindrosos y remilgados, no al que leyó el Evangelio y el libro del profeta o nabi Daniel “Daniel en el foso de los leones y el Sueño de las cuatro bestias”, permaneciendo seguro aún siendo uno de “Los jóvenes hebreos en la corte de Nabucodonosor”.
 
"De un zoo de California y para causar envidias a los de Nabucodonosor"
Muchas pruebas tenemos de cómo el tema del matrimonio, los problemas de la vida conyugal, y del sexo en general, levantan polvaredas y vendavales dentro de la Iglesia. Una prueba –entre varias- fue lo ocurrido en el Concilio Vaticano II. Ante tanto cisco y tensiones en torno al capítulo del matrimonio y la familia en el esquema XIII (Gaudium et Spes o “Constitución pastoral sobre la Iglesia en el mundo de hoy”), Pablo VI retiró de las discusiones conciliares el asunto del Birth control o de la píldora, confiándolo a una comisión secreta y no conciliar, en junio de 1964 (comisión que, por cierto no duró mucho), y pidiendo con insistencia, según el libro de Christina Pedotti La batalla del Vaticano (2012), que el capítulo sobre el matrimonio condenara el uso de cualquier medio anticonceptivo que no fuera la castidad.

También, para evitar ciscos y tensiones, el 11 de octubre de 1964, el Secretario General del Concilio leyó en alta voz una carta de Pablo VI dirigida al cardenal Tisserant en la que se decía: “de ninguna manera es oportuno un debate público sobre este tema (el celibato sacerdotal), que exige suma prudencia y es de máxima importancia”. Quien desee profundizar en las turbulencias sobre el tema sexual y matrimonial en el Concilio, que lea las actas del mismo.

Confieso que hoy, no obstante mi fidelidad de oveja no descarriada, al leer los muchos párrafos dedicados en el Catecismo al Sacramento del matrimonio (“Sacramentos al servicio de la comunidad”), sigue sorprendiéndome la reiteración -obsesiva- con la que se trata el mismo y su indisolubilidad. Por todo lo anterior, pregunto: ¿Qué es lo más fácil y seguro? Pues dependerá –me respondo-; que si se quiere hacer “carrera eclesiástica” –el llamado carrerismo- del que tanto se quejaba mi bendito Benedicto, lo mejor es lo de siempre: escribir y escribir páginas de lo mismo, incluso en L´Osservatore Romano, sin salirse una línea del guión oficial y seguro. Eso, a los que no estamos ni en salidas ni en metas de carreras eclesiásticas, nada nos interesa; de ahí los lujos que nos permitimos.
 
"En Caleruega (Burgos) de Santo Domingo de Guzmán"
El Papa Francisco, en su Exhortación Apostólica EVANGELII GAUDIUM, de esta misma semana, escribe: “No ignoro que hoy los documentos no despiertan el mismo interés que en otras épocas, y son rápidamente olvidados”. Totalmente acertada esa oración gramatical, y, con el máximo respeto, digo a mi Obispo de Roma que, además de no ignorar, hay que tomar ya medidas, pues está en juego eso tan importante que se llama la credibilidad y la confianza, que consiste en hacer lo que se dice que se ha de hacer.

Y en esa línea, de la simple literaria (en el mejor de los casos), está el artículo sobre la indisolubilidad del matrimonio La Forza de la Grazia, del arzobispo Muller, Prefecto para la Doctrina de la Fe, que, a mi juicio, me pareció debole y  diabolo (por ser separador), aunque comienza con la fuerte palabra Forza. Y pregunto al Prefecto, con mis respetos y consideración: ¿Qué antropología científica es esa que considera il valore antropologico del matrimonio indissolubile, pues aquí tengo otras que dicen lo contrario? Y lo peor: a muchos nos pareció que, con ese artículo, el Arzobispo quiso quitar alegría a las palabras “alegres” del Papa Francisco a la vuelta de Río de Janeiro, mientras volaba y nubes. Que, para bombero, apagador de incendios, excelentísimo y reverendísimo monseñor Müller, ya tenemos al mejor, al Padre Lombardi, admirado y admirable, por lo que hace en el escenario, a la vista de todos, y, sobre todo, por lo que hace escondido tras las bambalinas. ¡Padre Lombardi, Padre Lombardi, todo un Rudolph Nureyev, en el Vaticano!

Y aquí surge un problema, muy interesante teniendo en cuenta que el pasado domingo, 24 de noviembre, fue la fiesta de Cristo-Rey. Sé de la naturaleza sacramental del matrimonio –no me canso de repetir que en lo dogmático y litúrgico me considero ortodoxo-, pero no puedo aceptar que se prive a los católicos de lo que dijo en el aula del Concilio Vaticano II Monseñor Carlo Colombo, el gran teólogo del Papa Pablo VI (1909-1991): “El Derecho natural de todo hombre a buscar la verdad, especialmente en el campo religioso y moral, y a seguirla según el modo como se manifiesta a la conciencia de cada uno. De esto deriva la libertad de investigar, y que la mente humana ha de rendirse a la razón y no a la coacción”.

Y añado: ¿Eso último no pidió mi bendito Benedicto, el maestro de Müller, y lo está repitiendo el Papa Francisco? También en esto debemos desobedecer a los papas? Sí, sí dirán todos, incluso aquellos partidarios de la hermenéutica original a base de argumentos a contrario y ad absurdum; es decir, que para entender lo que el Papa dice o escribe, hay que leer o escuchar a contrario.

La fiesta de Cristo Rey, el domingo, escuché dos homilías, ambas excelentes. La primera fue en la Misa dominical (12,30 horas) en la Iglesia de Santo Domingo (Oviedo), escogida aleatoriamente. El predicador, Fray Ricardo Agüadé, de la O.P. –al que no conocía, pues acostumbro a estar presente sin presentarme- predicó lo siguiente:” Cristo fue el antimodelo de rey; su lógica no fue la dominación ni la de los sistemas opresores y Cristo propone y no impone”. Añadió:” El pecado del ser humano es un  pecado de poder, origen de los demás pecados (avaricia, soberbia, mentira, lujuria y miedo”. Y continuó: “La tentación del poder, económico, social y religioso, que oprime y machaca a los demás, persigue a Jesús hasta el desierto de la Cruz, y, en todo momento, lo rechaza y denuncia”. Y concluyó:” Es una pena que muchas veces en la vida eclesial, reproduzcamos los modelos de reinado, no de Jesús, sino de este mundo”.

 (Por el interés de esa predicación, suscitado en mí desde el inicio, la tengo grabada en mi portátil).

La otra homilía fue la del Papa Francisco, en la Misa de clausura del Año de la Fe, ese mismo domingo. El Papa, que detesta al igual que este modesto “yo” la “papolatría”, cada vez me conmueve más (recuerdo lo del 3 de noviembre), con sus textos extraordinarios. Empezó Francisco destacando la centralidad de Cristo, en la creación y ¡ojo! en la reconciliación, en el pueblo de Dios y en la Historia, y concluyó con la centralidad de Jesús en nuestros deseos de alegría y de salvación”. En medio predicó:” Jesús pronuncia solamente la palabra perdón y cuando el hombre tienen el coraje de pedírselo, nunca deja caer tal demanda”.

No deseo molestar -no quiero molestar- si escribo que me acuerdo del grito del gran teólogo dominico que fue Congar: “¡Más Cristo y menos Iglesia!”. Y ese sentido recuerdo se hace sin la tentación mínima de luteranismo y sin buscar hogueras ni anathema sit--un excomulgato como Zaqueo--.

En la Exhortación Apostólica EVANGELII GAUDION, El Papa Francisco escribe (47):”La Iglesia está llamada a ser siempre la casa abierta del Padre…Tampoco las puertas de los sacramentos deberían cerrarse por una razón cualquiera…Estas convicciones también tienen consecuencias pastorales que estamos llamados a considerar con prudencia y audacia”. Más adelante (112) escribe: “La salvación que Dios nos ofrece es obra de su misericordia”. “Esta salvación –escribe en el apartado 113- que realiza Dios y anuncia gozosamente la Iglesia, es para todos y Dios…”. Estos textos en lenguaje sencillo y no el laberíntico, con gorgoritos filarmónicos –que también me gusta mucho- de Benedicto XVI, se hicieron públicos el 26 de este mismo mes y año. Pues bien, el Arzobispo Müller, un mes antes, el 23 de octubre, escribió a propósito del argumento de la misericordia en relación a la Comunión de divorciados vueltos a casar, lo siguiente: “es un argumento débil  en materia teológico-sacramental” ¡argumento debole, argumento débil la Misericordia de Dios… exclamo yo! ¡Qué Misericordia tan débil, debole!

Y aquí, al Arzobispo Müller le escribo en su propia lengua materna, lo siguiente que es muy bonito, más bonito en alemán que en castellano e importante, mucho: Die Einen sagen so, die Anderen sagen no. Sie sehen, meine Herren, man weiss es nicht”. 

 
"Mercado de verduras en Berlín, con esparragos hasta para freir"



(Advierto a mis payasos que no trato de hacer alardes, esta vez en alemán).

Gracias a un alemán, precisamente, Carl Rahner, creo haber entendido la doctrina sacramental cristiana, tan importante, y haber entendido que la Iglesia es el sacramento fundamental de salvación, SIGNO del don salvador de Jesús en Cristo, que a su vez se parcela en siete para mejor entendimiento, los siete sacramentos, entre ellos el del matrimonio (con sus Opus operatum et opus operantes), según el Dogma definido en el Concilio de Trento. Un sacramento, el del matrimonio, que es de “estado de vida”, tan parecido y tan diferente al del orden sacerdotal, y sobre el cual trataremos en sucesivas partes, la 5ª o 6ª.

"Un zascandil, no precisamente maronita libanés"


Pero una cosa es lo Sacramental, lo verdaderamente sacramental y de verdadera Iglesia, y otra lo que es Poder, poder de la peor clase, el poder mundano de dominación, por parte de los que se sirven de la Iglesia. Muchas veces más que teología –Teología del matrimonio y sacramental-, lo que hacen es Política, pues sólo les preocupa seguir mandando. Naturalmente, lo matrimonial también es una fuente de su poder. Y allí donde hay poder las puertas nunca están abiertas sino cerradas –esto lo escribo después de haber leído el Dinamismo del rinnovamento (L´Osservatore Romano de 29 de noviembre último) de Monseñor Bassetti, y puntualizo que no puede haber “porte aperte” allí donde, por poder, hay secreto por necesidad (parentesco etimológico entre secreto y excremento según el psicoanalista Arnaud Lévy)-. Y vuelvo a recordar la predicación de Fray Ricardo.

Por todo ello, próximamente, cogeremos el bisturí para separar, con cuidado y con pretendida finura, y en lo matrimonial, lo que es exigencia sacramental de lo que es afán de poder, de Poder.

Continuaremos pues, y que a partir de ahora, los leones y las cuatro bestias, como las del profeta o nabí, salgan de la jaula un momento, sólo un momento.

                                                           -----
En Religión Digital fueron publicadas las precedentes partes: La 1ª, el 27 de octubre; la 2ª, el 3 de noviembre y la 3ª, el 19 de noviembre.


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domingo, 1 de diciembre de 2013

"EL REVERENDO Y LA VAGONETA", artículo del notario ÁNGEL AZNÁREZ ("La Nueva España", 17/12/2013)

Tren de lujo de la colección ferroviaria del autor
 El Reverendo Antonino, que así se llamaba el profesor de Gramática del Auseva, tenía unas manoplas que silbaban como trallas antes de llegar a los carrillos, imberbes y rosa, de sus pupilos, que veía como culonas bestias de tiro y de mucho arre, arre que arre. El tal Hermano tenía solo una idea a la que reducía el todo gramatical: siempre sujeto, verbo y predicado. 

 Allí estaban en fila como indios sus discípulos, en lo alto de la ovetense Estación del Vasco (calle Jovellanos), que oían y olían la tubería de escape del autobús urbano, un Pegaso, blanco y azul de Trabanco, que iba de Ceca (Buenavista) a Meca (Colloto), y allí miraban los discípulos las temibles escaleras que bajaban al andén ferroviario; un abismo, una sima y un despeñadero. Ya lo escribió el atómico Demócrito: “La verdad está en el abismo” (vacuum en latín y en buthô en griego). Antonino repitió su trinidad de siempre: sujeto, verbo y predicado. Y añadió: “primero por lo del sujeto, tened en cuenta que si bajando cae uno, caeréis todos, que cada uno es una ficha de dominó; luego, por lo de los verbos, siempre en infinitivo, antes de entrar, deberéis dejar salir; y después por lo de los predicados o complementos, para bajar, siempre iréis por la derecha, y para subir también; jamás por la izquierda”. 

 Aquello, en aquel entonces, me resultó incomprensible –por eso me acuerdo, que sólo recuerdo lo incomprensible, que era casi todo-. Más tarde lo entendí mejor, mucho mejor que el mismo Hermano Marista. Por lo de caer uno y caer todos, jamás pertenecí a mafia alguna --por eso, sólo por eso, firmé miles de escrituras públicas, no millones, no, y de la Caja quiso la Divina Providencia que las justitas, y teniendo, además, en cuenta que, reunidos tres, dos suelen ser tontos de remate. Y a mi padre siempre le agradecerá que no haya tenido la ocurrencia de montar una mafia de padres, hijos y hermanos, que es tontería de la peor, por ser a base de gametos (masculinos y ovulitos), huevos, blastocitos y cigotos, de mucho azar y azarosos. 

"Un trenecito persa"
 Por lo de los verbos, lo de dejar salir antes de entrar, siempre me pareció de delicadeza y consejo para los que más lo necesitan, que suelen ser los adulterados por adulterio. Y por lo de los complementos, lo de siempre a la derecha, me pareció complemento directo o indirecto, nada circunstancial, pues fue propio del duradero nacional-catolicismo, de muchas procesiones y desfiles.


"Lugar adecuado para escuchar a Los Sabandeños o sabañones.
En este preciso momento de la escritura, “se me fue”, se marcho la luz, pues estoy entre nieves, muy cerca de Coladilla, pueblo leonés del mejor yogurt y de cuajados insuperables de ovejas, vacas y hasta de toros, también cerca de Cármenes, más arriba de Villamanín. Por el apagón causado por las nieves, deje de oír a Los Sabandeños, que me daban calorcito canario con su canto, entre Saltona y Seguidilla, que dice así: ¡“”Tengo un canario, tengo un canario, que me trae las noticias de tus agravios, y yo pensando que tus labios eran dos rosas; cual presidiario, un pajarillo alegre picó en tu boca, y tú pensando que mi boca eran dos rosas, dos rosas, lalalá; y un canario volando lleva un letrero que dice: ya no quiero más jaulas, lalalá…””!


"La de los mejores cuajos y cuajados"
 Ya abajo, en los andenes de la Estación del Vasco, miré a la bonita marquesina –hasta ese momento sólo conocía a una marquesa, María Teresa Garralda, marquesa fetén y no su consorte herrero, que vivía entre Santa Susana y Campomanes, por ello vecina mía. A mi compañero de pupitre, Manjarín Quijano José --que llamaba “el mandarín”, no Manjarín, pues era un mandarín como el del flan chino-- le dio por contar el número de ventanas que, por el frente, tenía el mamotreto pasadizo entre las vías; él contó 20 y yo 19. Y justo debajo, en el extremo izquierda, vimos a dos forzudos con mono de azulete, empujando ruedas y giratorios para que la máquina del vapor entrara y saliera de la Estación siempre mirando al frente y no marcha atrás dando la espalda. Aquella maquinaria, negra y zumbona en La Manjoya, estaba en Oviedo mansa como un peluche, cual gatita de solterón. Y la grité ¡Miauu, miauuu!, y me salió un miau de gatazo. 

 Y aquí un inciso por incidente: Ha unos días volví a encontrar en Gijón a un cura bueno, don Álvaro Iglesias Fueyo, que es “basileus” de la Basílica gijonesa del Sagrado Corazón. Me contó cosas curiosas de la Estación del Vasco, pues a ella llegaba –me dijo- desde su joya Manjoya natal. Como las vivencias son de don Álvaro, no mías –díjele-, que a él correspondería contarlas, animándole a ello. Traté de curar al cura bueno de su melancolía por el Oviedín y por los “sanjuaninos”, recordándole lo que escribió un gallego célebre y casi poeta: “¡Cuidado, cuidado, que la abstinencia engendra fantasía!”. Le dije que tranquilo, que tuviera en cuenta que los mejores de Oviedo vivimos en Gijón, y que si un pecador ovetense como yo, vive como dios en Gijón, él, que es un santo, lo suyo, en Gijón, será de Paraíso; y lejos de corradas de obispos, pues en Gijón no hay corradas sino corridas. Además –añadí finalmente- hace días un erudito y poeta local, en noche de Dindurra, se levantó del asiento, y con cara de Jovellanos, proclamó: “Gijón, Ciudad-Flor, la Flor del Peloponeso”.


  Ya tomado el tren y sentado en el interior del vagón o vagoneta, primerizo yo y en la tercera edad él, el vagonazo, por ser la primera vez, por novedad y por asombro, le interrogué con muchas preguntas: Dime -vagoneta mía- ¿descarrilaste alguna vez, saliste de la vía brincando? ¿Piensas hacerlo hoy, que nos tienes que dejar sanos y salvos –con el Antonino haz lo que quieras- en el apeadero de Partealler, al pié de La Magdalena, entre Fuso y Ablaña? Dime -vagoncito mío y amor - ¿Dónde te hicieron, en Irún, en Beasaín o en Getafe, ciudad esta de vendedores de humos y de lenguaje “cheli” que es el habla de Sandoval, el entrenador del Sporting? ¿Tus ruedas, tan redondas y de metal, de un solo eje, las habrá hecho un metalúrgico federado de FEMETAL, habiendo ingresado el IVA como manda dios? ¿Qué te gusta más –carroza mía- la opera seria como algunas, solo algunas del Campoamor, o la opereta “buffa” como la de los de la FADE, que están juntos, revueltos como los huevos, dándose lo que daba tanto Antonino en los carrillos; y todo, todo, en la calle Luis Fernández? (me refiero al pintor y no al oculista, aunque los dos trabajaron mucho el ojo, no siendo precisamente tuertos, ni con ojo de vidrio; siempre los dos ojo avizor).


 – ¡No, no, no me mires así, tosco y con refunfuño, que me recuerdas --carrete mío-- a otro Carrete, aldeano de Turón y futbolista del Oviedo, que, como tú, sus piernas de futbol eran ruedas, ruedas, no piernas! 

"El merengazo"

¿Por qué -carro mío- estás tan desnudo, como Adán y Eva antes de pecar, sin hojas de higuera, sin visillos, sin persianas, sin tangas ni taparrabos de la talla XXL como los de rabones y los rabudos por rabillo? Anda, cuenta y cuenta ¿Por qué no eres azul azulete como el vagón de juguete que está en el escaparate de la agencia “Wagons-Lits Cook”, la que está en la calle Noval, casi esquina a la de Principado? -Tú, tú, es que te pareces –seguí yo- más a los vagones del tren de La Panoya, en Fruela, que circulaba por el escaparate de la derecha (en el de la izquierda sólo había muñecas que miraban ellas), muy cerca del lugar en el que había un Rey Mago o Paje, tieso y de cartón –allí donde hay un rey, hay muchos pajes- con una caja para recoger cartas, que parecía ser de caudales. Hoy, aquel lugar mágico, es la sede de Sogepsa.

--Ya sé que con tantas preguntas estás –carroza mía- hasta los mismísimos topes. Has de comprender que los niños sólo hacemos eso, preguntar y preguntar, y tú me has de responder como responden siempre los mayores, con respuestas incomprensibles y absurdas.


"La genuina, la "vasca" de Collanzo"
Y antes de que empieces a marchar –carro mío- que ya el jefe de la Estación anda con el silbato del tararí y el farol grande --grande como un merengue de la Confitería “Las Dueñas”, en Palacio Valdés y Magdalena, apellidadas las confiteras con dulzura Lamelas-- tengo que hacerte una última pregunta: ¿Por qué no estás parcelado, que diría un gestor de suelos, o por qué no estás dividido horizontalmente en compartimentos de estanquera, que diría un constructor fino? 

 Pues --respondió él cabreado, fue su única respuesta-- porque ni soy vagón del Correo a León, del Expreso a Madrid, ni de esos de pijería que llaman coche-cama, que, cada cama, tiene bacinilla y derecho a cocina; y a eso llaman de lujo. Soy de vía estrecha y vasco, y no quiero cantos, que, para cantante por ser minero, ya tengo uno: Antonio Molina.

 Y el “trenecito” empezó a andar con destino a Collanzo, con parada antes en el apeadero de Partealler, que está después de Fuso, girando en el cruce de vías, naturalmente por minero, a la izquierda. 

                                                                                                                      (Continuará)
FOTOS DEL AUTOR

viernes, 29 de noviembre de 2013

ÁNGEL AZNÁREZ SIGUE ANUNCIANDO -esta vez para el próximo domingo, 1 de diciembre- dos artículos. UNO EN LA PRENSA CONVENCIONAL Y OTRO EL LA DIGITAL, "RELIGIÓN DIGITAL"


El de la convencional es como un cajón de afilador de pianos; tiene púas, alicates, tornillos y botones, teclas, sujetadores de corbatas, corta-uñas, y dulces para chuparse los dedos, muy importantes en un afilador de pianos. Para que los futuros lectores se hagan una idea, siempre aproximada, del contenido del artículo, empieza con caballerías culonas y termina con el cantante Antonio Molina. En medio, otros cantantes, Los Sabandeños, con su Pajarito, Pajarito, Pajarito, canario, canario.
"UN TRENECITO PERSA"
El de la Digital, también muy serio; es la 4ª Parte de una serie sobre “Los Divorciados y la Comunión”. Tiene profundidades de Altura, con arrebatos de Teología. Eso no ha de impedir –al contrario es muy apropiado- que tal artículo vaya acompañado de una fotografía importante e interesante, en la que se ven muchos espárragos, muchos, incluso para freir.


"EL REY JERJES ENTRE HUMOS"
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Una vez escrito lo que antecede, vuelve a repetirse el rinrinrin del teléfono, como el de la semana pasada y a la misma hora; ronco como un ronquido.

--Diga, diga, dijo ella.

--No, no, diga usted, que es la que llama, dijo él.

--¿Cómo esta usted?, dijo ella.

--Yo muy bien, cariño mío, dijo él.

   Y dijo ella:

--¿Por qué me dice lo de “cariño mío“, si no sabe quién soy ?

Dijo él:

--Porque me gusta ser siempre cariñoso al principio, a ciegas como las citas, siempre al principio, no al final, que es difícil, pues quedo en ese vacío, como de romanos (vacuuuuum), y que los hombres tratamos de llenar con humo, mucho humo.

…Dijo ella:

--¿Usted cree que el vacío ese -el vacuuuuum, suyo o de los romanos. se llenará a partir de ahora con humos de vapor, de esos nuevos cigarrillos, que más que pitillos parecen plumas, plumas estilográficas?

Dijo él:

--¡Ay, ay, mucho humo de vapor, mucho estilo y poca grafía, no obstante tanto espontáneo escritor, pero nada, nada, humo sin carbonilla, como el Sporting y ese Sandoval, el entrenador, tan de Ruiz Mateos y de su familia!

Dijo ella:

--Pues a mí no me gusta nada, nada de nada; ahí en la esquina mi pareja o aparejo, en la tumbona, a calzón quitado, y ahora con plumas en la boca, y yo en la mesa camilla caliente por el brasero…

Y ella, cambiando bruscamente de tema tan desagradable, preguntó:

--¿Y lo de ese tren tan raro –la foto- tan pequeño y con tantos elefantes?

            ...Volvió a responder él:

--Ese tren es de mucho enigma. Si toca usted la tecla del aparato para aumentar la imagen, verá, en el cartón marrón, debajo del tren, unas palabras muy raras, rarísimas, que son palabras persas, del país de Khomeini.

Dijo ella:

--No entiendo nada

Dijo él:

            --No me extraña, “mi” tampoco comprender.

Y continuó él:  

--Es mas extraño aún si le cuento que, por fotografiar ese tren, en una calle de Teherán hace tres años, me detuvieron unos Guardianes de la Revolución durante unas horas, pensando que yo era enemigo de ellos, un Yanqui, o Yankee. 

Dijo ella:

            --¡No me diga!

Dijo él:

--Pues como lo oye

Preguntó ella:

--¿Y para qué fue allí?

…Dijo él:

--Para poner una flor en la tumba de Xerxes I, rey de Persia, hijo de Darío, sin parentesco con mi excelente compañero de tertulia en la Televisión del Principado hace mucho llamado Darío, asesor y economista de no sé si de CC.OO o UGT.

…Volvió a decir ella: 

--No me diga.

Volvió a decir él:

--Pues como lo oye

Volvió a preguntar ella:

--¿Y como se libró de los ayatollahs?

Contestó él:

--Rezando, vida, rezando.

Y continuó él:

--Anda, amor, no me preguntes más ¿tienes un cigarrillo de los de humo y carbonilla, no de los de pluma y vapores de agua?

Y transcurrido un ratito, él preguntó a ella, como con temor:

--¿Gozaste, vida?

Respondió ella:

.--¡Ay, ay, uf, uf, uuuufff! Tengo que colgar el aparato; tengo una clase en un taller de literatura en el que me apunté y hoy toca que nos expliquen cómo hacer pareados!

Dijo él:

--Déjese de pareados y que le expliquen los tercetos, siempre los tercetos, que son más entretenidos, estén encadenados o no, y sobre todo no olvide los infinitivos: antes de dejar entrar, dama mía, siempre y previamente, dejar salir; en caso contrario ¡qué barullo!

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jueves, 28 de noviembre de 2013

GIJÓN SERÁ "CIUDAD AMIGA DE LA INFANCIA EN EL 2014"

EL PROGRAMA DE UNICEF, "CIUDADES AMIGAS DE LA INFANCIA", PROMUEVE LA COLABORACIÓN MUNICIPAL EN RED EN FAVOR DE LOS LOS DERECHOS DE LOS NIÑOS, Y SON YA OCHO LOS MUNICIPIOS DEL PRINCIPADO QUE SE HAN INCORPORADO AL PLAN
Foto de la presentación del plan en Somiedo
La incorporación a esta red supone la creación de un Plan de Infancia municipal y de un Consejo de la Infancia, encargado de promover una mayor participación de los niños en la vida pública de Gijón. El sello de Unicef también compromete al Ayuntamiento a impulsar todo tipo de políticas tendentes a favorecer el desarrollo de los derechos de los niños. Esa es la propuesta que hizo públicamente ayer la alcaldesa. 

El objetivo de esta iniciativa es promover la aplicación de la Convención sobre los Derechos del Niño en el ámbito local a través del trabajo conjunto con entidades locales españolas.

En el marco de un interés común por la infancia, el programa insta a Administraciones y Gobiernos locales a desarrollar e implementar estrategias relacionadas con el bienestar de los niños, defendiendo sus derechos, fomentando su participación y haciendo de las ciudades entornos más habitables por todos, especialmente para los más jóvenes.

Desde su instauración a nivel internacional en 1996, 750 ciudades han sido reconocidas como Ciudades Amigas de la Infancia en todo el mundo.

Para llegar a ser Ciudad Amiga de la Infancia es necesario seguir unas líneas de actuación. Entre ellas, trabajar con la infancia del municipio a través de una participación real de los niños en la toma de decisiones, tanto a través de Consejos de Infancia como de Foros Estables de Participación Infantil en Ayuntamientos. Paralelamente, previo análisis y evaluación de las políticas implementadas y sus presupuestos, se impulsa la planificación y puesta en marcha de las nuevas estrategias que tengan en cuenta los intereses de la infancia en todas las áreas del municipio.

domingo, 24 de noviembre de 2013

"TENGO UN AMIGO EN GIJÓN", artículo del notario ÁNGEL AZNÁREZ ("LA NUEVA ESPAÑA, 24/11/13)


Fantasma, pajarito y flor
Mi amigo es un prócer, casi como el Prócer genuino (Jovellanos), éste nacido viudo, siempre triste y rodeado en Gijón de fantasmas y vampiros ¡Qué bien hicieron los de la Casa Natal en comprar el “cajón de los vampiros”, aunque para encerrar a tantos fantasmas maulas, se necesitarán baúles! Mi amigo, el prócer no el Prócer, es escritor de libros y libretas, y presenta a otros con bombo y platillos y panderetas y carracas. La última presentación fue la de otro prócer, mi Pepín, que no bastándole ser una Braña y presidir no una Peña sino muchas, las célebres “federadas” del Sporting, quiere -ambicioso él- ser el psiquiatra de Dios ¡Dios me perdone! Las depresiones de Dios es el título de su último parto u oscuro alumbramiento. Es que Pepín, una de dos: o está loco - es un tarumba-, o es un poeta.

Mi amigo –que no es boticario- reúne en la trastienda de su tienda, entre tarros y tarrinas, mejunjes y potingues, a la “crema de la crema” de la sociedad gijonesa, que, por tanta crema, llamo la de los petisús o piononos. El liderazgo es de antiguos alumnos de jesuitas, que, por eso mismo, casi todos tienen discernimiento. Entre tanta aristocracia, reconozco mi plebeyez al haber sido maleducado en Oviedo por frailes menores y de babero, que me enseñaron el Catecismo a bastos. En todo el cotarro, soy un tercero, como Lucio Apuleyo, el del Asno de Oro. -¡Jolines! es que ni puedo ser de los Antiguos Alumnos del “Inmaculada”, como don Ceferino Menéndez que es autoridad ahí, también amigo, y de veraneos majoreros en Fuerteventura, que es detalle de dandí, dandí o dandi.

Mi amigo, el primero y no dandi, recientemente, en uno de sus escritos o billete de periódico, me citó con una frase mía: “que los gijoneses tienen una pulsión “freudiana” (esta palabra la escribiría el doctor Braña, el de las Peñas), que consiste en acabar con todo lo guapo que la naturaleza dio, que fue mucho”. Y lo guapo –añado- puede ser lo mismo de cosas o que de personas. Así, hasta que El Rinconín no se convirtió en una Rinconera, no pararon; la bella Escalerona ahí la tienen, un adefesio, convertida en retrete para hacer pipí. Y un aviso: que la Estación de ALSA, por bellezón, cualquier día van a acabar con ella y a lo bestia, que es hacer pisos.

Con las personas pasa lo mismo: ¡las guapas, “a por ellas”! Que la Alcaldesa Moriyón no lo dude: si un día le quitan el sillón, no será por pérdida de sus instintos e inteligencias, sino por guapa, guapa. A mi compañera escribana, Dora –prefiero llamarla Menodora, que es nombre como de emperatriz bizantina- no dieron puntapiés y punterazos a su escribanía, la municipal, por faltas de fedataria de mala fe, sino por guapa, sólo por guapa.
Comadre, no comadrona

A Begoña Piñero, jefa de comadres, que vive, como buena comadre, rodeada de genitales (tiene una tienda de flores, flores que son los genitales de las plantas), ya la estoy oyendo protestar porque discrimino y no escribo de guapos gijoneses. A propósito, Begoña, también como buena comadre, es de armas tomar, pues acaba de tener un ri-fi-ra-fe u órdago con el Obispo, lo cual me sugirió un dialogo, Dialogo entre el Obispo y la comadre, que podría ser de comedia, no de capa y espada, sino de capa (por el Obispo) y de bolillos encajados (por la comadre).

Y oyendo a Begoña, la Piñero, veo a Begoña Hüergo, que fue concejala de los policías, que parecía dura como un policía, y era –es- delicada como una begonia flor y roja como una buganvilla. Y estoy “viendo” a otra Begoña, a otra concejala, Begoña Fernández, que, por su semblante de mística, parece estar siempre como de Primera Comunión, y a la que regalaría rosas amarillas y un lirio. Y para delicias, además de las Begoñas, los cachopos gigantes, a compartir por longitud y volumen, de La Begoñina, taberna o barín, en Cimadevilla de Gijón.

 Es que Gijón, respetado público, es la ciudad de las “Begoñas” y de la Virgen de Begoña; que, por eso, sólo por eso, es como la ciudad de Bilbao, aunque mucho menos bruta por no ser vasca, y no ser los gijoneses tan brutos como los vascos de Bilbao, ahora Bilbo para evitar lo de Bilbado, que es de pijería analfabeta.

Y vayamos ahora con los guapos. Hay uno, muy convencido de serlo y estarlo, que porta un prendedor-sujetador no abajo sino arriba, a la altura del nudo de la corbata; eso que es de efecto estético, también puede ser de prudencia, pues si hay un brusco desplazamiento de abajo arriba, arriba, los de abajo, ya tienen donde agarrarse. En cualquier caso, el del prendedor y nudo gordo de corbata, que ande con cuidado, pues por exceso de estética, cualquier día, los gijoneses se “los” amputan. Otro caso es el de ese, no sé si también Conde o marqués, al que recientemente las autoridades locales mandaron a hacer gárgaras con polvorones; y que sepa, que su generosa oferta de papeles historiados para el Municipio, fue rechazada por ser el oferente, conde o marqués, un apolíneo o simétrico, de arriba a bajo, de la copa a la raíz. No es frecuente que un latifundista, conde o marqués, sea simétrico, pues los de tal clase, por imperativos de cromosomas y mecánicos –que eso son las herencias- a menudo, son bizcos o tienen una oreja mayor que otra.

Mobiliario urbano todo-junto y estético
Y mi amigo, el del principio y prócer ¿Dónde está? ¿Dónde estás, amigo mío? ¿Acaso en Casa de Ataulfo que cocina comestibles y no restaura incomestibles, y que es visigodo de nombre, por eso su buena cocina es gótica, como una catedral gótica? No, no, seguramente estará en la droguería, sita en la cristiana calle del moro Munuza, vendiendo jabón Chimbo o Lagarto, piedra pómez, venenos contra la tiña, artículos de barbería para fregar barbas o lociones capilares para copas o cabezas resecas como las de los árboles desplumados.  

Para cazar brujas o hechiceras brujas







Mi amigo gusta que se le llame droguero; y a eso, yo me niego. Para mí, el amigo, es mucho más; es todo un alquimista como los genuinos, los de la Edad Oscura. Y repare el lector que la decoración de los escaparates de su droguería es a base de escobas patas arriba, inversas o al revés, como son las de las brujas, sean brujas con pirulí o sin él.

Convencido estoy de que en noches, de mucha luz o lúgubres, mi amigo cumple como Dios manda, y eso aunque es de los inmaculados y de la Asociación de los antiguos. Y convencido estoy que convierte, por arte de alquimia, sus muchos polvos, sean de lo que sean, de talcos blancos o de yesos amarillos, en oros, en oros; unas veces a lo bruto y otras a lo pulido y suave: pepitas pulidas, de oro, de oros.

Mi amigo prócer ni compra ni vende oro, lo hace por arte de alquimia
Mi amigo, prócer, polígrafo, presentador, sanitario, alquimista, distribuidor de Titanlux, y con número de matrícula en la Cámara de Navegación por empresario, se llama Alfonso Peláez, y yo le llamo mi querido Alfonsín.

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