jueves, 31 de marzo de 2011
EL PUESTO DE LA GITANA, artículo de José Marcelino García
miércoles, 30 de marzo de 2011
ESPAÑOLES, ¿SOIS IDIOTAS?
domingo, 27 de marzo de 2011
DE NORMAL A EXTRAORDINARIO
miércoles, 23 de marzo de 2011
Artículo de VIRGINIA ÁLVAREZ-BUYLLA
Éxito para Foro AsturiasPoco a poco, Foro Asturias sigue su camino, sin estridencias, sin insultos, sin noticias en algunos medios que la ningunean, pero sigue adelante. Se acaba de apuntar un nuevo éxito con la elección de la doctora Carmen Moriyón como aspirante a la Alcaldía gijonesa. Definida por alguno de sus compañeros en el Hospital de Cabueñes como una mujer con encanto que supo sacar una unidad que no existía en un servicio que era un auténtico caos, trabajadora, inteligente, ni es ni será nunca una mujer florero. Representa un cambio de imagen muy importante de cara a los que equiparan Foro y PP.
Cascos sigue trabajando a su manera, recorriendo pueblos y ciudades, asociaciones y foros de debates. Contestando a las dudas que se le plantean, con la firmeza que le caracteriza. Se puede decir que trabaja al ritmo que es normal en él, de forma incansable y rodeándose de los mejores colaboradores. Es verdad que no siempre es a gusto de todos, eso es imposible; algunos creían que sólo con irse del PP sería su pasaporte para algún cargo y, cuando no fue así, ha habido alguna decepción. Pero hay que comprender que, a veces, hay que dejar el camino a gente nueva, y se puede ayudar mucho desde el ámbito personal. La satisfacción se consigue viendo que estamos ayudando a que se produzca un cambio necesario en nuestra comunidad.
Yo sigo soñando con una Asturias en la que el paro se reduzca apreciablemente; en la que nuestros hijos y nuestros nietos tengan un futuro; en la que todos tengan acceso a una educación de calidad; en la que la sanidad sea eficiente, y en la que la corrupción desaparezca o, al menos, sea detectada a tiempo y cada cual tenga su castigo como se merece, sin mentiras ni falsedades.
Una tierra como la nuestra, con una belleza natural tan impresionante, con un clima muy aceptable a pesar de la lluvia, se merece unos asturianos que disfruten de todas esas ventajas, pero que sobre todo sean personas de bien y demuestren estar agradecidos con todos los dones que se nos han dado. Ser conocidos en todo el mundo por esas características y no por ser bebedores, bravucones y vagos.
Tengo miedo a despertar porque estoy muy a gusto en esa Asturias con la que estoy soñando.
sábado, 19 de marzo de 2011
SEMINARIOS A PIQUE, artículo de José Marcelino García (licenciado en estudios eclesiásticos)
La Iglesia, esta Iglesia, que se ha ido geriatrizando a pasos agigantados, toma la palabra a través de gente demasiado cansada, gastada y aburrida. Dice poco o nada que interese, edifique o ilusione al hombre de hoy, sobre todo a la juventud. Nada nuevo que sirva para romper con el poder de lo fáctico. Nada que corrija su misma incapacidad congénita para poder aceptar, sin crisparse, los importantes cambios que de continuo se están produciendo en nuestra sociedad. «Tú eres una piedra» (tú es Petrus), palabras que el Evangelio de Mateo pone en boca de Jesús dirigidas a Simón, uno de los doce, pero que se le pueden aplicar muy bien a la Iglesia Romana. «Tú eres como una piedra», y por eso, con esa tendencia a petrificarte, no puedes compaginar tu palabra con la del Buen Pastor, que es una palabra viva, eficaz y siempre, en cada tiempo y lugar, liberadora para los seres humanos y, en general, para toda la naturaleza, a la que los cristianos tanto contribuimos a maltratar y destruir. Sólo los muy viejos (y los niños hasta los 10 años), se sienten más o menos cómodos con la enseñanza religiosa impartida en nuestras iglesias. Demasiados dogmas sacados de mitos y alegorías de la Biblia. Demasiada teología obstinada en fundamentar sus convicciones sobre imágenes de relatos legendarios considerados como históricos. Demasiado no abrir más que la boca para repetir tópicos que dicen poco o nada a las mujeres y los hombres de este tiempo. Demasiada, en fin, incapacidad para anunciar a las nuevas generaciones (deseosas como nunca de necesidad básica de libertad y de una nueva espiritualidad), un mensaje que les haga seguir hoy, en esta hora (aunque sea de lejos), el ejemplo de Jesús.
Totalmente anticuada en relación con la sociedad, encuadernada a sí misma con durísimas pastas, ¿cómo puede la Iglesia tener vocaciones al ministerio sacerdotal entre los jóvenes cuando sigue manteniendo una teología arcaica? ¿Cómo invitarlos a formar parte del ministerio ordenado de un Estado teocrático con una central romana a la que todos están obligados a obedecer? ¿Cómo hacer que pongan sus vidas al servicio de iglesias prácticamente vacías, solamente llenas en la celebración de algunos funerales y poco más? ¿No habrá a caso que 'rebautizar' a la Iglesia en el nombre de un Dios Padre, libre de los errores teológicos que han conducido a millones de seres humanos al ateísmo? ¿De un Hijo lleno de humanidad que haga otra vez efectiva la esperanza para los hombres y mujeres de estos tiempos a través del Sermón de la Montaña? ¿De un Espíritu al que se le deje trabajar a su aire, un aire que sería siempre para fertilizar los desiertos de este mundo y convertirlos en un paraíso, en un anticipo del Reino de Dios?
En el Día del Seminario habría que decirlo de nuevo, levantar la voz, proclamar a los cuatro vientos que vale la pena tomar una decisión, optar por un camino, emprender un proyecto cien por cien humano. Un camino lleno de fuerza y de verdad que conduzca a la vida, al amor y la esperanza en un mundo en el que sigue reinando la violencia, triunfando la indiferencia y la mentira, la voracidad de la dominación y del dinero. Y ahí está el hombre de Nazaret, que no fue sacerdote, ni revolucionario político, que no fue monje, ni moralista piadoso. Ahí está ese Hijo de Hombre diciendo que la benevolencia de Dios no se consigue con sacrificios rituales, sino a través del amor y de la lucha pacífica para ir liberando al mundo, a este mundo, del odio, de la desesperanza y del dolor. Un fantasioso predicador ambulante, un utópico que casi nada de lo que quería y por lo que se sacrificó se ha hecho realidad. Y sin embargo.
viernes, 18 de marzo de 2011
REFUGIO: CUENTO NUCLEAR por Víctor Guillot
Sintió cómo un espeso sabor a óxido se le pegaba al paladar. Quizá ése fuera el sabor de la muerte. En Fukushima se había iniciado la evacuación de todos los habitantes, pero el viejo Yukio había decidido esperar en su casa. Se sentía demasiado viejo como para correr ausentado por el ruido de las sirenas. En la radio, un locutor describía los efectos de la ola. A través de sus palabras, el profesor se imaginaba una cámara que recorría desde el aire los distritos de naves industriales arrasadas y las calles desiertas. Aquello le recordó Hiroshima o Dresde, una atmósfera desolada y anónima que quedaba registrada en la mente como el anhelo fantasmal de algo largamente repetido. Podía distinguir cafés, vagones de mercancía y coches acumulados en el fango. Los periodistas hablaban de rescates, de nacimientos y de muertes. El parte informativo daba paso a las reacciones de los gobiernos extranjeros. El comisario de Energía europeo había mencionado la palabra Apocalipsis. Se acercó a su biblioteca y se hizo con una Biblia que no había vuelto a leer desde que fuera un joven estudiante de Filosofía. Leyó «Yo soy el alfa y la omega» y no pudo evitar una terrible sonrisa. Aquello no era el Apocalipsis o, al menos, no en su literalidad. El ruido de los helicópteros, cargados de agua, se había colado en su casa. Yukio pegó la cabeza al cristal de la ventana, enfocando con sus prismáticos el cielo blanco nuclear de la mañana, buscando alguno de esos helicópteros, pero estaban fuera de su campo. Por fin entendió el significado de fuera de campo, aquello que su amigo Sakamoto se había empeñado en explicarle con una cámara de ocho milímetros, en Roma, durante las vacaciones del cincuenta y seis. La vida estaba en el fuera de campo. Todo transcurría fuera de los márgenes de su mirada y, sin embargo, aunque no lo percibiera con sus ojos, sabía perfectamente lo que estaba sucediendo. Los helicópteros eran sólo un rumor que iba y venía con más fuerza narrativa que si los estuviera observando con sus prismáticos. La vejez le había enseñado que el campo visual de la vida es día a día más estrecho. Todo va sucediendo fuera de uno con más intensidad, con la intensidad de un reactor nuclear, pensó. El ruido de los helicópteros consiguió calmar la inquietud que provocaba el silencio de un pueblo en ruinas, la misma inquietud de un ciego desorientado. En la radio, el locutor vivía pendiente del viento. En Tokio había mucho miedo y desconfianza. Yukio ya era demasiado viejo para desconfiar y demasiado inútil para temer. Sabía que la radiactividad se extendía más despacio que el miedo y la desconfianza. En el televisor, un radiólogo explicaba que la dirección y la fuerza del viento son de gran importancia. Si empujaba hacia el Sur, Tokio tendría serios problemas. Evacuar a toda la capital sería una labor titánica. Pero Tokio es algo más que una gran ciudad, sencillamente es un monstruo de treinta millones de habitantes; «Por eso nos fuimos a vivir a Fukushima», se dijo a sí mismo Yukio Cuando terminó la guerra, Yukio era un joven de veinte años que estudiaba Filosofía en la Universidad de Nantes. A veces pensaba en cuando era pequeño y trataba de imaginarse la nueva centuria y cuánto progreso podría tener en sus manos si lograba atravesar el siglo. El locutor anunció una explosión en el tercer reactor de la central. Yukio volvió a sentir el mismo miedo, la misma extraña superstición que sesenta y seis años antes. Por una parte admiraba los logros científicos, de los que nunca dejaba de sorprenderse, pero la misma sorpresa era una puerta que abría todos los temores. El día que se inauguró la central nuclear, el alcalde de Fukushima le dijo que aquel monumento de la energía no era nada en comparación con todos los prodigios que la nación les tenía reservados. Entonces Yukio sintió la misma sensación de vértigo que ahora sufría con las palabras que se escapaban por la radio. Aquel «déjà vu» le sugería que cuanto mayor era el avance científico, más primitivos eran sus temores. En la radio, el locutor dijo: «La agencia meteorológica prevé vientos del Sur». (Artículo del escritor Víctor Guillot publicado en el diario La Nueva España de Gijón, 18/03/2011)

miércoles, 16 de marzo de 2011
PLUMAS, PLUMIERES Y TINTEROS, artículo de José Marcelino García
DOMINGOS POR EL RASTROlunes, 14 de marzo de 2011
LA VACA TUERTA QUE AYUDÓ A PACITA

Pacita, era hasta ayer una mujer anónima que nombrada Mujer campesina del año vio su historia -que pueden leer a continuación- en los medios de comunicación. Fue, sin duda, una mujer excepcional y representa a muchas más que también lo fueron al compaginar matrimonio y vida laboral y eso en una época en la que la mujer donde se decía que mejor estaba era en la cocina. Este es un tema sobre el que suelo conversar con frecuencia con una persona que defiende que esa circunstancia es lo excepcional, que lo más habitual es que la mujer se acomode tras el matrimonio y viva...del sudor de su marido. Como es lógico no comparto esa opinión. Es decir, para mí las mujeres que trabajan son las "normales", las que no lo hacen -con todos mis respetos- son la excepción, que no excepcionales. No importa el nivel social al que se pertenezca para incorporarse al mundo laboral y, por ende, a la sociedad, a la cultura, al mundo en una palabra. Afortunadamente son muchas más las que así lo entienden y poco a poco van quedando atrás esas "señoras de..." que como mucho ayudan a sus maridos haciendo de "floreros" en actos sociales. No hay nada más tedioso que acudir a una reunión y toparse con una de esas señoras que, amén de hablar mal y criticar a quien no es igual que ella, se pasa el rato hablando de modelitos, enfermedades infantiles y... todo tipo temas domésticos. Muy interesantes e importantes, sin duda, pero para eso, para el ámbito doméstico. No saben esas señoras el daño y el freno que sus actitudes -con "c", no con "p"- hacen a quienes intentan hacerse un hueco en la vida laboral para caminar al lado de sus maridos. Por desgracia, ellas son educadoras de hijas que si no tienen un punto de rebeldía tratarán de repetir el modelo visto en casa y luego viene la vida, que ya va por otros derroteros, así llegan los grandes fracasos. Pues ahí va la historia de PACITA y su vaca.
jueves, 10 de marzo de 2011
LA COSA TIENE GUASA

-¡Buena está la política!
-¡Sí,sí, bonita está!
-¿Pues y el ayuntamiento?
-Son cosas de estos tiempos
-Tres faroles tenía
-esta calle no más.
-Pues dos han suprimido…
-Que es bastante ya.
-Y luego habla el gobierno
está la política! Si, sí...bonita está. miércoles, 9 de marzo de 2011
ADOPCIONES
Casi todas las mañanas Pablo y yo antes de iniciar la jornada laboral nos reunimos en torno a un café, cerca del trabajo de ambos, y en esos escasos quince minutos que dura el encuentro nos damos “el parte”. No solemos tratar temas domésticos, sino más bien relacionados con nuestro trabajo o con cualquier tema de actualidad. Hablamos de casi todo, ayer tocó de las adopciones de niños. Se dirigía él a Oviedo a ver a Gloria, la directora del Observatorio de la Infancia –compañera mía en los estudios de magisterio hace…mil años por lo menos-. Y me comentaba que llevaba un informe de UNICEF sobre las adopciones que Gloria le había pedido. Me sorprendió un poco que tanto Pablo como Gloria estuviesen totalmente en contra de las adopciones de niños del extranjero, pues siempre pensé que, al menos, ese niño/a tendría siempre una vida mejor en nuestro país. Tras la conversación cambié de opinión. Parece ser que el mercado de adopción de niños extranjeros está en manos de mafias que venden los niños al módico precio de 6.000 euros y que los gobiernos están de acuerdo con ello porque también se benefician. Argumenté que había muchos pequeños literalmente tirados en orfelinatos rusos o chinos –países que se me vinieron a la mente-. Pablo insistió en que la cosa no es así, en que los niños se venden y se compran sin más, incluso cuando la apariencia de adopción es la legalidad siempre está detrás una mafia. Cuesta creerlo, pero no tuve argumento que le convenciera. Me decía que la gente que trabaja sobre el terreno, que es quien verdaderamente conoce la situación elabora informes, que nunca ven la luz y que siempre son estrictamente confidenciales, en los que se denuncia que hay familias en países como Guatemala –él último informe que dice tener- en los que las familias tienen hijos con la única intención de venderlos. Engendran para vender nada más nacer. Hay familias -¡que duro resulta creerlo!- que viven de eso y mafias que se dedican a fomentar ese modo de vida valiéndose de su gran pobreza. Y lo más terrible es que esos niños que se compran “por encargo” nunca se sabe a dónde van a parar, se habla de donación de órganos, trata de bebés, de blancas…y un etcétera que pone los pelos de punta. Lógicamente ese tipo de mercadeo siempre se intenta que no trascienda, una vez más se constata que los niños no importan demasiado y que son los seres más indefensos del planeta. Hay una cifra que nunca logro quitar de la cabeza: diez millones de niños/a mueren al año antes de los cinco años por causas evitables: falta de una vacuna, hambre, deshidratación… Mientras esto escribo unos cuantos habrán fallecido. Triste, muy triste. Por otra parte, esta situación contrasta con la necesidad que hay concretamente en nuestro Principado de Asturias –sino que le pregunten a Gloria- de que las familias acojan niños temporalmente. En estos momentos hay cerca de 300 pequeños en centros de acogida, que no encuentra una familia que precisamente los “acoja”. También me mostré sorprendida ante esto, pues soy consciente que hay listas de espera para adoptar. Pues también me dio una explicación tan convincente como dura. Las familias asturianas no quieren niños “de aquí”, los prefieren extranjeros. ¿Razones? Las hay, claro que las hay. Uno acoge un niño asturiano que por las razones que sean vive separado de sus padres, pero uno nunca sabe si en un momento determinado ese pequeño podrá volver con sus progenitores porque pueden cambiar sus circunstancias: mejor no arriesgarse. Mientras tanto ese pequeño vive –muy bien atendido eso sí, pero en régimen de internado- sin una familia que, aunque no sea la suya, bien podría darle el cariño que todo niño/a se merece. Pero eso no nos interesa, queremos un niño para toda la vida y sin padres biológicos próximos. Vamos, que somos una joyita, deseamos peques que llenen nuestras vidas, y para eso tienen que ser de nuestra exclusiva propiedad. Interesa que no tengan relación con sus padres biológicos, que no exista la más mínima posibilidad para que funcionen los lazos de sangre. Somos un poco egoístas, pensamos más en nosotros que en esos pequeños a los que hay que echar una mano, aunque sea temporalmente.Dejo para otro día, o tal vez para nunca, el tema de los niños vendidos en España hace algunos años de los que tanto se habla en los medios de comunicación.
JOSÉ LUIS CAMPAL INTERVENDRÁ EN EL CONGRESSO INTERNACIONAL GREVES CONFLITOS SOCIALS SÉC XX, que tendrá lugar en Lisboa

El filólogo, escritor, articulista, poeta, miembro del Real Instituto de Estudios Asturianos y fundamentalmente asturianista, JOSÉ LUIS CAMPAL, participará en el Congreso Internacional GREVES E CONFLITOS SOCIAIS SÉCULO XX ("Huelga y conflictos sociales en el siglo XX"), que tendrá lugar del 16 al 20 de marzo en la Universidad Nueva de Lisboa. La intervención de Campal tendrá lugar a las 15.15 horas del viernes 18 de marzo y se titula "Resonancia en Asturias de la huelga de 1917". Cabe destacar la intensa actividad que José Luis desarrolla, patente en publicaciones, conferencias e intervenciones en congresos como el que nos ocupa, que tiene lugar fuera de nuestras fronteras.
viernes, 4 de marzo de 2011
8 DE MARZO: DÍA INTERNACIONAL DE LA MUJER

jueves, 3 de marzo de 2011
GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS...
¡BUENÍSIMOS! Y lo mejor para elevar la autoestima: un amigo que me quiere bien y me endulza la vida. Eso también quiero compartirlo, aunque virtualmente ofreceros un bombón... va a ser un poco dificil. Os ofrezco la idea - no es mía, lo sé,pero es tan gratificante... Chicos/as, seguro que siempre hay alguien a quien sorprender con unos deliciosos bombones. No debemos perder esas hermosas costumbres; con ellas podemos ser -y hacer-un poco más felices a las personas que nos importan. Mil gracias, amigo.
miércoles, 2 de marzo de 2011
PROGRAMAS DE CINE, artículo de José Marcelino García
Días antes, permanecía mucho tiempo plantado ante los carteles nuevos, húmedos aún y brillantes por el engrudo. Contaba los días. Y cuando llegaba el domingo, una hora antes de que se abriera la taquilla, estaba ya frente al cine deletreando, una y otra vez, los nombres, en inglés, de los artistas. Al fin, se abría aquella pequeña hornacina de madera, llena de luz y aglomeración, y veía el diminuto mostrador con las entradas de colores, la caja de los emblemas, las monedas para el cambio y el pecho viejo de Flora, la taquillera, abotonado, negro y con medalla grande de la Purísima Concepción, en plata bruñida. Sus manos, blancas, cogían mi calderilla, y como si llevaras contigo la llave de algún tesoro, entregabas la entrada de general al portero, hombre serio, resabiado y cobrador de Ayuntamiento.
En la cabina, se oían los ruidos limpios y crujientes que Ramiro, Silvino y Luis hacían montando el NO-DO y los rollos de la película en los engranajes del proyector. El cine va a empezar, y las ráfagas de luz de la linterna de Olvido, la acomodadora, van de un lugar a otro abriendo pasillo, enfocando números, cambiando de asiento a los equivocados, descubriendo un beso robado en la oscuridad. ¡Ah, ese admirable chorro de luz, como una avenida, que enfila el aire y va a estrellarse en la sábana blanca donde pone el reír, la lucha a muerte, la música; que pone la carabela y la luna de Sílver, llena de ron y de tesoros. ¡Ah, ese haz milagroso de polvillo de colores en movimiento cruzando la noche del cine sobre las cabezas de los espectadores, y que explota en un beso sobrehumano que anega el corazón de amor y deseo! ¡Ah, esos programas de cine que busco y rebusco por el Rastro, como si fueran paradero de sueños y refugio de soledades!
HAN MUERTO NUEVE NIÑOS
Encuentro en un rincón del periódico una noticia que me causa estupor, y que además está situada –con lo que eso significa- de tal forma que lo más probable es pasarla por alto, como si no tuviese ninguna importancia. Transcribo literal: Nueve niños que estaban recogiendo leña mueren en un ataque aéreo de la OTAN en Afganistán. Y hasta ahí el título. La noticia sigue: Al menos nueve menores murieron ayer y otro resultó herido en un ataque aéreo de la Fuerza Internacional de Asistencia a la Seguridad (ISAF), la misión de la OTAN en Afganistán, en el este del país centroasiático….Los hechos tuvieron lugar en el distrito de Nanglan, y según la fuente (EFE) los menores –de edades comprendidas entre los 7 y los 13 años- estaban recogiendo leña para sus familiares. Y ahí termina la información. Como mi ignorancia en temas militares es supina, acudo de inmediato a averiguar qué se esconde tras las siglas ISAF, o lo que es lo mismo qué misión tiene la Fuerza Internacional de Asistencia a la Seguridad. Encuentro: misión de seguridad para crear las condiciones necesarias para la reestructuración y estabilización de un país tras la guerra. Me quedé como estaba, o tal vez peor. Sé que las cosas no son tan simples como yo me las planteo, pero el hecho de que nueve niños mueran mientras recogen leña por un ataque de estos formadísimo soldados, me revuelve los entresijos. No dudo que la “misión”, sea muy importante y que los soldados cumplieran con su deber, también admito que posiblemente su vida estuviese en juego, estoy dispuesta a aceptar todas las justificaciones que se me quieran dar. Probablemente este hecho se considere un mal menor para evitar mayores daños. Pero es que han muerto nueve niños –y no digo, han matado, por respeto a quienes componen la ISAF-. Supongo que hay quien me dirá que los niños estaban puestos ahí intencionadamente como blancos para otras fechorías mayores de… ¿los terroristas, tal vez? Insisto: se trataba de niños jugando a recoger leña. En realidad trabajando. Todos los días al salir de mi trabajo paso por delante del patio de un colegio y suelo observar los pequeños, me gusta verlos patinar, darle patadas a un balón, jugar a empujarse…cualquier indicativo de que son niños felices. No me imagino un ataque aéreo que acabara con sus vidas. Son nuestros hijos, son nuestros nietos, son… eso, niños. Niños con suerte. La que les faltó a esos peques afganos que imagino que en ese pueblo llamado Nanglan hoy serán enterrados, sin más lamentaciones que la de sus padres y familiares detrás de esos humildes féretros que ni tan siquiera serán blancos, ni llevarán flores. Probablemente cuatro tablas a las que su padre habrá dado forma de ataúd. Es duro: durísimo. Pero a nadie le importa, no forma parte de los titulares de nuestra prensa. Yo me pregunto si esos niños serán tan diferentes a los nuestros que no merecen nada. La muerte, incluso accidental, de un niño español –pongo por caso- es noticia en todos los medios. Nueve niños afganos no interesan a nadie. Que no me pregunten por qué odio la guerra, por qué soy incapaz de admirar esos soldados que se enfundan un uniforme y se preparan para combatir –aunque eufemísticamente se diga que siempre están en misiones de paz-. ¡Joder con las misiones! Han matado a nueve niños, no hay nada que pueda justificarlo. Basta con pensar, repito, en nuestros hijos y nietos para calibrar si encontraríamos alguna razón de argumento válido para sesgarles la vida. Estoy segura de que todos estaríamos dispuestos a darla por ellos, no creo que permitiésemos que nadie les hiciese el menor daño, ni en nombre de la más querida patria. No lucharíamos por pacificar el país si ello pusiese en el más mínimo peligro a uno de nuestros vástagos. martes, 1 de marzo de 2011
EL PRÓXIMO VIERNES 4 DE MARZO, A LAS 20:00 h, ENCUENTRO POÉTICO EN EL ANTIGUO INSTITUTO CON LAS Y LOS POETAS DE LA ASOCIACIÓN VERSOS LIBRES

En su lugar, contaremos con la presencia de la asociación Versos Libres, recientemente creada, que, de manera colectiva, nos mostrará su trabajo, inquietudes, métodos de participación, de creación y de animación a la escritura de poesía.
Por ello, al igual que en ocasiones anteriores, os convocamos al encuentro del próximo viernes día 4 de marzo, a las 20 horas, en la sala de conferencias del Centro de Cultura Antiguo Instituto, CCAI, de Xixón, en la Calle Jovellanos, 21.
Además de las y los poetas participantes, contaremos con la música de Dani García de la Cuesta. Os esperamos.
Concha Benito Carmen Cabezas
Daniel García de la Cuesta
Dora Méndez Sinda Miranda
Julio Obeso
José Ignacio Pidal Montes
Eusebio Ruiz
Esmeralda Sánchez
lunes, 28 de febrero de 2011
LA COLECTA

Es, por otra parte, curioso que la cuenta del Consejero tenga un saldo de poco más de mil euros. Como yo, vamos, como cualquier ciudadano mileurista. Tengo cierta curiosidad por saber qué cantidad ingresa al mes este pobre hombrecillo. ¿Y su señora?, he leído que también ocupa un cargo importante en la administración ¿no le pagarán últimamente? Todo huele a podrido, a trampa, a engaño, a políticos de pacotilla, a estafadores –“presuntos”-, y precisamente ellos que vienen del Partido Comunista, ese que nos iguala a todos -¿o no es esa su ideología?, lo siento debo de estar perdida-. Sólo queda esperar que los administradores de Justicia puedan componer ese enmarañado puzzle al que todos tratan de quitar alguna pieza para despistar. Yo sé de algunas sueltas, pero habrá que dejar que la ley actúe. Lo de la colecta me parece una auténtica inmoralidad.
viernes, 25 de febrero de 2011
"TOMA UN CAFÉ CONTIGO MISMO/A"
Hace algún tiempo mi psicóloga particular, Elena, me regaló un libro titulado Toma un café contigo mismo del doctor Walker Dresel. No creo que tuviera una intención oculta, habida cuenta de que soy su suegra y…todo podía ser, aclaro que nos llevamos muy bien, así que descartada la posibilidad de mensaje encubierto. Más bien creo que sabedora de mi afición a hurgar en las profundidades, principalmente en las mías, quiso ofrecerme una lectura orientada hacia el conocimiento de uno mismo, hacia ese diálogo interno que somos tan poco dados a establecer. Podría decirse que es un libro de los que ahora están tan de moda: de autoayuda. Y que, por otra parte, muchas personas rechazan. Pienso que la razón para hacerlo es porque los consideran impropios de gente de cierto nivel cultural. Pero he te aquí que las consultas de psicólogos y psiquiatras cada vez están más frecuentadas por ejecutivos estresados, profesores agobiados, padres con hijos adolescentes incontrolables, los propios hijos, y un largo etcétera. Vamos, que no hay quien no padezca en un momento de su vida una depresión, una caída de la autoestima, o sencillamente se vea superado por determinadas circunstancias. Es curioso, cómo desde la más tierna infancia se nos prepara para el éxito profesional y social y, sin embargo, no se nos proporcionan los medios adecuados –en mi opinión, por supuesto.- para enfrentarnos a los fracasos- que suelen ser más numerosos que los éxitos-, para afrontar las dificultades que continuamente se nos plantean. A eso no se nos enseña. Pocos padres se detienen en la formación –más bien orientación- de la personalidad de sus hijos. O lo que es casi lo mismo, enseñarles a conocerse. Sabemos mucho de casi todo, pero casi nada de nosotros. Nuestros hijos reaccionan algunas veces con violencia y todo lo que se nos ocurre es pensar que son rebeldes, no llegamos más lejos. Pero nada sucede por casualidad en nuestro interior, el cerebro está previsto de unos mecanismos de actuación que es preciso, primero conocer, y luego poner en funcionamiento. Buscamos casi todo fuera de nosotros y lo principal lo llevamos dentro. A descubrirlo nos enseñan los denostados libros de autoayuda. He de reconocer que nunca suelo ir más allá de hojearlos, porque con frecuencia lo que me sugieren hace tiempo que he aprendido a ponerlo en práctica. Tuve que superar en la vida situaciones muy difíciles que me han llevado a grandes abismos, de los que únicamente conseguí salir mirando hacia mi interior, sacando la fuerza de ese potencial que todos llevamos dentro y que hay que descubrir. No es fácil, lo sé, pero ahí está, es necesario hurgar y buscar. No es cuestión de nivel cultural, creerme, yo he visto personas muy formadas desmoronarse –igual que le sucede al ciudadano más inculto- y, curiosamente, la manera de salir arriba es la misma; muchas lágrimas derramadas por hombres y mujeres con una gran formación que se veían perdidos, sin ni tan siquiera saber por qué. Hombres y mujeres de éxito que nada sabían de ellos mismos. Hace algún tiempo conocí a una persona que sin profundizar demasiado algo me dijo que tenía problemas de autoestima y por aquél entonces cayeron en mis manos unos cuantos folios que me parecieron interesantes porque se encaminaban a eso precisamente, a conocernos mejor, a potenciar la autoestima y esa serie de cosas que nos hacen ser un poco más felices. Me equivoqué en la primera parte, en entregárselo, creo que lo guardó en un cajón, si es que no lo tiró en la primera papelera; pero no en la segunda: esa persona necesitaba ayuda. Desaprovechó la ocasión porque pensó –eso creo- que esas cosas no eran para gente culta como él. Y luego, con el pasar del tiempo, comprobé que estaba en pañales, que sus éxitos sociales le habían alejado de lo que se cocía en su interior, mucho más importante que todo lo demás, porque con quien uno desayuna, come y duerme es consigo mismo. Todos conocemos personas con un atractivo especial, que se hacen viejos/as y ni tan siquiera les vemos la edad, tienen la palabra adecuada, la botella siempre está medio llena, son como una luz que todo el mundo quiere tener cerca. No es fruto de la casualidad, estoy convencida que –no sé si a sabiendas o no- ponen en práctica a diario esos principios que uno adquiere precisamente así: Tomando café consigo mismo. DE IZQUIERDAS Y DERECHAS

jueves, 24 de febrero de 2011
LOS HIJOS REPRODUCEN NUESTROS COMPORTAMIENTOS
Probablemente si nos preguntasen qué es lo más preciado de nuestras vidas, todos responderíamos sin dudarlo que nuestros hijos. Creo, y me equivocaré muy poco, que las prioridades dan un giro de 90 grados con la llegada de un vástago. Las madres conocemos muy bien la zozobra de esos primeros meses en los que nos asomamos una y mil veces a su cuna por algo tan simple como comprobar que respira. Y aunque parezca poco veraz, la educación comienza ya en ese momento. Tiene suma importancia la manera en que nos dirijamos a ese hermoso bebé que pensamos no entiende aún. Y sí entiende, ya lo creo que sí. El tono de nuestra voz, la tranquilidad y serenidad que le trasmitamos irá configurando su carácter. De una madre que grita lo más probable es que su hijo la imite en cuanto sea capaz de pronunciar las primeras palabras. Tenía yo una amiga –lo fuimos mientras nuestros hijos fueron pequeños- que cuando su hijo lloraba se ponía muy nerviosa y lo zarandeaba a la vez que le hablaba en un tono demasiado alto –el peque, ciertamente, estaba bien del oído-. Creció el infante convencido de que la mejor manera de obtener sus caprichos era poniendo nerviosa a su madre, y para ello gritaba. Ella, presa de desesperación, recuerdo que para que callara, primero le endulzaba el chupo con azúcar, un poco mayor le compraba un chupachús, luego cualquier juguete, y al final se pasaba la vida pegada a un kiosco. El niño terminó visitando al psicólogo, y su madre al psiquiatra. Nuestros hijos se criaron a la vez y mi amiga era una buena madre –probablemente parecía mejor que yo porque siempre complacía a su niño- , yo puede que no tanto: un grito era razón suficiente para una rotunda negativa a cualquier capricho. Mi hijo hizo muy pronto suyas las frases si te parece bien podría ir un poco a los columpios, no sabes mamá cómo me gusta ese juguete…, lo que parece una cursilería dicho por un niño no era más que el reflejo de mi manera de decirle y presentarle las cosas, y también mi resistencia a no ceder nunca, y digo nunca –no es fácil- al chantaje: ni el emocional, ni el de la fuerza del desgaste, ni el grito…, ninguno. Mi hijo no fue nunca al psicólogo. Hay quien opinará que es fruto de la casualidad: puede. Pero estoy convencida que los niños se limitan a reproducir patrones aprendidos desde la más tierna infancia. Lo difícil es que como padres podamos mantenernos firmes y actuar siempre con los mismos criterios. Ahora, que ya soy mayor y veo las cosas con otra perspectiva, me doy cuenta que yo le apliqué a mi hijo el mismo modelo educativo que recibí de mis padres –y de mi inteligentísima abuela-, así que no ha de ser fruto de la casualidad. Espero que cuando él tenga un hijo –aún sin ser consciente de ello, yo no lo era- lo eduque con criterios semejantes, con la particularidad de que los tiempos han roto muchas cadenas en también muchas direcciones, tal que la educación ya no se imparte en función de los sexos, que la religión no es una imposición, sino una opción personal que uno adopta cuando tiene capacidad para ello. En ese sentido puedo decir que de niña asistí a un colegio de monjas en el que debíamos de ir a misa todos los días, comulgar, etcétera, etcétera; y como no fui educada en un ambiente puramente religioso –pese a que frecuentábamos la parroquia día sí, día también, mi familia tenía verdaderos vínculos de amistad con algunos párrocos, fundamentalmente por su colaboración con Caritas-, pues siempre me quejaba de esa obligación de misa diaria que yo no veía en mi casa. Y con muy buen criterio, no recuerdo si mi padre o mi madre, un día me explicaron que si acudía a un colegio de religiosas tenía que cumplir sus normas me gustaran o no y que cuando fuera mayor yo podría elegir libremente si ir o no a misa. Fue una gran lección de tolerancia, convivencia, y la sensación de que había una libertad de la que un día podría hacer uso si me preparaba para ella. Años después yo le dije a mi hijo lo mismo. Y resultó, ya lo creo que resultó. Ni él ni yo tuvimos nunca ese resentimiento que manifiestan algunas personas contra la religión, contra la educación religiosa de nuestro país. Hoy puedo decir que dos veces a la semana colaboro en mi parroquia -no soy catequista, eso no podría hacerlo- y que nada me consuela más cuando fallece un ser querido que darle el último adiós en la casa de Dios. Que nadie me pregunte si soy creyente, no sabría responder. Puedo responder, en todo caso, que no al estilo tradicional. Creo en aquellos misterios que desconozco, creo en la maravilla que es la vida, en la naturaleza, en las personas buenas, en la Ciencia, en… ¿Hay alguien detrás? Pues en ese alguien también creo. miércoles, 23 de febrero de 2011

Artículo de VIRGINIA ÁLVAREZ-BUYLLA

Cuando yo era pequeñita no sabía nada de los árabes, sólo me sonaban unos moros que habían cruzado el estrecho de Gibraltar para instalarse en nuestro país a los que nos había costado un poco echarlos -vamos sólo unos cuantos siglos-, pero lo habíamos conseguido. Cuando llegó la época de leer novelas románticas, descubrí unos jeques árabes maravillosos. Las historias iban de un guapísimo jeque árabe de inmensos ojos negros que, montado en un brioso corcel, rescataba a la joven inglesa que había sido secuestrada por unos rufianes. Lo que me ofendía era que la jovencita en desgracia siempre era inglesa y yo enfadadísima de que nunca fuese una joven española, con lo cual mis oportunidades eran muy escasas.
Con el tiempo descubrí que en aquella época y mucho antes, las familias inglesas de postín alquilaban sus regias mansiones a millonarios americanos y se iban a pasar una larga temporada al Cairo. Como hizo Clara, la madre de Agatha Christie, en un momento de dificultades económicas. Vivían estupendamente en los mejores hoteles, cenas fastuosas, bailes de gala y la mayoría de las jóvenes encontraba pretendiente, aunque siempre había una que se perdía y podía ser rescatada por el jeque. Lo que pasaba después de que el jeque la estrechara entre sus brazos y se la llevara lejos no se decía. Así que yo me imaginaba el palacio de las mil y una noches, lleno de patios, fuentes cantarinas, sedas y joyas y, claro está, el jeque adorándote.
Resulta que ahora aquellos jeques se convirtieron en unos señores barrigudos llenos de oro, producto de su petróleo y rodeados de mujeres por todos lados; ninguna gracia. Los países árabes se han convertido en dictaduras con tiranos o con fanáticos religiosos en donde nadie vive bien. Por eso ha habido una revuelta contra el poder en Túnez que ha tenido un efecto mariposa y se ha extendido y se extiende a otros países árabes. ¿Podremos volver a visitarlos?
martes, 22 de febrero de 2011
EL FUTURO ES HOY

domingo, 20 de febrero de 2011
LA CORRUPCIÓN Y LOS TOMATES
miércoles, 16 de febrero de 2011
MONEDAS Y SELLOS, artículo de JOSÉ MARCELINO GARCÍA
DOMINGOS POR EL RASTRO
En la mañana poblada del Rastro andamos en zigzag por este redondel de calles. Nada hay más pobre en él que estas monedas antiguas con caras de emperadores narigudos, con reyes felones, águilas imperiales, dictadores y reinonas, llenos todos de la 'Gloria mundi transit'. Nada más pobre, digo, que toda esta perronería borrosa, rayada y miserable de níqueles y cobres diciendo: .«Por la gracia de Dios». Y también nada que se parezca más al aburrimiento que estos sellos clonados, impolutos y como inmortales (sin matasello), tan distintos a sus hermanos, muertos por llevar amores, pascuas, noticias, pesares. en cartas de fina caligrafía descifrada lentamente en un rincón de la cocina, o al viento, bajo la anatomía de un árbol frondoso, de un verano ya ido.
Ya son todo viejas historias estas del Rastro. El mundo huye y, al final, sólo nos deja esas treinta monedas con las que muchas veces nos compraron el oro puro de nuestros sueños de juventud. Imperdonable plata Iscariote que siempre compra los más bellos horizontes de nuestra corta existencia, que nos quita el catalejo que alarga la mirada o nos desvía de los campos y los bosques en los que ya nunca estaremos, que nos impide vivir sobre las nubes o coger los veleros que van a las islas. A veces, y casi siempre al final (cuando ya estamos en las traseras de la tarde y el fracaso), arrepentidos, arrojamos a los pies de los sacerdotes del dios Mammom esas monedas que ya nadie quiere. y que terminan en el Rastro.
Por eso, siempre me han parecido tristes, sórdidas y oscuras las manos de todos estos hombres que repasan las efigies de las monedas; que miran y remiran por ver si descubren su falsedad, como si el dinero no fuese siempre falso, y ensombrecidos esos ojos del coleccionista de sellos contemplando, ensimismado, la arqueología de caras y figuras del pasado. Monedas y sellos para hombres solitarios de plaza Mayor, que los irán guardando (para verlos ello solos), en cajas que, seguramente, nadie abrirá hasta su muerte.

