viernes, 6 de noviembre de 2015

ÁNGEL AZNÁREZ ANUNCIA QUE ...

...publicará mañana o pasado, aquí y en Religión Digital, un texto hecho con la técnica de una hogaza o panecillo de Castilla: la masa de harina y levadura, con agua y sal,  pasará, primero, por un torno unas treinta veces para que salga bregada; luego, ya con forma redonda, se harán arriba cuatro agujeritos y en los extremos de la redondez cuatro cortes. La masa se introducirá en el horno con una pala larga y saldrá al fin cocida.
                Se podrán imaginar los lectores el esfuerzo del autor para parir el texto, que puede dar lugar a leer cosas muy diferentes –diré hasta contrarias-. Que cada quisque lea, y sobre todo, entienda lo que quiera.
                La “cosa” comienza en un gimnasio, advirtiendo de entrada que en ese gimnasio no se bebe “Naturfrog”, que, tal como se anuncia, es “nutrición y suplementación deportiva” (sí, sí, así se anuncia, “suplementación” ¡qué barbaridad!”), que sirve para hacer más bestias a los humanos que ya son, de por sí. muy bestias.
                Y escribiremos de negocios, que, según Jardiel Poncela “son -los negocios- para tíos muy brutos”, lo cual es estupendo si antes escribimos  de bestias.

                Más detalles, querido lector, no puedo explicar, pues con tantas y tantas pistas, pensará haber leído lo que se anuncia.
                Que mejor foto de compañía que la de una mística o de un místico -no se sabe bien el género por lo del bigote-.

               
  Fdo. Angel Aznárez 

sábado, 31 de octubre de 2015

"ASUNTOS DE SÁBADO" DE DON ÁNGEL AZNÁREZ PARA EL SEÑOR ALBALA

     

               AYER, a las veinte horas y trece minutos, hablé por el teléfono, inesperadamente, y con ganas por mi parte, con el Sr. Albala. Fue para mí como un retortijon en zona bajo "vientruda").
               Me comunico, desde el otro lado del aparato, que mi único sueño pendiente de realización -ir en una maquina de tren de mercancias,  desde Puente de los Fierros a Busdongo- está muy a punto, faltando solo algún trámite en el expediente. 
               Parece que interesa en RENFE mi idea de que se regule el testamento ferroviario, igual que el testamento marítimo o el aeronáutico, lo cual será  muy necesario por la cantidad de pasajeros que morirán en tren de sustos cuando se inaugure la Variante de Parajes o Pajares.
               Deducirá el lector que si aquél es mi único sueño pendiente, es que soy persona de soñar poco, muy poco. Y de dormir a pierna suelta o encogida, mucho más y como Dios manda.
               Quedamos el Sr. Albala y yo a desayunar, la próxima semana, en una confiteria ovetense con  nombre de puente de Venecia. Ya anuncié a mi comensal que, de la exquisita bollería italiano-ovetense, siempre escojo el "lazo" confitado, y le advertí que, empezar el dia con lazos, no supone ni tentación de suicidio o que me gusten las chicas "Telvas", hoy abuelas. 

                 ANTES DE AYER fui a la conferencia de un padre jesuita, Patxi Alvarez (Colegio La Inmaculada de Gijon) sobre la Enciclica del papa Francisco, también Papa Patxi sobre asunto ecologico: "Laudatio Sí".
                  En el interesante debate, posterior a la conferencia, dije:
                  a).- Una Enciclica no es género literario apropiado para hacer poesía. Para poesía no hacen falta iglesias. Es suficiente leer los sonetos de Quevedo.
                   b).- Para no derrochar luz y agua, no hacen falta iglesias. Es suficiente mirar las facturas respectivas de la Compañía suministradora.
                   c).- Sí la fundamentación teológica  del respeto al Medio Ambiente es potente -y lo es (soy perito)-, resulta que es pecado atentar contra el M.A. O sea, que la Iglesia ha de ser muy cuidadosa en sus inversiones financieras, en qué empresas invierte, no sea que...
                    d).-Primero es dar trigo, y luego predicar. Y predicar sin dar trigo es lo que los romanos llamaban "flatus vocis", voces "flatas", fatuas.
                     En resumen: Laudatio Sí y no .

                      La foto que se acompaña no es un tricornio de la Guardia Civil estilizado. No, no. Es una máscara veneciana, naturalmente.

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Un añadido a lo anterior, esta vez de hoy, casi  de ahora:

                 Primero pensé sobre el Sínodo de la Familia y lo pastoral. Lo pastoral es esencial, sin duda.lk
                 
                 Después leí el capítulo LXXIII de la segunda parte del Quijote. En ese capítulo Alonso Quijano dice que quiere ser pastor y llamarse Quijotiz 
                  
                 Para remate sobre pastores, acabo de leer en periódico de Castilla y León lo que fotografío y adjunto.
                 
                 Y todo ello a salto de matas y encinas en la dehesa de Belvis, más abajo de León.



    Fdo. Angel Aznarez.

jueves, 22 de octubre de 2015

ARTÍCULO DEL PERIODISTA MANUEL DE CIMADEVILLA CON MOTIVO DEL CENTENARIO DE DON LUIS ADARO Y MAGRO ("La Nueva España", 21/10/2015)


Hoy hace cien años que murió el ingeniero que lo dio todo por la regeneración del tejido industrial del Principado
LUIS ADARO Y MAGRO, UN EMPRENDEDOR
EN TIEMPOS EN LOS QUE NADIE
CREÍA EN EL FUTURO DE ASTURIAS



Nadie podría entender el espectacular desarrollo industrial asturiano, en la segunda mitad del siglo XIX, sin referirse a Luis Adaro y Magro (1849-1915), uno de aquellos emprendedores ingenieros y empresarios que -en un ambiente social disuasorio como consecuencia de la desvertebración de España que de nuevo se cierne sobre nuestro país por la mediocridad de nuestros gobernantes, cuya miopía es similar a la de entonces-con una fe ciega en el progreso emplearon todos sus innovadores conocimientos y fortunas en la creación de un nuevo tejido industrial en Asturias.
Luis Adaro y Magro –del linaje del valle de Orozco, en el señorío de Vizcaya- tras graduarse en la Escuela de Minas de Madrid en 1872 hizo sus primeras prácticas en Almadén y luego ya se vino para Asturiasa la Jefatura de Minas de Oviedo. No fue fácil la llegadaa estas tierras. De Madrid a León viajó en el ferrocarril del Norte. En León pasó la noche y luego tuvo que coger una diligencia para cruzar el puerto de Pajares y así poder llegar hasta Oviedo tras veinticuatro horas de interminable viaje. Aquella primera experiencia personal le serviría años más tarde de acicate para poner todo su empeño en la mejora de las comunicaciones férreas asturianas.
Pero a Luis Adaro y Magro no le iba de ser solamente un funcionario que cobraba cuatro mil reales al año por lo que pidió la baja y con veinticuatro años se fue de viaje de estudios a Alemania, en unos momentos de despegue económico con la unificación monetaria, la aparición de la gran banca, la integración del acero y del carbón y la potenciación ferroviaria. Todas aquellas enseñanzas serían fundamentales para entender la extraordinaria labor que posteriormente desarrolló en la industrialización de Asturias.
1877. UNAS LÍNEAS DE FERROCARRIL, COMPETITIVAS
PARA DAR SALIDA AL CARBÓN DE LAS CUENCAS
Tal como había comprendido en Alemania, una de las primeras iniciativas tomadas por Luis Adaro y Magro consistió en lograr una infraestructura de transportes que permitiera dar salida a las toneladas de carbón de las cuencas mineras más allá de aquella muralla China que era entonces el puerto de Pajares. El ferrocarril de Langreo tenía desde el año 1859 unas tarifas abusivas aduciendo la empresa que carecían de subvención alguna. Sin embargo, en una sesión de la Asociación de la Industria Hullera Asturiana, el joven ingeniero Luis Adaro y Magro se informó de que había descubierto en los archivos del Ministerio de Fomento el expediente del ferrocarril de Langreo la concesión de cuantiosas subvenciones, aunque curiosamente nunca habían sido publicadas en La Gaceta –el Boletín Oficial del Estado de entonces- por lo que fueron ocultadas por los explotadores caciques de la compañía ferroviaria.
Y no solamente por tierra, sino también por la mar abrió nuevos caminos para el carbón. Él fue el primero en predicar con el ejemplo al comprar un buque de vapor de trescientas toneladas para que la Unión Hullera pudiera suministrar carbón a empresas de Bilbao. Tras el éxito comercial reforzó su pequeña flota con otros buques a los que puso por nombre “Mosquitera” y “Jovellanos”.
Pronto se dio cuenta de que los muelles a los pies de Cimadevilla no eran suficientes para encarar el futuro y de poco servía que el ferrocarril de Langreo llegase hasta ellos para que los drops agilizasen la carga de la hulla. De ahí que iniciase con especial encono el proyecto de la ampliación portuaria, lo que no fue posible hasta años después tras la polémica entre apagadoristas y muselistas.
1883. UNA GRAN LABOR INNOVADORA EN LA CUENCA DEL NALÓN CON LA INTEGRACIÓN DEL CARBÓN Y EL ACERO
Luis Adaro y Magro, con solamente treinta y cuatro años, presentó en Madrid su brillante “Informe sobre la fusión de minas y creación de una fábrica metalúrgica en Asturias” que sería el histórico precedente de la creación de ENSIDESA muchas décadas después.
Así convenció a los propietarios de las minas “Mosquitera”, “La Justa” y “María Luisa” para fusionarlas, aunque no logró que secundasen su estrategia industrial los hermanos Herrero con sus minas de “Santa Ana”, aunque sí se realizó en 1906 porque la razón siempre se impone a la tozudez de quienes no veían llegar los nuevos tiempos y la necesidad de superar la era de los chamizos con la concentración de las minas de carbón.
De ahí que ya entonces defendiese abiertamente la necesidad de afrontar la unión del carbón con la siderurgia –tal como había visto en Alemania- con la creación de una nueva fábrica metalúrgica.
Él fue quien instaló los primeros lavaderos mecánicos en los pozos de aquellas tres minas de carbón en Langreo y las cajas de lavado liberando a las mujeres de aquellos penosos trabajos, así el arrastre de los vagones por caballerizas,lo que supuso toda una innovación tecnológica en aquellos tiempos en los que vio la necesidad de impulsar la implantación de sistemas mecánicos en las minas asturianas de carbón, cuya tecnología se encontraba totalmente obsoleta.
Pero también tuvo la iniciativa de defender los derechos de los trabajadores, con la creación de la Unión Hullera y Metalúrgica de Asturias, todo un antecedente de los seguros sociales.Luis Adaro y Magro estableció los anticipos, la participación del personal en los beneficios, un servicio de biblioteca para los trabajadores y un hospital para curar debidamente sus dolencias y enfermedades.
Luis Adaro Magro y el doctor Tomás Tinturé, que era médico familiar, con sus hijos, en el jardín de su casa de El Puente (Sama de Langreo)
Aquel panorama social de finales del siglo XIX lo retrata con una clarividencia total el ingeniero Luis Adaro y Magro:
“El obrero asturiano de las minas es, por lo general, de buena madera, pero está sin cultivar. Afable, sufrido, inteligente y de gran sentido práctico por su naturaleza, se resiente de haber pasado demasiado bruscamente del estado de agricultor apático y mal atendido al de factor industrial bien pagado. Y careciendo de verdaderas necesidades, no aspira a ganar mucho: se contenta con un pequeño salario a trueque de algunos días de holganza para recorrer las tabernas y los mercados. Se resiste a la disciplina porque su ideal es la independencia y porque es discutidor. Por su gusto se suprimirían todos los empleados, técnicos y administrativos de las minas, y éstas se acomodarían a un laboreo ratonero que le permitiera entrar y salir con entera libertad.
No se preocupa tanto como parece de las cuestiones llamadas obreras o sociales y, si acepta fácilmente la organización gremial y las huelgas, es porque entiende que la fuerza colectiva se traduce por razón en los tiempos corrientes y puede fácilmente darle la realización de esa aspiración, tan positiva y humana, de trabajar cada vez menos para ganar cada vez más. Ama apasionadamente el terruño en que nació y su pequeña propiedad individual, por lo que los defendería con las uñas y los dientes.
Y en cuanto a los empresarios hay muchos que creen que con haber satisfecho la última peseta por los salarios devengados han cumplido el último de sus deberes para con los obreros, sin tener presente que los deberes morales son ineludibles y permanentes para ellos, como verdaderos cabezas de familia”.

1899. EL HITO DE LA EXPOSICIÓN REGIONAL EN LOS CAMPOS ELISEOS
Puerta principal de la Exposición Regional en Los Campos Elíseos en 1889.
Tras la pérdida de nuestras colonias y de manera especial la perla de Cuba, la Exposición Regional de Asturias en 1899, en Los Campos Elíseos de Gijón aportó una oleada de optimismo por sus innegables perspectivas de futuro, como consecuencia del desarrollo industrial logrado durante la segunda mitad del siglo XIX, una vez finalizada la guerra carlista, ya superada la grave crisis de 1847 y tras el triunfo de la revolución industrial de septiembre de 1868 que motivó la ruina para especuladores como el marqués de Salamanca.
En ese contexto de transformación industrial del Principado de Asturias, la Exposición Regional de 1899 constituyó todo un hito, gracias a que en aquel espectacular escaparate se pudo mostrar con orgullo todo lo bueno de nuestro entorno industrial y cultural. El proyecto fue promovido por el Círculo de la Unión Mercantil y la Cámara de Comercio, con un especial protagonismo de su presidente Luis Adaro y Magro y del entonces alcalde de Gijón Francisco Prendes Pando. La presidencia de la Comisión Organizadora estuvo presidida por Luis Belaunde y fue el arquitecto Mariano Marín Magallón.
El Cronista Oficial de Asturias, Fermín Canella y Secades escribió en el libro que fue editado como base documental: “Sea la Exposición regional gijonesa como grandiosa enseñanza para leer y estudiar el porvenir de Asturias y lugar de cita para concurrencia provincial a la ya cercana Universal de París”.
Otra de sus obsesiones empresariales fue la de mejorar las comunicaciones tratando de encontrar una salida rápida a las extracciones carboníferas hacia los puertos a través del ferrocarril cuyas tarifas eran prohibitivas, ante la inexistencia de buenas carreteras en la siempre dificultosa orografía asturiana.
1900. CREACIÓN DEL CRÉDITO INDUSTRIAL GIJONÉS
PARA POTENCIAR EL PUERTO DEL MUSEL
En el pulso financiero entre los capitalistas de entonces no se quedó atrás Luis Adaro y Magro que puso su músculo y algo más, con una aportación de cuatro millones de pesetas para constituir el Banco de Crédito Industrial Gijonés que posibilitó la creación de un potente complejo industrial y mercantil que tenía como corazón el puerto de Gijón. Para ello contó no sólo con industriales foriatos, sino también con importantes hombres de negocios como Zoilo Alvargonzález, Antonio Velázquez Duro o Casimiro Velasco Heredia.
De acuerdo con Alejandro Pidal prolongó hasta los setecientos cincuenta metros el dique norte del puerto del Musel y observaba con preocupación el incrementode las constantes huelgas de los obreros, que ya se agrupaban en sindicatos.
Una vez más, con una clarividencia sobre la necesidad del entendimiento entre las clases trabajadores y los empresarios, dado que tampoco eran entonces tiempos para practicar la política del avestruz, Luis Adaro y Magro hizo un ilusionante llamamiento al personal: “Levantemos la moral de las clases mercantiles e industriales que son las que poseen el verdadero patriotismo, pues cuando les toca sufrir lo hacen con resignación, por cumplir los deberes sociales sufriendo perjuicio en beneficio de las demás clases de la sociedad”.


1903. FUNDADOR DEL PRIMER CLUB DE FÚTBOL EN ASTURIAS
Nada le era ajeno. Buena prueba de ello es que, además de en los negocios y en la prosperidad económica, con una banca que estimulaba a la sociedad y que no cerraba el grifo, las nuevas generaciones practicaban un nuevo deporte que rápidamente se hizo muy popular.
En la playa, un histórico punto de encuentro para todos,se jugaron los primeros partidos de “football”. Aquellos primeros jóvenes atletas del once local lo eran, pero menos. Llegaban de Oxford y de Cambridge con sus diplomas debajo del brazo, sus recortados mostachos, su pelo engominado, sus chalecos, sus viseras, sus corbatas  “Made in London”. Aquel espectáculo –por lo original de sus reglas y vestimentas- caló muy hondo entre aquellos primeros hinchas que quedaron verdaderamente epatados ante las carreras, remates y demás filigranas de nombres extraños que los recién graduados hacían con un objeto de cuero tan redondo como un mundo que luego se bautizaría con el nombre de balón.
Así que Luis Adaro y Magro advirtió que se abrían nuevas perspectivas de ocio con el nuevo juego, por lo que también tuvo tiempo para fundar el primer club de fútbolde Asturias en 1903, “Sport Club” del que fue entrenador y portero su hijo Luis Adaro y Porcel.
 
LUIS ADARO PORCEL, ABAJO EN EL CENTRO, ERA EL ENTRENADOR Y EL PORTERO

En aquellos primeros años del siglo XX, la ciudadanía de Gijón ni se miraba en un espejo para distraerse contemplándose el ombligo, ni tampoco vivía en una ciudad tediosa obsesionada con negativizar todo lo que sucediese en su entorno, ni tampoco perdía el tiempo en aciagas polémicas provincianas. No eran, claro, una generación ni-ni. Todo lo contrario: creían en el futuro y luchaban con imaginación por salir adelante, sin que nadie les obligara a nadar a contracorriente. Quien nos ha visto y quién nos ve.

1906. LA FUSIÓN DE UNIÓN HULLERA Y DURO FELGUERA
Desde el año 1900, Luis Adaro y Magro ya estaba en el  Consejo de Administración en la compañía Duro Felguera, del que también formaban parte Jerónimo Ibrán y Alejandro Pidal y Mon. Las cosas no iban bien, los balances no cuadraban ante la competencia de otros países productores de carbón que propició la caída de los precios. La inyección de capital de Estanislao de Urquijo y Ussía  y la fusión con la Unión Hullera en enero de 1906 hizo que el nuevo holding pasase de pérdidas a un millón de pesetas de beneficios al año. Pero, como consecuencia de la falta de inversión en instalaciones que ya no eran competitivas y los cuantiosos gastos en servicios generales por el exceso de mano de obra, provocó que a causa de la quiebra del holding tras su dimisión como director general de Duro Felguera en 1909 perdiese toda su fortuna personal. Sin inversiones, no había futuro y no todos lo supieron ver.
A los sesenta años y sin dinero, Luis Adaro y Magro tuvo que recuperar su plaza de alto funcionario del cuerpo de minas como presidente de la Comisión Nacional para el Mapa geológico de España donde promovió importantes estudios técnicos sobre las cuencas carboníferas de España.
Gijón despidió al cortejo funerario con una gran movilización popular a su paso por la calle Corrida.
En la magnífica biografía escrita por el catedrático Ramón Mañana Vázquez hay una hermosa frase que lo sintetiza todo: “¡Cuán útil hubiera sido una personalidad lúcida y combativa, como Luis Adaro y Magro, cien años más tarde, para captar las directrices de la nueva situación y avanzar por las nuevas líneas de fuerza de la Historia!”
Nunca muere nadie si hay alguien que le recuerda siempre.
Asturias no puede olvidar todo lo que hizo por ella Luis Adaro y Magro.
 
Entierro de Don Luis Adaro Magno. Cortejo fúnebre por la calle Corrida




martes, 6 de octubre de 2015

DE ÁNGEL AZNÁREZ PARA EL SEÑOR ALBALÁ

Muy estimado  Sr. Albalá:
Muchas gracias por haberme leído  y por sus reflexiones.
Verá usted: hace ocho meses, aproximadamente, al subirme al avión en dirección Asturias, el Comandante de la aeronave -al que le había firmado una escritura- me reconoció e invitó muy amable a hacer el viaje en la cabina.  Lo que más me sorprendió no fue el viaje en sí, desde tan privilegiado lugar, sino un libro que me mostró y que llamó el de “los testamentos aeronáuticos”.  Es el libro, tal como me dijo,  previsto para aquellos pasajeros que, en peligro de muerte, quieren testar ante el Comandante del avión, a semejanza del testamento marítimo ante el Capitán del buque, que éste sí regula el Código Civil.
Le confieso mi ignorancia hasta entonces  del tal testamento aeronáutico –ahora ya lo tengo muy estudiado-, aunque me sigue resultando  raro. Imagínese usted un pasajero muriendo, que pide al ocupado Comandante del avión soltar los mandos para escribirle el testamento, tan bien o tan mal llamado “últimas voluntades”. Créame que me resulta increíble, sobre todo después de lo del piloto alemán, y siendo requisito que el pasajero muera en el vuelo.
Si  eso me pasó en una cabina de avión, imagínese lo que me puede pasar en una cabina de tren de mercancías.  Hasta ahora subir a la cabina de un tren, ruta Puente de los Fierros –Busdongo, me está resultando imposible. Los de Renfe o Adif o no me leen –eso seguro- o no me hacen caso –más seguro  aún-. La cabina de un mercancías, meterme en ella, es lo que me falta, y bien que lo anhelo.  Y lo acredito: para llegar a Asturias, en coche, siempre paso por el Puerto de Pajares; almuerzo  primero  en Busdongo (en Doña María), y luego me paseo por el andén, enfrente, de la estación para ver  los trenes cargados con bobinas de Arcelor y una máquinas enormes y amarillas, iguales por delante y por detrás. La última vez,  el 10 de Agosto pasado, lo hice y de lo cual dejo unidas dos fotografías.
Estación de Busdongo
Yo creo que los maquinistas de tren deberían también llevar un libro de “testamentos ferroviarios”.  Pienso en la inauguración de la Variante y la cantidad de pasajeros que entrarán, por sustos, en peligro de muerte, con urgente necesidad de testar y ante el maquinista.  Ahora que el  Gobierno,  el de Madrid, está en  continua colitis y diarrea legislativa (véase el BOE hoy, ayer y antes de ayer), causadas por la cantidad de sapos verdes que traga, me dan ganas de proponerle regular el  testamento ferroviario.
Tiene usted razón, lo de subirse a una cabina de tren debe estar muy restringido, pues, además,  es sabido que los españoles somos sumamente respetuoso con las normas.  Yo prometo no decírselo a nadie y no distraer al conductor.
Lo dicho Sr. Albalá, que no tengo manera de subirme a una cabina ferroviaria,  y de ninguna manera le pido ¡Dios me libre! recomendación.
Reciba un abrazo, muestra de mi aprecio, y con ganas de encontrarlo por Oviedo, mi lugar de trabajo.

Fdo. Ángel Aznárez

jueves, 17 de septiembre de 2015

"800.000 REFUGIADOS PARA ALEMANIA EN 2015", artículo de ROLF BEYEBACH publicado en "LA NUEVA ESPAÑA" (10/09/2015)

CONTRASTES ENTRE LA ENSEÑANZA GERMANA PARA JÓVENES Y LA ASTURIANA


De repente Europa se ve sorprendida por una millonaria llegada de refugiados de largas y cruentas guerras civiles, sobre todo desde el Próximo Oriente Medio (Siria, Irak, Paquistán, etc.). La riada de refugiados es pésimamente recibida en Grecia, los Balcanes y especialmente Hugría, pero los refugiados sólo quieren seguir su odisea hacia el norte, principalmente  a Alemania. 

Entonces la canciller Ángela Merkel declara, que Alemania podrá recibir este años hasta 800.000 refugiados, "yes we can", sin que por otro lado también falten algunas voces discrepantes.

Diariamente están llegando miles de refugiados a suelo alemán y la gente les recibe estupenda y solidariamente, acudiendo a las estaciones de ferrocarril con ayudas de toda clase, dando calurosa bienvenida a estas personas que llegan después de semanas y a veces meses de peligrosa fuga, habiendo incluso quedado muchos en el camino o en el Mediterráneo.
Refugiados llegando a Alemania, foto de Internet
Ahora se facilita, como sea, primera cobertura, comida, vestimenta y se les está distribuyendo por toda Alemania según esquemas elaborados ad hoc.

Ya se prepara rápidamente mejores viviendas que las del primer momento (como tiendas de campaña, salas deportivas en colegios, cuarteles, etc. )

Pero en este país, con su grave problema demográfico a largo plazo de envejecimiento de su población, se piensa también en los beneficios que traerán los refugiados mayormente jóvenes y con enormes ganas de trabajar e integrarse.

Se piensa y trabaja ahora en su rápida integración, con formación escolar del gran número de niños, e ¡incluso ya en la formación profesional dual de los jóvenes!

La economía alemana se alegra de esta valiosa y mayormente joven riqueza humana repentinamente disponible, y las de momento 50.000 plazas de formación profesional dual en oferta en Alemania y todavía sin cubrir, se cubrirán en una de las 420 (¡!)profesiones disponibles.

Contrasta este panorama de la formación juvenil en Alemania totalmente con lo que está ocurriendo precisamente en Asturias: más de tres años después del grandilocuente anuncio "Asturias recupera la figura del aprendiz", sólo hay desde diciembre pasado los primeros (¡!) 49 jóvenes en una formación profesional dual en el sector del metal, y nuestras fuerzas sociales anuncian, que ¡ni siquiera podrán seguir con este mini programa por falta de medios!
¿No será realmente por falta de visión y voluntad política/ideológica?
Lo de nuestra "generación perdida" todavía no es tema ¿verdad?


                       Rolf Beyebach es un empresario alemán afincado en Asturias desde 1968, actualmente jubilado,  ocupó cargos de gran responsabilidad en nuestra comunidad y  actualmente está muy implicado en el mundo de la cultura publicando artículos y pronunciando conferencias. 

domingo, 30 de agosto de 2015

EL FINAL DE LAS VACACIONES

Se acabaron las vacaciones, y con ellas quedan atrás jornadas de sol, de playa y naturaleza. Momentos que ya no se repetirán, o, en todo caso, los que vengan –el año próximo, si llegamos- serán  distintos. Tal vez con otras personas, tal vez en lugares diferentes, ¡quién sabe cómo! En todo caso –y en mi caso- lo único que tengo  bastante claro es que, salvo enfermedad, serán tan buenas como las que se acaban de terminar. Aunque, la verdad, me entran dudas, ¿habrán sido tan buenas, o todo será fruto de mi imaginación, de mi capacidad, que espero conservar siempre, para soñar, para aprovechar lo positivo y minimizar lo que no lo es tanto. Durante las mismas –las vacaciones- alguien me ha dicho que no tenía los pies sobre la tierra, algo así como que vivía en un mundo irreal, porque hay demasiadas cosas negativas alrededor. Cierto, hay muchas miserias, demasiadas tragedias. Pero, ¡cómo no voy a ser consciente de ello! Han sucedido tantas cosas espeluznantes este mes de agosto que es para avergonzarse del ser humano. ¡Claro que estoy indignada! Pero no porque las señalizaciones de las carreteras estén defectuosas, ni porque el conductor que antecede mi coche gire sin poner el intermitente, o porque el político de turno diga cualquier tontería. Esa es la indignación de muchos ciudadanos, sin más. Pero como  yo también hago muchas cosas mal, pues no puedo ir más allá de un comentario intrascendente, no puedo erigirme en justiciera, para hacerlo tendría que ser perfecta, algo de lo que estoy muy lejos en todos los sentidos. 
Sí estoy indignada y entristecida por el éxodo emigratorio que está matando sin piedad a seres humanos que lo único que persiguen es librarse de una guerra, de la miseria que les come la dignidad. No puedo evitar sentir un vacío interior, una lástima infinita por esas gentes que van de país en país de cualquier manera, con lo puesto, sin comida, sin nada, mientras yo disfruto del paseo por la playa, de la terracita... Y no acierto a entender cómo quienes, igual que yo, viven con demasiadas comodidades, pueden decir que hay que cerrar fronteras, que hay que evitar que vengan, como única solución al problema. Y a mí, que soy una grandísima ignorante pero que tengo  corazón, pienso que no pueden instalarse alambradas de cuchillas para que no puedan pasar, que no pueden devolverse a sus países en guerra, porque no sobrevivirán. Dicen, de nuevo algunas personas, que hay que expulsarlos como sea porque nos invadirán sin remedio. Estoy de acuerdo, habrá que repartir el trabajo, las comodidades.  ¡Menuda injusticia! O tal vez con darles lo que nos sobra será suficiente, seguro que se conformarían. Pero claro, no puede ser así, ellos han nacido en países pobres, y ellos son ídem. Así que… ¡que se  fastidien! Segura estoy que no ha de tener fácil solución, pero ha de tenerla diferente a privarlos de lo más fundamental para vivir. De las mafias, prefiero no hablar. Contra esas sí ejercería los más duros castigos, y no contra quienes se arrastran en busca de una vida medianamente aceptable. Por esto ya lo creo que me indigno. Como también lo hago por esa violencia de género, o doméstica, familiar o como se quiera llamar. Morir a manos de la persona que convive contigo… Pues no sé ni qué escribir al respecto.
Por otra parte, y ya en positivo, parece que la economía reflota y que somos menos pobres. Cuesta creerlo cuando la tasa del paro es tan alta, pero los números cantan y la ocupación hotelera también. Posiblemente esto sea lo más positivo del  periodo estival que ahora termina.

Y concluyo como empecé: se acabaron las vacaciones Un mes de agosto agridulce con gozos para quienes tenemos el privilegio de haberlas disfrutado y con muchas sombras para una parte importante de la humanidad. No me parece justo, aunque yo esté del lado bueno. 

domingo, 2 de agosto de 2015

"EL PEQUEÑO JUEZ Y LOS MACRO-PROCESOS", artículo de ÁNGEL AZNÁREZ ("La Nueva España", 2/08/2015)



En el trono más elevado del mundo, el que se sienta, lo hace como cualquiera: con el trasero.
Jacques Rigaud. Le bénéfice de l´âge.


Acertaron los que pronosticaron, hace decenas de años, que el siglo XX sería el del Poder Ejecutivo ¡y qué ejecutivos!, así como que el siglo XXI sería el del Poder Judicial -a estos efectos, como a tantos otros, el siglo XXI empezó en las últimas décadas del anterior-. Un Poder, el Judicial, que engorda más y más cada día, y un Poder, el del Parlamento, cada vez más flaco en su esencia representativa.

Quijote sentado
Fueron pioneros los jueces italianos (los de Mani pulite) y franceses, que señalaron a la Justicia penal nuevos caminos, sin remilgos y rigodones, frente a los estamentos y clases privilegiadas de la sociedad.  Desde Francia e Italia, a partir de los años ochenta del siglo XX, se espoleó al resto de las judicaturas continentales, empapadas de una cultura tradicional y multisecular, que no propiciaba enfangarse en asuntos de delincuencia política y económica, y cuando los delincuentes eran los capitostes del cotarro del Poder.

Es curioso que España dispusiera de una novedosa ventaja: la Constitución de 1978, que elevó lo judicial al rango de Poder del Estado, a diferencia de la Constitución francesa de 1958, que configuró a la Magistratura como una autoridad y de la italiana de 1947, que la estableció como un orden autónomo. Y es significativo que el derecho fundamental a la presunción de inocencia, tan manoseado y pisoteado, tan elemental y complejo, figurase explícito en España (año 1978) en el más importante texto normativo y desarrollado luego, magistralmente, por el novato Tribunal Constitucional; ese mismo derecho, en Francia, se reconoció, con todas sus consecuencias, por una Ley ordinaria, la de 15 de junio de 2000.

Muchos factores determinaron la actual situación de apoteosis y de complejidad (complexus, que es tejido enmadejado, también enmarañado e interrelacionado) de la Judicatura, que sitúa al Juez o jueza como valladar básico o límite fiable frente al desvarío de las rapaces élites y trapacerías financieras, surgiendo, por doquier, Gomorras. De ahí que lo que hacen y dejan de hacer los jueces y juezas sea un referente del tiempo presente; un espejo de la sociedad misma y de la experiencia democrática.


Sigue creciendo imparable la demanda social en dirección a los jueces, aumentada por una más que crisis, crisis plurales, desbaratadoras de todo, destapando la gran verdad: la víctima de la corrupción, la pública y la privada, es la sociedad. Una corrupción calificada por Vidal Beneyto (el 6 de septiembre de 2008 en El País) como una “dimensión fundamental de la contemporaneidad última”. Y lo que otros no hicieron a tiempo, han de hacerlo ahora los jueces   

Marc Trévidic, Juez de Instrucción, del llamado “pôle” antiterrorista del Tribunal de Grande Instance de Paris, acaba de publicar un libro titulado Le petit méchant juge, que podríamos traducir El pequeño malvado juez; un homenaje al juez de instrucción. Cuenta el autor que tan peyorativa expresión se aplicó a un “pequeño juez de instrucción”, que, no obstante adquirir su estatuto de independencia por Ley de 22 de diciembre de 1958, continuaba dedicado a lo suyo, que era no meterse en políticas ni perturbar a los notables, aunque delinquieran. Y, poco a poco, los “pequeños jueces” fueron tomando conciencia de su poder y obligaciones; en el año 1978, tuvieron el “atrevimiento” de inculpar (mise en examen) a uno del establishment. Los jueces fueron calificados de méchants por los de la “excelencia”; incluso de la muerte por suicidio –apareció “suicidado” en un estanque- del ex ministro Robert Boulin, se culpó a un magistrado (Renaud Van Ruymbeke), con sospechas cada vez mas claras y nunca aclaradas del todo de haberse producido un asesinato político –nada que ver con los jueces-.


Dice Trévidic que en lo anterior está el despertar de la Judicatura, independiente, continuando con actuaciones de “pequeños jueces”, con mucho incordio e incomodidad, contra la delincuencia política y la de las élites francesas. En la  prensa de aquel tiempo, sale de apaga fuegos y de advertidor el prestigioso Robert Badinter, que, en un artículo publicado en Le Nouvel Observateur el 10 de septiembre de 1998 (nº 1766, página 39) con el significativo titulo de ¡Independientes y también responsables!, recordó a los jueces que “una condición para la buena justicia es su responsabilidad en el ejercicio de sus funciones”, no debiendo olvidar que la responsabilidad es el reverso de su  independencia. Pocos años después, el 11 de marzo de 2001 (página 13), Le Monde publica un largo y escatológico artículo, de Dominique Le Guilledoux, titulado Un poder (el judicial) que mete miedo, poniendo en la diana a los jueces que, paso a paso, fueron eliminando su auto-censura frente a los poderosos.

También en la historia judicial española empezaron a aparecer “pequeños jueces”, facilitada ahora su tarea, más o menos, por el ambiente contrario a toda forma de impunidad. También unos “pequeños jueces” incómodos, que, desde sus modestos despachos se han enfrentado y enfrentan, con escasez de medios, a la criminalidad, tanto a la organizada como a la desorganizada. Eso no excluye que en la institución judicial -llamada L´instituzione difficile por la socióloga italiana Maria Rosaria Ferrarese, sean muy visibles los comportamientos no adecuados, que, en otros colectivos, se disimulan o esconden con más facilidad.

Lo de juzgar es difícil, tanto que hasta Yavhé mismo, en la Biblia, lo hace con extrañeza, casi arbitrariedad (El Libro de Job). Nos queda la esperanza de una mejor Justicia divina, en el previsible y multitudinario Juicio Final –el cristiano Dostoievski recomendaba, para ese macro-proceso o Juicio Final, llevar consigo el libro de Don Quijote de la Mancha-. Y sale a la palestra, en relación a los macro-procesos, un nuevo tipo de juez, el macro-juez, popular y aplaudido; un mixto de cow-boy y vedette, que instruye procedimientos engorrosos, con un número elevado de imputados y por unos hechos que se enredan como cerezas (grandes estafas y delitos de corrupción); y que, para investigarlos ni hay medios materiales ni a esos procedimientos se adaptan los principios que rigen las leyes procesales. Sin duda que la instrucción de procesos penales es el quehacer jurídico más difícil, el más difícil entre todos los posibles, y dudo que esto, fundamental, la sociedad lo conozca (quien esto escribe, lo sabe bien, por haber realizado, en su vida profesional, diferentes y cualificados trabajos jurídicos; ahora el de Magistrado).   

 A quienes prefieren las tallas normales, disgustará la nano-judicatura y la macro-judicatura, el macro-proceso o el mega-juez. Los sabios de la Medicina, a lo corporal que crece en demasía, llaman hiperplasia y que, por ser dañina, aplican drásticos remedios: la cirugía extirpadora, o las pastillas para reducir tamaños, o la colocación de sondas que desatascan. Alguno de esos remedios, con urgencia, ha de aplicarse a la hiperplasia de los macroprocesos. Hemos sabido el miércoles último (29 de julio), al hacerse pública la sentencia del “caso Malaya” (más de tres mil folios), que el Tribunal Supremo dice: “A la larga (los macro-procesos) generan más efectos perversos o contrarios a lo que se pretende evitar”.

No es gobernable un macro-proceso con decenas y decenas de imputados (95 acusados en el “caso Malaya) en un único sumario que investigue numerosos delitos porque lo conexo ha de investigarse junto. Resulta increíble que una sentencia penal llegue a tener miles de folios (5.500 tiene la de la Audiencia Provincial en el “caso Malaya”. Es laberíntico rastrear dineros de muchos, escondidos en intrincados paraísos fiscales, hurgando como hurones. Es difícil controlar, cuando son centenares los imputados, las delicadas medidas cautelares que afectan a derechos fundamentales (libertades constitucionalmente protegidas).

Esos macro-procesos, por su propia naturaleza, son interminables, con una importante consecuencia: las llamadas dilaciones indebidas acechan, que  obligan al juzgador a imponer una rebaja o atenuación importante de las penas, lo que destruye la proporcionalidad que ha de haber entre el hecho delictivo y su sanción. Y el macro-juez, entre cow boy y vedette, tendrá que vigilar su propia sanidad mental, puesta en riesgo por la locura intrínseca de la macro-causa y la extrínseca del aplauso o jaleo del público espectador, que, a veces, “juzga” y “sentencia” precipitadamente, con mangas muy anchas cuando los enjuiciados son los otros, los de enfrente, los demás.

Así surge la posibilidad de un nuevo prodigio: que macro-jueces lleguen levitar sentados, lo cual ni lo pudo imaginar el sabio Jacques Rigaud. La levitación sentada es elegante, es como estar de pié, sin los glúteos de alfombrilla, aunque tiene inconvenientes graves, muy graves. El aplauso de la afición, del forofo, siempre es grato, pero lo justo y lo legal puede estar en afirmar lo contrario, lo que disgusta.


Todo lo cual hace lógica la preocupación existente para cambiar lo que no funciona, aquí y en el resto de Europa: una realidad social complicada y un marco normativo y procedimental penal no adaptado a esa realidad. Y las soluciones son plurales, aunque todas plantean problemas. Y si lo esencial es el mejoramiento, rapidez y eficacia de la Justicia, no es accesorio preguntarse, cuál de los sistemas nuevos a elegir es el menos gravoso para el sometido a una investigación penal. Hay que preguntarse: ¿Cuánto cuesta hoy la inocencia y cuánto costará mañana? No es buen ejemplo la no igualitaria justicia norteamericana, tan inclinada a los ricos y menos débiles, que son los que la pueden pagar y defenderse.


 Las fotos fueron realizadas por el autor en Cármenes (León), Sicilia (2) y Teherán (2)

jueves, 30 de julio de 2015

EL PRÓXIMO DOMINGO, 2 de agosto, NUEVO ARTÍCULO DE ÁNGEL AZNÁREZ

Una noticia importante, conocida en la tarde de ayer miércoles por la radio y la prensa digital, que en el día de hoy se puede leer en la prensa escrita, incitó al autor a un comentario, en forma de artículo, sobre dicha noticia.
El artículo se publicará el próximo domingo, día 2 de agosto, aquí y en otros medios de comunicación.
Dicho artículo se encabeza con una frase afrancesada sobre tronos para sentarse y traseros -no braseros que tanto se le parecen-.
Por eso, y también por la noticia, el tono es de humildad y modestia como el de un austero labriego, sin concesión a faroles ni farolas –al faroleo-, que las dejamos por los suelos.

De ahí, las dos fotografías que acompañan a lo presentado.  

miércoles, 1 de julio de 2015

"LOS JUDAS DEL MUERTO", artículo de ÁNGEL AZNÁREZ (publicado en "LA NUEVA ESPAÑA el domingo 21 de junio del 2015)

                      
El arte consiste sólo en tocar cada vez mejor el instrumento que se ha elegido.
Conversaciones con Thomas Bernhard (Anagrama, 1991, pág. 26).

           

"Utensilios para sartenazos"
En el anterior artículo Tramoyas traicioneras (17.5.2015) ya quisimos escribir sobre lo de hoy, Los judas, pero las plumas, también las estilográficas, son volátiles y caprichosas como los pájaros, que se posan donde menos se espera. Saltó  la palestra la grave y gran traición a la comunidad: la corrupción. Y si primero fue la corrupción a lo grande, hoy toca la pequeña, las micro-traiciones, también cotidianas y muy del humano modo. Dejemos, por ahora, la traición de las élites económicas y políticas, la traición de los clérigos, la de los traductores, y la épica traición de Judas, sin duda la mas inquietante, pues no se sabe bien quién fue el traidor, si Judas o Dios, el que todo lo puede.

Tampoco nos referiremos a ese caso único de traidor, que puede una buena o bella persona: la de aquél que, en una guerra, está en el bando de los vencidos, que, por el solo hecho de ser vencido, ya es un traidor, así como el vencedor es héroe siempre (sobre este lamentable hecho, Borges escribió una estupenda Ficción) ¡Qué razón tuvieron los griegos por llamar mythos a la Historia!
           
En las traiciones personales también hay que distinguir, pues no es lo mismo traicionar a vivos que a muertos. Traicionar a vivos es siempre arriesgado; al traicionado, el traidor lo puede cruzar por la calle y aquél le puede romper el cuerpo –el alma, el traidor, por la traición, ya la tiene rota-. Traicionar a muertos es menos arriesgado, mucho menos, pues el traicionado está en la impotencia absoluta: o ha sido quemado o se está pudriendo, o en una sepultura bajo tierra o en un nicho colmenero.

"Lectura para el verano, recomendada antes de leer novelas fantásticas"
No merece la pena explicar mucho esto último, pues la nada de los muertos es total: polvo y polvos. Por ello no es extraño que médicos ateos hayan escrito cosas tremendas, como que la religión es un fenómeno neurótico (Freud) o que es una ilusión (Jung). Y no es inconveniente para traicionar a muertos, lo de que allí dónde estén –generalmente en el Paraíso- todo lo ven; eso no disuade a los traidores, que son realistas, aunque compatibles con mucha beatería. ¡Qué fácil es traicionar a un muerto! exclamó Kundera.

Más aún, la voluntad del muerto está en eso tan volátil como las plumas, que es un papel, una pasta o pastel finos, casi transparentes, llamado testamento. Una voluntad que se dice que es la última, lo cual es verdad a veces, aunque otras no lo sea. Estamos ante ficción, un como si, siendo más un como no (el Derecho, por torpe, en los asuntos más importantes, necesita el bastón de lo ficticio, igual que un torero abraza nervioso la muletilla.

El asunto es tan importante que un escritor francés, de origen checo, hasta escribió un libro ya citado, que tituló Los testamentos traicionados, apenado porque la voluntad última de Kafka, de que a su muerte se quemaran los manuscritos, no fue respetada; dicho sea de paso: eso le pasó a Kafka que sólo escribió de impotencias por sus notorios problemas sexuales. Y lo escribió Kundera que, por novelista, es también teólogo -allí donde hay un teólogo, hay un novelista fantástico- y que, también por eso, escribió, en su ensayo sobre la novela, aquello de que “mientras el hombre piensa, Dios ríe”. Es lastimoso que el francés de Chequia no explicase en qué basó tan divina gracia (la risa siempre es gracia en acción o acción en gracias).

Se avisa que lo que se “verá” a continuación está “pintado” a trazos gruesos, siendo la realidad más compleja en casos y excepciones. Hay numerosas clases de traiciones testamentarias. Se suele argumentar para compartir la desdicha con vecinos, sensibles a los “atropellos” en conversaciones de tarde, de chocolate y churros- que la voluntad del muerto no es la que dejó escrita en el papel, no, no; la verdadera voluntad la sabe él, al que el finado nada dejó incomprensiblemente. Y así se lía una tupida madeja con resultado de complot (como en Número Cero, la última novela de Umberto Eco), en el que inevitablemente interviene el notario (en el complot), mientras los bolsillos de otros cascabelean de alegría por el pleito venidero.

"Después, la viuda"
Es también típico pensar que sólo se reparten fincas, pues las joyas se transmiten de acuerdo con la ley de género, de mamá a la nena, como las plumas se transmiten de papá al nene (reconozco lo duro que debe ser ver colgado en la nuera lo que antes colgó la suegra, siempre tan en guerra). Y ahora la Psiquiatría ha abierto la caja, traicionera, de Pandora: considerar demente al testador y que lo que escribe el tal, si no gusta a sus deudos (mejor, acreedores), lleva vicio de pensamiento, por loco o loca. Una manera sofisticada de traición al testador, que, además de no respetar su voluntad, se le desacredita llamando trastornado o trastornada.

             Los Magistrados del Tribunal Supremo tratan de poner para bien un cierto orden en lo que empieza a ser un caos. Uno de ellos, en la Actualidad Civil, nº 5, mayo 2015, dice que la voluntad del testador ha de ser total, sin los límites del actual sistema de legítimas (límites de disposición habiendo descendientes o ascendientes). En eso el jurisperito coincide con la aspiración de tantos viudos y viudas, que casados en segundas o terceras nupcias con ricos en edades últimas, lo quieren todo para sí, no bastando la tercera parte (de libre disposición) habiendo hijos por medio o a los extremos.
"Primero, el muerto"
           3 de junio de 2014 y la de 30 de enero de 2015, permiten desheredar al heredero forzoso por maltrato psicológico, que se estima que forma parte del maltrato de obra. Y en esto hay mucho que matizar. Primero: que en las dos sentencias el Ponente o redactor de ellas es el mismo -asunto no baladí- (dos, pues, que son una). Segundo: el Ponente, excelente, es de procedencia docente; fue profesor universitario, debiendo tenerse en cuenta que esos profesores, en cuestiones de Derecho, suelen tender a lo contemplativo –son contemplativos jurídicos-, lo que puede ser de riesgo. Unos contemplativos, pero particularmente unas contemplativas como las monjas, que les acaba gustando hacer pasteles o roquillas. Tercero: El maltrato físico deja huella en forma de cicatrices o estrépitos en las comunidades vecinales, abundando testigos que pueden declarar por ciencia propia la verdad de lo que el testador escribe. El maltrato psicológico es mucho más sinuoso y menos bruto. En él habrá dificultades de prueba, y sin olvidar -¡atención! que a veces golferías o mangancias, como abandonar al esposo o esposa ya ancianos -sin que el exprimidor dé para más- la argucia o artilugio del maltrato psicológica sirve para justificar lo injustificable. Ciertamente que, cuando de verdad se deja a los padres en la miseria o indigencia, o se les injuria gravemente poniendo en riesgo su salud mental, pretender heredarlos es de mucha jeta.   
Dos sentencias recientes del T.S., la de

            Y dudas muchas: ¿Cuál es el límite entre lo que es una interpretación flexible,  de un texto legal (eso es bueno) y una modificación de la Ley que sólo compete al Legislador (eso es malo)? Problema difícil y muy clásico. Digamos que es fascinante el miedo del Legislador español a modificar el Código Civil. ¡Hay que ver lo que costó derogar aquel requisito de la figura humana para nacer a la personalidad jurídica! Al Código Civil el Legislador tiene pánico.
"Despacho para contemplativo jurídico, patas arriba"
            Aún hoy tenemos nueve (9) artículos en el Código Civil que tratan de Las precauciones que deben adoptarse cuando la viuda queda en cinta, con expresiones tan de novela romántica de Balzac o de la Pardo Bazán, como “certeza de la preñez de su esposa” y “la viuda que queda en cinta, aunque sea rica”. Es de agradecer que los liberales autores del Código Civil hayan sido suaves con las viudas preñadas: sólo “precauciones” y no internamientos o prisiones, y para salvaguardar “bienes”.

            Eso de renunciar a herencias, es también una forma de traición, como de Judas; un desprecio que no es indiferencia. Es verdad lo que dicen los periódicos que ahora se renuncian herencias, pero hay que apuntillar: los que renuncian las tales suelen ser de pocos dineros y de poco a heredar, que no quieren o no pueden pagar los gastos del fallecido (pufos) con ocasión de la estancia en residencia de la Tercera Edad. Esperé ver y nunca vi que se renunciase a una herencia de un rico o una rica, de muchos posibles. De eso nada; y acaso también porque los herederos de ricos no pagan el Impuesto de Sucesiones, que es un impuesto que sólo pagan los pobres y los medianos, pues los de arriba tienen montajes aparatosos y grandes como son las tramoyas teatrales, aunque tan frágiles como las hojas de una lata.

Y concluyo: si los preludios genuinos, según el retórico Aristóteles, han de ser finos, con soplo de flautas, los terminales han de ser potentes, como de trompa, casi de elefante.     

           

                                                Todas las fotos fueron realizadas por el autor del texto