martes, 20 de noviembre de 2012
MOSAICO BARCELONÉS
La retina, si no se la encarcela en las convenciones del turista de guía comercial, acostumbra a salirse por la tangente, se hace antojadiza y clandestina. Entonces dirige sus atenciones a las cosas más peregrinas. La retina de un miope como José L. Campal se entretuvo estos días pasados en Barcelona haciendo de las suyas.
DÍA MUNDIAL DE LA INFANCIA, ¿SABES CUANTOS DÍAS CUMPLES HOY?
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sábado, 17 de noviembre de 2012
"CINE A LA ÚLTIMA", artículo de JOSÉ LUIS CAMPAL
Diez cintas salidas del horno
durante el último año, distribuidas en cinco sesiones dobles, dieron cuerpo a Muestra de cine contemporáneo, ciclo que acaba de concluir en el teatro Filarmónica con
rotunda respuesta de un público que incluso aplaudió (tímidamente) algunas
proyecciones como si estuviera en una festivalera sección a concurso
(¿soterrada competencia al FICX que ya ha arrancado en Gijón?).
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| BESTIAS DEL SUR SALVAJE |
En un escalafón menor se situaron
tres propuestas: 1) Amor y letras, comedia sentimental de tonos almibarados, toques irónicos
y diálogos esmerados que posee el irreductible encanto de lo sencillo y en la
que J. Radnor narra sin aspavientos la crisis de un barbilampiño
enseñante universitario; 2) Bestias del
Sur salvaje, de B. Zeitlin, rezuma verdad
y pureza en su arriesgada puesta en escena (dúctil plasticidad) de las
vicisitudes de una comunidad de desheredados de la fortuna en el depauperado
marco de La Bañera ,
en el delta del Misisipí, que llevan con orgullosa y febril altanería su
miseria y luchan a brazo partido contra la adversidad sin lloriqueos; y 3) Tabú, apetecible y
aplicada reconstrucción, en un improductivo prólogo y dos partes bien
diferenciadas y consecutivas, de un adulterio con fatal desenlace acaecido en
las antiguas colonias portuguesas de África, y rodada en falso mudo (durante un
largo falsh-back no se escuchan los diálogos pero sí los sonidos ambientales
más ínfimos) y estilizada planificación por M.
Gomes en explícito homenaje al clásico de
Murnau y Flaherty que ondea sin ambages en el título.
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| AQUÍ Y ALLÁ |
Sin embargo, me resultaron
indigeribles filmes como Holy Motors, El muerto y ser
feliz o la soporífera y rudimentaria
aproximación al fenómeno migratorio mexicano Aquí y allá. El
antaño «enfant terrible» galo L. Carax pretende estérilmente reflejar en Holy Motors, con
poca gracia, atmósferas siniestras y trasnochado experimentalismo de «qualité»,
la degradación moral del hombre contemporáneo a través de la jornada laboral de
un extraño actuador. No vuela mejor J.
Rebollo con el patetismo seudolírico de El muerto y ser feliz,
que abusa decididamente de una voz en off sin mayor objeto que la de mazcarle
al espectador la historia de una fuga de carretera de un enfermo terminal que
huye sin rumbo fijo del dolor de sus tumores y de los convencionalismos.
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| ANIMALS |
El cine español de buenas hechuras
estuvo representado por Animals, ópera prima de M. Forés, sugerente, aunque desigual, indagación de vena
psicologista en las dudas e incertidumbres de unos estudiantes de colegio de
pago bilingüe atraídos por el lado oscuro de la realidad; y la descomunal
epopeya de aliento antropológico que es Chaika, dirigida con mano maestra y excelente ritmo por M. Á. Jiménez acerca de
unos personajes instalados en un escenario apabullante y gélido que configura
sus caracteres de expulsados de la vida.
Al comienzo de una de las sesiones,
una señora de mi fila de butacas, ante el aforo completo de la sala, comentaba
con medida sorpresa e indisimulada euforia que vaya hambre de cultura que tenía
el personal. Me pareció el más acertado diagnóstico que justifica por qué son
necesarios ciclos como el que acabamos de disfrutar en la levítica ciudad.
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| Fotograma de AMOR Y LETRAS |
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| HOLY MOTORS |
jueves, 15 de noviembre de 2012
LA HUELGA GENERAL UN DÍA DESPUÉS
¿Y ahora, un día después, qué?
¿Se crearán más puestos de trabajo, menos despidos? ¿Se arreglará la sanidad, los
desahucios, la enseñanza? ¿No cerrarán Suzuki,
ni Crady? ¿No habrá regulación de empleo en Iberia? ¿Recuperarán los
funcionarios su paga extraordinaria? No
sigo, se pueden llenar páginas y páginas con tantos problemas como tiene este
país. Problemas que parecen no tener solución, ni con huelga, ni sin ella, por
más que nos duela. Y la situación sí que duele, inquieta y da miedo.
Decir –o más bien escribir- lo
anterior, además de obvio es inútil. Dos consideraciones que pueden
complementarse con mi absoluta ignorancia de casi todo. Pero estoy abierta a
todo, ahora elimino el “casi”. Leo artículos, escucho tertulias, comentarios…,
de quienes sí parecen tenerlo muy claro. Escritos bien estructurados, con un
lenguaje muy diferente a éste que yo utilizo, que es el de los ciudadanos de a
pie, el de quienes vamos todas las mañanas a trabajar y nos conformamos con un
pequeño sueldo que nos permite ir tirando; esa mayoría de ciudadanos que
vivimos a expensas de un reducido grupo de ídem, que a base de
preposterar la realidad nos empobrecen cada día un poco más, pero que
viven muy bien. Hablo, efectivamente, de políticos, sindicalistas…, y demás
personajillos que simulan trabajar por nuestro bienestar.
Todo escrito –no le doy categoría
de artículo-, según me enseñaron en la Facultad , debe de llegar a alguna parte, tener
una finalidad. Éste no la tiene, como
creo tampoco la tuvo la huelga. Cien euros menos en la nómina del mes de algunas personas, por lo demás todo seguirá
igual. Para nuestra desgracia. ¡ Ojalá me equivoque!
miércoles, 14 de noviembre de 2012
DIAURO IV: OBJETOS DEL CORAZÓN
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| Con estos humildes objetos Auro levantó torres de sabiduría |
Hoy, miércoles 14 de noviembre, el calendario nos
susurra, para no incordiar más de lo debido, que cinco son los meses cumplidos
desde que nos falta Auro Sánchez Fernández.
El blog que nunca la olvidará la recuerda mes a mes con
su Diauro. Nos centramos ahora en sus objetos más queridos,
esos seres mínimos de utilidad rutinaria pero que se cargaban de sentido y
valor en sus manos, pues la ayudaban a dar rienda suelta a sus inquietudes
creadoras. Estos pequeños artefactos –que José Luis ha reunido con
infinito amor– acompañaban a Auro a todos los
lugares, bien fuera de estudio o de esparcimiento (o de ambas cosas a la vez,
algo bien frecuente), adonde las comunes aficiones literarias de la pareja los
conducían, en un viaje que jamás conoció ni el cansancio ni la renuncia, ni por
supuesto la más ínfima desgana.
Al trasluz de la contemplación de estos compañeros de
bolso podemos vislumbrar el secreto placer que esas inanimadas criaturas,
que Ella mimaba con inusitada delicadeza, irradiaban sobre Auro, quien plasmaba en su inmóvil pero mullida
naturaleza la extrema y vivaz sensibilidad que siempre presidió su carácter y
empuje.
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| Auro, indagando en los tesoros hemerográficos de la Biblioteca de Asturias, seno de muchos de sus hallazgos |
Al lado de los
cotidianos objetos que colmaban de calladas e intensas satisfacciones el
espíritu de Auro, queremos hoy,
asimismo, evocarla en su rol de infatigable investigadora hemerográfica, ya que
era éste uno, sino el primero, de sus hábitats naturales, donde se desenvolvía
con una fragante profesionalidad de la que José Luis fue privilegiado espectador.
jueves, 8 de noviembre de 2012
"UNA VIDA DE PRINCESA", artículo de VIRGINIA ÁLVAREZ-BUYLLA
(Publicado en "LA NUEVA ESPAÑA)
Una frase que se repite frecuentemente en la vida cotidiana: vive como una princesa. Normalmente con un deje de envidia en la persona que la pronuncia. Si preguntas a unas cuantas niñas pequeñas qué querrían ser de mayores, muchas querrían ser princesas. Los disfraces de princesas están entre los favoritos de las niñas.

Todo el mundo cree que las princesas son unas privilegiadas y se creen con derecho a criticar y opinar de todo lo que hacen. A mí me dan verdadera pena, nada me horrorizaría más que el que mi vida y la de mi familia estuvieran todo el día en el foco de la atención de un público que las más de las veces es envidioso y despiadado.
Pero voy a demostrar estas afirmaciones con datos sacados de la historia. Veamos las tristes vidas de muchas princesas que fueron marionetas en manos de sus padres, los reyes, y de los validos y poderosos en las cortes respectivas.
Recordemos a la princesa Urraca, hija del rey Alfonso VI de Asturias, León y Castilla, única heredera al trono, que fue tratada como heredera por poco tiempo, pues al tener el rey un hijo, Sancho, con Zaida, princesa mora, le nombra heredero, a pesar de ser bastardo. Urraca vuelve a ser sólo princesa, la casan con Raimundo de Borgoña, por supuesto sin consultarle nada y vive unos años con su marido en Galicia, allí nacería su hijo Alfonso, que sería el futuro Alfonso VII. Raimundo muere pronto y ella vuelve a convertirse en heredera cuando su hermanastro Sancho muere en la batalla de Uclés con tan sólo doce años. Aunque ya es una viuda, madre del futuro rey y toda una mujer la casan sin dejarle opinar en el asunto con el rey de Aragón Alfonso el Batallador. La idea de unir Castilla y Aragón con este casamiento no era mala, pero como siempre la que se llevó la peor parte fue la princesa Urraca. Alfonso de Aragón era rudo, violento y maltratador. Consta que la maltrataba de palabra y también le golpeaba. Afortunadamente para ella se separan gracias a que el Papa Pascual II declara el matrimonio nulo por ser entre primos segundos.
Recordemos a la princesa Catalina de Lancaster, hija de Constanza, duquesa de Lancaster, que vivió durante su infancia en Inglaterra, oyendo a su madre contarle tristes historias de su país, Castilla, historias de luchas fratricidas, de batallas, de odios y que no pudo evitar que la enviaran a Castilla a casarse con Enrique, hijo de Juan I. Enrique tenía nueve años y ella diecisiete. Catalina sería la primera princesa de Asturias, título que Juan I y el duque de Lancaster decidieron que debían tener los herederos de la corona de Castilla. Su vida fue dura y difícil, pasaron trece años hasta que nació su primera hija y el heredero al trono Juan nacería cuando su padre ya estaba muy enfermo.
A algunas princesas las casaban, las separaban de su tierra y de su familia y luego las devolvían si les parecía, como le ocurrió a Blanca de Navarra a quien casaron con Enrique de Castilla, príncipe de Asturias, hijo del rey Juan II. Durante trece años sufrió mientras su marido era incapaz de consumar el matrimonio, fue objeto de burlas y humillaciones constantes para al fin ser devuelta a Navarra con un matrimonio anulado.
A Margarita de Austria también la comprometieron con el delfín francés, con tres años, fue enviada a la corte de Francia para ser educada como futura reina y por un cambio en la estrategia política, la devolvieron ocho años más tarde. Después la casarían con Juan, hijo y heredero de los Reyes Católicos. El viaje en barco hasta Santander fue tan terrible que presagiaba futuros desastres, frío, tormentas, falta de alimentos. La corte española le parece sombría, austera, triste y demasiado religiosa y rígida en comparación con la alegre corte borgoñona. La reina Isabel no la recibe con especial cordialidad, pero afortunadamente el amor entre Juan y ella es inmediato. Desgraciadamente Juan muere al poco tiempo, se dijo que de haber abusado del amor, pues el comentario estaba en todas las bocas que los príncipes no podían separarse ni un momento.
No puedo seguir dando ejemplos porque llenarían un libro, pero creo que queda claro que la vida de las princesas no fue nada envidiable en el pasado y si analizamos el momento actual veremos que tampoco ahora lo es.
A la Princesa Letizia, que era una periodista inteligente y ambiciosa que había llegado muy arriba en su profesión y que era una mujer libre que llevaba la vida que quería llevar, le cambió todo al convertirse en Princesa de Asturias. Tuvo que perder su espontaneidad, comportarse siempre como se espera de ella y ser el objeto de todas las miradas y todas las críticas. Se ha convertido en la meta de todos los maledicentes, los envidiosos, los republicanos, los monárquicos. Se la critica tanto si repite ropa como si lleva algo de moda. Se ponen palabras en su boca que seguro que nunca pronunció.
Vamos, que no hay nada más triste que la vida de una princesa.
miércoles, 7 de noviembre de 2012
"LOS CABALLITOS"
martes, 6 de noviembre de 2012
LA VERGÜENZA DE DAR LIMOSNA
Así como suena, dar limosna me
hace sentir vergüenza. Esto requiere una explicación, y voy a tratar de darla.
Lo mejor será hacerlo con un ejemplo, o más bien con
una situación que he vivido.
Como hago casi todos los fines de semana al final del día fui al hipermercado a hacer la compra. Todo sucedió con normalidad, hasta que llegué a la caja para pagar. Delante de mí había un matrimonio joven con una niña pequeña. Nada especial, a no ser que la peque se deshacía en carantoñas hacía mí sin que yo hubiese hecho nada para merecerlas, simplemente la nena me regalaba hermosas y continuas sonrisas. Tal vez por esa razón reparé en sus padres. Él serio, con ganas de pocos amigos, ella triste, mirando al suelo. Mi curiosidad me hizo analizar un poco su compra. Muchos alimentos infantiles, unas magdalenas de fabricación industrial, una botella de aceite de girasol, pan, un kilo de azúcar, varios paquetes de macarrones, un paquete de lentejas y... nada más. Una compra de supervivencia. A la hora de pagar el padre sacó de su bolsillo un papel que entregó a la cajera. Me acerqué un poco más, pero no pude leer el intrigante nota. La cajera la miró, le dio la vuelta, la volvió a mirar, consultó una libreta, y finalmente llamó por teléfono y preguntó: ¿Qué identificación fiscal tiene Caritas? Todos los que hacíamos la cola recibimos la información. Y fue en ese momento cuando sentí vergüenza. En mi compra había muchos productos superfluos, y todos ellos de primera calidad.
Me siento avergonzada cuando me tropiezo con un pobre que pide en la calle. Me da vergüenza tirarle unas monedas en esa caja que suele colocar a sus pies. Pobres pidiendo los hubo siempre, conozco algunos que han hecho de ello su profesión. A esos, suelo darles conversación, interesarme por sus vidas, por la recaudación..., son profesionales de la mendicidad. Pero las cosas han cambiado mucho, ahora los pobres de la calle van bien vestidos, son ciudadanos como nosotros en todo, salvo en que no tienen trabajo, no tienen de qué vivir. Nuestra limosna les llena el estómago –si tienen suerte- y les vacía el alma. Quien siga este blog sabe que nunca fui partidaria de dar limosna, pues ahora ya no estoy tan segura de que mi postura sea la correcta. Me cuesta, me cuesta muchísimo, dar unas monedas a quien pide en la calle, me da vergüenza su pobreza, me siento responsable –aún sin serlo- de su desgracia, de contribuir a aniquilarle su autoestima con esas fracciones de euro que me sobran. Yo podría ser uno de ellos, o cualquiera de nosotros. Y no sé qué me daría más vergüenza, si pedir o dar. Ambas cosas son injustas.
Como hago casi todos los fines de semana al final del día fui al hipermercado a hacer la compra. Todo sucedió con normalidad, hasta que llegué a la caja para pagar. Delante de mí había un matrimonio joven con una niña pequeña. Nada especial, a no ser que la peque se deshacía en carantoñas hacía mí sin que yo hubiese hecho nada para merecerlas, simplemente la nena me regalaba hermosas y continuas sonrisas. Tal vez por esa razón reparé en sus padres. Él serio, con ganas de pocos amigos, ella triste, mirando al suelo. Mi curiosidad me hizo analizar un poco su compra. Muchos alimentos infantiles, unas magdalenas de fabricación industrial, una botella de aceite de girasol, pan, un kilo de azúcar, varios paquetes de macarrones, un paquete de lentejas y... nada más. Una compra de supervivencia. A la hora de pagar el padre sacó de su bolsillo un papel que entregó a la cajera. Me acerqué un poco más, pero no pude leer el intrigante nota. La cajera la miró, le dio la vuelta, la volvió a mirar, consultó una libreta, y finalmente llamó por teléfono y preguntó: ¿Qué identificación fiscal tiene Caritas? Todos los que hacíamos la cola recibimos la información. Y fue en ese momento cuando sentí vergüenza. En mi compra había muchos productos superfluos, y todos ellos de primera calidad.
Me siento avergonzada cuando me tropiezo con un pobre que pide en la calle. Me da vergüenza tirarle unas monedas en esa caja que suele colocar a sus pies. Pobres pidiendo los hubo siempre, conozco algunos que han hecho de ello su profesión. A esos, suelo darles conversación, interesarme por sus vidas, por la recaudación..., son profesionales de la mendicidad. Pero las cosas han cambiado mucho, ahora los pobres de la calle van bien vestidos, son ciudadanos como nosotros en todo, salvo en que no tienen trabajo, no tienen de qué vivir. Nuestra limosna les llena el estómago –si tienen suerte- y les vacía el alma. Quien siga este blog sabe que nunca fui partidaria de dar limosna, pues ahora ya no estoy tan segura de que mi postura sea la correcta. Me cuesta, me cuesta muchísimo, dar unas monedas a quien pide en la calle, me da vergüenza su pobreza, me siento responsable –aún sin serlo- de su desgracia, de contribuir a aniquilarle su autoestima con esas fracciones de euro que me sobran. Yo podría ser uno de ellos, o cualquiera de nosotros. Y no sé qué me daría más vergüenza, si pedir o dar. Ambas cosas son injustas.
Aclaro, por si hay alguna duda,
que admiro la gran labor que actualmente está haciendo Caritas y la de tantos y tantos curas de base que comparten lo poco que cobran con sus feligreses. Aunque no me
dice nada que el Arzobispo manifieste públicamente que dona su paga
extraordinaria a los pobres. Debería de hacerlo –si así se lo pide su
conciencia- desde el anonimato. También
aclaro que no voy a misa, que no necesito desayunar con agua bendita, que no me
gustan las personas que comen los santos, porque ahora, más que nunca, Dios
está en la calle vestido de pobre. Ahí es donde yo me encuentro con Él.
sábado, 3 de noviembre de 2012
TEXTO DE JULIO OBESO CON EL QUE PRESENTÓ AYER LA LECTURA POÉTICA DE JOSÉ LUIS CAMPAL.
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| Julio Obeso ofrece su espléndido texto de presentación antes del recital de José Luis |
“Los amantes se encuentran
donde los demás no miran”
Las
palabras nos salvan o nos hieren, son útiles herramientas de la creación y
armas capaces para desolar. Algunas de ellas de tanto uso, parecen no decir:
Amor, muerte, pérdida… Se cuelan una y otra vez entre los versos, cuelgan de
ellos como los frutos que se les supone a los árboles. Sería algo así como lo
debido: Poesía: Amor, Poesía: Muerte; Poesía: Pérdida.
Hoy,
José Luis Campal, viene para mostrarnos otra dimensión, el significado profundo
y radical de esas palabras. El libro que nos trae: Aurora de fulgor
antes todo no es un poemario etéreo. Ya desde el título se encarna y nos
direcciona a una experiencia larga y vertical, incendiaria, de la esencia
medular de esas palabras.
Habría
que empezar por decir que este libro fue escrito entre el 2005 y el 2007.
Cuando ni remotamente se podía sospechar el trágico desenlace de la muerte de
Aurora, en el mes de junio de este año. He de reconocer que me intrigó este
hecho, desde el primer momento. ¿Cabría esperar otros textos, después de ese
suceso? No sé: Tal vez una poesía de ausencia, una bofetada a la muerte, una
elegía que tratase de reordenar la realidad del “golpe helado, del hachazo
invisible y homicida, del empujón brutal”. Tras leer y releer los poemas, algo
de luz se filtra y enreda a la comprensión, sin llegar a ser una respuesta.
Como si de una metáfora implícita se tratara, el amor y su fascinación lo son
también en esa suerte de “orfandad”, en la parte del quebrado latir que resta y
ofrece un resultado decimal, donde antes campaban números pares.
Quizá
del abanico de las respuestas al dolor sea la actitud elegiaca, la más común.
El lamento balsámico, ahondar lo que nos ahoga para hallar un signo, un
ardiente clavo valedor de pena, desde donde poder levantarnos, construir de
nuevo. Estos versos que ahora escucharéis en la voz de José Luis, no estaban
pensados para rescatar nada, ni aliviar más aflicción que la hostil marcha de
las agujas del reloj, dejando cicatrices en lo andado. Es la ocasión que el
poeta elige, la oportunidad de su lectura, quien confiere al acto calidad de
refutación. Desde el amor, siempre desde el amor, lo que fue escrito y recitado
a los ojos, a la básica temperatura de los días compartidos, es ahora el camino
más corto para “regresar y desenmordazar”. No, no hay tristeza en esas líneas,
sólo un corazón capicúa festejando la gracia de ser correspondido. No es cierto
que la vida sea efímera, es la muerte la
que pasa como un soplo y el poeta, no encuentra mejor pantalla que su propia
experiencia, para conjurar lo que la muerte deja en su estela. De nuevo el amor
acude al encuentro y propone un escenario distinto, con los mismos personajes.
Es una cierta forma de reclamar su nombre. Percibo que de alguna manera José
Luis reivindica, con estos versos, la totalidad del tesoro, dejando que sea
esta realidad no buscada, quien gestione los permisos de inmersión, los
titulares mediáticos que generan los pecios.
No
hay como digo lamento ni pena. Si desconociéramos la triste pérdida que supone
la ausencia de Auro, nos dejaríamos llevar por la natural sensibilidad del
poeta que conoce, vive el amor y nos lo cuenta. Eso es lo que os pido. Escuchad
estos poemas como un canto, para que no se malogre el puente que Campal está
tendiendo a la memoria.
Estos cinco son algunos de los poemas leídos el viernes 2 de noviembre en el recital de los Encuentros poéticos en el Antiguo Instituto por José Luis Campal y pertenecientes a su libro inédito Aurora de fulgor.
![]() |
| Campal lee los poemas inspirados por Aurora |
Estos cinco son algunos de los poemas leídos el viernes 2 de noviembre en el recital de los Encuentros poéticos en el Antiguo Instituto por José Luis Campal y pertenecientes a su libro inédito Aurora de fulgor.
VII
Los amantes se encuentran
donde los demás no miran:
en el contorno de las nubes,
entre la espuma del café,
en la estela del vuelo de las aves,
tras el brillo de la pureza,
viviendo al ritmo de sus caricias
o en una mirada cargada de futuro.
Los amantes oyen con el tacto
y se estremecen al verse,
porque la suya es una historia sin
epílogo.
XVI
Cuando me llamas, amor,
hace horas que en mi corazón
repican campanas de gloria.
Él conoce cada sílaba o flor,
dicha o sentida, que de tu boca
corre a fundirse con mi anhelo.
Nos pensamos y el mundo
ya no conoce otro eje.
XXIII
Porque estamos vivos
el mundo rueda
bajo nuestra respiración.
Aunque la realidad cruja
tentándonos con sus trampas,
vence el deseo de vivirnos.
XXV
En el júbilo de la mañana,
apeados del plácido sueño,
nos sabemos huéspedes del entusiasmo.
Una junto a la otra,
colocamos las sonrisas
en el rellano de la vida.
Ella nos toma de la mano,
desvelándonos la hondura de la
felicidad.
Ha venido para quedarse;
la esperábamos con los corazones
abrigados.
XXXI
Pacientemente, vamos aprendiéndonos
sobre el alfabeto que, sediento,
emerge de las manos aparejadas
escalándonos a cada hallazgo.
Nunca se acabará el día
en la comisura del deseo
mientras las bocas sólo se rindan
a los azules dardos de la emoción
que reordena el cielo en un parpadeo.
| El poeta y su maestro de ceremonias |
jueves, 1 de noviembre de 2012
MAÑANA VIERNES, RECITAL POÉTICO DE JOSÉ LUIS CAMPAL EN EL ANTIGUO INSTITUTO
José Luis hará una lectura poética en los "ENCUENTROS POÉTICOS EN EL ANTIGUO INSTITUTO", que tienen lugar todos los primeros viernes de mes y que ya van por el número 130. Si podéis no dejéis de asistir, dará comienzo a las 20 horas.
martes, 30 de octubre de 2012
¿REMINISCENCIAS DE LEÓN FELIPE EN EL VERSO ÚLTIMO DE ANTONIO MACHADO?
José Luis
Campal Fernández
(Real
Insituto de Estudios Asturianos)
El
descubrimiento de medio centenar de poemas inéditos de Antonio Machado, así como la reciente publicación
de una biografía –Ligero de equipaje. La vida de Antonio Machado,
por Ian Gibson (Madrid, Aguilar, 2006)–
sobre el viejo poeta andaluz del 98 que patrimonializó la II República , me
trajo a la memoria un famoso verso alejandrino garabateado en un trozo de papel
y hallado, junto a otras dos notas, en los bolsillos de su gabán; una escueta
línea que ha sido considerada como el presumible broche final de la producción
machadiana: «Estos días azules y este sol de la
infancia».
A
propósito de este verso, Gibson escribe
en su voluminoso y documentado libro que, «intuyendo
que llegaba el final, se sintió una vez más transportado a la Sevilla de sus años
primaverales, aquella Sevilla preñada de oro y azul que fue eterno presente en
su corazón de poeta caminante» (página 629). Sin embargo, este
mediático hispanista no hace referencia alguna –me parece que tampoco otros
estudiosos versados en Machado– a los
olores ajenos que este famoso verso desprende y que a mí me remiten con fuerza
a otro verso de un poeta no menos carismático como fue León Felipe.
No hay más que comparar
ese verso-islote de 14 sílabas caligrafiado por Antonio
Machado con otro de 16 sílabas y firmado por el zamorano León Felipe que puede leerse en su obra Versos y oraciones del caminante (Madrid,
1920). En ella nos topamos, en su tercera sección, titulada «Descanso», con el poema «¡Qué lástima!», en una de cuyas estrofas hay un
verso, el vigésimo primero, que es casi gemelo del de Machado, aunque cabría mejor decirlo al revés:
que el de Machado pudiera ser un
préstamo ¿involuntario? del escrito por León Felipe,
y que reza así: «Pasé los días azules de mi
infancia en Salamanca».
La única diferencia es
que esta imagen (salvo ese vocablo «sol», que no aparece en el zamorano y sí en
el sevillano) de León Felipe está
fermentada casi veinte años antes de que se hallara ese verso sobre el que se
han vertido ríos de tinta. De todo se ha hablado menos, que uno sepa, sobre la,
para mí, probable filiación que ahora le asigno.
Podríamos igualmente
tener presente, aunque poco importe más allá de una cierta afinidad ideológica,
que León Felipe visitó con cierta
frecuencia a un Machado cansado y
evacuado en Valencia durante la etapa final de la guerra civil, antes de que el
autor de Campos de Castilla
abandonase España entre la riada de defensores del Frente Popular que, con
razón, temían por su integridad física con la victoria de Franco. Como no es menos cierto que ambos, Machado y León Felipe,
compartieran tribuna en mítines de propaganda republicana, y que este último
llegara a escribir de don Antonio que «era un gran hombre y un poeta muy grande».
Y no deja de resultarme
menos curioso que en otro lugar de su obra, facturada ya en el exilio mexicano,
León Felipe diera forma literaria, según
yo lo veo, al hallazgo póstumo de Machado,
porque en su libro Ganarás la luz
(1943) León Felipe incluye el poema «Parábola», donde están los siguientes versos: «Había un hombre que tenía una doctrina (...) / una
doctrina escrita que guardaba en el bolsillo interno del chaleco».
¿Sería acaso esa «doctrina» –me pregunto más como diversión que por
convencimiento– la nota que el hermano de Machado
encontró en su abrigo tras expirar el poeta en una Francia que muy pronto
dejaría de ser la patria de la fraternidad, la igualdad y la libertad para
convertirse en la nación colaboracionista del mariscal Philippe Pétain?
(Artículo publicado en La Opinión
de Zamora el martes 18 de julio de 2006, página 3)
domingo, 28 de octubre de 2012
"LA VENGANZA", ARTÍCULO DE VIRGINIA ÁLVAREZ BUYLLA publicado en "LA NUEVA ESPAÑA"
VIRGINIA ÁLVAREZ-BUYLLA La venganza es un plato que se sirve frío,
pero no es a esa clase de venganza a la que me refiero yo. Nunca he sido una
persona vengativa, prefiero poner tierra de por medio y evitar a esas personas
que me han hecho daño. A veces tengo un poco de sentimiento de revancha, pero
cuando le ocurre algo malo a cualquiera, aunque pertenezca al grupo que me ha
causado dolor, no me alegro nada y lo siento por ellos.
Este tema tan espeluznante de la trata de mujeres sobrecoge sobre todo porque ha venido sucediendo desde los albores de la humanidad y sigue existiendo hoy en día. A mí me parece totalmente increíble que un hombre pueda disfrutar con una mujer que no siente más que repugnancia hacia a él, cuando no asco; con una mujer que a menudo está drogada y es un cuerpo muerto; con una mujer que sabe o intuye que ha sido raptada, apartada de su familia y su vida y obligada a prostituirse.
Estos monstruos las secuestran a veces engañadas con la promesa de una nueva vida, otras secuestrándolas sin más. Quiebran su voluntad, con torturas, con drogas hasta convertirlas en puros guiñapos sin voluntad y sin vida. Pero lo que es peor, miles de hombres, millones de hombres las usan sin importarles nada. Esto es algo de la idiosincrasia de muchos hombres que nunca he podido entender. No sé si es cuestión de educación o si es genética. Está claro que mucho depende de la consideración que reciban las mujeres. Si el machismo impera y la mujer es considerada ciudadana de segunda categoría, los hombres actuarán a su antojo.
Recuerdo una historia que me contó un amigo que había viajado a un país sudamericano muy atrasado y viajaba como un indígena más en un transporte local. En una parada se subió una jovencita, casi una niña, el conductor la obligó a sentarse cerca de él y no paró de manosearla. La niña miraba aterrorizada pero nadie movió una mano para ayudarla.
En algunos países la policía lucha contra este estado de cosas y con relativa frecuencia se desmantela una red. También a veces policías de muchos lugares unen sus esfuerzos y sus experiencias sobre el tema. Pero todos sabemos que hay muchos puntos geográficos intocables.
Por ejemplo, los países árabes que tienen el petróleo y el poder, y que no tienen a las mujeres en ninguna consideración. Allí las encierran en sus hogares, las que tienen suerte hogares lujosos con las mejores ropas y joyas, eso sí escondidas debajo del hijáb, del burka, de mantos opacos y de colores tristes. También se sabe que compran o llevan mujeres bellas engañadas a sus harenes y no se vuelve a saber de ellas. Pero claro está, nadie se atreve a denunciarlo.
Acabamos de saber del caso de una niña de 14 años en Pakistán a quién dispararon en el cuello sólo porque escribió que quería ir a la escuela a estudiar.
En estos casos, yo como madre, abuela o simplemente mujer me transformaría y me dejaría llevar por mi rabia y mi dolor. Golpearía y mataría sin ningún remordimiento. Me convertiría en una leona herida sin miedo a morir.
Creo que seres embrutecidos como los miembros de las bandas de trata de mujeres no merecen vivir, ¿qué sienten ellos por sus mujeres, sus hijas o sus hermanas?, ¿les gustaría que alguien les hiciera lo mismo a ellas?, casi se entiende mejor a un asesino porque es mejor la muerte que este vivir sin libertad y sin esperanza.
("La Nueva España", 17/10/2012)
Hoy me refiero a una película, «La venganza», protagonizada por Liam
Neeson, una película francesa, filmada en inglés, con actores norteamericanos.
Se narran una serie de hechos que cambian todos mis puntos de vista y me
convierten en acérrima defensora de la venganza. Me regocijo cada vez que Neeson
se carga a uno de los monstruos, secuestradores de chicas jóvenes de la
película. Yo hubiera hecho lo mismo que él.
Es la historia de Bryan, un ex agente secreto que casi vive en directo el
secuestro de su hija mientras ella está en París de vacaciones y hablando con él
por el móvil. A partir de aquí se convierte en un frenesí con Bryan-Liam
corriendo sin parar para salvar a su hija en las pocas horas que le quedan.
Algunos críticos han querido ver a este personaje como una mezcla de Jason
Bourne o mejor Kiefer Sutherland en la serie de televisión «24 horas». La
historia es un poco rocambolesca, convirtiendo a Bryan en un héroe invencible
que está en todas partes y todo lo puede. Liam Neeson, uno de mis actores
favoritos y un gran actor, consigue hacer creíble este personaje todopoderoso
que si no hubiera sido por él hubiera resultado de cartón piedra.
Este tema tan espeluznante de la trata de mujeres sobrecoge sobre todo porque ha venido sucediendo desde los albores de la humanidad y sigue existiendo hoy en día. A mí me parece totalmente increíble que un hombre pueda disfrutar con una mujer que no siente más que repugnancia hacia a él, cuando no asco; con una mujer que a menudo está drogada y es un cuerpo muerto; con una mujer que sabe o intuye que ha sido raptada, apartada de su familia y su vida y obligada a prostituirse.
Estos monstruos las secuestran a veces engañadas con la promesa de una nueva vida, otras secuestrándolas sin más. Quiebran su voluntad, con torturas, con drogas hasta convertirlas en puros guiñapos sin voluntad y sin vida. Pero lo que es peor, miles de hombres, millones de hombres las usan sin importarles nada. Esto es algo de la idiosincrasia de muchos hombres que nunca he podido entender. No sé si es cuestión de educación o si es genética. Está claro que mucho depende de la consideración que reciban las mujeres. Si el machismo impera y la mujer es considerada ciudadana de segunda categoría, los hombres actuarán a su antojo.
Recuerdo una historia que me contó un amigo que había viajado a un país sudamericano muy atrasado y viajaba como un indígena más en un transporte local. En una parada se subió una jovencita, casi una niña, el conductor la obligó a sentarse cerca de él y no paró de manosearla. La niña miraba aterrorizada pero nadie movió una mano para ayudarla.
En algunos países la policía lucha contra este estado de cosas y con relativa frecuencia se desmantela una red. También a veces policías de muchos lugares unen sus esfuerzos y sus experiencias sobre el tema. Pero todos sabemos que hay muchos puntos geográficos intocables.
Por ejemplo, los países árabes que tienen el petróleo y el poder, y que no tienen a las mujeres en ninguna consideración. Allí las encierran en sus hogares, las que tienen suerte hogares lujosos con las mejores ropas y joyas, eso sí escondidas debajo del hijáb, del burka, de mantos opacos y de colores tristes. También se sabe que compran o llevan mujeres bellas engañadas a sus harenes y no se vuelve a saber de ellas. Pero claro está, nadie se atreve a denunciarlo.
Acabamos de saber del caso de una niña de 14 años en Pakistán a quién dispararon en el cuello sólo porque escribió que quería ir a la escuela a estudiar.
En estos casos, yo como madre, abuela o simplemente mujer me transformaría y me dejaría llevar por mi rabia y mi dolor. Golpearía y mataría sin ningún remordimiento. Me convertiría en una leona herida sin miedo a morir.
Creo que seres embrutecidos como los miembros de las bandas de trata de mujeres no merecen vivir, ¿qué sienten ellos por sus mujeres, sus hijas o sus hermanas?, ¿les gustaría que alguien les hiciera lo mismo a ellas?, casi se entiende mejor a un asesino porque es mejor la muerte que este vivir sin libertad y sin esperanza.
("La Nueva España", 17/10/2012)
miércoles, 24 de octubre de 2012
"SILENCIOSO PASADO", poema de EUSEBIO RUIZ, de su primer libro " LUZ DE SILENCIO"
SILENCIOSO PASADO
Después de la partida
el amor se ilumina y crece libre,
la muerte no lo rompe
como a este cuerpo frágil,
permanece más allá de la vida
cuando ésta es ya recuerdo deforme
que se pierde
latiendo silencioso en el pasado.
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