martes, 22 de febrero de 2011

EL FUTURO ES HOY


Queda lejos aquel tiempo en el que todo lo proyectaba pensando en el futuro. Estudiaba para labrarme un futuro que decían mis padres, después trabajaba para alcanzar –también en el futuro- una posición acomodada; a renglón seguido –aunque ese “seguido” hayan sido unos cuantos años- todo se organizaba para que los hijos tuviesen una vida mejor –como si no los hubiésemos criado entre algodones, pero siempre se aspiraba a más…para el futuro, claro. Yo diría que hoy ya estoy en el futuro. O más bien que ahora prefiero que no llegue el futuro. No me apetece nada pensar en lo que debo –en el mejor de los casos- preparar para…ya saben para qué, por no repetir diré que para el día de mañana. ¿Tal vez una silla de ruedas, o… una buena residencia de ancianos? La verdad, no se me ocurren demasiadas cosas programables para ese tiempo que ha de venir –eso con suerte-, así que prefiero que mi futuro sea hoy.

domingo, 20 de febrero de 2011

LA CORRUPCIÓN Y LOS TOMATES

Hace ya cerca de un mes que el señor Riopedre purga en la cárcel sus aún supuestos pecados. Cabe pensar que los pecadillos no son precisamente veniales, a la vista de que no le conceden la libertad, ni condicional, ni bajo fianza, ni bajo ningún otro procedimiento. Hoy leo en prensa que su salud empeora y que posiblemente esa sí pudiera ser una razón que justificase legalmente ponerle en libertad. La verdad es que a mí el viejo me da cierta pena, no sé muy bien si por su condición de viejo y enfermo o porque lo que hizo -supuestamente, claro- lo convierte en un hombre vil digno de lástima. Curiosamente cada vez conozco a más personas, voy a llamarles chorizos porque me parecen de muy baja estirpe, que ocupando o habiendo ocupado puestos muy relevantes en la política o en empresas estatales, se ven involucrados en asuntos turbios, siempre con dinero por medio. Unos están pendientes de ser juzgados -creo que se dice que están encartados en tal o cuál asunto-, otros ya han sido juzgados y han sido absueltos, personalmente pienso que más por falta de pruebas -perfectamente ocultadas-que por inocencia. El caso es que cada vez resulta más difícil saber si lo que uno tiene delante es o no un hombre honrado. Y pongo ejemplo concreto. Riopedre tenía cierta -y digo cierta- amistad con mi madre, nacida de una afición común por determinados libros de esos raros, curiosos o de ediciones agotadas de tema asturiano; por lo que de cuando en cuando se veían para hacer sus intercambios. Así cuando se iba a retirar de la política mi madre lo supo antes que se diera a conocer la noticia, y hasta era frecuente que se contaran sus enfermedades. Todo normal entre dos personas de edad, incluso el pasado verano el amigo Riopedre le trajo algunos tomates y manzanas de su finca de LLanes. Cuestión que tiene a mi madre un poco sobre ascuas, no hay que olvidar que estamos ante una mujer de cerca de 80 años que no entiende mucho lo que pasa. Lo que no le gustaba de Riopedre, decía, era que siempre venía en coche oficial y hasta los tomates habían venido en dicho transporte. Nunca entendió ella por qué para ir a pasar un fin de semana a LLanes -máxime siendo comunista- fuese necesario utilizar el coche oficial, al menos eso comentaba con frecuencia. Y como el Consejero tenía por costumbre quejarse siempre de falta de dinero, pues - con su mejor voluntad- le recomendaba empezar ahorrando por ahí. Que ya es pecar de inocente. Total, que detienen a Ripoedre, le acusan de estafa millonaria y mi progenitora se pregunta si por aquello de los tomates y las manzanas que le trajeron de LLanes la llamarán a declarar del juzgado. Por supuesto yo le aseguro que sí, principalmente porque se los comió y no repartió conmigo. Yo sostengo que ella ha de estar encartada en el asunto Riopedre, porque se aprovechó del beneficio de esa finca llanisca que... ¡cualquiera sabe donde habrán salido los cuartos para esas plantaciones! Ahora si alguien le pregunta por Ripoedre, asegura no conocerlo de nada, porque ella no se trata con sinvergüenzas...

miércoles, 16 de febrero de 2011

MONEDAS Y SELLOS, artículo de JOSÉ MARCELINO GARCÍA


DOMINGOS POR EL RASTRO
En la mañana poblada del Rastro andamos en zigzag por este redondel de calles. Nada hay más pobre en él que estas monedas antiguas con caras de emperadores narigudos, con reyes felones, águilas imperiales, dictadores y reinonas, llenos todos de la 'Gloria mundi transit'. Nada más pobre, digo, que toda esta perronería borrosa, rayada y miserable de níqueles y cobres diciendo: .«Por la gracia de Dios». Y también nada que se parezca más al aburrimiento que estos sellos clonados, impolutos y como inmortales (sin matasello), tan distintos a sus hermanos, muertos por llevar amores, pascuas, noticias, pesares. en cartas de fina caligrafía descifrada lentamente en un rincón de la cocina, o al viento, bajo la anatomía de un árbol frondoso, de un verano ya ido.
Ya son todo viejas historias estas del Rastro. El mundo huye y, al final, sólo nos deja esas treinta monedas con las que muchas veces nos compraron el oro puro de nuestros sueños de juventud. Imperdonable plata Iscariote que siempre compra los más bellos horizontes de nuestra corta existencia, que nos quita el catalejo que alarga la mirada o nos desvía de los campos y los bosques en los que ya nunca estaremos, que nos impide vivir sobre las nubes o coger los veleros que van a las islas. A veces, y casi siempre al final (cuando ya estamos en las traseras de la tarde y el fracaso), arrepentidos, arrojamos a los pies de los sacerdotes del dios Mammom esas monedas que ya nadie quiere. y que terminan en el Rastro.
Por eso, siempre me han parecido tristes, sórdidas y oscuras las manos de todos estos hombres que repasan las efigies de las monedas; que miran y remiran por ver si descubren su falsedad, como si el dinero no fuese siempre falso, y ensombrecidos esos ojos del coleccionista de sellos contemplando, ensimismado, la arqueología de caras y figuras del pasado. Monedas y sellos para hombres solitarios de plaza Mayor, que los irán guardando (para verlos ello solos), en cajas que, seguramente, nadie abrirá hasta su muerte.

LOS QUE TRABAJAN EN SILENCIO, artículo de LUIS DÍEZ TEJÓN


Nunca da la sensación de andar agobiada, pero a mi amiga le gustaría que las horas tuvieran noventa minutos, y aun así no sé si le parecería tiempo bastante para hacer todo lo que quisiera hacer. Tiene su trabajo y sus obligaciones, esas que la vida impone como tributo a la supervivencia, pero, cuando termina, dedica su tiempo libre a trabajar como voluntaria en la atención de ancianos. Porque a mi amiga le parece que el tiempo y la vida no tienen gran valor si no se comparten con los que tienen vacía la vida y apenas saben para qué quieren el tiempo. Por eso tiene esa mirada mansa, que sólo esconde ante la prepotencia y la soberbia, y por eso nadie le arranca una sonrisa más luminosa que alguien que apenas es capaz de sonreír.
Mi amiga no es amante de ningún chorizo famoso, ni anda a la colección de exmaridos cotizables, ni tiene periodistas a la puerta cada vez que saca a pasear al perro. Nadie jamás le pedirá una exclusiva, porque lo que hace ella no se cotiza en el gran mercado de la farsa. No aparecerá nunca en ninguna pasarela, ni falta que le hace, porque sus bellísimas arrugas no son valores de la bolsa de la frivolidad. La conocen sólo los que la quieren, que no hay fama más verdadera. Mi amiga no vende imagen, sino que regala presencia, y entre una imagen y una presencia sólo los tontos se equivocan.
Como no es actriz ni cantante ni miss nada, no necesita a los pobres para que alimenten su imagen; no vive de ellos. Ella sale cada tarde de su casa con su anónimo ser a cuestas y se llega hasta la residencia para acompañar a los ancianos que lo necesitan, que son muchos, y monta excursiones cada semana para que el horizonte del mundo se les haga un poco más grande y puedan dormir esa noche prendidos a algún recuerdo no muy lejano, y hasta alienta alguna mirada furtiva, porque sabe que el amor es el gran sanador de soledades. Ayuda a los viejos a ser viejos, que a veces no debe de ser cosa muy fácil. Lo de ser viejo, quiero decir.
Uno, mientras escribe esto, piensa que cuántas personas habrá como mi amiga por esos barrizales de la vida. Cuántos seres de generosidad desbordante haciendo una labor callada e irreconocida, sin más premio diario que el de saber que han mejorado un poquito este mundo. Ante ellos, uno, que no es nada proclive a la admiración fácil, se calla y siente un profundo respeto. Si una imbécil del colorín estornuda, será portada en todos los medios del ramo; si un canalla nos estafa a todos unos cuantos millones, será famoso en un día. Pero si cientos de personas trabajan en silencio por mejorar a los demás, nadie lo destacará como noticia, aunque sólo fuera para alimentar un poco nuestra esperanza. Y quién sabe, casi mejor así. La hermosa florecilla que crece en la penumbra se marchita y pierde su aroma en cuanto le da el sol. Alguien, seguramente un espíritu vencido, ha dicho que el hombre sólo es capaz de sufrir, que no puede obrar. Si pudiera conocerle me gustaría presentarle a mi amiga.


(Artículo publicado en el diario El Comercio, 16/02/2011)

martes, 15 de febrero de 2011

TIEMPO DE MIMOSAS


Han vuelto a florecer como todos años las mimosas. Para mí son probablemente el mejor regalo que me hace la naturaleza en invierno. Tengo por ellas una especial predilección, nacida en la infancia de la mano de esa abuela nunca olvidada a la que acompañaba mañana sí, mañana también, a cortar un hermoso ramo que luego colocábamos con sumo cuidado en un humilde jarrón -el único de la casa- sobre una mesa de madera rústica orlada con un tapetito blanco primorosamente almidonado, que junto a la ventana de un cuartito que servía para la lectura, la costura o cualquiera de esos menesteres en los que ocupábamos el ocio durante esos escasos años que dura la infancia feliz, situaba estratégicamente la abuela. Cuando cierro los ojos aún soy capaz de recordar la deliciosa estancia. Luego estaba el olor, ese que sigo y persigo cuando paso por una floristeria, hasta que descubro no sin asombro que junto a esas llamativas flores exóticas -y casi siempre en una esquina en un caldero- se ofrecen unos cuantos ramos del -para mí- preciado tesoro. Hace algunos años -puede que bastantes más de los que me parece- usaba yo un perfume llamado "Diorísimo" que olía a eso, a mimosa. La cada vez mayor dificultad que tengo de acercarme al campo, ha hecho que volviera a buscar el perfume, necesité sentir de nuevo ese olor dulzón que tantos recuerdos me trae, pero...ya no se fabrica. Así que habrá que conformarse con la foto y esperar el milagro de que alguien, -¿tal vez un poeta amigo?-, en algún lugar a mi alcance recuerde que han vuelto las mimosas, y con palabras acertadas exprese lo que siento,y así pueda volver a sentir de nuevo.

lunes, 14 de febrero de 2011


Por extraño que parezca, esta mañana he recibido varias felicitaciones. Y qué curioso algunas de personas que hace mucho no frecuento, otras no tanto. Lo más sorprendente es que, pese a no ser yo nada dada a esas fechas marcadas fundamentalmente por intereses comerciales, me ha parecido estupendo. Me estoy haciendo mayor a gran velocidad, mi parte sentimental aflora como la de esa viejecita que tanto agradece una muestra de cariño. Gracias, a quienes tuvisteis la gentileza de acordaros de mi persona hoy, precisamente hoy, día de de San Valentín: día de los enamorados. Quiero pensar que como no fui muy afortunada en el amor, al menos en ese de “hasta que la muerte nos separe” que es el que yo hubiese deseado –aunque aclaro, que no de cualquier manera, porque mantenerse unidos es fácil, y sobretodo cómodo, lo de feliz es otro asunto-, pues ahora me apunto a ese amor a lo que yo llamo “mi gente” que no es otra que mis amigo/as -véalos o no mucho-, a otros que me necesitan más y me permiten hacer voluntariado, lo más gratificante que a uno le puede suceder; a mis chicos, que de cuando en cuando se olvidan de su madre para hacer su vida –que es lo que más me gusta: que hagan su vida, quiero decir-; y a tantas y tantas personas como pasan en algún momento por mi vida y la enriquecen. Aprovecho para enviarles este corazoncito que he encontrado en la Red y que, aunque no es mío, dice todo lo que yo hubiese querido decir. FELICIDADES, AMIGOS/AS. Así, bien alto, para que se entere todo el mundo.

jueves, 10 de febrero de 2011

LUCHAR POR LA JUSTICIA, artículo de VIRGINIA ÁLVAREZ BUYLLA

Yo, cuando era joven, quería cambiar el mundo. Cada vez que me encontraba con una injusticia, y era bastante a menudo, me enfrentaba como una leona. ¡Infeliz de mí! Creía que podía hacer algo y la mayor parte de las veces me estrellaba contra un muro infranqueable. Siempre he sido abogada de causas perdidas y lo peor es que no he cambiado, sigo exactamente igual. He envejecido, las arrugas se ven en mi cara, los michelines me adornan y debo reconocer que me los he ganado a pulso, disfrutando estupendas viandas con amigos y familiares. Las canas pueblan mis cabellos; bueno, en realidad, no se ven porque, como todas las mujeres mayores, soy rubia de frasco. Pero en mi interior sigo siendo la misma sufridora y luchadora contra las injusticias. Por eso me siento tan frustrada, porque pocas veces consigo mi objetivo y siempre acabo oyendo lo mismo, «Es que te metes en lo que no te llaman». «Deja que la gente solucione sus problemas». «Vale más no tomar partido». Parece que lo mejor en la vida es pasar de todo y vivir una vida con orejeras. Pues lo siento, pero no pienso hacerlo y seguiré diciendo lo que siento, pese a quien pese. Seguiré insistiendo en mi apoyo a Cascos, lo mejor que nos ha pasado a los asturianos en mucho tiempo. No podemos dejar pasar esta oportunidad y si lo hacemos vale más emigrar a una isla desierta. Creo que todavía queda alguna en el Pacífico.
Creo que lo que está pasando en Túnez, en Egipto o en Yemen puede ser una catástrofe, porque una cosa es que se pase a un régimen de libertades, deseable y necesario, y otra que los fanáticos islamistas lleguen al poder. Y me temo que eso es lo que está detrás.
Cada vez que sale a la luz una presunta estafa como lo de Riopedre y compañía se me ponen los pelos de punta, porque cosas así cada vez nos parecen más normales. Me parece que voy a retirarme a mis cuarteles de invierno e intentar luchar sólo en uno o dos frentes.
(Publicado en el diario EL COMERCIO)

lunes, 7 de febrero de 2011

¿CRISIS...? QUÉ CRISIS



Si no viviese a pie de calle me costaría cierto trabajo admitir que estamos en crisis. Es decir, si no fuese porque –como recojo en otro texto- veo cada tarde-noche gentes recogiendo comida en la basura, más pedigüeños en las esquinas, informes de las instituciones benéficas quejándose de que pronto no tendrán para socorrer a tantas personas como les demandan comida u otros auxilios indispensables para vivir –ni tan siquiera con dignidad, porque cuando uno se ve en la necesidad de mendigar es lo primero que se pierde-, pues diría que lo de la crisis es un cuento de lo políticos. ¿En qué fundamento la apreciación? En bastantes cosas. Hoy concretamente en una conversación que he tenido esta mañana con Pablo. Hijo que me ha salido muy futbolero, mi padre –que también lo era- estaría orgullosísimo del vástago. Aprovecho para colar aquí, como el que no quiere la cosa, que el primer libro que se escribió sobre la Historia del Sporting, es obra de mi progenitor. Luego se publicaron muchos más, algunos tomando datos del suyo, y unos lo mencionaron y otros no. Pero conociéndole sé que eso no le hubiese importado. Y a mí tampoco, tranquillos, no es más que un comentario. Pues decía que en la conversación futbolera –ni entiendo ni me gusta el balompié- me comentaba Pablo que el sábado nuestro equipo local juega con el Barcelona, acontecimiento que parece de gran relevancia. Yo diría que viendo que el domingo –el pasado- perdió tres a cero contra el Bilbao, me parece que la afición es un poco masoquista. Porque, ahí va algo difícil de admitir: ya no hay entradas. Pero la perla mayor no es esa, sino el precio de la susodicha entrada: 140 euros por barba. Bien leído, no he dado la cifra equivocada. A renglón seguido, y repuesta del susto, le pregunté qué capacidad tenía es estadio. ¡Otro susto mayor! Veinticinco mil espectadores. Como soy de letras no me molesto en hacer el cálculo, me llevaría demasiado tiempo. En mi antiguo barrio dirían: ¡ay fía tú tas mal de la tellera! Estar, no estoy, pero creo que me pondré. Una de dos, o todos los ricos van al fútbol, y dudo que haya veinticinco mil en Gijón, o vienen de Oviedo, que esos son un poco más potentados – o lo parecen- pero no son del Sporting, o no entiendo nada. Me quedo con esto último. Para mi tranquilidad y viendo mi azoramiento, Pablo añadió: pero no todos pagan. ¡Encima eso! Van de gorra. Que no mamá, que es que son socios. ¿Y eso no cuesta hijo? Sí, pero una vez al año. ¡Vaya! Menos mal que no hay que pagarlo todo de golpe. No quise saber cuánto costaba hacerse socio, mejor no saberlo. Si el domingo pierde de nuevo es como para matarlos.

HOMENAJE A JOAQUÍN FUERTES ÁLVAREZ, en el 15 aniversario de BRAVO ASTURIANÍSIMO

Voy con un poco de retraso, lo sé: el homenaje ha sido ayer domingo en EL JOVELLANOS en el acto organizado por BRAVO ASTURIANÍSIMO que, a la vez, conmemoraba su 15 aniversario. Mis felicitaciones para el homenajeado y para el artífice de todo: GONZALO MIERES. No, Gonzalo, no me olvido, que ya sé que te ayuda un excelente equipo, también va para ellos. He tratado de "colgar" la información" el mismo domingo, pero los duendes de la informática se colaron en mi ordenador y no pudo ser. No obstante, no quería pasar pasar por alto ninguna de las dos celebraciones. Los 15 años de BRAVO ASTURIANÍSIMO, porque me parece encomiable que, pese a las contínuas zancadillas, tengas la fuerza para seguir adelante -en el fondo sé que no es por ti, sino por todas esas personas que acuden cada domingo a sentirse eso, "personas" que importan al alguien-; y por el homenaje a un hombre grande -en el más amplio sentido de la palabra: de corazón-,a un hombre que se hizo a sí mismo, que luchó por salir adelante en esa España dificil, tan humilde como entrañable que ya nos va quedando atrás, para nuestra desgracia. Joaquín representa -en mi modesta opinión- a la gente buena, honrada, preocupada por todos. Y como no sé qué más decir, pongo a continuación el artículo de GONZALO MIERES, que es quien refleja con todoa justicia quién es JOAQUÍN FUERTES.

ARTÍCULO DE GONZALO MIERES
Joaquín Fuertes Álvarez es un gijonés nacido en Lantigo(Shantigo), pueblo del concejo de Allande, limitando con Cangas del Narcea.Nació en plena guerra civil, con el padre fuera de casa y como crío enfermizo recuerda cuando su abuelo le llevo en brazos hasta la Pola a la desesperada.
Una infancia entre la escuela y ayudar en casa cuidando el ganado, leyendo algún libro, como los poetas andaluces que tanto quiere y admira.
Destacó en la escuela, quizás porque en casa había media docena de libros que eran de su tía, maestra, que se embarcó en Vigo camino de Buenos Aires.Cuando tenía 14 años, una maestra que tenía un tío dominico en Oviedo, les propuso a la familia que le mandaran al colegio de Santo Domingo interno y así fue; flaco, desgarbado y mal vestido entre un rebaño en el que predominan los burgueses, hizo amigos que todavía hoy conserva; Manuel de la Cera, Felipe Prieto, Chus Quirós, Juan Cueto...
Tuvo que volver al pueblo ya que la abuela enfermó y todas las ayudas eran pocas, hasta que la familia decide venir a vivir a Gijón y trabajan en un bar familiar en El Coto y lo traspasaron para vivir a Castiello de Bernueces.
Un anuncio en El Comercio pidiendo gente para formar un grupo de teatro en el Ateneo en el año 1957 le hizo coincidir con Ramón Vega, Lalo, Pili, Eloína, Modesto Clemente, Raimundo, que venían del Hogar del Productor de hacer ya teatro y comenzó como cuerpo extraño. El fundador de La Máscara fue Paco Ignacio Taibo, redactor jefe de El Comercio y secretario del Ateneo. Una intensa actividad como actor en La Máscara y Gesto, el viaje a la vendimia francesa en autostop con Juan Carlos Otero Arango. Participó en el teatro Arango en agosto de 1961 en la celebración del CL Aniversario de la muerte de Gaspar Melchor de Jovellanos. La Máscara puso en escena con trajes de época "El delincuente honrado", dirigido por Laureano Mántaras y Fuertes intervino haciendo el papel de Jovellanos, dando lectura a un artículo de Azorin.
Recién llegado del servicio militar consigue el premio de autores teatrales convocado por las emisoras del Movimiento y segundo en declamación con "El mono velludo". Un accésit en el concurso de cuentos de La Felguera. En el año 1962 su obra premiada "Hasta mañana" no pudo montarla. La Máscara por la censura, pero si representó el TEU en noviembre de 1966 la obra "El alegre verano" dirigida por Gonzalo Onaíndia. Comienza a trabajar como peón en Fábrica de Moreda en el año 1962 y se jubila como jefe de seguridad industrial, responsable del parque de bomberos ,conductores y oficiales mecánicos y después de obtener experto superior en seguridad de fábricas y minas en 1969 y ganar en 1971 el premio nacional de artículos sobre seguridad en el trabajo convocado por el INI, año en el que comienza a estudiar Derecho en Oviedo teniendo que dejarlo por enfermedad en segundo curso.
En 1968 puso en marcha La Máscara juvenil. La obra, "Aceite de O Nelly" consiguió el premio juvenil de la época y la actriz Carmen Sánchez, el premio de interpretación y entre otros; Eladio de Pablo, Boni Ortiz, Manolo Arenas, Miguel Ángel Bonhome. En los 70 dirigió en el club juvenil de Pumarin la obra, Llama un inspector, y estrenaron su obra "La estudiante". En el año 1975 fundó un grupo de teatro en Ensidesa, que luego se llamó Telón de fondo. Y allí estaban; Rosabel Berrocal, Nel del Solo, Xual Col, Xulio Vigil...
Con el amigo y recordado abogado Javier Medina, que estudió dirección en Madrid, consolidaron "Los cineastas del domingo", rodando los fines de semana en una nave de La Calzada multitud de largometrajes: "La mujer loba" con Casimiro Álvarez y Ana Maria Friera entre otros. "Vida mía", mediometraje para la Semana Negra y para TLG una serie de programas con el título "No hay derecho". Su colaboración con el salón del Comic de Tino Arbesú y la emotiva dedicatoria de despedida a la inolvidable Eulalia, Pochola, siempre feliz apoyando las actividades de su marido Arbesú y a sus hijas Sofía e Isabel.
Su querencia por el desaparecido pintor Urbano Cortina y a su querida esposa Carmen.
Del año 1965 a 1998 es colaborador de El Comercio comentando conferencias, cine, teatro, circo, haciendo entrevistas; Ángel Cristo, Paco Martínez Soria, a pintores, escritores, actores y recordamos una dedicatoria a su trabajo de Ana Maria Matute. A mediados de los 80 comienzan las colaboraciones semanales y así sigue.
Joaquín Fuertes siempre ha sido un referente para los muchos que siendo muy jóvenes soñábamos con un mundo distinto, siempre le hemos querido a él y a su mujer Maria José, que nos dejó hace 19 años, amiga y compañera de mi querida esposa Pili. La vida nos hace ser fuertes ante las duras adversidades y nuestro galardonado y pesar de la lluvia de piedras, sigue recio, menos desgarbado, pero con el alma en la mano.
El domingo recibirá ( recibió) La Santina de Bravo Asturianísimo, creación de Alberto Estrada y el trofeo de El Comercio y en el escenario acompañándole estarán (estuvieron)sus hijas a las que adora Rosa y Patricia, las nietas que se embelesa cuando nos habla de ellas, lo buenas que son; Candela, Jimena, Valeria y Emma, todas con sus estudios de canto, música y como deporte el baloncesto. Y una voz desde el cielo; querido esposo te lo mereces, que guapos estáis y cuanto os quiero.. No faltarán ( no faltaron)los yernos Pedro y Efraín, su madre Celia y su hermano José Fuertes.
Las canciones de Miguel Kocina abrirán (abrieron) esta emotiva gala y en donde no faltarán (faltaron)los besos y los abrazos del colectivo Alarde, con Mariposas en el corazón, coreografía de Elena Reales. Las canciones de Agustín Vázquez.Noches de barranquilla y Yo quiero ser feliz.. Maria Celeste, la siempre amiga cantante de La Calzada; Tina Valenty y Moisés López, dúo de canción romántica en la víspera de los Enamorados. La Compañía Asturiana de Comedias con el sainete. Los figos de San Miguel. de Arsenio González, un acuario que ha cumplido 80 años y que subirá en globo para festejarlo con su esposa Josefina García. Se presenta DanzAsturias, de Langreo con actividad desde hace tres años pero populares en el mundo de la danza y el baile; Isabel Dabén y Maria Larroza, bailarinas, dirección artística y pedagógica, gerente Isabel González Mata. Este colectivo bailaran (bailaron) Dos Gardenias y el vals Ilusión, La Coral Asturiana dirigida por Enrique Montes y los testimonios de Jesús Cracio, director teatral, que fuera actor de La Máscara y Gesto. En su Gijón después de las experiencias vividas en Madrid, no deja de ser un baluarte del teatro desaprovechado por las instituciones culturales asturianas. Glosará (glosó) sobre el homenajeado el candasín, escritor y poeta José Marcelino García, colaborador de El Comercio, magnífico orador, que hablará (habló)de lo que significa en la cultura su amigo del alma.
Una intensa jornada enmarcando una trayectoria de más de 50 años.
Personas que dejan huella, que nunca tendrán una calle, ni un parque
con su nombre, ni recibirán una medalla, pero eso ya es otra historia para ser contada.
Gonzalo Mieres

SOBREVIVIR REBUSCANDO EN LOS CONTENEDORES DE LA BASURA


El texto que sigue lo había escrito ya el viernes, problemas técnicos en mi ordenador me impidieron colgarlo. Hoy, ya lunes, veo que El Comercio ofrece un amplio reportaje sobre el mismo tema, recomiendo leerlo. Se titula, Buscarse el pan en los contenedores de Gijón.

Hoy al regresar a casa se me ha colado por el camino la tristeza. Todo empezó por un semáforo en rojo, seguro que si no me hubiese tenido que parar no estaría tan apenada. Me situé impaciente en el bordillo de la acera y miré hacia la derecha por si no venía ningún coche atravesar la calle – como siempre- en un plis plas. Los cubos de la basura me impedían ver más allá de mis narices. Además, el recipiente estaba con la tapa levantada, una señora la sostenía en alto. Me impacienté, un poco incomodada por el tiempo que tardaba la dama en tirar la basura. Y me fijé ella. Estaba en zapatillas y se cubría la espalda con una toquilla de esas que hacían nuestras abuelas. Pero no era vieja: entre 50 y 60, año arriba año abajo, ni tenía aspecto de indigente (no digo pobre, aunque luego sospeché que puede que lo fuera), más bien se trataba de una vecina de un edificio próximo. La luz del semáforo dejó de interesarme, de hecho cambió varias veces sin que abandonara el lugar. Observé que la señora intentaba ocultar su cara, aunque seguía hurgando en el cubo. El hecho de que a esa hora haya alguien rebuscando en la basura ya no me sorprende, pero quienes lo hacen responden a unos parámetros determinados, y últimamente hasta suelo ver familias enteras, normalmente rumanos. Pero esta señora era otra cosa: aseada, aunque en zapatillas bien vestida, peinada, con un cierto aire de dama venida a menos. Y me sorprendió su afán por ocultar el rostro. Me pegué al escaparate próximo y con el rabillo del ojo traté de averiguar qué recogía exactamente. Se hizo con unas manzanas que limpiaba con el borde de la toquilla, supongo que para ver su estado; unas cuantas bolsas de fiambre, quiero pensar que desechadas por estar caducadas; y un pac de yogures. Puede que alguna cosa más, pero no indagué, lo visto fue suficiente. Observé cómo lo guardaba en una bolsa usada de supermercado, mirando a ambos lados, furtivamente, sacó una llave de su bolsillo y entró en el portal. Y empezó a trabajar mi imaginación: ¿será una viuda de las que cobran poco más de 300 euros? ¿Cobrará tan siquiera? ¿Tendrá hijos, conocerán las penurias de su madre? La noche era fría y me imagino que si no hay para comer tampoco habrá para calentarse. Me entristece enormemente que casi a la puerta de mi casa haya hambre y tanta necesidad. Estoy segura que la señora que he visto un día fue como yo, ama de casa o trabajadora, que poco importa y hoy –por razones que uno no logra entender, y menos explicar- ya somos diferentes: ella intenta vivir de la basura y yo sigo haciéndolo de mi trabajo. No sé cómo tengo la desvergüenza de quejarme: como todos los días y no precisamente de la basura, me he comprado algún caprichito en las rebajas –sin pasarme-, dos o tres veces a la semana al salir de mi trabajo voy con mis amigos a tomarme un vinito, después de comer el consabido café, salgo de cuando en cuando a comer a un restaurante –aunque sea el menú del día-, si tengo frío enciendo la calefacción y listo, calculo el dinero del que voy a disponer para mis vacaciones – humildes, pero vacaciones-. Mucho me temo que si al final de la vida he de darle explicaciones a alguien no pueda ni mirarle a la cara. Ser mileurista en los tiempos que corren no debe de ser estar en crisis, tener que buscarse el sustento en la basura sí ha de serlo. Nuestros valores, esos sí que están en crisis.

jueves, 3 de febrero de 2011

DOMINGOS POR EL RASTRO, artículo de José Marcelino García















LOS HERBOLARIOS
A este tránsito del Rastro vienen hombres y mujeres con sus enfermedades eternas e incurables, con sus quebraduras hijas del tiempo, también con el cansancio de un cuerpo oxidado por el abandono. Cada uno acerca su historia clínica a estos saquitos de yerbas de los bosques, a este huerto clásico y perfumado de los floritos. Quieren curar, con tisanas de malvavisco, herbamora y benito campín la biometalurgía gastada de sus espinazos, la cargación de riñones, las jaquecas y destemplanzas de tripas estragadas con cosas de botica. Remediar la honda edad a base de pediluvios de tomillo y equiseto, baños de vapor, gargarismos y enjuagues con el eneldo y la ruda.
Domingos por el Rastro de Gijón en busca de la sabiduría sanadora de los pétalos que hagan dormir/morir; de las hojas del arto albar para los desvanecimientos; de los tiernos brotes de la malva montes para las ansias del pecho y las turbiedades de la cabeza.
Complacientes, los herbolarios del Rastro van mezclando/rimando puñaditos de hojas y estambres, de cortezas y peciolos. «Déme algo para este sarpullido que me abrasa. Algo para este 'fegado' que me 'llate'. Algo para este corazón 'atristayao'. La mano, ligera y sabia, se hunde en los talegos para sacar de ellos el remedio de estas plantas recogidas en los campos de los pastores, por sobre las cunetas de los caminos, en la humedad de los molinos, junto a las laderas de las montañas y los rincones de los huertos de monja. Yerbas antiguas, extrañas, sobrenaturales, que tienen su altar en los claros de los bosques, entre los trasgos, donde cantan los sapos y el ruiseñor, y que crecen bajo la faz de la luna. Yerbas cogidas en el corazón del monte para sahumar y echar con ellas la bendición en amores de pálidas caras, en penas y afanes. O para hacer hechizos en daños y misterios.
Estas plantas rupestres y enduendadas, además de curar, perfuman con su salvación los paseos del Rastro llenos de cacharrerías y libros viejos, de cosas de solares y de aceite requemado de chiringuito. Y ese olor sano, piadoso y oriental parece como si corrigiese por un momento todo lo falso, lo rancio y arruinado de nuestra triste vida, tan enferma del vivir.


(Publicado en el diario El Comercio)

ENCUENTRO POÉTICO, mañana viernes a las 20 horas en el Antiguo Instituto


miércoles, 2 de febrero de 2011


Hoy me han llamado demagoga. No me sentó nada bien, hubiese preferido cualquier otra calificación. Es como si me hubiesen dicho que manipulo con malas intenciones, que transformo la verdad a mi antojo. Me he sentido ofendida, porque creo que la palabra que, en la circunstancia que se produjo el apelativo, hubiese encuadrado mejor sería la de ingenua, ilusa, incluso hasta ignorante. Probablemente evitando esta última se haya colado la de demagoga. No suelo enzarzarme en temas políticos, ni mucho menos militares. El primero porque me aburre, porque creo que muchos de nuestros males son el resultado de las nefastas actuaciones de nuestros dirigentes, del bando que sean (perdón por hablar de “bandos”, no me refería a derechas e izquierdas, que es lo que se entiende por tal, el subconsciente más bien hacía referencia a “la banda que son los políticos, dejo un hueco para las excepciones, que tiene que haberlas aunque no se vean mucho), y el segundo por razón doble: mi ignorancia –la reconozco sin problemas- y mi aversión de siempre a las hazañas bélicas. Comentaba quien escribe que las guerras se gestan en los despachos y que los señorones que las programan no huelen la pólvora (que ya sé que esa munición ya no se utiliza, pero de lo que se trata es de hacerme entender) y envían a muchachos jóvenes a dar la cara –a ofrecer su vida- para que estos individuos sigan vendiendo armas, dominando los pasos del petróleo, esquilmando sin miramientos la riqueza de un país, y un largo etcétera que se mantiene oculto, o que a nadie nos interesa conocer para que nuestras conciencias queden tranquilas. Desde el sofá de casa la guerra es mucho más cómoda. Y como decía una viejecita que ya se murió: no te pongas así que no son de la familia. Y ese es el quid de la cuestión, como están lejos, como sucede a kilómetros de nuestras casas, pues…En mi ignorancia trataba de explicar (amparada en los informes de UNICEF que leo con frecuencia) que me parecía mucho más coherente –los hombres del poder no lo son- gastar menos dinero en sofisticado armamento y sacar arriba a esos pueblos que sumidos en la más absoluta de las ignorancias y extrema pobreza, tratan de enfrentarse poco menos que con palos a unos sofisticados ejércitos que en ayuda humanitaria terminan –no dudo que para defenderse- causando cientos de bajas en una población, ya dije que pobre e ignorante, que como no tiene nada que perder arriesga su vida a cambio de nada. Yo le preguntaba a mi amigo de qué servía repelerlos a cañonazos si no se hacía nada porque cambiase su modo de vida, por facilitarles educación –lo primordial- y comida y todo lo necesario para ser personas con dignidad. Ignorantemente, no me cansaré de repetirlo, pero humildemente argumentaba yo que lo único que se estaba haciendo era exterminarlos. No acabo de ver qué tipo de ayuda humanitaria se les está dando, si lo único que hacen los soldados de la ONU (muchos españoles) es protegerse de ataques por sorpresa. Como el que nos sirvió televisión española ayer, en el que tres hombres descalzos, mal vestidos y mucho me temo que con el estómago vacío trataban de enfrentarse a todo un ejército sofisticad y perfectamente uniformado. Al final, para mayor vergüenza vimos cómo huían los tres montados en una motocicleta. No es un chiste, es una jodida realidad. Añadí -no pude evitar la maldad- que niños como los nuestros los tiene esa gente, probablemente en una choza y muertos de hambre. ¿Quién de nosotros soportaría ver a nuestros hijos desnutridos y malviviendo sin atentar contra quien nos pareciese que eran culpables de la situación? Desde luego yo sé que viendo a mis hijos en esa circunstancia no tendría inconveniente en fusil al hombro arremeter contra quienes comen todos los días -aunque sea de rancho- con quienes vienen a pacificar y siguen sin hacer nada por paliar mi miseria. Apostillé, ya muy tímidamente, que con lo que se gasta en equipar a esas tropas se podría hacer mucho por sacar arriba esos países tan pobres. Y después de todo esto me espetaron: no hagas demagogia. Yo más bien hubiese dicho: no creas en los Reyes Magos.

martes, 1 de febrero de 2011

Днем рождения друга

No te deprimas, amigo: sólo es un año más de experiencia, y lo mejor de tu vida aún está por llegar.
Sé feliz, hoy y siempre.

lunes, 31 de enero de 2011

EL DESPERTADOR


Quién me iba a decir que en pleno siglo XXI echaría de menos el despertador. Ese viejo reloj verde, esa esfera redonda que se sostenía sobre dos patitas y se adornaba graciosamente con dos moños arriba que, en realidad, eran las campanillas encargadas de despertarme. Me vienen a la mente mis años de estudiante, aquellos en los que madrugar era un suplicio y el reloj el inquisidor de mi sueño. Con el tiempo me fui modernizando y dejé paso al silencioso reloj de pilas, el tic-tac acompasado que marcaba los segundos ya era historia, y ahora –como a la mayor parte de los ciudadanos- la encargada de despertarme en la radio. Un locutor o locutora me da cada mañana los buenos días –por decir algo, porque, a juzgar por lo que cuentan…, siempre son pésimos-. Me ha costado trabajo elegir emisora, poco a poco fui descartando unas y otras con criterios puede que no muy ortodoxos. Primeramente decidí que no eran buenas aquellas que tenían una marcada tendencia política, cualquiera que fuera su signo, siempre tuve la impresión de que lo que intentaban era catequizarme para su causa y como me gusta –demasiado- analizarlo todo y sacar mis propias conclusiones, pronto comprendí que ese no era el dial adecuado. Unos puntitos más a “la derecha”, me encontré con la emisora que pone cada mañana de mal humor a mi madre. Hasta entonces no había entendido por qué mi progenitora –nada dada hasta entonces a los temas políticos- se había convertido en una acérrima crítica del Gobierno y, además, padecía un pesimismo que antes no tenía y nada apropiado a su carácter. Creo que la emisora -que no mencionaré- inoculaba en sus venas a primera hora del día buena dosis de veneno que, sin matarla, la hacía pasar por la consulta de su psiquiatra con demasiada frecuencia. Tampoco me convenía arriesgarme a correr su misma suerte. Finalmente, tampoco estaba dispuesta a tragarme un montón de anuncios, no me apetecía que con el ojo aún pegado me incitasen a comprar esto o aquello. Se trataba, pues, de encontrar emisora libre de anuncios. Sólo una: Radio Nacional de España, eso sí, en varias versiones: normal, todo música, noticias, música clásica…me quedé con la de siempre, en el 99,2. Y cada mañana a eso de las siete Juan Ramón Lucas me sirve en bandeja un desayuno de noticias de difícil digestión: crisis, crisis y más crisis; subidas de precios: que si el Euribor, que si la luz, que si…. Política: Rajoy dijo y Zapatero le respondió que mentía, que si Riopedre pasó su primera noche en la cárcel tranquilo… Y luego vienen los sucesos: otra mujer víctima de malos tratos, y otra y otra… Las guerras, cientos de guerras, aunque no sean más que dos o tres en mi cabeza se multiplican los muertos. La cifra de parados, que no entiendo por qué hay que darla todos los días sube hoy y mañana, y al día siguiente: millones de individuos sin trabajo. Un cargo de conciencia para quienes nos levantamos precisamente para ir al curro. Total: mañana destrozada desde primera hora. Por eso hoy, mientras el locutor hacía el recuento –eso sí resumido- de las noticias que nos había servido, yo pensaba en el pasado, en la época en la que no estábamos tan informados y un humilde despertador de cuerda le daba la bienvenida a tu día. Y digo mí día, porque entonces estaba en mis manos –o eso pensaba- encararlo con optimismo, hoy ya me resulta imposible.

domingo, 30 de enero de 2011

LA COSA NO TIENE MAYOR SECRETO...

...Ninguno, todo es ponerse. Lo mejor es cogerlo por la cintura, estirarlo sobre la mesa... No esa creo que no es buena opción. Es preferible comenzar de nuevo, tomarlo por el final de la pernera y juntar ambas: primero en el aire, luego sobre la mesa. Una encima de otra estaría bien. Pero..., ¿y la raya? Sin problema: unimos las perneras... ¡Vaya!, por la parte de abajo no es complicado, por arriba... Están esas puñeteras pinzas, y la cremallera, y...todo lo demás. No importa: a ello. Primer intento: no vale, las rayas no cuadran bien. Desconozco la razón, pero si hago coincidir la delantera, se me tuerce la de atrás. Lo intentaré de nuevo. Estoy empezando a acordarme de las recomendaciones de Julia: "señora que las niñas tienen que aprender las labores propias de las mujeres..., que no van a encontrar marido si no saben hacer nada, que..." Ahora sé, aunque por razones muy diferentes, que Julia tenía razón. Pondré un poco de música, me estoy empezando a aburrir. A Serrat, por ejemplo, no está mal empezar por "La nana de la cebolla". Ahora que recuerdo, tengo un poemario de Miguel Hernández, pero con el cambio de casa... ¿Dónde estará? No estaría mal localizarlo ¿Tal vez en la estantería de la entrada? Me convendría tenerlo a mano, siempre es mejor saber dónde tiene uno las cosas, no vayan a hacer falta en un momento determinado. ¡Encontrado! Mira que tiene años, creo que hasta huele a rancio. Una de esas ediciones baratas que supongo en su día pasaron la censura y que mi padre tenía en su biblioteca. Me gusta Serrat, y el viejo libro, y...decididamente: tendré que aprender a planchar. Pensándolo mejor, mañana puedo poner otros pantalones. No deja de ser un capricho absurdo empeñarme en llevar precisamente estos...

sábado, 29 de enero de 2011

MATRIARCADO

No parece muy normal hablar de matriarcado en los tiempos que corren, más bien proceda hacerlo de machismo, principalmente si nos fijamos en la violencia doméstica, que creo siempre existió; la diferencia está en que ahora conocemos la noticia en tiempo real y no hay que esperar la publicación de " El Caso" y aquellas informaciones que la gran periodista de sucesos Margarita Landi facilitaba con pelos y señales. Tirando de hemeroteca uno se encuentra con casos tan espeluznantes como los que hoy vemos, las cosas no han cambiado tanto en ese sentido: los hombres siguen maltratando a las mujeres y viceversa. Y del viceversa es de lo que quiero escribir: de la influencia que tienen algunas mujeres sobre su clan familiar ejerciendo de matriarcas y anulando, con ello, prácticamente a toda la familia. Conozco hijos que no terminan de emanciparse porque detrás tienen una madre que no deja la capitanía en plaza por nada del mundo. No todo es maltrato físico. Hay otro tipo que actúa a modo de inquisición lenta, podemos llamarlo psicológico o como se nos antoje , pero va minando la convivencia, y lo que es más grave la autoestima de quien lo padece y su capacidad de decisión. DIcen los entendidos que detrás de un maltratador hay un niño que sufrió en su infancia, lo dicho, maltrato. Extrapolando, cabe deducir que quien ejerce de matriarca -en cuanto a gobernarlo todo se refiere- procede de una familia en que la figura del padre estuvo sometida a la voluntad de la madre. No sé si la deducción será o no correcta, pero de lo que no tengo ninguna duda es de que existe una gran carencia educacional. Soy, eso creo que nadie que me lea con cierta asiduidad dude, una defensora a ultranza de los derechos y deberes de la mujer, sin ser propiamente feminista. No me adhiero a la ideología de ese colectivo porque mi meta no es enfrentarme al hombre, ni estar por encima -ni en inferioridad, ciertamente-, simplemente pretendo estar a su lado, sin jerarquías por cuestión de sexo. Quiero pensar que vivo en una sociedad evolucionada que no se ha quedado anclada en el pasado, que educa a sus hijos e hijas sin más distinción que la que su propia biología impone. Y eso con reservas. No hay nada más hermoso que la libertad, ese bien tan escaso en nuestra sociedad en la que todo nos condiciona. Por eso pienso que ha de ser precisamente en el ámbito familiar donde debemos fomentarla. Qué tristeza tienen que ser vivir en un hogar en el que uno de sus miembros trata constantemente de someter al otro. Espero que un día despertemos todos -hombres y mujeres- y nos demos cuenta que la verdadera felicidad está en el respeto al otro, que también tiene derecho a opinar y a decidir; los más beneficiados serán, sin duda, aquellos a quien más queremos: nuestros hijos. Seamos el maestro " don ejemplo", la mejor escuela para la vida. Para que nadie pueda decir en el futuro que detrás de un tirano/a hubo otro. La sociedad no cambiará si nosotros no ponemos nuestra pequeña contribución. Seguro que nadie quiere que sus hijos o hijas sean en el futuro víctimas de su pareja.

jueves, 27 de enero de 2011



28 XINERU 2011. ALCUENTRO DE BANDURRIEROS Y LUTHIERS. CENTRU DE CULTURA ANTIGUU INSTITUTU

miércoles, 26 de enero de 2011

INÉS HURLÉ Y "LA BROCHA", artículo de PURA FRESNO


Hace pocos días fallecía nuestra amiga INÉS HURLE y la pintora PURA FRESNO le ha dedicado este artículo, publicado en el diario EL COMERCIO, que lo dice todo y pongo hoy a vuestra disposición, porque estoy segura que todos los que conocimos a INÉS hubiésemos querido escribirlo. Pura lo ha hecho por nosotros: gracias.

Tú, que durante veinte años escribiste ríos de palabras que desembocaban en la revista de arte 'La Brocha', bien te mereces, Inés Hurlé, que, como homenaje póstumo, escribamos ahora nosotros algo para ti como prueba de agradecimiento. 'La Brocha', con sus luces y sus sombras como todo, fue la linterna que alumbró todos los rincones del panorama artístico de Asturias. A través de ella, los artistas podíamos informar y éramos informados siempre puntualmente de todo lo que acontecía en el mundo de las Bellas Artes. Nunca se supo valorar lo suficiente el gran esfuerzo que suponía para ti sacar adelante todos los meses esa revista que escribías, maquetabas, conseguías la publicidad, la llevabas a la imprenta y la repartías por galerías museos, comercios, etcétera, para su distribución gratuita. ¿Quién da más?
Los críticos de arte promocionan a los pintores que les interesan y aprovechan cualquier pretexto para dedicarles un espacio en la prensa, pero ignoran generalmente los logros de los demás. En tu revista, sin embargo, cabían todos. ¿Qué artista no vio alguna vez su nombre escrito en 'La Brocha'? Cada semana recorrías todas las salas de exposiciones y no quedaba nadie que estuviese exponiendo sin que le dedicases un comentario, ni tampoco dejabas de publicar toda la información que te hacíamos llegar sobre cualquier evento artístico.
Hasta que un día, cansada ya de tanto peregrinaje, decidiste colgar la lámpara y dedicar tu tiempo a disfrutar de tu nieto, lo cual te hacía absolutamente feliz. Eso me dijiste unos días antes de morir, cuando yo no podía ni sospechar que estuvieses tan cerca del final, ni que te ibas a ir tan rápido y tan silenciosamente como lo hiciste.
Te mereciste un reconocimiento público, que los pintores, los poetas y otras entidades nos descuidamos en ofrecerte en vida y que todos los que fuimos tus amigos lamentamos no haber hecho. La ingratitud es una condición humana demasiado frecuente.
Ahora tenemos una deuda contigo y no sabemos cómo pagarla.

Artículo de opinión de VIRGINIA ÁLVAREZ-BUYLLA


FORO ASTURIAS
Ya tenemos nuevo partido. Foro Asturias nace para ser una alternativa a todos los asturianos que, amando a nuestra tierra con todo nuestro corazón, estamos desencantados, deprimidos y nos sentimos abandonados por nuestros políticos, que se preocupan más por su bienestar que por el nuestro.
El primer objetivo del Foro, como dicen sus fundadores y gestores, es que Francisco Álvarez-Cascos acepte ser cabeza de lista en las próximas elecciones. Todos sus seguidores estamos seguros de que va a aceptar, porque sabe que Asturias, su Asturias, le necesita, aunque somos conscientes del tremendo esfuerzo que le pedimos.
El logo del Foro está basado en el de la Sociedad Económica de Amigos del País, a la que yo también admiro, pues uno de mis antepasados, José González Alegre, fue uno de los creadores y promotores y mi abuelo Benito, con sus hermanos, siguió perteneciendo a ella por tradición familiar.
Cuando se habló de que Cascos podría estar dispuesto a venir a liderar Asturias, muchísimos asturianos pedimos la palabra y firmamos listas interminables para solicitar a Rajoy que le nombrase candidato a la Presidencia del Principado, pero fuimos ignorados y no nos quedó más opción que pasar a la acción. A mí me asombra esa gente que dice que estaba dispuesta a votarle, pero que ahora no porque no les gusta cómo ha hecho la cosas. Está claro que no tenía otra alternativa y que tanto él como la cúpula del PP sabía que éramos muchos los que le apoyamos, pero no les importó.
Foro Asturias quiere ser un partido de regeneración, abierto a todos los ciudadanos de todas las tendencias. No tiene ganas de polémica, sólo de trabajar. Sabemos que va a haber guerra sucia, porque la política últimamente es así. Pero tenemos que seguir por nuestro camino igual de convencidos que ahora de que Cascos, con su extraordinario currículo y los logros conseguidos en el pasado, es nuestro candidato. Ya somos muchos los que estamos afiliándonos al nuevo partido. Venid pronto, que os necesitamos.

(Artículo de opinión publicado en el diario El Comercio el 26/01/2011)

lunes, 24 de enero de 2011

EL PERIODISTA MANUEL FERNÁNDEZ PUBLICA "LA EDAD DE ORO DE LOS CANTAUTORES ASTURIANOS"


Luján PALACIOS
Manuel Fernández y González (Manuel de Cimadevilla, «el nietu Celo Xuan», Gijón, 1951) es periodista, escritor y cantautor prolífico. Titulado por la Escuela Oficial de Periodismo en Madrid en 1973, llegó a ser presidente de la Asociación de la Prensa de Gijón, y su periplo musical le llevó a quedar finalista en el Festival de la Canción de Benidorm en 1982. Ahora publica «La edad de oro de los cantautores asturianos», que repasa el panorama musical de la región en los últimos años. El libro se presenta hoy en la sala Acapulco del Casino a las 20.00.

-¿Cómo ser periodista y cantante a la vez? ¿Son dos tareas muy dispares o no tanto?

-Siempre he mantenido que los bardos y los juglares que cantaban las noticias en romances de plaza en plaza por los pueblos han sido los antecesores de los periodistas. Pero, tal como están las cosas, no sé si tendremos que volver a los inicios históricos de nuestro oficio de comunicadores de lo que pasa en nuestro entorno.

-En el trabajo que ahora presenta hace un repaso a los cantautores asturianos. ¿Por qué estamos en una edad de oro?

-El libro se ha editado al cumplirse los treinta y cinco años de la presentación en Gijón del movimiento de la Nueva Canción Asturiana. Entonces se puso en marcha un carro y dedicó capítulos especiales a Víctor Manuel, Julio Ramos, Avelino, Carlos Rubiera, «Nuberu», Rafael Lorenzo y Pipo Prendes, además de mi trayectoria como cantautor como «El Nietu Celo Xuan». Pero éste es un libro histórico porque, además de mi relato en primera línea de fuego, también hay colaboraciones con diferentes perspectivas de quienes vivieron aquellos tiempos desde otras trincheras. Hay referencias a más de un centenar de músicos. Es una edad de oro porque en tres décadas se han editado más de cincuenta discos y se ha logrado que haya canciones populares que la gente canta en los chigres e interpretan los coros y los gaiteros sin saber quién es realmente su autor.

-¿Qué supuso para el panorama musical asturiano la apertura del primer estudio de grabación de la Feria de Muestras? ¿Qué papel desempeñaron las emisoras de radio?

-Siempre tuvimos muy claro que necesitábamos ahorrar costes para poder grabar en Asturias, sin tener que ir a Madrid. Eso lo entendieron perfectamente Luis Adaro y Pedro García-Rendueles, a quienes todos los músicos asturianos les deben que el primer estudio profesional de grabación fuese instalado en el recinto ferial porque no tenía vibraciones sonoras y lo autorizaron con un precio simbólico. Pero también fue fundamental que al frente del estudio estuviesen dos grandes músicos y excelentes personas: René de Coupaud y Pedro Bastarrica. Por allí pasaron todos a grabar en unas condiciones idóneas. Las emisoras de FM que surgieron en aquellos años fueron fundamentales para la promoción de nuestras grabaciones.

-¿Es difícil triunfar en la música en Asturias?

-Aunque se han hecho aportaciones positivas, en mi opinión los planteamientos ideológicos son muy diferentes a los de aquellos que luchábamos contra la dictadura, contra la censura y en defensa de la recuperación de las libertades fundamentales. Triunfar en Asturias durante las dos últimas décadas ha sido muy difícil si no estás en la pomada del pesebre, militas en el PSOE o tienes cobijo en el «lobby rosa».

-La tonada está viviendo una segunda juventud. ¿Qué le parece este resurgir?

-Mantengo en el libro que la tonada tradicional no tiene origen asturiano, ya que es muy anterior a la existencia de Asturias como tal. Su evolución desde los años setenta es decepcionante, ya que nunca se ha visto un compromiso político con las libertades renovando los repertorios rurales con la problemática actual. Lo hacen muy bien y va mucha gente a verlos, pero están en un callejón sin salida. Hay excepciones, claro, como Anabel Santiago o Carlos Rubiera, quien ha realizado una extraordinaria labor para hacer evolucionar la tonada desde la ortodoxia armónica tradicional.

-¿Ve algún cantante asturiano triunfador a nivel nacional para los próximos años?

-Mientras la tripulación que gobierna este barco asturiano, con una fuga en alta mar, se dedique a mantener una lucha constante entre ellos, sin preocuparse de evitar que el agua lo hunda y de lo que pasa aquí, no puede haber triunfadores ni en la música ni en nada. Los jóvenes y cualificados profesionales se tienen que ir de Asturias si quieren ganar salarios dignos y triunfar. No iban a ser los músicos, que nunca nadie ha querido que vivan con holgura económica de su creatividad, una excepción a la regla en esta sociedad tan mediocre que nos rodea.

-Como miembro de la SGAE, ¿no cree que cada vez se están poniendo más trabas a la democratización de la música?

-Soy miembro de pleno derecho de la SGAE y a mí no me llegan ni las migajas de lo que se reparten en la pirámide que el astuto de Teddy Bautista ha sabido crear para que se lucren los escogidos.

(Entrevista publicada en La Nueva España, 20/01/2011)

domingo, 23 de enero de 2011

TRISTONA TARDE DE DOMINGO

Las tardes de domingo son algunas veces tristonas, no sé muy bien por qué: la de hoy lo ha sido. No he encontrado ninguna causa para salir. Creo que echo de menos a Obladi: él era una de las razones de mis largos paseos. Supongo que tendré que acostumbrarme a su ausencia. No obstante, no me quejo de soledad: es buscada. Hace tiempo que he renunciado a los domingos en compañía. No he renunciado a los cafés con los amigos cualquier otro día, al vinito al salir del trabajo antes de regresar a casa, a esas pequeñas cosas que nos convierten en un ser sociable. Pero las tardes de domingo son cosa distinta. Salvo las del verano, con alguna salida acompañada al campo o la playa, siempre me resistí a hipotecar la que precede al primer día de trabajo de la semana. Por costumbre, es tiempo dedicado a la lectura, a la música, a brujear por Internet. Pero con el mismo final: mi paseo con Obladi, más o menos a la hora que esto escribo. Lo siento por vosotros, que al leer estáis supliendo a ese cuatro patas que fue mi compañía durante 14 años. Tranquilos, espero no torturados otros tantos. No creo que tenga tal aguante. Y, por supuesto, vosotros menos. Reconozco que soy un personaje raro, un poco extraño y, fundamentalmente, a contracorriente. Entiendo, y fundamentalmente respeto, a esos matrimonios que deciden aburrirse juntos. Y envidio, eso si sanamente, a aquellos que se hacen compañía. Detesto a los que pasan la tarde discutiendo. Conozco de los tres casos. Pero como uno no puede elegir sin el temor a equivocarse, pues así ando yo, en soledad. Ahora ya ni mascota tengo. Menudo porvenir el mío...

jueves, 20 de enero de 2011

LA MESA DE PLANCHAR


Es una tontería, ya sé, lo que voy a contar no merece la pena. Pese a todo lo haré, porque con los años voy comprobando que mi vida se compone casi exclusivamente de pequeñas cosas sin importancia. Y me temo que la de los demás, por mucho que se empecinen en lo contrario, también. La historia nace alrededor de una mesa de planchar y cuando sucedía –o cuando traía a mi mente estos recuerdos de antaño- no pensaba en contarlo, consciente de que esas cosas no interesan a nadie. Pero son las siete de la tarde, la jornada laboral concluye y, censurada por un amigo que me quiere bien y me llamó vaga por no hacer más entradas en el blog, decidí escribir. Llevo minuto y medio frente al ordenador y no debo de estar inspirada porque no se me ocurre nada de enjundia. Así que hablaré de mi mesa de planchar. Voy a tratar de explicarme, el tema es tan…ni sé cómo llamarlo, ¿de Maruja tal vez? Voy. Quienes me seguís –qué poco tenéis que hacer, por otra parte- sabéis que me he cambiado de casa y, por ello, algunas de mis costumbres se han modificado. Tengo una habitación que he decidido dedicar a la plancha. Todo un lujo para los tiempos que corren, pero qué queréis que os diga, me hacía ilusión: desde mi infancia nunca más tuve la oportunidad de destinar un cuarto para la plancha. Hago un inciso, para decir que me imagino la cara de los pocos –tal vez ninguno- señores que me estén leyendo, mejor que se retiren, seguro que me quitarán puntos. Pues bien, acostumbrada e ese artilugio –similar al fe la foto- estrecho y alargado en el que ni entra una sábana ni uno tiene manera de hacer la raya a unos pantalones –y por tanto, usuaria habitual de tintorería- coloqué en la estancia mencionada una mesa como Dios manda con su correspondiente muletón -¿se llama así?- y muy ufana –y contenta- me puse a planchar. Pero, ¡ay!, fatalidad: ni con mesa grande ni sin ella, a los pantalones no hay manera de hacerles una sola raya, y qué decir de esa sábana que lleva unas gomas en las esquinas y resulta imposible doblar en forma. Conclusión: no sé planchar. Así que me quedé bastante compungida, hasta creo que lo del cuarto de la plancha no fue una buena idea. Ahora tiro de esos recuerdos de antaño que os decía al empezar. Ante tanta dificultad me vino a la memoria Julia, la señora que nos crió a mi hermana y a mí. Ella sí que sabía, y reconozco que trató de enseñarnos. Pero nosotras, jóvenes modernas –para la época- y algo rebeldes, nos negábamos a ocuparnos de las cosas de la casa. Y, como por otra parte somos hijas de mujer trabajadora más pendiente de nuestros estudios que de nuestra formación como amas de casa, pues en cosas del hogar estamos poco entrenadas, principalmente yo. Y vuelvo a Julia, ella sí que merece la pena (acaba de cumplir 100 años, cosa que creo ya os dije en otra ocasión), empezó a trabajar a los 8 años (no me equivoqué, la cifra es exacta) y lo hizo en la casa de los nietos de Clarín (el dato también es exacto) y allí –como ella nos decía- las cosas se hacían bien y las señoras era muy señoras. Y después de soltarnos la perorata añadía: para ser señora y mandarlo hay que saber hacerlo. Resultado final: no llegué a convertirme en señora…chica de barrio, como mucho. Le buscaré otra utilidad al cuarto.

VIERNES 21 A LAS 22 HORAS

RECITAL POÉTICO-MUSICAL EN EL CAFÉ GIJÓN
Calle del Marqués de San Esteban, 40
(GIJÓN)

Poetas:

Rebeca Álvarez Casal (Madrid) y Armando Vega (Asturias)

Músico:

Dani García de la Cuesta (Asturias)

Entrada libre

miércoles, 19 de enero de 2011

EL RASTRO DE INVIERNO, artículo de José Marcelino García


DOMINGOS POR EL RASTRO
Cada uno con su vagar, dando el gran rodeo de costumbre, llega al Rastro en la mañana inverniza de domingo. Aquí, en este reducto de humedades y pisadas, a ras del suelo, están los residuos oscuros de todos los inviernos: todo el sobrante hogar de nuestra vida con su polvo, su fracaso y su abandono: libros, sillas, cuadros, tazones, bicicletas con herrumbre, chaquetas que fueron quedando por los respaldos, tiestos con sólo tierra, y la eneas de las terrazas con soles de cerveza vividos bajo los cielos de agosto. Todo aquello de nuestra casa con lo que fuimos cuajando la vida y por donde anduvimos desnudos, llenos de juventud, moviéndonos por entre sus límites de adentro, entre la quietud de sus cuadros, sus colores y manchas; protegiéndonos, en los días de música y llaga, en los trasfondos de su intimidad.
Es sueño la vida. Y va pasando a quedar reducida a una mesilla de noche con aspirinas, a un reducto desde donde vemos ese carretón cargado que se aleja con nuestros abriles marchitos; a un último andar, de periplo en periplo, pulsando las notas del gemido. La lengua, la piel, los párpados, el sexo, están ya en trance de ser cualquier vaguedad, y vienes a buscar al Rastro las cosas de las que te fuiste despegando, las que desmontaste en esa mudanza continua y perdurable que es la vida. Las quieres cuando ya no las necesitas, cuando no te hacen ninguna falta, y las compras, como siempre, a través del grosero trato del dinero. Deben de ser cosas de la personalidad que va siendo desarmada y se acerca a perderse cada domingo por esta laguna, a veces con niebla posada, que nos hace madrugar igual que las gaviotas, a pasear como ancianos de asilo por entre estos pasillos llenos de paralelas humanas y restos de cosas sobrevivientes.
Cada uno tiene su alcohol, y con la edad se va haciendo voyeur de calles, de zanjas, de parques, de Rastros. Un espectador que va siendo (para él) un malentendido, y vuelve a las historias, a los cuentos, a ser coleccionista de plaza mayor. Siempre ha sido así. Por eso, algunos, cruzamos cada domingo este puente sobre el Piles camino del Rastro en busca de nuestras botas de niño, de los pájaros de nuestros mayos, de los vidrios, platos y cucharas de cuando padre y madre; todo este estofado de trastos, en almoneda.


(Publicado en el diario El Comercio de Gijón)

lunes, 17 de enero de 2011

MI NUEVO BARRIO

Pues ya estoy definitivamente asentada en mi nuevo barrio. No dista mucho del anterior, pero no es lo mismo. La casualidad hizo que se concatenasen varios acontecimientos, todos negativos, que a punto estuvieron de generar en mí una aversión hacia la que ella estoy segura será mi última casa. Por edad, ya no me veo yo haciendo otra mudanza. Será, en todo caso, hacia el cielo, que es donde espero ir, el infierno ya lo he padecido –como todo el mundo- en esta tierra. Los primeros días los pasé en la cama rodeada de toda mi vida anterior empaquetada en cajas, bolsas, maletas…, padeciendo tremenda gripe. Ahora dicen que la A, yo creo que pasé por todo el abecedario, no recuerdo haber estado tan…fastidiada -quiero decir- en años. Así que se me metió en la cabeza que entraba con mal pié y hasta llegué a pensar que era la casa la que estaba enferma. Tremenda tontería, ya sé, pero con cerca de 40 de fiebre uno piensa lo peor: delira, más bien. Hoy ya casi recuperada, no me atrevo a afirmar que del todo porque no es cierto, estoy tomándole el pulso a lo dicho: a mi nuevo barrio. He pasado de convivir con gente mayor a hacerlo con parejas jóvenes. Y eso le da a todo un aire muy diferente, es como si todo discurriese mucho más deprisa. Me gustaría convertirme en una desenfadada chica de barrio. ¿Qué es poco serio lo que escribo? Yo soy poco seria. ¡Qué más quisiera que poder transformarme en una chica de barrio! Señal inequívoca de juventud, y de que no habría descubierto aún la cara amarga y dura de la vida. Como eso ya no es posible, trataré de ser una persona más del, repito, barrio. Y en ello estoy. Me gustaría patearlo en todas direcciones, como hacía en el que estaba antes, pero ya no podré de igual manera. La casa no le gustó nada a mi fiel compañero, Obladi, y a los pocos días, decidió mudarse al cielo de las mascotas. Sin él ya no habrá largos paseos, y dudo mucho que me pierda por todas sus esquinas. En todo caso tendré que hacerlo sola, aunque me cueste: que me cuesta salir de casa sin ningún motivo especial. No obstante, ya he hecho mis primeras incursiones por calles que ni tan siquiera conocía, aunque reconozco que me resulta difícil caminar en dirección contraria al lugar en el que siempre viví. Los primeros días acudía a comprar el pan a mi tienda de siempre, pasando por delante de –como mínimo- un par de panaderías, mis pasteles de los domingos tenían que ser de la confitería de toda la vida, y el café ídem. Sin embargo, hace dos o tres días que veo las cosas de diferente forma. Me aventuré a comprar el pan justo enfrente de casa y… ¡sorpresa!, me gustó la familiaridad con la que me trataron; también decidí tomar el café en la cafetería más próxima: me gustó el ambientillo. Y ya me he parado un par de veces con el vendedor de cupón que encuentro al pasar por Begoña en dirección al trabajo. Descubrí que me reconocía por la voz, el próximo día le pregunto cómo se llama, me recuerda a Avelino, el de la Plaza de El Parchís, el amigo que se fue en otoño. Siempre me llamaron poderosamente la atención esas personas que se sitúan en una esquina y –sin ver- son testigos del pulso de la ciudad. Siempre están ahí, en su puesto, se diría que esperándote. Me siento muy próxima a ellas, tal vez porque ven la vida –qué paradoja hablar de ver- de manera distinta. Pues eso, que estoy descubriendo en barrio y, aunque como dice mi amigo, puede que ahí no acudan los bomberos a salvar el loro de la vecina, tiene vida propia. Intentaré descubrirla y, si me es posible, contarla.

sábado, 15 de enero de 2011

SIGUE LA MALA RACHA

¡Caray con el 2011! No gano para sustos y disgustos. Apenas han transcurrido los primeros quince días del año y ya he padecido tres duelos. El día de Reyes se fue mi amiga Ines Hurlé, a los pocos días -que ya sé que no es comparable, pero formaba parte de mi vida- mi mascota Obladi se me muere; y hoy, Jorge, de la farmacia Escalera, la de toda la vida, la del barrio, aquella a la que todos acudíamos con nuestros males, con 47 años se muere de un infarto en menos de cinco minutos. Así que hoy en el barrio andamos todos cabizbajos, no damos crédito a lo sucedido. Quien más y quien menos, pasamos por la farmacia la pasada semana, la gripe hizo estragos en el barrio y era precisamente Jorge quien nos facilitaba los remedios. Era el médico particular de casi todos los vecinos: hombres y mujeres envejecidos que la mayor parte de las veces más que medicinas necesitábamos consejos: que si toma mucha agua, que si haz reposo, que como mucho una aspirina, que... Y así ejercía Jorge ese difícil ministerio de curar más con la palabra que con la medicina. Y ya es difícil cuando a lo que te dedicas es a su comercialización, pero así era Jorge. En mi barrio hoy todos estamos tristes, no logramos entender la razón de esa muerte. Mi madre me decía: es que Dios se lleva a los mejores. Habrá que creerla, pero ya podía apuntar para otro sitio, digo yo. Nosotros ya tenemos cubierto el cupo de las desgracias, pero no se debió de enterar. Que me perdone, pero esta noche antes de dormir, le echaré una buena bronca, por si sirve de algo.

martes, 11 de enero de 2011

HOY SERÁ EL ÚLTIMO DÍA QUE OS HABLE DE OBLADI

Como supongo ya habréis reparado, he eliminado la foto de Obladi del perfil del blog. Y es que Obladi hoy ha decidió irse, me ha dejado sola. Fueron 14 años haciéndonos compañía. Él estaba a las duras y a las maduras, siempre pendiente de mis movimientos, esperando pacientemente a mi lado una caricia, soportando mis malhumores que sabia muy bien interpretar. Si las cosas no iban bien se retiraba a sus cuarteles de invierno -una esquina de la casa- a esperar momentos mejores. Y llegaban, ya lo creo que llegaban, no había pena, por grande que fuera, que su mirada suplicante no consiguiera paliar. Me será difícil olvidar nuestros paseos -sus carreras mas bien-- por la playa en pleno invierno. Las tardes de domingo en el Parque Isabel La Catolica; él olisqueando en la distancia los patos, los pavos, los múltiples olores que estoy segura descubría y que le agitaban por momentos, pero siempre atento a mis órdenes, siempre pegado rozando mi pierna, para sentirme cerca, para que no me olvidase que estaba allí, aunque no se moviese. Y yo pegada a ese libro que estoy segura odiaba porque nunca veía yo el momento de dejarlo. Tantas y tantas excursiones que hicimos en verano, a los pueblos, los desfiladeros, a la montaña, a navegar en Figueras, a...¡Dias de felicidad compartida! También algunos viajes largos, al Sur que adoraba, porque allí se encontraba con mi madre, que por la alegría de verla tal parecía que fuese la suya. Obladi era uno más de nuestra familia. Todo se programaba en función del can. Eramos jóvenes entonces, Pablo apenas un niño. Nada tenía sentido sin nuestra mascota. Poco a poco se fue haciendo viejo, primero se quedó sordo, luego totalmente ciego y ya sólo me reconocía si yo le tocaba, entonces aún era capaz de mover el rabo en agradecimiento a esa caricia. Ahora todo se acabó y si algo puedo asegurar es que no querré nunca más un amigo de cuatro patas -así le llamaba mi madre: el cuatro patas-, porque cuando se van dejan una gran tristeza. Tristeza que sólo pueden entender quien haya tenido la suerte de poner una mascota en su vida. Y ya no hablaré más de Obladi, sólo trataré de intentar olvidar que un día tuve el compañero fiel y leal que se llamaba Obladi.

viernes, 7 de enero de 2011

HOY HE TOMADO CAFÉ CON UN FUMADOR

Si, con un fumador de esos que andan de cabeza por la reciente prohibición de fumar en lugares públicos, fundamentalmente en cafeterías y restaurantes. Se ve que andaba bastante cabreado porque me soltó una larga retahíla sobre la inconveniencia de la medida. Fundamentalmente su argumento se basaba en tres puntos: en primer lugar, consideraba que se vulneraba su derecho como ciudadano a fumar, aún con el consiguiente riesgo para su salud -que afirmó, le pertenecía y, por ello, tenía derecho a morirse por tabaquismo, sin que nadie pudiera quitarle esa libertad-; en segundo, me dijo que en nuestro país existía una tradición cultural del ocio unido al cigarrillo, que lógicamente desaparecería, con el correspondiente detrimento para la conservación de nuestras ancestrales costumbres; y, finalmente, concluyó afirmando que muchas cafeterías se verían obligadas a cerrar sus puertas generando más paro. A todo lo anterior añadió que le parecía estábamos entrando en un estado dictatorial de persecución al ciudadano, o algo parecido. No es por supuesto el primer café que tomo con mi amigo fumador. De hecho, sabiendo que era tal -y sin serlo yo- siempre procuré que nuestros cafés fuesen en lugares en los que estuviese permitido fumar. No consideraba que al fumar vulnerase mis derechos, eso sí, a sabiendas de lo poco saludable que es el tabaco para la salud, especialmente para la suya. Disculpo sus argumentos porque estoy segura son fruto de la irreflexión. Contestaré uno por uno lo que pienso al respecto. Al primer argumento: tengo derecho a morirme de lo que quiera: de acuerdo, lo que quieras, pero procura que tu cáncer no cueste dinero a la sanidad pública -la pagamos todos, hasta los que cuidamos nuestra salud-, intenta no ocupar una cama hospitalaria cuando enfermes, porque son escasas y seguro que en alguna parte habrá un no fumador enfermo, que no hizo nada por enfermar y que espera un hueco para poder ser tratado. No pierdas de vista que tú has decidido escoger tu enfermedad y, por tanto, estarás exigiendo un privilegio al que, tal vez, por simple coherencia no tengas derecho. Respecto a lo de la tradición cultural que se perderá..., pues no sé muy bien qué decir. Tal vez habrá que ir pensando en adaptarse a un ocio más saludable. Yo creo que la cuestión del tabaco es exclusivamente un tema de protección de la salud del ciudadano. EL tema del paro...,Pues qué quieres que te diga, las empresas cierran, la construcción de viene abajo, los jóvenes no encuentran trabajo, los autónomos...Poco tiene que ver eso,pienso yo. Más bien creo que si esto sigue así no hará falta ni la famosa ley, porque pocas personas podrán permitirse una cajetilla de tabaco. ¿De verdad
alguien puede pensar que desaparecerán las cafeterías porque no se pueda fumar, o lo harán porque dentro de poco tomar un café será un lujo que no nos podemos permitir. Muchas familias -entre las que por fortuna no estamos...aún- se ven y se desean para salir arriba.
Finalmente, en lo tocante a que nos persiguen como ciudadanos, diría que desgraciadamente casi nunca respondemos a las normas si no
se establecen unas sanciones económicas. El trafico es una muestra de ello: las infracciones -muchas muertes e incapacidades- han disminuido con las nuevas normativas de tráfico. Ahí están las estadísticas. Hace años - bastantes- en las aulas universitarias estaba permitido fumar: recuerdo clases que terminaban en tremenda humareda; también se fumaba en los autobuses, y en los aviones y en los centros de trabajo: no existían prohibiciones. Afortunadamente la cordura se fue imponiendo y los espacios quedaron libres beneficio de todos, fundamentalmente de los fumadores. Y no pasó nada, ninguno se murió por respetar la norma. Podría añadir algunas consideraciones más al respecto, pero creo que si se quiere entender lo dicho es suficiente. Puntualizo que lo único que me molesta del
tabaco es su prejuicio para la salud, para la salud de mis amigos que fuman, que quisiera no tuvieran que enfrentarse nunca a esa terrible
enfermedad que es el cáncer de pulmón. Creo que si en algún momento vivieran el calvario y el final de uno de esos enfermos, opinarían un poco como yo. Es muy duro ver cómo se van seres queridos por el simple hecho de haber sido fumadores. Sé que es difícil dejarlo, pero aún es más difícil de sobrellevar la enfermedad por tabaquismo. Siento, querido amigo, haberte amargado con este texto, pero es que yo te quiero mucho, y me preocupa tu salud.

YA PASÓ TODO, artículo de José Manuel

Nos las prometíamos muy felices hace quince días. Había villancicos y luces fantasmagóricas colgadas por las calles contraviniendo las normas dadas por los de arriba sobre contención del gasto. Ya pasó el día de la salud, después de comprobar que la lotería se quedó por otras latitudes. Y el correo nos traía, a diario, tarjetas de felicitación de quienes al menos se recuerdan de nosotros una vez al año. Los trajes y las joyas de la última fiesta del año han vuelto al armario y ahora toca ir a probar suerte en las rebajas. Nos hicimos a nosotros mismos alguna promesa de cambiar, para mejor si es posible, con el nuevo año.
​Pero la realidad es que ya pasó todo. Nos abrazaron, nos besaron, nos han deseado mares de felicidad, nos vendieron desde los escaparates lo mejor de cuanto había en las tiendas y nos invitaron a gastar lo que no teníamos porque la tarjeta bancaria puede con todo hasta que la cuesta de enero se ponga al rojo vivo en nuestra cuenta.
​No sé si ha sido una impresión muy personal, quizá sí porque los ánimos tampoco estaban para muchos cohetes, pero éstas que acaban ahora mismo han sido unas Navidades en las que, a poco que se observara, se ha notado que el personal se ha movido con cierta tristeza, con mucha precaución en lo económico y con bastante pesimismo derivado de la situación económica presente y sin un horizonte claro de futuro.
​Si, ya pasó todo y ahora nos damos cuenta de que somos los mismos, ni más ni menos felices que antes, ni mejores ni peores en nuestras actitudes, hasta llueve durante todo el día de Reyes y cuando dentro de un par de días los electricistas desmonten las telas de araña de la iluminación navideña será cuando de verdad la ciudad quedará ya más triste, pero no más que antes de que un concierto de intereses comerciales llamasen a arrebato invitándonos a consumir y a comprar muchas cosas que no necesitábamos. En todo caso yo me quedo con los pequeños detalles navideños, esa voz amiga que te llama para tomar un café mientras hablamos, esa carta que no esperabas, ese mensaje de alguien querido que te dice “estoy aquí” y sobre todo las sonrisas de los niños en esta mañana de Reyes que, aunque sea bajo la lluvia, configuran un mundo de inocencia tan limpio que nos llega al alma y que a los maduros nos retrotrae al siglo pasado.

PREGÓN DE REYES, artículo de José Marcelino Garcia, publicado en el diario El Comercio

Todos los años, o casi todos, por este tiempo (tal día como hoy), me entran ganas de ser Rey Mago de esta ciudad plana y fría, de piedra y cristal, a veces con nieve, llena de oficinas y dormitorios, forjadora de horizontes de Chillida, de hornos pantaloneros con melodía de metal, y de calles comerciales por donde suenan músicas navideñas. Me entran ganas, digo, de ponerme los postizos y ser un Melchor como un almendro blanco, florecido por la ilusión de los niños. Y llegar por la mar con mis gestos lentos y solemnes trayendo de los desvanes de las islas y de las playas más remotas todos los sueños que fueron entretejiendo los levísimos pechos de los niños, todavía sin pasado. Pechos escuetos, delgados como un arpa, desde donde el niño, cuando me vea, me llame levantando su mano enguantada de colores.
En un barco de luz, cambiado yo de ropa, arribar a los muelles de enero y salir a la ciudad (sobrante de oro y plata mi cofre del tesoro), y pasar por entre los absortos ojos de los niños con mi estandarte rojo parecido a una llama alegre de aire y vida. Ir, entre el humo de las antorchas, hacia el reloj de la Torre del Reloj y hacerle sonar un carillón con música de bosque claro. Un bosque con manzanas, trenes, abrigos para la lluvia y el frío, barcos con estrella, telegramas buenos, pijamas de rayas, pianos y ventanas con vistas al campo. Y mis manos repartiendo sorpresas y regalos que no defrauden a nadie.
Despeinado de Melchor, palidísimo, envuelto en mí, dar juguetes a los niños por su buena escritura torcida de palotes, por ser tan amigos de la risa, dibujantes de casitas, soles, nubes y caminos adornados con colores mironianos, y por ser ángeles galácticos que juegan con consolas y auriculares. Ah, y también muchos juguetes por no haberlo comido todo, como hacen los mayores.
En este mes enorme, en el que el pelo cae más, los huesos duelen, las dioptrías aumentan y el sueño es una batalla. En este mes, digo, de campo triste en el que Gijón se va ir pareciendo poco a poco a una vieja ciudad, le digo, le suplico, le encarezco una vez más a mi amigo Andrés, que me deje ser Rey por una noche. Tengo larguísimas piernas para lucir bien el manto, y, desde luego, pondré luz en mi sonrisa. A cambio, yo le traeré también a él una bici con timbre, dinamo, lucecita y cambio Catalina. Por fa, Andrés., colegui, quiero ser Rey Mago antes de palmar.

jueves, 6 de enero de 2011

YA ESTÁ A LA VENTA. "ALGUNOS MICRORRELATOS, DE JOSÉ LUIS CAMPAL

La editorial lisboeta Apenas Livros acaba de sacar a la venta la plaqueta ALGUNOS MICRORRELATOS, en la que se reúnen 15 minicuentos escritos en el transcurso de los dos últimos años.

EL LIBRO SE PUEDE ADQUIRIR EN LA LIBRERÍA PARADISO DE GIJÓN (C\ LA MERCED, 28)

SIGUE LA MALA RACHA: HOY FALLECIÓ MI AMIGA INÉS HURLÉ

Espero que no haya comenzado el nuevo año para todos tan mal como para mÍ. Amén de no lograr superar la gripe -cosa, por otra parte de poca importancia a la vista de los acontecimientos- me llama mi compañero Jorge para decirme que falleció mi amiga Inés. Nos vimos hace apenas quince días y, pese a su mermada salud, estaba tan animosa como siempre y, desde luego, no podía suponer que no la volvería a ver. Mi primer recuerdo fue para su nieto Nicolas al que ella adoraba, y viceversa. Él era tema de conversación en casi todos nuestros encuentros, sus progresos escolares, sus salidas con la abuela, sus pequeñas complicidades... Y es que Inés era especial, más que nieto y abuela parecían dos amigos. No ha sido un buen regalo de Reyes para Nicolás, probablemente el seis de enero ya no sea para él nunca más lo mismo. Hay abuelas, y hablo por propia experiencia, que marcan nuestras vidas porque son fantastica: Inés lo era. Quisiera hablar de ella, pero tengo la palabra atenazada por el dolor y no puedo hacerlo como desearía. De todas formas, quienes la conocísteis sabéis muy bien que no necesitaba presentación, su personalidad arrolladora y vitalista hablaba por ella. Se ha ido mi amiga, la incondicional, aquella que no fallaba nunca, la que compartió conmigo la infancia de Pablo. Muchas fotos, -en el parque, en la playa... -lo atestiguan y perdurarán a modo del recuerdo de tiempos más felices. La echaré de menos.

miércoles, 5 de enero de 2011

LA NOCHE MÁGICA DE LOS SUEÑOS... DE LOS NIÑOS

Nada es hoy más mágico que la mirada de un niño. Nosotros seremos los receptores de los auténticos regalos de la noche de Reyes. Regalos que nos llegan en envoltorios espontáneos hechos con risas nerviosas, con gritos, con cuerpecitos infantiles en contínuo movimiento, con miradas de admiración y extrañeza. Para todos será una noche de sueños. De alguna manera, en cualquier momento todos echaremos una mirada de soslayo al pasado. Aflorarán con toda seguridad recuerdos de antaño, de aquél tiempo feliz de nuestra infancia. Teníamos muy poco, pero de eso nos damos cuenta ahora; entonces no nos lo parecía. Una muñeca o un balón eran regalos suficientes para colmar con creces nuestros deseos. Cuando pienso en ello, y comparo con los regalos que reciben ahora nuestros niños, no puedo evitar un pequeño escalofrío. Porque sé que las cosas que más se valoran, que más se disfrutan son aquellas con las que uno sueña durante mucho tiempo y que no se consiguen con demasiada facilidad. Por eso cuando escucho las retahílas de juegos que los niños piden a los Reyes, y observo que sus padres no tienen inconveniente en satisfacer, me pregunto si lo haremos bien. Si en nuestro afán porque no les falte de nada no estaremos aniquilando la ilusión de tener algo valioso, a cambio de tener mucho que por abundante los pequeños pueden no saber valorar. Es complicado, porque la sociedad consumista en la que estamos inmersos lo gobierna todo, ni tan siquiera somos libres para elegir aquello que queremos ofrecer a nuestros hijos. La muñeca tiene que ser de tal marca y el balón de fútbol de reglamento y..., y no menciono juguetes de actualidad porque no conozco ni sus nombres. Pero seguro que se me entiende de qué estoy hablando. Yo creo que para parecernos a aquellos Reyes Magos del oro, el incienso y la mirra -que esos sí sabían de regalos- tendríamos que estar un poco más atentos a la formación de esos enanos -antes hijos, ahora ya nietos- para enseñarles el valor de las cosas, para que desde muy chiquitos sepan que uno no es más feliz por tener muchas cosas, sino por apreciar las que se tienen. En nuestras manos está enseñarles el camino hacia la felicidad, que no está precisamente en las estanterías de unos grandes almacenes. Los pedagogos sostienen que un niño se forma en los primeros seis años de vida, no perdamos esto de vista. Y ahora a disfrutar de la noche mágica de los niños y...por qué no, de los mayores también.

sábado, 1 de enero de 2011

PESE A TODO... FELIZ 2011


Y digo pese a todo, porque no pude empezarlo peor. Creo que con mal pie. Al comenzar las vacaciones concluí la mudanza, esperando iniciar el año en el nuevo piso. Esto sí se cumplió: estoy en mi -espero- definitiva casa. Pero lo que yo no esperaba era enfermar nada más pasar el umbral de la puerta. Llevo 3 días en la cama y bastante fastidiada. Mis proyectos para fin de año y comienzo, se fueron al garete. Queda atrás un 2010 que no puedo decir haya sido nada bueno. Hubo de todo: fallecimientos de familiares queridos allá por el mes de febrero, problemas en el trabajo, promesas de amor eterno que sucumbieron pronto por inciertos, pero que me hicieron daño. No debería de quejarme por ello, a cierta edad hay ciertas cosas que están prohibidas si se tiene la cabeza sobre los hombros, la mía...¡Qué voy a decir! andaba un poco por las nubes.Vamos que no me había privado de nada. Para colmo, el día de la Lotería de Navidad que todo el mundo quiere que le toque yo sólo pedí salud. Y...fue lo primero que perdí. Un año desastroso. Pero bueno, supongo que en algún momento volverá la salud perdida y la cabeza recuperará la cordura, y todo seguirá más o menos igual, pese al cambio de año. Que no es poco. Hay algo que sí ha funcionado: determinados amigos, esos que son incondicionales -como yo lo soy para ellos- y acuden siempre que lanzo un ¡ay! otros, ya sé, se esfuman cuando los necesitas, pero hasta con eso hay que aprender a convivir. Yo estoy en ello; el aprendizaje nunca concluye. Por eso, a todos vosotros que teneis la santa paciencia de leer lo que escribo: FELIZ 2011. Menos mal que de cuando en cuando puedo colgar escritos de quienes escriben bien, no como yo, y dicen cosas interesantes. Creo que por ellos sobrevive este humilde blog que muchas veces pienso cerrar, porque, la verdad, no sé muy bien qué sentido tiene; a no ser, como digo, por esos colaboradores, cuyos escritos recopilo de aquí y de allá, aprovecho para darles las gracias. Y eso es todo, mis condiciones físicas no me permiten ir más allá. FELIZ 2011.